miércoles, 30 de mayo de 2012

“Un gran ramo de rosas”

Por Jorge Cortés Ancona



“Un gran ramo de rosas”, escrita en 2004-2005, es una de las últimas obras del fallecido escritor veracruzano Emilio Carballido. Se trata de una comedia que sigue el planteamiento disparatado del delincuente manipulado por su víctima. Las vidas de un desconfiado ladrón y la “cuscolina” solterona se entrelazan siguiendo peripecias y expresando los acostumbrados diálogos chispeantes del autor, en una socarrona mirada al ansia de dominar al otro, con sus vaivenes, engaños y reconocimientos.



La puesta en escena estuvo a cargo de la Compañía Teatral Soñar la noche, bajo la dirección de Juan Ramón Góngora, como parte del homenaje a Carballido. Se efectuaron tres funciones, respectivamente, el viernes 25, sábado 26 y domingo 27 en el auditorio “Silvio Zavala Vallado” del Centro Cultural Olimpo.

El texto está contenido en el libro “Cuatro obras” (Conaculta, Lecturas Mexicanas Quinta Serie, 2011), el cual se presentó el jueves 24 en la Sala de Arte del Teatro “Armando Manzanero”. Los comentarios de Silvia Káter, Juan Ramón Góngora y Héctor Herrera Martínez fueron una efectiva motivación para leer el libro que también incluye las obras “Conversación entre las ruinas”, “En-Dor” y “Eli o la recámara mal usada”, así como para asistir a la puesta en escena de esta comedia.

Los dos personajes, Loli y Eduardo, parecen mandados a hacer para que Silvia Káter y Francisco Sobero “Tanicho” los encarnaran a la medida. Digo esto con base en que leí la comedia de un tirón durante el trayecto de un autobús, de Plaza Fiesta al Centro. Habrán sido unos 20 minutos de lectura, que en la puesta en escena equivalieron a hora quince minutos, dando lugar a dos distintas experiencias e intensidades.

Leí el texto teniendo presente -imaginando- la voz de ambos. Y si bien en la representación la actriz y el actor logran encarnar a sus respectivos personajes con una realista interpretación de voces y soltura de movimientos de un lado a otro del escenario, faltó algo de ritmo en el desarrollo de las acciones. Entre algunos detalles más, pudo haberse sacado más provecho humorístico en la escena en que Eduardo trata de desatar a Loli.

En el montaje se aprovechó eficazmente el reducido espacio, con una bien ajustada distribución de las partes donde se efectúan las acciones y dejando en la parte izquierda del proscenio un piso de distinto material y color para representar con ayuda de la iluminación la mísera casa de Eduardo.

Sin duda, los espectadores disfrutaron esta comedia de la solterona y el asaltante, compartiendo el modo en que los dos personajes le dan vuelta a sus situaciones de soledad para satisfacer sus ansias y anhelos, procurando guardar las apariencias. Hay que agradecer que todavía sea posible reírnos de la violencia que nos atosiga.

Dio gusto ver bastante público en una función con costo de entrada (al que varios agregaron gastos de estacionamiento), efectuada además un domingo a las siete de la noche, lo cual indica que cuando existe previa certeza de calidades la asistencia sí es viable y redituable.

Por esto!, 30 de mayo de 2012.

lunes, 28 de mayo de 2012

En honor a Carballido

Por Jorge Cortés Ancona

En estos días se está llevando a cabo un homenaje a Emilio Carballido, con diferentes actividades escénicas y de divulgación de su labor literaria y teatral. El autor veracruzano fue muy estimado intelectual y amistosamente en Yucatán y sus obras desde hace décadas han sido representadas por diferentes compañías locales.

En tal sentido, se puede hablar de una valoración crítica positiva y de un aprecio en vida y póstumo por parte de la comunidad teatral del Estado hacia el distinguido dramaturgo y narrador.

Dentro de la serie de actividades que se programaron para la semana de homenaje figuró la lectura dramatizada de la novela corta “Un error de estilo”, a cargo de la Compañía de Teatro La Rendija, presentada el pasado miércoles 23 de mayo, en la Sala de la Cineteca del Teatro “Armando Manzanero”.




El cruce de géneros me parece digno de remarcarse, porque habla de las virtudes de lenguaje, acción y ambiente de la narrativa de Carballido. Sobre esto, cabe señalar que además de ser autor de una vasta obra dramática, don Emilio fue un brillante narrador, con novelas y cuentos memorables. Esta capacidad de dominio de ambos géneros es propia de su generación, como puede notarse en Ricardo Garibay y Luisa Josefina Hernández.

