miércoles, 29 de febrero de 2012

Conferencia "¿Quién fue José Esquivel Pren?"


Por este medio, les invitamos cordialmente para que asistan, el viernes 2 de marzo a las 20hrs., a la Conferencia "¿Quién fue José Esquivel Pren?", que impartirá la Lic. Carmen Beatriz Heredia de Pau, con el acompañamiento musical de José Felipe García Vargas, en el marco de las actividades academico-culturales de enero-julio de 2012.

La cita es en la Casa de la Historia de la Educación de Yucatán, ubicada en la calle 41 núm. 455 por 36 Fracc. El Fénix.




Esperamos contar con su presencia

lunes, 27 de febrero de 2012

El cronista de Tixpéual


Por Jorge Cortés Ancona

Una exposición pictórica que se inauguraba por la mañana de un día laborable. El hecho nos pareció una falta de respeto. Suponían que la muestra del pintor de origen campesino en la galería del Peón Contreras ubicada en el Callejón del Congreso habría de contar con cuatro o cinco almas. Pero ahí estaban además de funcionarios municipales de Tixpéual y de familiares, un notorio grupo de artistas visuales y escritores. Recuerdo, por mencionar a algunos de ellos, a Manuel Lizama, Joan Durán y Eugenia Montalván. Esa soleadísima mañana de fines de los años noventa, cuando llegué a la galería la persona responsable del evento del ICY gritó al verme: “¡Jorge Cortés! ¡Válgame Dios! ¿Tú también? ¡No sabía que a este señor lo conocía tanta gente!”.

Y sí, conocíamos a Fabio Rufino Chalé Mex por haber colaborado en la revisión de su monografía sobre el municipio al que tanto amó y que fue financiado por el Pacmyc. Un libro en que además de los datos históricos figuraban dibujos referentes a lugares y símbolos de su pueblo. Más adelante conocimos su libro “Relatos y sucesos de mi pueblo” (Maldonado Editores-Ayuntamiento de Tixpéual, 2001), y posteriormente la edición de sus “Cuentos campesinos” (ICY-Conaculta, 2010), además de algunos opúsculos monográficos que imprimió por su cuenta. Como pintor en varias exposiciones individuales y colectivas se expuso obra suya y fue incluido en el libro de arte “Panorámica Plástica Yucatanense” (ICY-Conaculta, 2010).




Fabio Rufino trató tanto en pintura y dibujo como en sus escritos la vida rural, tanto la que se ha ido, la que existe y los hechos de ese paso del tiempo que se ha camuflado en una supuesta modernidad. Contó la historia de su población natal y con ella agregó una porción importante al conocimiento de nuestra historia. Se encargó de motivar a los ciudadanos de su municipio al conocimiento de su propio pasado y a la conciencia de los cambios que se estaban dando y cumplió funciones de corresponsal de POR ESTO! Estimuló vocaciones artísticas tanto en su pueblo como en el cercano Tixkokob. Importante fue en su vida personal haber laborado en Oaxaca y Chiapas, Estados de una realidad no muy lejana del nuestro.

Unos de sus esfuerzos infructuosos fue el de la búsqueda de obras del pintor tixpeualense Miguel Tzab Trejo, que se asumía como maya en tiempos en que no era común ostentar públicamente tal condición. Escribió varias veces acerca de ese artista y trabajador henequenero que vivió la mayor parte de su vida en el Distrito Federal y que sufrió ver la impune destrucción de sus murales en el también desaparecido Centro Escolar “Felipe Carrillo Puerto”.

Fabio se distinguió por su modestia y amabilidad. Acompañado siempre de su leal esposa, solía encontrarlos en numerosos eventos culturales. Nos llamó la atención que no hubiera podido asistir al desayuno del Día del Escritor en diciembre pasado y que no hubiésemos podido concretar una entrevista para el programa televisivo “Habla memoria”, debido a una operación quirúrgica y a su posterior período de convalecencia. La mañana del miércoles 22, en medio de una escaramuza burocrática, Manuel May Tilán dijo con tristeza: “Murió el maestro Fabio”. La gente buena es la que se está muriendo en estos últimos meses.

Si hay un reconocimiento que Fabio Chalé se merece es el de la Medalla Yucatán, aunque sea de manera póstuma. Conozco muy bien aquello de “en vida, hermano… en vida”, pero este es un caso completamente inesperado. Sólo ha habido una persona que haya hecho lo más importante de su obra residiendo en un municipio yucateco que no sea Mérida y se trata de don Romeo Frías Bobadilla.

Es claro que lo que se hace para Progreso o para Tixpéual es importante para todo Yucatán. Que quienes destinan sus esfuerzos para la comunidad de una comisaría o de un barrio están ayudando enormemente a toda nuestra sociedad estatal y nacional. Espero que haya escritores y artistas plásticos que respalden esta propuesta. Vaya mi pésame para toda la familia del profesor Fabio.


Por esto!, 24 de febrero de 2012.

sábado, 25 de febrero de 2012

Las pupilas heroicas


Por Jorge Cortés Ancona

“La Puta Patria” es un poemario que en su mismo formato adquiere una condición heroica. Libro de caja, o más bien plaqueta de folios sueltos, en tamaño carta y con cinco poemas y una presentación que no tienen desperdicio. Cinco poetas: Leandro Calle, Julio Castellanos, Néstor Merigo, Claudio Suárez y César Vargas, con una crónica del historiador Osvaldo Bayer y una ilustración de Alfredo Echavarrieta.

Empiezo citando el primer párrafo de la breve crónica de Bayer, respetando su puntuación: “República Argentina, Patagonia, año 1922. El 10º. de Caballería a las órdenes del Teniente Coronel Varela ha terminado su faena, el resultado: 1500 obreros fusilados. Los soldados descansan en Puerto San Julián, provincia de Santa Cruz; se decide premiarlos enviándolos por tandas al prostíbulo del pueblo, conocido como casa de tolerancia “La Catalana”, cuando llegan los primeros soldados, la Madama les informa que las pupilas se niegan a recibirlos y que ella no puede obligarlas, los soldados intentan entrar por la fuerza y es entonces cuando las prostitutas armadas con escobas y palos los expulsan al grito de “¡porquerías!” “¡asesinos!” “con asesinos no nos acostamos”; han tomado partido por los huelguistas, han cerrado sus piernas como un gesto de rebelión (…).




Los poemas tienen la característica de exaltar las virtudes de sus personajes de referencia, una condición ditirámbica, que a veces asume un tono narrativo, en otras de plegaria o de canto de dolor compartido, pero siempre con un sentido de respeto entrañable. Es loable que estos cinco poetas de la Córdoba argentina recuerden líricamente ese acto de conciencia social y valentía, demostrativo de que la heroicidad también campea en los burdeles.

Al recordar a estas humildes mujeres –tres de ellas argentinas, una inglesa, otra española- de un prostíbulo de la región más austral del continente, en la Patagonia, que se niegan a servir a los asesinos a costa de su propia integridad física, nos dan a conocer una de las historias de rebelión poco o nada conocidas que se extienden a lo largo de Nuestra América.

Los cinco poemas, todos en verso libre, son claros, directos, cada uno con su estilo propio, pero todos con la carga emocional que hace salir a flor el gesto heroico. Este gesto se evidencia en el final del breve poema de Leandro Calle “María Juliache”: Porque al grito de asesinos / alcanzaste del orgasmo su raíz más precisa. // María Juliache, española / solamente de rodillas puedo decir tu nombre.

A su vez, Julio Castellanos emplea el monólogo dramático en “Maud Foster en Puerto San Julián, febrero de 1922”, con un eco de la “Antología de Spoon River”, de Edgar Lee Masters: “Supe por entonces que vendrían / los otros, vencedores; / los que dispararon sus armas inclementes. // Vaciados de sí, llegaron buscando algún descanso. / También eran como niños, pero crueles; condenados a aniquilar su propia sangre”.

El sentir ético admonitorio se aprecia en “Amalia Rodríguez”, de Néstor Merigo: “Entre el desierto y el mar, qué raro que una exista, / y este viento que no acaba nunca, que apenas sí fui una santa, / y el torbellino de rostros y de escenas, que apenas sí fui una santa, / que no hay nitrato de plata que alcance, ni en la palangana de la luna, / ni lavajes / que enjuaguen la pulcritud de un asesino”.

Claudio Suárez, por su parte, percibe los olvidos y las herencias de la historia en “Angela Fortunato: “Al sur de la vergüenza / separada todavía por el desamor de la historia / queda el linaje de tu nombre, los muertos multiplicados / y el terror y la fiebre de una cama torturada. / Volvías de la muerte, con la memoria ciega / y el corazón abierto”.

Y cierra el poemario con la plegaria de César Vargas en “Consuelo García”: Dispara sobre el frío / sobre los uniformes / de esta patria maldita. / No dejes de disparar / tu NO, tus escobazos, / que el crimen retrocede / ante la furia de tu sexo, / que resucita el aire, la justicia, / enséñame a ser hombre / puta mía, / dame el amor / dame la risa / y quítame las armas / de las manos”.