Fue una buena idea la transmisión de un género por medio de otro. Dramatizar la narrativa. Con vestuario al estilo del último tercio del siglo XIX, y alrededor de una mesa o junto a ella, los seis actores entremezclaron lectura oral y representación, para transmitir las vivencias de los personajes en tiempos de la invasión francesa y del efímero imperio de Maximiliano.

Como es propio de Carballido, el engañoso ambiente cotidiano hace pensar erróneamente en una intención costumbrista, cuando tanto en el fondo como en la superficie se impone una visión rebosante de crítica social. La fina ironía y los rasgos de humor, campean a lo largo de la narración, que, aunque corresponda al siglo XIX, se proyecta también a tiempos recientes.

Sabíamos de lecturas de atril de obras dramáticas y de escenificaciones a partir de poemas, pero no es usual una puesta en práctica dramática de la narrativa. Es de interés que se crucen los límites genéricos, y que desde la misma condición narrativa se ejerza una acción dramatúrgica para hacer posible una novela narrada y actuada a la vez frente a un público.

Por supuesto, se corren riesgos, en virtud de la voz del narrador que, en este caso, es ampliamente dominante, con lo cual la lectura oral recae en largos tramos en una sola persona. Los demás actores/lectores se atienen a los parlamentos, o bien, a los movimientos alusivos de lo que la voz narrativa va relatando. En este caso hay que agregar la cuestión de que la narración explícitamente proviene de una plática alrededor de una mesa, con lo cual se justifica la condición estática, pero también se obliga a anclarse a posiciones fijas en el escenario.

Como quiera que sea, el público tiene en claro que asistía a la lectura dramatizada de una novela, algo que –recalco- es sumamente raro y novedoso. El tiempo de menos de hora y media pasó rauda y agradablemente. Lo triste es que la asistencia haya sido tan exigua, a pesar de la difusión que se ha dado a esta serie de eventos.

Por demás cabe destacar que entre el público figuró Héctor Herrera Martínez, director de la revista “Tramoya”, y compañero del desaparecido escritor a quien merecidamente se recuerda en estos días.


Por esto!, 25 de mayo de 2012.

viernes, 25 de mayo de 2012

“Canek”: la historia reconstruida en música

Por Jorge Cortés Ancona

Es un hecho histórico que luego de un largo paréntesis se haya compuesto una pieza sinfónica de tema regional en nuestro estado: “Canek”, creación de Pedro Carlos Herrera, que fue interpretada en versión completa por la Orquesta Sinfónica Juvenil de Yucatán “Daniel Ayala Pérez”, bajo la dirección de José Luis Chan Sabido, el pasado jueves 17 de mayo en el Teatro Peón Contreras y que se presentará de nuevo este sábado 19, a las 20:00 horas en el mismo recinto.


Suplicio de Jacinto Canek, por Fernando Castro Pacheco


Esta suite sinfónica se conforma de catorce partes y fue concebida en relación a una obra dancística. La pieza musical en sí misma está empapada de historicidad, ya que las diferentes partes evocan distintos sucesos y prácticas culturales. Cada una remite ya sea de modo directo o por alusión a determinado tipo de música, lo cual relacionamos con los diferentes grupos sociales del Yucatán de fines del siglo XVIII, ya sean las élites o la gente del medio rural. Si bien, es inherente a la condición de suite integrar diversos movimientos, en este caso existe la diferencia sustancial de que éstos representen tradiciones culturales tan distintas como lo son nuestra cultura autóctona, la nacional y la europea.

Considerando de otro modo esta diversidad integrada, la obra se inspira en variados tipos musicales europeos, sobre todo de aquellos propios del romanticismo que recuperaban el maravilloso folklore de los diversos países y también, en la misma sintonía, en la música mexicana del nacionalismo revolucionario.
Obra construida como recreación histórica de una época, con sus fuertes contrastes sociales y los pensamientos tan disímiles de sus componentes raciales y étnicos, reflejados en la religión, los ritmos, los símbolos y los modos de castigar. Aunque asume esa base histórica-musical, “Canek” se constituye como una obra plenamente original.

Me asombro de percibir esta suite como si se tratara de un relato hecho de palabras o de imágenes, aun cuando en realidad nos transporte por la historia con el lenguaje específico de la música. Esta pieza musical construye de manera espontánea la historia, viéndola a través de su gente, de sus instituciones, de sus creencias. Aquí no importa que de manera estricta se ciña o no al contexto histórico en términos de verdad (por ejemplo, pensar si la jarana a fines del XVIII era como se le conoce de 120 años a la fecha) ni tampoco pensar que los ritmos aludidos corresponden a condiciones de pensamiento y geografía, lejanos a nuestra tierra.

Me entusiasma esa capacidad creativa del autor de hacer presente de modo natural una situación histórica. La capacidad de variar los ritmos y las significaciones a que dan lugar los contrastes instrumentales, sobre todo con las percusiones y de los vientos, donde sentimos la vitalidad de la cultura originaria. Nada aparatosa en su manifestación local, sin proclamar con estridencia su condición yucateca o mexicana, evidencia una voluntad de elaborar una visión que inserte el regionalismo en una corriente de apertura de otras tradiciones culturales actuales o pretéritas.

La interpretación a cargo de la Orquesta Sinfónica Juvenil fue disfrutable. Pudimos sin problemas pasar por alto las pequeñas distracciones de la ejecución, y en cambio reconocer la pasión con que fue ejecutada por la totalidad de los integrantes para realzar la calidad de la composición.

Como preámbulo, Luis Pérez Sabido leyó una síntesis histórica del suceso, y como intermedio un texto de Roldán Peniche Barrera relativo a la rebelión y al suplicio. Dejo de lado la no siempre verosímil base histórica de muchos de estos hechos, como el que un indígena que no era ni noble ni hidalgo tuviera acceso al latín y a la teología o que hubiera panaderos en el siglo XVIII cuando el traslado y conservación del trigo en nuestras calurosas y húmedas tierras sería todo un milagro (recomiendo leer el relato histórico “Cuando no había ni cielo ni tierra” con que inicia “Caleidoscopio”, de Teresa Ramayo Lanz, donde Canek hace un recuento de su vida en primera persona). Hagamos correr la imaginación con la leyenda.

Celebro que se retome el camino de la creación musical sinfónica. Esta obra de Pedro Carlos Herrera merece difundirse aun más. Me pareció lleno de significado que la Orquesta Típica Yukalpetén ya haya incorporado a su repertorio la Jarana, que es la Parte V de la suite, y pensar en que la misma pudiera ser bailada por los jaraneros. Romper fronteras entre lo que se considera culto y lo que se llama popular, a fin de lograr la integración de tantos ritmos y hacernos confrontar con intensidad una etapa triste de nuestra historia. Sí, José Luis, en efecto: la música sí puede ser subversiva.

Por esto!, 19 de mayo de 2012.

lunes, 21 de mayo de 2012

Con don Tiburcio, en Tzucacab

Por Jorge Cortés Ancona

Un ideal pocas veces realizado ha sido que en cada presentación de un libro haya ambiente de fiesta popular. Ello fue posible la noche del pasado sábado 12 de mayo, con la presentación del primer libro de Tiburcio Tzakum Cab, en la escuela “Manuel Alcalá Martín” de Tzucacab, donde se contó con los comentarios de Christian H. Rasmussen, editor del libro; Miguel Güémez Pineda y Francisco Dzul Tzakum, además del regidor Tomás Carrillo.

Como señaló Rasmussen en la sobremesa, poca gente a lo largo de la historia humana ha tenido la oportunidad de ver publicado su primer libro después de los 100 años de edad. Don Tiburcio, de 101 años, es uno de esos pocos privilegiados con su libro “La historia de la vida de Tiburcio Tzakum Cab y la fomentación del ejido de Polhuacxil” (ICY-Conaculta, 2011).




El cuaderno original estuvo en manos del antropólogo José Tec Poot, por lo que es de suponerse que se perdió en el fatídico terremoto de 1985, donde falleció el inolvidable promotor cultural, o que tal vez se extravió en los meandros de los archivos documentales de alguna dependencia federal en la ciudad de México. No obstante, al revisar sus negativos fotográficos, Rasmussen halló que tenía completa la secuencia fotográfica del libro y con ello, se hizo posible la edición de esta singular obra, aun cuando haya requerido de un arduo trabajo de transcripción hecho por separado y sucesivamente, aunque de modo complementario, por Isela Rodríguez y Emiliano Canto Mayén.

Decimos que la obra es singular, porque podría considerarse como un códice contemporáneo y como un descendiente lejano de la crónica ilustrada del andino Felipe Guaman Poma de Ayala. Conformado de dibujos y textos caligráficos del autor, con una excusable expresión sintáctica y ortográfica propia del bilingüismo rural yucateco, el libro es la autobiografía de un hombre de campo de otro tiempo que aprendió a leer y escribir, y también un testimonio vivido relacionado con la reforma agraria, por lo que son diversas las perspectivas de análisis que permite desde distintas disciplinas.

El autor es un hombre polifacético, nacido en Bolonchén de Rejón (el antiguo Bolonchenticul), Campeche, que se ha desempeñado como escritor, dibujante, escultor en madera, compositor de canciones rancheras, guitarrista y cantante, además de haber laborado como campesino, trabajador chiclero y comisario ejidal. Su vida es novelesca, con pintorescos tintes de realismo social, realismo mágico y picardía.