Infamias y sangre regada innecesariamente, historia que no parece tener fin, en la emotiva reverberación de estos poemas.

(La publicación impresa lleva el sello de Ferreyra Editor y se puede acceder a los poemas, en PDF, en el sitio http://www.cba.gov.ar/imagenes/fotos/la_puta_patria.pdf)

viernes, 24 de febrero de 2012

Convocatoria II Coloquio Conmemorativo del Día Internacional del Museo "Museos en un mundo cambiante"





La Red de Museos de Mérida les invita a participar como ponentes en el II Coloquio Conmemorativo del Día Internacional del Museo "Museos en un mundo cambiante. Nuevos retos, nuevas inspiraciones", a realizarse los días 16, 17 y 18 de Mayo en el MACAY.

“Museos en un mundo cambiante.

Nuevos retos, nuevas inspiraciones”. Hoy en día, el mundo cambia más rápido que nunca. Las nuevas tecnologías entregan nuevas ideas, giga octetos de información, noticias sobre el clima que se vuelve cada vez más inestable. Todo esto es retransmitido por los medios de comunicación sociales, cosa inimaginable hace tan sólo algunos años. En este contexto, los museos modernos tienen que luchar para hacer oír sus voces.

El tema “Museos en un mundo cambiante. Nuevos retos, nuevas inspiraciones.” reconoce que las instituciones adoptan una conducta interpretativa y se mueven en un medio cada vez más fluido. Cada uno se esfuerza por lograr objetivos, por tener intereses diferentes y atraer a visitantes diversos. Pero la necesidad de prosperidad frente a estos cambios une todas las instituciones, grandes o pequeñas. Así, el Día Internacional del Museo 2012 se concentra tanto en el crecimiento de los museos y la construcción de su futuro, como en cuestiones tales como el cambio climático o los nuevos medios de comunicación electrónicos.

Las temáticas que abordará el Coloquio son:

El papel de los museos en una “nueva” sociedad. Los museos desempeñan un papel clave en el desarrollo gracias a la educación. Son testigos del pasado y guardianes de los tesoros de la humanidad para las generaciones futuras.

Para un desarrollo sostenible. Partidario ideal del desarrollo sostenible y verdadero laboratorio de buenas prácticas, el museo procura reducir cada vez más su impacto en el medio ambiente 

Construir el futuro aprendiendo del pasado. Los museos favorecen la transmisión del patrimonio a las generaciones futuras y crean un vínculo permanente con el pasado gracias a mensajes que tienen resonancia universal. 

La era de los nuevos medios de comunicación. Los museos supieron apoderarse rápidamente de los nuevos medios de comunicación y demuestran una gran reactividad en este ámbito. Adaptarse innovando. Para responder a los cambios sociales, y adaptarse a las expectativas de sus visitantes, los museos suelen innovar. 

2012 Año de la Cultura Maya. Cualquier tema referente a la Cultura Maya, desde la época prehispánica hasta como se vive en nuestros días.



jueves, 23 de febrero de 2012

De cine: “El mural de Siqueiros”

Por Jorge Cortés Ancona

Una de las obras que representan mejor la voluntad experimental del arte del siglo XX es “Ejercicio Plástico”, creado por David Alfaro Siqueiros en un sótano de la finca Los Granados, en Don Torcuato, cerca de Buenos Aires, y propiedad del periodista Natalio Botana.

En el mural, que se extiende sin interrupción por piso, muros y cubierta, se usó por primera vez la pistola de aire cargada de pintura industrial, además de una proyección de cámara cinematográfica en el punto de partida del proyecto. “Ejercicio Plástico”, realizado en 1933, tiene la peculiaridad de estar concebido para generar variaciones conforme a la movilidad del punto de vista del espectador, de acuerdo con el concepto de la perspectiva poliangular desarrollada por el muralista mexicano. Este mural es el motivo eje de la película argentina “El mural de Siqueiros”, con dirección y guión de Héctor Olivera, en la cual se entrelaza un animado conjunto de personajes, con sus problemas sentimentales y sus pequeñas o grandes traiciones. El argumento de la película se mueve entre las tensiones políticas de la época, con el afianzamiento del fascismo y del nazismo a la vez que con la represión de las luchas socialistas y otros conflictos políticos. Asimismo, se percibe el poder del periodismo, en la figura de Botana, que dirigía el diario “Crítica”, que llegó a tener un tiraje de un millón de ejemplares en un día. Luis Machín caracteriza adecuadamente el papel de Botana, un refinado aristócrata que apoya decididamente las luchas sociales. Lo miramos en su entorno de la prensa y el ámbito doméstico, lo mismo resolviendo una crisis política mediante la manipulación del dolor popular por la muerte de Carlos Gardel, que en su rol de padre de familia y de amante. 

Siqueiros es caracterizado por Bruno Bichir, con una imagen física muy bien lograda, incluyendo la nariz aguileña y los revueltos rizos. Un Siqueiros apasionado y atrabiliario, de palabra fácil, contundente en la expresión y tratando de mantener la congruencia ideológica a pesar de estar efectuando un trabajo fuera de sus acostumbrados temas políticos para el casi exclusivo placer de un burgués. Una buena actuación, salvo por la incapacidad de Bichir de dejar de expresarse en una de las variantes de habla defeñas, considerando que interpreta a un Siqueiros chihuahuense que había recorrido diversas partes de México y de otros países.

El papel de mujer fatal corresponde a la poeta uruguaya Blanca Luz Brum, personificada por Carla Peterson, con una voluptuosidad que encubre su condición de mujer violentada por Siqueiros. La veremos en su desgastada relación con el artista compensada por sus devaneos sexuales lo mismo con Botana que con Pablo Neruda, personificado a su vez por Sergio Boris. Ana Celentano en el papel de Salvadora Medina Onrubia, esposa de Botana, presenta otra faceta femenina y humana, con su contradicción entre su activa solidaridad con los trabajadores y el daño moral persistente que inflinge a sus hijos, lo cual a la larga desencadena su paulatina caída interior: una salvadora que también condena y es condenada irremisiblemente. 

Manejando con eficiencia la base histórica –con algunas libertades-, la película tiene coherencia argumental con secuencias diversas, que incluyen el drama familiar, las pasiones amorosas, los avatares políticos, el espionaje político y domestico y, en especial, la creación artística. En este aspecto es de especial interés la secuencia creativa y productiva del mural, que el pintor mexicano realizó en colaboración con los entonces jóvenes pintores argentinos Antonio Berni, Juan Carlos Castagnino y Lino Enea Spilimbergo y el arquitecto y escenógrafo uruguayo Enrique Lázaro. También es remarcable el énfasis en el feminismo, tanto a través de Blanca Luz y Salvadora, como de Victoria Ocampo (representada por Mónica Galán), la aristócrata intelectual argentina. En la película vemos las luchas entre diferentes grupos de poder, la devorante omnipresencia del conservadurismo pero también de las salidas a la libertad, como ocurrirá en los casos de Siqueiros y de Neruda. 

Película bien realizada en su desarrollo y sus actuaciones, con un interés múltiple en las diferentes secuencias. Visualmente llamativa, con una justa recreación de los ambientes, moda e ideas de la época. Tratándose de una película que cualquier espectador puede disfrutar sin necesidad de conocer los antecedentes históricos y artísticos, es una lástima la escasa asistencia a la sala de proyección. En mi caso éramos sólo nueve espectadores.

Por esto!, 22 de febrero de 2012.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Primeras líneas: Un expreso del futuro



-Ande con cuidado -gritó mi guía-. ¡Hay un escalón!

Descendiendo con seguridad por el escalón de cuya existencia así me informó, entré en una amplia habitación, iluminada por enceguecedores reflectores eléctricos, mientras el sonido de nuestros pasos era lo único que quebraba la soledad y el silencio del lugar.

¿Dónde me encontraba? ¿Qué estaba haciendo yo allí? Preguntas sin respuesta. Una larga caminata nocturna, puertas de hierro que se abrieron y se cerraron con estrépitos metálicos, escaleras que se internaban (así me pareció) en las profundidades de la tierra... No podía recordar nada más, Carecía, sin embargo, de tiempo para pensar.

-Seguramente usted se estará preguntando quién soy yo -dijo mi guía-. El coronel Pierce, a sus órdenes. ¿Dónde está? Pues en Estados Unidos, en Boston... en una estación.
-¿Una estación?
-Así es; el punto de partida de la Compañía de Tubos Neumáticos de Boston a Liverpool.

Y con gesto pedagógico, el coronel señaló dos grandes cilindros de hierro, de aproximadamente un metro y medio de diámetro, que surgían del suelo, a pocos pasos de distancia.

Miré esos cilindros, que se incrustaban a la derecha en una masa de mampostería, y en su extremo izquierdo estaban cerrados por pesadas tapas metálicas, de las que se desprendía un racimo de tubos que se empotraban en el techo; y al instante comprendí el propósito de todo esto.