Este evento fue organizada por el Ayuntamiento de Tzucacab, con la colaboración de la SECAY y el CONACULTA; la presentación, como es costumbre yucateca cuando nos alejamos de la medio impuntual Mérida, empezó con una calurosísima hora de retraso, espera atenuada por la música grabada de las canciones de don Tiburcio. Por supuesto que había que esperar la llegada de éste, a quien traían en auto desde la legendaria comunidad ex azucarera de Catmís.

Sentado en silla de ruedas, con muchas dificultades de vista y de oído, don Tiburcio permaneció de frente al público (en el que estaban presentes varios de sus hijos, nietos y bisnietos), con pose digna y semblante incólume. En el estrado, Rasmussen contó sus encuentros con el autor, mientras que Güémez Pineda realizó una bien integrada glosa del contenido del libro y el Profr. Dzul Tzakum manifestó el agradecimiento familiar y trazó un animado perfil de su abuelo materno.

Cuando aún no terminaba el evento y mientras se proyectaban digitalmente sobre una pared lateral las coloridas imágenes de otro manuscrito inédito del autor, el público de todas las edades se arremolinó para adquirir el libro y después hojearlo con entusiasmo. Para redondear la noche, los nietos, que integran el grupo musical “Maya Tsuloob”, interpretaron las alegres canciones de su abuelo y con el pastel para celebrar el reciente cumpleaños del longevo escritor, reforzaron el entorno festivo de esta celebración literaria.

Luego, la convivencia se enriqueció con decenas de poses fotográficas de grupo y conversaciones abundantes en anécdotas de la ejemplar vida de don Tiburcio. Ya fuera del recinto escolar, en las loncherías ubicadas frente a la plaza principal tzucacabeña, las historias continuaron alimentando la imaginación, dejando evidente el tesoro narrativo que alienta la vida de nuestra gente yucateca.

Por esto!, 15 de mayo de 2012.

viernes, 18 de mayo de 2012

Pi, el orden del caos





Centro Cultural José Martí

Cine foro

Ciclo de cine "Números"




Pi. El orden del caos (Estados Unidos, 1998) de Darren Aronofsky con Sean Gullette, Mark Margolis y Ben Shenkman.






Distinciones: Premio al mejor guión del Festival Internacional de Cine de Gijón, entre otros  reconocimientos internacionales.

Max Cohen es un brillante matemático perseguido por un culto cabalístico y por una poderosa firma de Wall Street cuyo objetivo es el reciente descubrimiento de Max: una cifra detrás de la cual estaría el secreto de la misma existencia del universo.

Primera cinta del extraordinario Darren Aronofsky, autor de El cisne negro y Réquiem por un sueño.

Comentarios a cargo del Lic. Mario Helguera y Lic. Raúl H. Pérez Navarrete.

Centro Cultural José Martí / Adolescentes y adultos / 20:00 horas / Evento gratuito

miércoles, 16 de mayo de 2012

Un alegato feminista de 1927

Por Jorge Cortés Ancona.

Dentro de una serie de recuperaciones de obras literarias poco conocidas y agotadas desde hace decenios, aparece un texto de tema feminista titulado Vida incompleta. Ligeros apuntes sobre mujeres de la vida real, escrito por Elena Arizmendi. Al poco conocimiento de esta obra contribuyó que hubiese sido publicada en Nueva York en 1927, en una edición costeada por la propia autora. 

En este breve relato se narran las vidas de dos mujeres mexicanas emigradas, centrándose en las drásticas consecuencias de sus hechos amorosos. En ambos casos el origen es autobiográfico, pues tanto Elsa como su mejor amiga, Alicia, son desdoblamientos de dos etapas importantes en la vida de Elena Arizmendi. Esta fragmentación biográfica para formar la vida de personajes ficticios parece un simbolismo de la mujer dividida y de la separación distintiva de los segmentos temporales de una misma trayectoria vital.


Elena Arizmendi


A la autora se le recuerda por su relación de amante de José Vasconcelos alrededor de 1913, una tórrida relación a la que el escritor - conforme al prólogo de Gabriela Cano, biógrafa de Elena Arizmendi - hizo referencia en el cuento “El tormento”, de 1916, en partes del “Ulises Criollo”, plasmándola de modo imaginario como una mujer fatal de nombre Adriana, y en “La Tormenta”. Por lo demás, se sabe que Elena era una bella mujer y que tuvo tres matrimonios que derivaron en fracasos. 

Es de interés que el escenario donde transcurren ambas historias sea Estados Unidos, en específico Nueva York, aparte de Texas, donde se refugia Alicia. En este texto se integran la etapa en que Elsa vivió casada con un norteamericano opuesto a tener hijos y la firme actitud de Alicia luego del fracaso de su relación amorosa con Ricardo y del acoso moral público de que es objeto por su condición de adúltera. Más fuerte que los problemas afrontados es el afecto solidario que las une lejos de la patria y la familia. 

Aun cuando late una idea de esencialismo cultural, ya sea para la “raza latina” o la “raza sajona”, las dos protagonistas contrastan con otra emigrada, la señora Vidal, mujer conservadora e ignorante, además de floja, despótica, desaseada e irresponsable con sus hijos, todo lo cual no obsta para que su marido la considere una madre abnegada y una dulce compañera. 

Este relato toma la forma de un ensayo en forma narrativa, ya que expone ideas de manera explícita y los personajes tienen una plana consistencia psicológica y ética, propia de los caracteres tipo, planteada a manera de dechado. Pobre en estilo y en sus recursos narrativos, el texto, sin embargo, tiene el valor de alegato en favor de un cambio en las conductas de las mujeres y en la actitud hacia ellas. 

El feminismo preconizado en este relato corresponde a una etapa aún en ciernes en el complicado y desigual proceso vivido en busca de equidad y justicia social para las mujeres. Por ello, la moral envuelve con rigor las conductas y las decisiones que las protagonistas asumen para tener una vida acorde con sus ideales y propósitos personales. 

Es relevante que en el libro exista una visión comprensiva de las relaciones extramaritales y que se defienda la voluntad de la mujer a decidir su vida, sea amorosa, laboral, religiosa o de maternidad. Cumplida dichosamente en soledad o en compañía. 


Arizmendi, Elena: “Vida incompleta. Ligeros apuntes sobre mujeres de la vida real”, Conaculta, Col. Singulares, México, 2012, 73 págs., prólogo de Gabriela Cano.

viernes, 11 de mayo de 2012

Crueldad hacia los animales


Por Raúl H. Pérez Navarrete

Yo no soy de la opinión que los aficionados a la tauromaquia son personas violentas o ignorantes. Conozco aficionados taurinos que se encuentran en el extremo opuesto de estos adjetivos: son humanistas, aman a sus mascotas, escriben poesía, son excelentes profesores… sin embargo, disfrutar de un espectáculo cuyo fin último es la muerte de un ser vivo sin duda los marca como personas que en el fondo satisfacen fantasías sádicas que les impide observar el problema que subyace en la llamada “fiesta brava”: la crueldad hacia los animales.





         Absurdo resulta defender la tauromaquia etiquetándola de  “tradición” y “arte”. Que una actividad sea considerada como tradición no la convierte en intocable (un ejemplo burdo pero cercano es la prohibición de desperdiciar agua el sábado de gloria). Por otro lado, quienes catalogan la tauromaquia como arte, atribuyen como elementos inherentes a esta la “destrucción” y la “muerte”, elementos que si bien se encuentran a los largo de la historia, en las verdaderas expresiones artísticas trata de algo muchas veces simbólico, mas nunca la muerte de un ser vivo (recordemos la polémica causada en 2007 por Guillermo Vargas, “”Habacuc” en una galería en Managua, Nicaragua).

         En su artículo De la tauromaquia, David Moreno señala que “las corridas de toros tienen que terminarse de manera natural y no por una prohibición emanada de la autoridad…”. ¿Habrá que esperar a que las personas  acepten a las minorías “de manera natural”?, ¿que “de manera natural” se elimine la discriminación hacia los indígenas o los homosexuales?

         Estar en contra de la tauromaquia no es una pose ni se busca ser “políticamente correcto” (¿es “políticamente correcto” rechazar la violencia?), se trata de ser conscientes de la brutalidad del ser humano hacia los animales es varios aspectos de la vida cotidiana, pues no se trata únicamente de las corridas de toros sino también de las condiciones de los animales en hogares, granjas, circos, laboratorios, perreras municipales y otros espacios en los que –desafortunadamente- nos encontramos inmersos.

miércoles, 9 de mayo de 2012

La identidad cultural y la danza en México


Por Jorge Cortés Ancona

La investigación sobre la historia de la danza se ha enfrentado regularmente al problema de la condición efímera de las ejecuciones y presentaciones sin registros completos y exactos, por lo cual debe basarse en los documentos periodísticos e institucionales, cartas, testimonios orales y fotografías para poder alcanzar una imagen integral de la época, tendencia o autor que se procura estudiar. 

La tarea es difícil y por ello celebramos la publicación de una obra que se enfoca al desarrollo de la danza en México durante la primera mitad del siglo XX. El libro se titula Despertar de la república dancística mexicana, de Patricia Aulestia, una destacada bailarina, coreógrafa y maestra de danza, nacida en Ecuador, formada en Chile y radicada desde hace décadas en México, donde ha llevado a cabo una incansable labor en materia cultural con proyección más allá de nuestras fronteras.