¿Acaso yo no había leído, poco tiempo atrás, en un periódico norteamericano, un artículo que describía este extraordinario proyecto para unir Europa con el Nuevo Mundo mediante dos colosales tubos submarinos? Un inventor había declarado que el asunto ya estaba cumplido. Y ese inventor -el coronel Pierce- estaba ahora frente a mí.


Julio Verne (Nates, 8 de febrero de 1828-Amiens, 24 de marzo de 1905)

martes, 21 de febrero de 2012

Pintores zacatecanos en Mérida


Por Jorge Cortés Ancona 

Pintores zacatecanos en Mérida Una notable exposición en curso es la titulada “Maestros Abstractos de la Plástica Zacatecana”, que proviene del Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez, de Zacatecas, y se presenta en el Museo de la Ciudad (calle 56 x 65). La exposición responde a una correspondiente a los abstractos yucatecos, expuesta el año pasado en dicha entidad norteña. En esta colectiva de 21 pintores de varias generaciones, encabezada por el artista de la Ruptura que da al nombre al mencionado museo, podemos encontrar una diversidad de propuestas, técnicas y formatos con que se expresa el arte abstracto.

Felguérez es una de las figuras centrales del arte mexicano de los últimos 60 años y ha sido iniciador de varias tendencias artísticas y técnicas en nuestro país. En esta exposición presenta dos cuadros dentro de una de las variantes de su personal estilo, en este caso la superposición de formas geométricas con extensas manchas nebulosas, elementos filamentosos y limitación cromática. Uno es un óleo sobre tela, sin título, de 2006, y el otro se titula “Enigma en azul”, un cuadro en técnicas de acrílico y óleo fechado en 2010.


Enigma azul, 2010


Juan Carlos Villegas presenta cuadros con una tendencia orgánica en su estructura fractal. Uno de ellos con la simetría vegetal que remite a la sexualidad femenina, o bien, en “Pacto de la concordia” con un friso donde las volutas matizan la división simétrica de la obra. 

Sara María Terrazas remite a las evocaciones de los materiales para remitir al género en su tríptico de 170 x 270 cm., titulado “En lluvia del sueño”, en técnica mixta y algodón sobre madera. Los hilos enrollados de color café con diversidad tonal delimitan áreas cuadriculadas de diversa magnitud, en las que encontramos formas diversas como caracoles, cruces y figuras geométricas. 

Juan Manuel de la Rosa presenta una propuesta de recuperar antiguas técnicas asociadas por lo general con la pintura de la Edad Media, como son el temple de huevo y la hoja de oro para lograr una amplia zona gris con áreas doradas. Intervención manual del artista en esta elaboración de sus materiales a fin de expresarse en la síntesis que permite la abstracción. 

Francisco de Santiago Silva, pintor fallecido en el 2008, presenta el paisaje estilizado, con un plano horizontal y formas diagonales que evocan las montañas en su geometrización. De Ismael Guardado, uno de los pintores de amplia trayectoria, se presentan “El espejo y la serpiente” y “Cantero”, con insinuación de formas humanas y fuertes texturas en gris, blanco, negro y rojo. Son de destacar los dos cuadros en forma de rombo, de Omar Lemus, con un informalismo de colores oscuros que rematan con un murciélago de bulto. 

En un acrílico sobre lino, Luis Carrera Maul presenta 36 construcciones pictóricas, que crecen en complejidad por agregado de caras o planos. En Tarsicio Pereyra encontramos un tramado de manchas minúsculas, que nos produce reminiscencias de la pintura rupestre y en la que, mirando a distancia, parece verse un sendero oculto. Sus dos cuadros dialogan en sus elementos comunes y opuestos. 

En Georgina Gómez Corvera encontramos una referencia lúdica hacia la obra de Felguérez. Jesús Reyes Cordero muestra una composición a base de dos frisos complementarios. Javier Cortés se inspira en la arroba para una composición muy sugerente a base de curvas. 

En Mónica Romo Rangel encontramos una libre cuadriculación y arabescos, con la predominancia del color. “Nuevo orden”, de Ignacio Vera Ponce, es una impresión objetual múltiple, con una estructura metálica y un alineamiento de las partes de tres en tres y de dos en dos, según la dirección en que se vea el cuadro, que nos evoca el encuadramiento de las voluntades en la vida social. Luis Armando García presenta una espesura colorística donde hacen tensión las escaleras simétricas rectas en su eje vertical. 

Por último, son igualmente apreciables las obras de Alejandro Jara, con contornos con insinuaciones de formas; Emilio Carrasco con campos de color, donde impera el contraste; Iván Medrano en el uso del difuminado que remite a un entorno húmedo y neblinoso; Luis Felipe De la Torre con su composición en colores claros a base de curvas y círculos; Eduardo Arvizu Oliván con la plasmación del reflejo lunar en rojo y la dinámica de formas angulosas, y Juan Nava Alemán con composiciones geométricas de múltiples extremos que apuntan en diversas direcciones. 

Como se puede ver, la variedad formal va de la mano con una riqueza temática y esta exposición demuestra por qué Zacatecas ha sido una de las entidades más importantes para la plástica mexicana en los últimos 120 años.

Por esto!, 20 de febrero de 2012.

lunes, 20 de febrero de 2012

Las ofensas de la iglesia

Por Raúl H. Pérez Navarrete 

Durante entrega de los Grammys el pasado 12 de febrero, la cantante Nicki Minaj asistió a la ceremonia acompañada de un hombre caracterizado de papa. Durante su actuación en el evento, Minaj se presentó junto a bailarines vestidos de monjes y monaguillos, y recreó un exorcismo. Bill Donohue, presidente de Liga católica por derechos religiosos y civiles en los Estados Unidos, se mostró indignado ante lo que llamó “ataque” a los católicos. El hecho me pareció curioso pues a personajes como Donohue, al igual que los católicos que se sienten ofendidos por este tipo de expresiones, se les olvidan las ofensas que la iglesia católica hace día a día, y que son mucho más graves (Bill Donohue, por ejemplo, calificó de “caza fortunas” a quienes han denunciado a sacerdotes católicos de pederastia).




En México, las ofensas de la iglesia a través de su intromisión y manipulación en asuntos públicos no son nuevas y el ejemplo más reciente es la publicación de la guía para “orientar el voto católico”. La iglesia tiene el derecho a opinar sobre los asuntos que le interesen, sin embargo, son las intenciones que se esconden detrás de estas “opiniones” lo que encierra un grave peligro. En 2011, Hugo Valdemar, vocero de la arquidiócesis primada de México llamó a no votar por el PRD debido al apoyo de este partido político a las bodas entre personas del mismo sexo. En días recientes la iglesia lo hace nuevamente pero de una manera más sutil con la publicación de sus “orientaciones sobre el voto responsable de los files católicos” al escribir que “el voto, en consciencia, debe tomar en cuenta las propuestas que promuevan” el fortalecimiento de la familia, considerando que el matrimonio está “constituido entre un hombre y una mujer”, o cuando señalan que “los fieles cristianos católicos deben tener claridad que no es posible hacer una opción política por quienes son partidarios o promotores de falsos derechos y libertades que atentan contra las enseñanzas contenidas en la Sagrada Escritura”. Es, en pocas palabras, no al aborto y no a los matrimonios del mismo sexo; no a las libertades que poco a poco empiezan a ganarse en el mundo gracias al estado laico. 

Estados Unidos pareciera dirigirse a la Edad Media cuando la extrema derecha rechaza las políticas públicas de anti concepción, entre otras medidas de salud pública. El peso de la religión parece abrumar en el vecino país del norte los avances de la ciencia. En México, pareciera que lo que se encuentra bajo amenaza es la libertad misma. Eso sin duda me parece ofensivo.

domingo, 19 de febrero de 2012

El carnaval líquido

Por Jorge Cortés Ancona 

Entre lo que se piensa y lo que ocurre. Fiesta del pueblo, pero en realidad derroche de evasiones que corren por el gaznate. Una ciudad partida en dos, o más bien en cuatro, con cercos por todas partes. Fiesta de libertad que impide los libres tránsitos. ¿Qué destrampe puede haber con tanta reja? ¿Qué ruptura de inhibiciones, con los lugares vedados, restringidos y rotulados? 

Lejos de todo disfraz, más bien es despojo de ropas para lucir pieles borboteantes, como adaptación al calor y satisfacción del instinto gregario. Campea un penitente gusto por los amontonamientos, por untarse en las pieles que escurren y andar cuerpo con cuerpo encaramado. Juntos, pegados y hacinados. Es un milagro que no haya aplastamientos.



Qué lejos de la colorida imagen de clowns y pantomimas, de Pierrots y Colombinas que hace cantar con alegría a Rubén Darío en las postrimerías del XIX: “Ríe en la danza que gira, / muestra la pierna rosada / y suene, como una lira, / tu carcajada”. Alegría dulce, acuosa, de risa refrescante. La carcajada se ha trocado en estridencia perpetua y la pierna rosada es hoy una carne fría. También muy lejos de esa foto de los años veinte que se expone en el Museo de la Ciudad en que se ve un zeppelín, trofeo que hace posible un carro de guerra de carnaval. 