Esta obra constituye una acuciosa investigación acerca de las corrientes e ideas que confluyeron o se superpusieron para dar lugar a una especificidad dancística en nuestro país. Resulta interesante que para organizar esta amplia recopilación de datos, la autora haya procedido a manera de coreógrafa, como ella misma dice en el prólogo, valiéndose de la “suite” y de variaciones. Eso explica los vaivenes cronológicos y las apariciones reiteradas de algunos hechos y personajes.


En un recorrido amplio observamos el modo en que las danzas tradicionales de las diferentes regiones de México funcionaron como base para apropiaciones y reinterpretaciones, a menudo con un carácter experimental. Esto permitió la incorporación de visiones externas a la sólida herencia nacional colectiva, con la aportación de personalidades extranjeras como Anna Pavlova, Martha Graham, Norka Ruskaya, Miss Carroll, Waldeen, Anna Sokolow, entre otros muchos europeos y del Continente Americano, e incluso bailarines de origen asiático como la persa Armen Ohanian o el japonés Michío Ito, al igual que casos insólitos como Kyra, que bailó desnuda en el Palacio de Bellas Artes en 1937. 

Por supuesto, la contribución mexicana de carácter individual o grupal resulta fundamental para estos procesos: Yol-Itzma, las hermanas Campobello y varios personajes extrañamente olvidados como Carlos E. González, Pedro Rubín y Enrique Velezzi.

También es posible atisbar la manera en que las políticas culturales a nivel federal incidieron en el proceso educativo nacional y específicamente en el desarrollo dancístico, a través de investigaciones sobre las danzas y bailes indígenas y mestizos, así como a través de las medidas para favorecer la creación de coreografías y métodos de estudio a partir de las fuentes autóctonas y las experiencias de países extranjeros. Con ello se aprecian hechos que ayudaron a gestar la ideología nacionalista revolucionaria con sus diferentes facetas, según los grupos o funcionarios que detentaron el poder político y cultural. 

Específicamente, observamos distintos modos en que se fue conformando una propuesta de identidad cultural, donde la danza jugó un papel importante, debido a su idoneidad para integrar la tradición ancestral popular con la visión moderna del arte a efecto de propiciar una imagen nacionalista apropiada para la legitimación del régimen y para su aplicación en materia educativa. En ese sentido el papel de un proyecto como el denominado “30-30. Ballet simbólico revolucionario” representa un gran logro de nuestra danza y de la política cultural mexicana.
Asimismo, este libro demuestra con total naturalidad las relaciones de la danza con otras disciplinas artísticas, pues al referirse a las coreografías de la primera mitad del siglo XX se observa la confluencia de músicos, pintores, poetas, filósofos, tanto en los procesos creativos como en la recepción crítica. Esta lista incluye a personajes relevantes de la vida cultural como Carlos Chávez, José Vasconcelos, Alfonso Reyes, Samuel Ramos, Miguel Covarrubias y Carlos Mérida.

Al terminar de leer los 66 capítulos divididos en dos partes y los tres apéndices, tenemos claro que la danza no debe ser vista como una disciplina esclerotizada, condenada a repetir los mismos modelos del pasado, sino que debe concebirse en su dinamismo integrador, al incluir investigación de campo y documental, interdisciplinariedad y creatividad a partir de modelos preexistentes además de la concreción imaginativa personal.

Es deseable que este libro sea leído a conciencia en las numerosas academias de danza que existen a lo largo y ancho del país así como también por los funcionarios y promotores culturales a fin de conocer y comparar las acciones emprendidas desde las perspectivas gubernamental e independiente y para aplicar ideas y propuestas.

Para concluir, agregamos que hay descripciones puntuales de piezas dancísticas que pueden ser aplicadas para llevarse a escena y que a lo largo de estas páginas es notoria la influencia de Yucatán, desde la ancestral tradición maya hasta la participación activa de varios creadores de distintas disciplinas artísticas y literarias.
(Este libro se presentó en Mérida, en la Sala de Arte del Teatro “Armando Manzanero”, el pasado 24 de abril, dentro del Festival Avant Garde, con la participación de la autora junto con Oscar Flores, Cristóbal Ocaña y un servidor).

Aulestia, Patricia: Despertar de la república dancística mexicana, Editorial Ríos de Tinta, México, 2012, 502 págs., prólogo de César Delgado Martínez.





 Por esto!, 30 de abril de 2012. 

lunes, 7 de mayo de 2012

El XIII Festival Avant Garde


Por Jorge Cortés Ancona

Como cada año desde 1999, el Festival Avant Garde, organizado por la Compañía Umbral Danza Contemporánea, A.C., presenta grupos de alto nivel, además de otras actividades relacionadas con la disciplina dancística, lo cual ha dado como resultado que los grupos y solistas participantes aporten por lo general propuestas escénicas remarcables desde el punto de vista estético.