Seguramente un carro apto para despertar sorpresas, cuando el mundo parecía ofrecer cada día una novedad disfrutable. Mientras que hoy, en cambio, todo se ha hecho antiguo antes de haber nacido. 

Y aunque un carnaval es descanso obligado, la pereza nos invade. Pero nada es posible para contrarrestarla, porque todo ha sido copado por esta obligación que han querido volver nuestro civismo a fuerzas. Pronto habrá bandera de carnaval y tendremos que saludarla con respeto. 

Un carnaval perpetuo. Ya no hay disfraces en carnaval porque nos disfrazamos en la escuela y en el trabajo. No vemos arlequines ni hadas, pero sí chilindrinas, colegialas treintañeras, personajes de comics de los años cincuenta, héroes de manga y de manguera, residuos virtuales de videojuegos y damas de alegre noche en día triste. 

Podemos mancharnos de tonos remolacha y achiote cochinitero, de ocre cacarizo y verde habanero. Lucirnos con camiseta sport llena de huecos y con short de mezclilla bien empolvada. Ahora no veremos un zeppelín, veremos un arsenal a base de misiles. 

Decenas de miles se vestirán de caguama y las mujeres andarán con medias rubias o medias “light”. Veremos güeras de cuna travestida y morenas de palanca acelerada. Líquido incesante corriendo entre las multitudes, río donde se sumergen las expectativas. Un carnaval de oro viene fluyendo, dorado flujo que cimbra el sueño de la indiferencia más desesperanzada que hayan visto estas reblandecidas lajas.

Por esto!, 18 de febrero de 2012.

jueves, 16 de febrero de 2012

En blanco

Por José Castillo Baeza


La imagen del escritor sentado frente a su computadora, envuelto en un remolino invisible —donde, a giros, le golpea lo que ha hecho y lo que debe hacer—, al tiempo en que la mirada se pierde en el teclado impaciente, se constituye en ese lugar común que se traduce en la frase: “el terror frente a la página en blanco”.

Para muchos escritores un período de sequía es intolerable, un verdadero sufrimiento que llega a convertirse en crisis existencial, como si de la pluma lloviera una fertilidad necesaria para una tierra en crisis. No sé qué sucede, no puedo escribir. No he podido superar lo que he escrito. Estoy buscando decir algo nuevo. Estoy explorando caminos. Debo tener conciencia social y escribir porque es necesario, porque estos tiempos lo hacen necesario. No puedo quedarme callado…







Ante este escenario, la acción de escribir (no digo oficio) significa todo menos una pasión personal y gustosa. La concepción de la escritura creativa, bajo esta concepción, se vuelve utilitaria, fin y no medio, destino y no búsqueda; una herramienta para legitimar innecesariamente una vida. Desde el momento en que uno se nombra escritor, la pasión se transforma en oficio, y el oficio en responsabilidad social, como si la acción de escribir fuese una novia a la que el matrimonio ha consumido a una rutina necesaria.


El terror a no tener nada qué decir no tendría que asustarle a nadie, aun cuando haya mucho qué decir. La boca del mundo no necesariamente nos invita a hablar siempre, al menos no en términos estéticos. Los que manifiestan un terror a la página en blanco, es porque el disfraz del oficio o a la disciplina han tergiversado lo que en primera instancia es una necesidad individual. Nunca he creído que un escritor deba profesionalizarse como sucede con otros oficios, no a la manera de otros oficios. Y con ello no refiero el conformismo o la pereza, mucho menos la necesidad imprescindible de mejorar día a día. Pero de ahí a querer exprimir motivos inexistentes hay un gran trecho, puesto que la satisfacción de calmar nuestras necesidades de expresión no necesariamente tienen que seguir los caminos de la escritura creativa.


¿Por qué concebir el oficio como una carrera que se legitima mediante los libros publicados (sin que pase por supuesto mucho tiempo entre uno y otro) o los premios o el reconocimiento social? ¿Hay que sentir presión o sentido del deber ante un público que exige la próxima novela? ¿Debe responder la literatura a las leyes de los mercados o las becas? ¿Realmente escribimos desde la autenticidad de nuestras preocupaciones? ¿Es válido inventarse esas preocupaciones?


Otra cosa muy distinta es tener algo qué decir y no encontrar las maneras. He ahí el verdadero terror de la página en blanco, nunca en la sequía que produce el silencio natural.


Consagrar una vida a la literatura, así, sin concesiones, es olvidarse, precisamente, de que la literatura es vida; olvidarse de que también se escribe encima de los actos y las vivencias diarias; olvidarse de que el escritor es un hombre que vive pero, sobre todo, escribe todo el tiempo. Garabatear a nuestros amigos o a la familia es otro modo de ejercer la pluma. Llenar de signos invisibles a nuestros hijos o hermanos es la verdadera transformación de la pasión en oficio: una manera de ejercer la autenticidad de lo que somos. El escritor cabe en la persona, pero no es más que ella. La página en blanco es la falacia detrás de la cual se esconde el ego, la pobreza espiritual del que se cree completo por poseer una pluma que sólo pinta sobre papel.


josecastillobaeza@gmail.com




Por esto!, 15 de febrero de 2012.

martes, 14 de febrero de 2012

“Comienza el eclipse”

Por Jorge Cortés Ancona 

 La opresión política argentina de los años 60 y 70 ha dejado grandes secuelas, pero también zonas neblinosas. De ahí que el tema de la novela “Comienza el eclipse”, de Antonio Oviedo, se forme a base de recuerdos personales de diversa índole, enlazados por la indagación de los personajes acerca de una mujer asesinada durante el llamado Cordobazo, una rebelión popular ocurrida en Córdoba, Argentina, el 29 de mayo de 1969, que fue violentamente reprimida por el gobierno de esa época.




El narrador-personaje relata inicialmente las conversaciones con su amiga Elisa, con la que compartió distintos momentos de vida evocados a lo largo de la novela. Ella, que ha dejado inconclusos casi todos sus proyectos personales, tiene problemas para atender a su anciano padre residente en Rosario, lo cual sin embargo le permite el hallazgo de sus numerosos cuadernos sobre administración pública, en los que figura el dato de un sobre aparecido en 1975, justamente relativo a Silvia Z., la mujer asesinada. 

El sobre contenía un título de propiedad a nombre de ella y la información de que había sido empleada administrativa en el mismo ministerio donde el padre de Elisa trabajaba. Este será el hilo conductor que enlace luego la secuencia de Elisa y su padre con la del viejo Lagos, y de éste a un fotógrafo de periódico de apellido Fontana, quienes irán aportando datos que dejan aun más dudas acerca de lo ocurrido. 

La novela escrita en prosa límpida, bien cuidada, se basa en sobreentendidos y cierto laconismo en su aproximación a este conjunto de vidas frustradas, del cual forman parte tanto los personajes presentes como los ausentes, hijos todos de una misma época de lucha y represión, a pesar de su pertenencia a distintas generaciones. Vidas que no concretaron sus objetivos y que ocultan hechos de complicidad procurada o involuntaria, así como recuerdos de desconocidas ignominias como una matanza de gitanos en 1977, a manos de la dictadura militar, un crimen velado azarosamente por uno de los mayores terremotos sufridos en Argentina. 

El narrador funge como un mirón, encontrando por azar en las calles cordobesas a los demás personajes de esta novela llena de conjeturas, mientras que las descripciones de lugares y pequeños hechos intensifican las sensaciones, en especial las olfativas y las acústicas (los chirridos, por ejemplo). Hay énfasis en cuestiones circunstanciales, a manera de recuerdos que aparecen de pronto y parecen no conducir a ningún lado en la historia, pero sí a reforzar la serie de vínculos que une a los personajes, como retazos que componen un todo. 

Con sutileza, percibimos el modo en que la ilegalidad mantiene terrenos en la vida pública, como el garito clandestino que funciona bajo la complacencia policiaca y a donde acostumbra ir el viejo Lagos. Por una puerta oculta por plantas en una pared posterior del garito es posible pasar hacia una ominosa casa oscura y abandonada, que es casi la metáfora de una época y un país. Por otro lado, una de las historias reiteradas es la de una mujer de belleza declinante que cada vez que aparece en la novela lo hace en relación al viejo Lagos, de una manera sospechosa. En su momento entenderemos que la casa de éste sirve de punto de encuentro de ella con sus acompañantes. 

Los personajes se mueven en una atmósfera desolada, con sombras que cubren su personalidad. Sus acciones los evidencian como seres en decadencia, desamparados y unidos por “el hilo invisible de las cosas truncas” tal cual ocurre en una escena hacia el final de la novela, en donde Lagos bebe un batido en un bar donde no hay más gente que dos empleados excesivamente pálidos y demacrados, así como una mujer en igual condición, que entra cuando él sale. Todo ese final parece un presagio de apagamiento vital, incluyendo el carro de caballo donde viajan cinco personas, con un farol de kerosén y elementos como bolsas de arpillera y un rebenque, símbolos de la persistencia de épocas pasadas en la actual. 