Aunque ha procurado ajustarse a la idea renovadora implícita en su nombre, los organizadores de este festival se han enfocado también a promover los valores que han hecho posible el desarrollo de la danza contemporánea en México.


Y como parte de ese respeto a la perspectiva histórica, en la inauguración, realizada en la sala principal del Teatro “Armando Manzanero” el pasado viernes 20 de abril, se entregó de manera póstuma a la Mtra. Lila López el reconocimiento Ahau 13 La Cuenta Larga Maya.


Fue la maestra Carmen Alvarado quien recibió el reconocimiento, en su calidad de directora del Ballet Provincial de San Luis Potosí, fundado por Lila López.


Posteriormente, esa misma noche se proyectó un video con imágenes representativas de la trayectoria de la destacada bailarina, coreógrafa y promotora dancística, que fue esposa del pintor yucateco Raúl Gamboa Cantón.


El mencionado Ballet Provincial, perteneciente al Instituto Potosino de Bellas Artes, se presentó en dos ocasiones, ese mismo viernes y el sábado 21, función en que también participó Fanny Ortiz.

El domingo 22, se presentaron Jeannie Baker, Víctor López y la compañía Idea Danza, dirigida por Luz Mas, bailarina española radicada en Playa del Carmen; a estos ejecutantes se agregaron el lunes 23 Talía Falconi y Federico Valdés, de Ecuador y Argentina, respectivamente.

El festival continuó el martes 24, primero con la presentación del libro “El despertar de la república dancística mexicana”, de Patricia Aulestia, y después con una nueva presentación de Falconi y Valdés y de Tatiana Zugazagoitia.


El miércoles 25, a las 8 p.m., en el mismo escenario, toca el turno de nuevo a esta misma bailarina radicada en Mérida.


Asimismo, con el propósito de intercambiar ideas y conocer proyectos creativos, la mañana del pasado sábado se efectuó el Coloquio Internacional de Danza Plural, con la participación de los bailarines participantes y maestros de danza que laboran en Yucatán.


En esta edición, el Festival Avant Garde se integró con programas formados a base de piezas breves, que en ocasiones son escenas provenientes de obras de mayor extensión. Esta modalidad permite incluir en una misma función a grupos de diversos estilos, facilitando con ello que el público tenga una visión de conjunto en relación con esta disciplina artística.


Entre las creaciones artísticas más memorables que se hayan presentado en Yucatán figuran las generadas por la danza contemporánea. La propia conformación de las coreografías constituye un estímulo para las demás disciplinas artísticas así como para la literatura y las ciencias sociales. Por ello entristece la insuficiente difusión otorgada a este festival de carácter independiente, descuido que ha traído como consecuencia que en su aspecto cuantitativo el público no sea el que merecen los grupos y solistas participantes.


Manteniendo su adecuado proceso de selección, en los años venideros los responsables del Festival tendrán que implementar una eficaz propuesta comunicativa a efecto de que un público más numeroso pueda disfrutar de estas presentaciones artísticas. Y ante todo, en nuestro medio cultural se requiere de una mayor disposición interdisciplinaria y de una actitud más solidaria.

Por esto!, 25 de abril de 2012.

viernes, 4 de mayo de 2012

“La fábrica de los juguetes”


Por Jorge Cortés Ancona

“El gesticulador”, de Rodolfo Usigli, obra escrita en 1938 pero estrenada en 1947, concluía con una escena en la que el joven Miguel clama por la verdad y luego, al tiempo en que sale, por la puerta abierta se ve un sol cegador. Además de ser una alusión a la caverna de Platón también se hace referencia a las condiciones de ocultamiento de la realidad histórica que se vivían en el México posrevolucionario.

Una situación similar es la que padecen los niños muertos de “La fábrica de los juguetes”, una obra de Jesús González Dávila, escrita y montada por primera vez en 1970. Los niños están encerrados y buscan el sol, que es la luz, y por extensión toda la naturaleza que se les ha negado.




Esta pieza teatral tiene gran significación por tratarse de una obra que desafió y sorteó la censura existente en los años inmediatos a la represión de 1968. Acorde con esas circunstancias, el texto abunda en referencias indirectas, alusiones y sobreentendidos. A más de 40 años de distancia, su reclamo de libertad sigue vigente y cobra nuevos significados en vista de las condiciones por las que atraviesa México y el futuro que nos espera.