Nos queda también el enigma de un hecho que vincula un elemento paratextual con el texto: el lugar a donde se dirige Lagos en un taxi está en la avenida Valparaíso kilómetro seis y medio, que resulta ser la dirección de Ferreyra Editor que aparece en el colofón del libro. Es decir, ¿como Don Quijote en la imprenta, Lagos se dirige al domicilio de quien editó el libro del cual es personaje ficticio? Esto se remarca con el hecho de que el colofón fue ubicado en página impar, justo frente a aquella donde concluye la novela. 

Antonio Oviedo es autor de otros 16 libros de distintos géneros. Entre 1980 y 1988 dirigió la revista de literatura “Escrita”, es integrante del consejo de redacción da la revista mexicana “La Tempestad” y colabora en el periódico “La Voz del Interior”. Actualmente desempeña el cargo de Subdirector de Letras y Bibliotecas de la Provincia de Córdoba. 

Oviedo, Antonio: Comienza el eclipse, Ferreyra Editor, Córdoba, Argentina, 2011, 115 págs.

Tomado de Por esto!, 13 de febrero de 2012.

lunes, 13 de febrero de 2012

Hipocresía en la educación

Por José Castillo Baeza* 

¿Desde dónde se diseñan los diferentes programas “educativos” que convierten a nuestros hijos en personas sumisas, obedientes, ansiosas de una medalla o de un “algo” que los haga sentir importantes? 

Gaspar Baquedano 


 La razón ilustrada por un lado y el capitalismo desilustrado por el otro son los cimientos sobre los cuales descansan los principios éticos que edificaron nuestras sociedades contemporáneas que, a su vez, construyeron también una determinada forma de ver el mundo que casi siempre privilegia la apariencia y la imagen por encima de las realidades concretas. Esto no es, desde luego, ninguna novedad. La banalización de la vida humana a todos los niveles y la promoción de valores mercantiles en detrimento de la cultura es ya una tónica bien marcada en nuestro tiempo. Sin embargo es triste que ámbitos como la educación también se vean alcanzados por este lastimoso modus vivendi. 

Y menciono esto porque hoy en día la escuela está fomentando el cuidado de una determinada imagen a proyectar, no la construcción de un espíritu crítico. Al menos ello se concluye después de observar cómo lo que se entiende por “educación” suele ser más bien el fomento de una disciplina que si bien antes era una especie de brújula creada para perseguir sueños, ahora se ha vuelto rancia y encuentra su razón en lo superfluo. 



Parece que la escuela ha desviado sus intereses hacia otros terrenos donde no importa tanto esculpir en el estudiante un corazón infatigable, sino más bien cuidar que los pies estén calzados y que los cuellos reluzcan enmarcados en una blanquísima camiseta tipo polo. 

Fácilmente podemos observar cómo en diversas instituciones educativas, públicas y privadas, las voces de profesores y autoridades no están encaminadas a promover la educación integral del espíritu o, por lo menos, a lograr la eficiencia académica, sino a promover una imagen que cumpla más con el exterior que con lo verdaderamente significativo. Que los alumnos estén en clase, que las sillas estén ordenadas, que el silencio impere en las aulas y la autoridad se respete; si los alumnos no están gritando, entonces están trabajando. ¿En qué cosa? No importa, es lo de menos: están trabajando. 

Lo que menos interesa es el contenido de las asignaturas y las competencias que tendrían que estarse fomentando, la sola imagen de que se está haciendo basta y sobra. Los días de exámenes siguen siendo sagrados y, como en la Semana Santa, nada importa sino el sacrificio; calvario de los alumnos mientras las autoridades educativas vigilan desde las alturas. 

Nos seguimos preocupando en demasía porque los alumnos saluden a la bandera y canten el Himno Nacional con rostro solemne mientras miran al horizonte. Los regaños siempre están en función de la imagen, de lo que se pretende proyectar. “¡Siéntate bien! ¡Los pies no se suben al mesabanco! ¡Una señorita no debe jugar así con los varones! ¡Perdiste tu derecho a presentar examen por no venir con el uniforme completo! ¡Tu libro no está forrado! ¡Te dije que subrayaras con rojo, no con azul! ¡Hagan silencio, por Dios, hagan silencio!” En otras palabras, la labor importantísima del docente, se ha banalizado.

¿A dónde se ha ido el verdadero rostro de la disciplina, aquél que le enseña al espíritu a perseguir rabiosamente un sueño? ¿Dónde está la brújula cuya Ítaca no se mueve ni porque el mundo se ponga de cabeza? Hoy no importa enseñar a los estudiantes qué deben llevar para su viaje, sino a doblar muy bien la ropa en la maleta. Y además de la ropa, han de llevarse un séquito de resúmenes, síntesis, cuestionarios, mapas conceptuales, cuadros sinópticos y demás tareas que siguen siendo el pan de cada día de la enseñanza. 

El docente está muy cómodo en su posición porque se ha instalado en la mediocridad y el facilismo. Convertido en un supervisor, un prefecto, un repetidor oral de los libros de texto, en sus clases no hay espacio para el análisis crítico porque ello lo pone a prueba ( y lo evidencia muchas veces). 

A esto habría que sumarle las supervisiones de las autoridades académicas cuya labor consiste en verificar que los objetivos de aprendizaje estén redactados con tal o cual verbo en vez de este o aquel; verificar que un formato esté bien llenado, no que la enseñanza se cumpla de forma cabal. “Maestro, en este formato, sus estrategias de enseñanza van en el siguiente recuadro, tómelo en cuenta”. Son muy cómodas las trincheras del no pensar. 

Parafraseando a Octavio Paz (quien plantea esto con respecto al poeta y la poesía) cabría decir: el profesor, el coordinador académico, el supervisor ya tienen un “lugar” en la sociedad. ¿Lo tiene la educación? 


*Originario de Chetumal, Q.Roo. Es licenciado en Letras Hispánicas por la Universidad Modelo. Ha publicado la novela “Hojas recicladas” (2005) y el libro de relatos “A la espera” (2008). Profesor de literatura en el nivel medio superior y superior. josecastillobaeza@hotmail.com



Tomado de: http://educacionadebate.org/2012/02/10/hipocresia-en-la-educacion/

domingo, 12 de febrero de 2012

La condición posible: el Caribe en la revista Arenas blancas, de puente cultural a resistencia cultural


Por Tomás Ramos Rodríguez


Casa de las Américas, La Habana, Noviembre 16 de 2009.

Arenas Blancas es una publicación de los estudiantes de la Maestría en Lenguas y Lingüística de la Universidad Estatal de Nuevo México. Este es un esfuerzo realizado entre el intenso ritmo de trabajo de las clases que imparten los miembros del grupo editorial como profesores asistentes, y las clases que reciben como parte de la Maestría en Literatura Hispanoamericana, haciendo éstos la manufactura total de Arenas Blancas, que también es un espacio posible para el Caribe en el desierto. Es a ellos, a nuestro grupo editorial, a quienes quiero hacerles una mención especial y de reconocimiento esta tarde en la intensa tarea de difundir las letras hispanoamericanas y caribeñas desde Nuevo México, que es un puente multicultural entre las culturas del Sudoeste de los Estados Unidos y las de América Latina.



Arenas blancas 7



A pesar de su condición desértica, Arenas Blancas ha cobijado múltiples voces caribeñas y eulatinas, tanto de autores que desarrollan una crítica sobre la literatura caribeña como de creadores caribeños y de origen caribeño. Como ejemplo, en las páginas de los últimos dos números de Arenas Blancas podemos destacar la participación del Dr. Iván A. Schulman sobre diversas temáticas referentes a la obra de José Martí; en el número 10 que presentamos esta tarde referimos el ensayo titulado “La mirada martiana del Oriente frente a la globalización modernista”.


También hemos tenido en números recientes creaciones de autores de origen cubano como Teresa Dovalpage y Carlota Caulfield. Pero quien ha podido abrirles las puertas del Caribe a estudiantes de literatura de las más diversas nacionalidades en Las Cruces, NM., es el Dr. Jesús J. Barquet. Poeta cubano que funge como profesor en esta Universidad, y es quien ha apoyado infinitamente este proyecto desde su inicio aportando trabajos literarios a los estudiantes de la maestría para la consolidación de las voces caribeñas en el fronterizo desierto del Sudoeste. 


Desde esta zona o región cultural, como mencionara el Dr. Ricardo Aguilar Melantzón -fallecido en Noviembre de 2004- Arenas Blancas diversifica su contenido abriéndose a todas las regiones de nuestra América comprometiéndose como puente cultural.

Platicando con el especialista chicano, el Dr. Axel Ramírez, en la compañía de profesores como el Dr. Adalberto Santana y el Dr. Carlos Bojórquez, el Dr. Ramírez recordaba en Mérida su fraterna amistad con el Dr. Ricardo Aguilar Melantzón. El Dr. Ramírez apuntó a recordar que Aguilar proponía en A barlovento –su novela casualmente vinculada al Caribe, el Pacífico y a la navegación por el mar- que la zona fronteriza de Ciudad Juárez, Chihuahua, El Paso, Tejas y Las Cruces, Nuevo México, como una misma región integrada en términos culturales y sociales a pesar de estar divididos por la frontera que separa a los países subdesarrollados del subdesarrollante, la frontera que separa a los Estados Unidos de América Latina.

Es por eso de su valor tan importante el poder narrar y recuperar las voces que constantemente se reconfiguran con el paso agitado de miles de emigrantes a uno y otro lado de la frontera demostrando que Ciudad Juárez y El Paso son dos ciudades que conviven como una sola, apenas viviendo “dividida” por esta emblemática frontera. Es por esto que los editores de Arenas Blancas no pudimos detenernos en nuestra tarea de recuperar esas voces que reconfiguren y reinterpreten los códigos fronterizos de uno y otro lado tanto en lengua española como inglesa, así como del conocido Spanglish, que es el caló que surge como una tercera lengua, de la mezcla del español con el inglés.

Su intervención como motor y fuerza para la consolidación de esta publicación aún pudo sentirse en este 2009 cuando pudo concretarse el tan ansiado número 10. Después de cinco años y estar publicando dos ediciones anuales [una para el período de la primavera y otra para el otoño] se ha llegado al tan ansiado último número que presento esta tarde que tuvo por temática “La estética fragmentada” en clara alusión a las formas y voces discordantes de la frontera que más allá de dialogar con la tan mentada “postmodernidad” son la evidencia la de interpretación de nuestra realidad vista desde la zona “intermedia” en que se encuentran las voces literarias de este sitio o “borderland”, desde el cual es posible redefinir ciertas realidades desde la interpretación literaria tomando en cuenta las voces caribeñas e hispanoamericanas que dialogan con el constante presente que se mueve vertiginosamente por las noticias violentas que sacuden diariamente a la población que vive en estas zonas marginales fronterizas.

Ante tanto barlovento, naufragios más crónicas, laberintos solitarios donde los pachucos no se identifican más como un extremo, surge la respuesta del movimiento del agua, que es el Caribe amarizado en nuestras Arenas Blancas desérticas y magnífica una respuesta posible advirtiendo una llamada a nuestro espectro más humano para comprender el confinamiento violento de aquel “más allá”, de aquel caos “postmoderno”, en que tiene origen esta publicación.

La condición de la arena, al igual que la del mar, es que por influjo del viento al igual que las olas, regresan con una geografía siempre nueva, en una forma transformada y que se reconfigura a cada instante. Y pensamos que quizá la condición del desierto sea la nostalgia de la arena, el haber sido alguna vez las furiosas entrañas de un mar agitándose en clara contraposición al silencio que las dunas desérticas otorgan a quien vive cobijado en su soledad. Oficio terrible ser arenas del desierto. Donde quizá nuestro destino sea ser una figura permanente sobre la arena.

La condición de la espuma en la contemplación del mar es la culminación de su fuerza titánica, la transformación de una fuerza descomunal que recorre distancias impensables, a veces imposibles en nuestras imaginaciones y que culmina en una cresta rebosante de vida e infinita hermosura; tal como las enseñanzas nacidas de la inquebrantable voluntad de nuestro querido y hoy ausente profesor Aguilar. El nos dejó con su lucha la exégesis para las generaciones de amigos que transitan por Arenas Blancas: una búsqueda plagada de sal, poblada de forma, llena de lenguaje.

Para entender la relevancia del Caribe en nuestra publicación tenemos que entender el contexto de Arenas Blancas. Recordemos la oposición del Español como modelo de Resistencia Cultural frente a la corriente cultural dominante que sentó sus bases en el idioma Inglés en el Sudoeste, a raíz de la derrota de México en la Guerra contra los Estados Unidos con la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo en 1848. Con esta firma, el derrotado presidente mexicano Antonio López de Santa Anna, hizo que México perdiera el territorio que hoy conforma los estados de Arizona, Nuevo México, Colorado, Nevada y California, además de perder también en esta Guerra el estado de Tejas.

Tenemos que tener presente que esta región posee una historia de colonizaje, tanto por la Colonia española a partir de la Conquista en 1520 y que continuó hasta el siglo XIX, terminándose con la Independencia Mexicana a inicios de siglo, y que después de tan solo algunos años este territorio donde se encuentra Nuevo México, pasó a formar parte de los Estados Unidos por el decreto del Destino Manifiesto. Este anuncio de expansionismo hacia América Latina ya sería anunciado posteriormente por José Martí en “Nuestra América” y “La verdad sobre los Estados Unidos” en el siglo XIX más adelante. Este proceso político y colonial que ubicó a Cuba, Puerto Rico y las Filipinas bajo el colonizaje estadounidense después de 1898 con la intervención en la Guerra de Cuba contra España por la independencia, puso de manifiesto situaciones coloniales donde el Caribe así como los territorios del Sudoeste han pasado un proceso similar de colonizaje, como el territorio del Sudoeste que perdió a su vez nuestra América.

La importancia de poder publicar en una región donde por motivos coloniales el español pasó a ser una segunda lengua, donde hablarla era motivo de vergüenza y discriminación por parte de la cultura dominante Anglo, hizo que durante los años 60 del siglo XX, la lucha campesina de César Chávez y Reies López Tijerina sirviera para sentar las bases de un movimiento político organizado para devolverle las tierras que les pertenecían a las familias nativas de estas regiones desde antes de la colonia española. Este reclamo de derechos sirvió para poder darles un lugar de más respeto hoy en día a los hablantes de español, siendo el estado de Nuevo México el único en todos los Estados Unidos que posee como lenguas oficiales tanto el español como el Inglés.

A raíz de esto, estudiantes y profesores hispano-hablantes han migrado al estado de Nuevo México para establecerse, y a raíz de entender tanto los hispano-hablantes nativos de la región como los que han migrado para radicar indefinidamente en las ciudades de su territorio como la capital Santa Fe, Albuquerque en el norte o Las Cruces en el sur, han podido crear en común acuerdo un espacio literario en español que le dé cabida a todas las voces nuevomexicanas, fronterizas, caribeñas y latinoamericanas, puesto que la tarea que Arenas Blancas ha tenido es convertirse en un Puente cultural entre las culturas nativas de NM con las de América Latina. Siendo este lugar como mencionara Ricardo Aguilar Melantzón, una misma zona conectada culturalmente por las culturas Navajo, Apache, las 19 tribus de los indios Pueblo, los Judíos, los caribeños, los mexicanos del norte, los estadounidenses del suroeste, los Yaquis, los anglos, los africanos-americanos, los mexicano-americanos, los chicanos y las migraciones mexicanas y latinoamericanas que han incrementado la población en esta zona los últimos años. Todo este corpus socio-cultural alcanza a explicar lo que es NM, al mismo tiempo que la comunidad hispana y caribeña han sabido desarrollarse en el desierto, produciendo literatura y publicaciones en Español para un público lector tanto especializado como lo son los académicos, así como el público general.

Para hacer esto posible hemos recibido el apoyo tanto del departamento de Lenguas y Lingüística de NMSU a cargo del Dr. Richard Rundell y la directora del programa de español, la Dra. Beth Pollack así como del Centro de Estudios Latinoamericanos y de la Frontera bajo la dirección del Dr. Neil Harvey. Profesor comprometido con los movimientos sociales latinoamericanos.

Arenas Blancas surge en pleno desierto, pues para que nuestra publicación haya seguido adelante, se ha tenido que imponer ante la corriente cultural dominante, remontando su posición de publicar en español y que nuestro idioma no sea visto como de segunda clase, reivindicando y haciendo entender a los lectores, que el español y todos los españoles regionales tienen una misma validez socio-cultural en el más profundo sentido calibanesco de Fernández Retamar, pues el español nuevomexicano que fue tanto tiempo menospreciado por la hegemonía española desde su “Spanish Fantasy Heritage”, tiene un lugar tan especial como el español mexicano, el español cubano, el español chicano, el español puertorriqueño y todos las formas y modos en que el español se habla en todas las regiones de nuestra América. En este sentido, Arenas Blancas ha procurado establecer un diálogo desde su condición de remontar los efectos producidos por el colonizaje en la región, estableciendo un puente cultural con otras literaturas de nuestra América como lo es la caribeña, que es el tema en cuestión en relación con este reconfortante encuentro de revistas caribeñas.

Arenas Blancas es un espacio para hibridez que contiene muchas culturas e identidades, donde la caribeña ha ocupado un lugar primordial desde sus inicios con la pretensión de establecer el diálogo con nuestra América y otros cuadrantes del mundo. En este sentido, el entremedio descrito como propuesta desfragmentadora de la visión socio-cultural impuesta por el imperialismo donde todo lo del norte es bueno y todo lo del sur es malo, con Arenas Blancas tenemos una manera de comprender, que también dentro de las “entrañas del monstruo” como dijera José Martí, existen también otras voces que usualmente calladas por la corriente dominante al igual que otras voces diferentes a la oficial.