Ahora es posible ver en Mérida una puesta en escena de esta obra en El Tapanco Centro Cultural, bajo la dirección de Francisco Solís, de Teatro del Sueño. Un montaje equilibrado en su energía y su emotividad, donde se mantiene siempre el interés del espectador, contribuyendo con ello a la voluntad de despertar conciencias.

El escenario carece de todo mobiliario y se ubica en dos niveles conectados por una rampa lateral de madera. Junto con la oscuridad dominante, atenuada por sutiles cambios de luces, representa con total economía de medios un edificio en vías de destrucción que simboliza el modo en que estaba el país en aquellos años de decadencia del viejo régimen. Por lo demás, cables o hilos en las paredes o cruzando en diagonal bastan para sugerir las telarañas, el columpio y otros objetos mencionados en la obra. 

Con tres bloques de personajes, que tienen sus propios momentos de intervención, pero que en determinados momentos coinciden en escena e interactúan, la obra se mantiene en distintos niveles: entre la realidad física, la muerte y la dimensión simbólica. Mar (Desireé Solís), Franco (Paris Gasca), Flor (Abril Góngora), Jueves (Carolina Canul) y Viernes (Alee Guzmán) representan a los niños muertos, en busca de sueños no logrados. Vidas truncas que rondan por la casa en ruinas y que inquieren por los referentes de los nombres que llevan.

Reyna (Graciela Ruiz) y Rey (Ángel Xacur) representan a niños vivos, en la travesura de haberse ido de pinta y buscar los casquillos que deben estar en el edificio. A su vez, Don Ramiro (Salvador Mares), Doña Rosa (Wendy Basulto), Arturo (Abdiel Mena) y Ángela (Karminia Pérez), aparecen como símbolos de las instituciones dominantes de la sociedad: la Policía, la Religión, la Moral, o bien, de etapas y estados vitales: la Juventud, la Adopción, la Soledad en Compañía, la Prostitución, la Hipocresía, etc. Es la sociedad mexicana y humana en sus verdades y sus fantasmas, sus sueños, deseos reprimidos y remordimientos.

Obra de estructura no aristotélica, como la considera el crítico Antonio Escobar Delgado, se sustenta en parlamentos evocativos, que conllevan una fuerte carga de emoción, pero también una denuncia de las marginaciones e injusticias expresada sin referencias específicas. El espectador de 1970 y el de ahora pueden aplicar esos reclamos a las condiciones inmediatas del respectivo entorno.

La adecuada distribución del conjunto actoral, complementario en sus roles y edades, da lugar a constantes cambios de peso escénico y de variaciones del foco de interés. Con los actores siempre en movimiento la obra alcanza una dinámica congruente con las características intrínsecas de los personajes y genera una percepción activa en el público, cuya atención va de un nivel a otro del escenario.

En el aspecto de las voces predominan la buena dicción y la proyección justa, pero exceptúo el caso de Desireé Salazar cuando levanta la voz, ya que emite un grito muy agudo en vez de una controlada elevación de tono. Asimismo, Abdiel Mena se percibe algo inseguro en sus parlamentos pero a fin de cuentas convence en la totalidad de su actitud andrógina. La música no siempre parece bien escogida pero no interfiere en la construcción general de la puesta en escena.

Director y actores lograron una interpretación animada de esta obra, que conlleva dificultades por su estructura textual, al no estar sujeta a relaciones de causa-consecuencia sino a una conexión fragmentaria, con un entrecruzamiento parcial de sus tres bloques independientes de personajes y sus distintos niveles de ubicación respecto a la realidad. La materia teatral funcionó eficientemente. La producción y diseño de vestuario estuvo a cargo de Hortencia Sánchez, mientras que la escenografía e iluminación correspondió a Manuel Araiza. Habrá una nueva función el jueves 19 de abril. Boletos en taquilla en El Tapanco Centro Cultural, ubicado en el cruce de las calles 47 y 68, en el barrio de Santiago.


Por esto!, 16 de abril de 2012.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Presentación del libro Repensar las artes. Culturas, educación y cruce de itinerarios

Les invitamos cordialmente para que asistan a la presentación del libro Repensar las artes. Culturas, educación y cruce de itinerarios de la Dra. María Esther Aguirre Lora, especialista dedicada al estudio de la Historia de la Educación en México. Los comentarios estarán a cargo del Mtro. Pablo Gómez Jiménez.


La cita es el viernes 4 de mayo a las 19:00 horas en la Casa de la Historia de la Educación de Yucatán, ubicada en la calle 41 núm. 455 por 36 Fracc. El Fénix.


Arte y cultura en la Red

Fernando Vicente

Página del pintor e ilustrador español, Fernando Vicente.


www.fernandovicente.es/



Dorothee Golz

Sitio de la artista alemana, Dorothee Golz.




http://www.dorothee-golz.com/
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