Con las voces de la caribeñidad, es importante enunciar las voces del Caribe desde el sudoeste de los Estados Unidos refiriéndole al Caribe mismo un espacio más donde desarrollarse en el desierto, nunca negándolo, sino siendo siempre un punto de partida más y de referencia al Caribe mismo, de tanta lucha histórica y orgullo por la dignidad obtenida en sus reivindicaciones, que es el sitio mismo donde nos encontramos esta tarde.

Arenas blancas 8


Por todo lo comentado este número llevó por temática “La estética fragmentada”, puesto que nuestras identidades se vierten en un diálogo múltiple. En “La estética fragmentada” tenemos una edición cíclica. Iniciamos con el poema de Oscar Hann titulado “Todas las cosas se deslizan”, para cerrar con el magistral ensayo del Dr. Iván A. Schulman Llamado “La Mirada martiana en el Oriente frente a la globalización modernista” como mencionamos antes.

Oscar Hann dice en su poema que el mundo es un “cosario”, que es un espacio donde están depositadas todas las cosas juntas, es decir las voces caribeñas dialogando con las fronterizas así como de otras regiones de nuestra América. Aquí tenemos otro cosario y otro entrecruce. De esta forma la estética que propuesta está compuesta de muchas voces, de voces cruzándose, partiendo desde lo visual, imágenes del artista visual de Ciudad Juárez, Erick Nungaray, que crearon un marco visual que se entrelazara con el contenido de los textos de la revista a nivel de forma, creando un espacio o cuerpo entrecruzado, un cosario de voces e imágenes donde la recreación de la realidad es posible desde la interpretación humana que todo lo contiene.

De esta forma, es necesario recalcar el papel que un editor tiene a la hora que tiene que pensar en cómo preparar una siguiente publicación. El trabajo de editar es una tarea tan exigente como preparar un libro, como armar una película, como escribir un libro de poemas. La selección de materiales como el orden en que estos van estructurándose para crear un discurso multicultural.

Para hacer Arenas Blancas quisiera agradecer especialmente a mi colega Diego Ordaz Ramírez de Ciudad Juárez, quien trabajó arduamente como editor de esta revista y quien actualmente se encuentra elaborando el siguiente número con demás compañeros.

También quiero agradecer la invitación a este evento especialmente a la Dra. Yolanda Wood, directora del Centro de Estudios del Caribe de Casa de las Américas, por su voluntad, entereza, fuerza y dedicación para consolidar esta reunión de publicaciones y revistas. Su confianza e interés en la invitación que me realizó para este evento es algo que se agradece infinitamente, como las aguas del Caribe que se encuentra rodeándonos en La Habana, aquí afuera.

Agradezco también a mis actuales profesores el Dr. Jesús Rosales, director de la revista “Puentes”, por su apoyo y orientación editorial; el Dr. David William Foster, director de la revista “Chasqui”, por sus relaciones al Caribe y América Latina; el Dr. Manuel de Jesús Hernández-G., por ser un guía indispensable para la formación de las relaciones chicano-yucateco-caribeñas en el doctorado en Español de la Escuela Internacional de Letras y Culturas en la Universidad Estatal de Arizona.

Es por esto que esta tarde, con su distinguida presencia, el Caribe posible quizá sea como hemos dicho anteriormente en “La condición de la esperanza” en el número 9: perdurar, seguir, sobrevivir en nuestro océano interior el paso de tormentas y desventuras en la arenosa planicie de nuestros desiertos. Quizá nuestra condición como Arenas Blancas y destino haya sido continuar con la tarea de la permanencia del mar en las arenas: ser la espuma infinita en el esfuerzo perenne de alcanzar siempre nuevas orillas tocando riberas y expectantes horizontes.

Muchas Gracias.

sábado, 11 de febrero de 2012

Norte


Por Jorge Cortés Ancona

Los caminos de vida que siguen la violencia y las enfermedades mentales constituyen los temas de “Norte”, del escritor boliviano Edmundo Paz Soldán. La novela se integra por tres secuencias que corren paralelas en distintos tiempos cronológicos, hasta llegar a intersecciones en diversos momentos.

Una de las secuencias es la de un adolescente de una pequeña población de Nuevo León, con sus andanzas desde los años 1984 hasta 1999 por Ciudad Juárez y otras poblaciones fronterizas mexicanas y norteamericanas, y todo el proceso de violencia que le toca vivir y causar.

Otra es la del tema del ambiente académico literario, ambientada en los años 2008-2009, con un maestro argentino y su discípula boliviana en una universidad norteamericana, una relación llena de violencia moral y egoísmo por parte del frustrado profesor.

La tercera es la secuencia de la vida del pintor mexicano ‘outsider’ Martín Ramírez, internado en centros psiquiátricos de California desde los años 30 hasta su muerte en 1963.

En las tres historias se narra acerca de distintos tipos de trastornos psiquiátricos. Tanto Jesús María José, el asesino y violador psicópata, como el profesor universitario sometido a sus prejuicios y adicciones y el catatónico pintor ‘outsider’ son seres marginados o automarginados por hechos de la propia biografía, ya sean las vivencias infantiles o los conflictos amorosos, por no decir del peso por estar lejos de las raíces de la tierra natal, por causa de una migración voluntaria o forzada.




Jesús sufre inconscientemente por las violaciones sufridas en la niñez y luego en la prisión así como por el trabajo de prostituta de la madre, lo cual lo conduce a aferrarse a un enamoramiento incestuoso hacia su hermana menor, a quien tiene presente siempre en su condición de niña.

Una de las varias manifestaciones de su infantilismo se representa a través de su candorosa creencia de que los enmascarados de la lucha libre, como el Mil Máscaras, combaten de verdad en el ring. Por el contrario, una de sus formas de huida interior es la creencia de que un poder religioso sobrenatural lo acompaña para cometer crímenes violentos.

Su vida equivale a la de un depredador nómada, a la manera en que algunas crónicas coloniales describen a determinados pueblos indígenas del desierto de la llamada Aridoamérica.

El deterioro moral e intelectual del profesor universitario argentino, con su falta de solidaridad hacia su pareja y su maltrato verbal, incide en la vida de la joven estudiante Michelle, que cuenta su historia en primera persona y habrá de volcar tal experiencia en el logro de una historia visual que la satisfaga creadoramente.
De modo casi paralelo funciona la labor de dibujante de Martín Ramírez en su reclusión psiquiátrica para canalizar sus obsesiones por la vida rural dejada atrás, por el paso de los federales en la Guerra Cristera, por el destino de su esposa y sus hijos y su trabajo como instalador de vías férreas en lo que para él es un país extraño que habla una lengua casi ininteligible.

En esta novela hay una constante referencia a la creatividad artística y literaria, empezando por los mencionados cuadros de Ramírez, con sus túneles, caballos, jinetes y montañas. O como la obsesión por elaborar comics creativos por parte de la estudiante boliviana y los cuadernos que grafómanamente llena Jesús creyéndose un profeta de las Revelaciones.

El entorno visual es una fuente poderosa de estímulos y rechazos, como ocurre en las reacciones de Jesús al mirar los posters de héroes violentos y su arranque de ira cuando, al regresar a su casa luego de uno de sus prolongados viajes, se encuentra con que su mujer la adornó con cortinas rosadas y peluches.

Es el ambiente de la violencia y discriminación que impera en el norte de México. Versión libre de hechos que tienen una base real, en los casos del asesino serial y, sobre todo, del pintor esquizofrénico. Y se hace un contrapunto con el ambiente académico, que también sufre de violencia, de acosos sexuales, de consumo de drogas, de machismo y misoginia, de espionaje.

La novela está escrita en una prosa muy clara, con una adecuada recreación de los diferentes acentos de los personajes, norteños mexicanos, sudamericanos, caribeños. Podemos hablar de eficiencia en el uso irónico de las referencias literarias, respecto a cuentos de Cortázar (como “Continuidad de los Parques” o “Carta a una señorita en París” por lo de los conejitos), Borges, Bolaño, Monterroso y Rulfo, incluyendo una transcripción de párrafos del cuento “Luvina” para una versión cómic con zombies.



Edmundo Paz Soldán


Recorrido por casi cien años de vida fronteriza, en diferentes historias muy personales. Comparación de los contrastes tan extremos de ambos lados de la línea divisoria entre dos economías y dos mundos humanos tan distintos físicamente. Personajes perdidos, que divagan en sus obsesiones no resueltas, sus soledades, abandonos y egoísmos.

Edmundo Paz Soldán nació en Cochabamba, Bolivia, en 1967. Es autor de nueve novelas y actualmente es profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell.

Paz Soldán, Edmundo: “Norte”, Mondadori, México, 2011, 282 págs.

viernes, 10 de febrero de 2012

El Negro Cahuich

Por Emiliano Canto Mayén

Las noches de luna llena el océano se rebela y se revelan los espíritus legendarios, con las aguas. Los abuelos relatan que, en un punto inhóspito de nuestro litoral, muy lejos de cualquier puerto, cada vez que el satélite de la tierra muestra su faz completa, emerge muy cerca de la playa un brazo izquierdo, al parecer humano.

En vez de surgir como la extremidad de un cadáver insepulto, el brazo misterioso se asemeja al de un hombre escondido en las arenas, cual si durmiera esperando a que lo desentierren. Este brazo es largo y musculoso y la mano que concluye aquel cuerpo fantástico, muestra unos dedos gruesos, desprovistos de anillos, con unas falanges callosas y cinco uñas mugrientas. Los pescadores que se han acercado, provistos de lumbre, aseguran que a unos metros de distancia, la espeluznante aparición se halla surcada de poderosas venas a través de las cuales fluye una sangre espesa.

-¡El negro Cahuich!- Gritan y luego huyen despavoridos.

En efecto, todos los testimonios concuerdan en que la mano fantasmal pertenece a la de un africano y, entre sueños, los que la han visto, la recuerdan extendida e inmóvil, como una escultura de ébano, en un desierto en el cual la marea espolvorea una espuma plateada y burbujeante.




De lo que he recopilado, he sacado en claro que el negro Cahuich fue un esclavo fornido al que llevaban de África a las Antillas, en un bajel que encalló en el arrecife de Los Alacranes. Después de estrangular a sus captores, los prisioneros llegaron a nado, sobre los tablones del naufragio, al surgidero de Santa María de Sisal.

Los buenos españoles y criollos del cercano poblado de Hunucmá, al ver recalar esta marea negra, festejaron el ahogamiento de los ingleses, pagaron una misa de Te Deum y pasearon en procesión a la virgen de Tetiz, por todo el partido del Camino Real. Después de estas celebraciones, los blancos bautizaron y apadrinaron a los negros y, a cambio, estos ahijados terminaron trabajando en los ranchos de los ricos para solventar, con sus fuerzas, el costo de tanta ceremonia religiosa.

El negro Cahuich trabajó primero como vaquero y, más tarde, gracias al poder de su cuerpo, sus espaldas gigantescas y sus piernas macizas, sirvió de cargador de mercancías y de españoles que cruzaban la ciénaga de Sisal. Entre estos fardos, se introducía mucho contrabando, así que nuestro personaje se familiarizó con los caminos secretos que surcaban los montes y se hizo amigo de una pandilla de ladrones, bebedores consuetudinarios y, se cree, de matones.

Un día, irrumpieron los piratas en Yucatán e hicieron sus tropelías por toda la zona de Sisal, Celestún, Kinchil y Tetiz. Como langostas, estos asesinos despiadados caían de improvisto en los pueblos, robaban los cálices de las iglesias, las joyas de los santos y los hímenes de las vírgenes. Parecía que estos bandidos conocían a la perfección los senderos que conectaban a los pueblos y, esto se debió, a que el negro Cahuich se había vuelto su guía. Seguro le prometieron su libertad, regresarlo al África y compartir con él parte del botín.

Una noche, cuando se disponían a rembarcarse, los cofres del tesoro pesaban tanto, que se decidió enterrar aquellos que contenían las piezas y gemas más sólidas. Se dispuso que el negro Cahuich cavara el foso y, cuando hubo terminado, se le asesinó y enterró para que nunca revelara el escondite de este botín. Cumplido este ritual que premió la traición del malvado Cahuich, la ambición se apoderó de sus verdugos y, de pronto, los piratas decidieron marchar hacia Mérida e incendiar esta capital provincial.

Este paso provocó la perdición de estos hombres, los cuales, desprovistos de su guía, cayeron derrotados antes de cumplir su objetivo. Expiaron sus culpas, después de ser juzgados por el Santo Oficio, al ser ahorcados en la plaza del barrio de Santiago.

A partir de esta ejecución, el brazo del negro Cahuich aparece cada luna llena en el sitio donde se enteró el más valioso tesoro que jamás se vio en Yucatán. Cuentan que aquel que se aproxime al brazo misterioso y lo desentierre será dueño del oro y las joyas, pero otros afirman que el osado que caiga en la tentación y se ponga al alcance del negro, será estrangulado por este fantasma y arrastrado a las profundidades del infierno.
Como epílogo, conviene anotar que hace muchos años, un pescador volvía a Sisal cuando bajo las olas, vio danzar el brillo de una fogata, acercó entonces su canoa hacia el extraño fenómeno y de pronto un cuerpo siniestro, en lo profundo, se apoderó de la soga que fijaba su embarcación, al fondo.

-¿Quién eres? ¿Qué quieres?

Nada le respondió el negro Cahuich y, aterrorizado, el hombre cortó el anclaje y huyó. Enajenado de sus facultades mentales, muchos años “cax loco” vagó por el puerto, sin que nadie se atreviera a preguntarle por el paradero que aquella llamarada submarina.

jueves, 9 de febrero de 2012

Pinturas de carne y juegos


Por Jorge Cortés Ancona

Como viene ocurriendo desde hace algunos años, tenemos en Mérida varias exposiciones en simultáneo, en diversos recintos y con variadas técnicas y temas. Nos referiremos a dos de ellas, de índole pictórica, muy poéticas, y que son “Carne humana” y “Niños del camino”, que recomendamos especialmente.

“Carne humana” es una exposición del pintor yucateco Gabriel Marni, llamativa por el hecho de que dentro de una dimensión abstracta se insertan imágenes eróticas. Reducida en su integración numérica, pues se conforma de dos cuadros individuales, dos polípticos y dos series de 6 y 5 cuadros respectivamente, con títulos que a veces constituyen juegos de palabras como “Carne de cañón”. Todos acrílicos, algunos sobre tela, otros sobre papel, de distintas medidas.



Músculos emocionales (2012)



La obra abunda en chorreados, goteos e incisiones en la superficie matérica de los cuadros, lo cual, evidentemente, remite a emanaciones genitales, sudoración y rasguños. Entre esa densidad de manchas reconocemos senos, pubis, penes, torsos, condones, clítoris. Y en general, aunque el color de los cuadros no es de carne, ya que la plasmación está en blanco y negro, con algo de color terracota y algún amarillo, las texturas cumplen una función simbolizadora de la carne humana, con toda su carga material y erótica. Una carga donde el fuego se percibe en sus cenizas.



Músculos emocionales (2012)


Floración plástica de homenaje al cuerpo, en partes camufladas y en cuyas series y polípticos se alude a una fragmentación mayor, en “Carne humana”, como el galerista y crítico Gerardo Martínez menciona en el del texto de sala, “queda expuesta a nuestra vista el manifiesto destino de las carnes reveladas”.

Esta exposición se presenta en la Sala 8 bis del Museo Macay.

***

La exposición “Niños del camino” se integra de 22 cuadros del pintor Miguel Ángel Cimé, originario de Conkal. Dentro de un montaje en el que se equilibran los cuadros de colores cálidos con los fríos, la vista del espectador se complace en la mirada sobre la infancia en sus actividades lúdicas. Con una nostalgia y una naturaleza presentes respecto al arte de jugar, todos los cuadros tienen como tema los juegos infantiles tradicionales: el tinjoroch, el papagayo, la kimbomba, el sacuchero, la chácara, brinca-soga, el columpio, los barquitos de papel, la bicicleta. Niños que por la poca ropa parecen vivir en un clima tropical, apegados a la tierra y con una expresión lejos de ser extrovertida.



El trompo


La sustancia plástica se impone más allá de la representación de los juegos, a través de la propia técnica, ya que los trazos también generan la idea del movimiento y la sugerencia de las oscilaciones, giros, brincos. El movimiento plasmado en la estática del cuadro, en la fijación de un para siempre del mundo ancestral de estos juegos.

La historia del arte nos hace volver al pintor flamenco, Pieter Bruegel y su vasto cuadro “Los juegos de niños”, pintado en 1560, en el que aparecen 250 niños jugando más de 80 juegos infantiles, muchos de los cuales nos son familiares como el aro, tamalitos a la olla, brinca-burro, la silla y las canicas. En un enigmático simbolismo, ninguno de esos niños ríe o sonríe.

Esa escasa o inexistente sonrisa aparece también en estos cuadros de Miguel Ángel Cimé, donde incluso se impone la presencia de niños varones. También vemos que están individualizados, lo cual crea cierta atmósfera de tristeza y soledad, aun cuando también –como señala María Teresa Mézquita en el texto de sala- algo hay de un ambiente onírico y de la idea de un destino más allá de la infancia.



Después de la lluvia


En esta exposición palpamos el juego que se aleja de las batallas de la sobrevivencia. Juego que ya en su propia conformación deja ver las diferencias, las pérdidas, los dolores y todo lo que habrá de ser el camino de la vida.

“Niños del camino” se expone en la Sala 2 del Museo MACAY.

Por esto!, 4 de febrero de 2012.
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