domingo, 23 de enero de 2011

Día de la identidad latinoamericana y del Caribe



Con motivo del Día de la identidad latinoamericana y del Caribe, cuya conmemoración recuerda los 120 años de la publicación en México del ensayo de José Martí, Nuestra América, el 30 de enero de 1891; la representación en Mérida Yucatán del Consejo Mundial del Proyecto José Martí de la UNESCO y la Red Literaria del Suerte, “Nuestra América,” acompañados por el Instituto de Cultura de Yucatán, invitan a que asista con sus familiares y amigos, el sábado 29 de enero a las 9 AM, a la ofrenda floral frente al busto del Apóstol en el Parque de las Américas, y a la biblioteca contigua que tiene su nombre, donde será presentada la revista: Chacmool: cuadernos de trabajo cubano-mexicanos VI, conforme al programa adjunto.



jueves, 20 de enero de 2011

“Ah Kin Chi”, texto y escena

Por Jorge Cortés Ancona


Respecto a “Ah Kin Chi”, de Hernán Lara Zavala, tenemos que hacer el comentario en dos aspectos generales: primero respecto al texto dramático y después en relación a la puesta en escena.

La obra, producida por el Grupo Teatro Hacia el Margen A.C., tuvo su estreno mundial la noche del pasado viernes 14 de enero, en el Auditorio “Silvio Zavala Vallado” del Centro Cultural Olimpo, dentro del Festival de la Ciudad 2011, que organiza el Ayuntamiento de Mérida, a través de su Dirección de Cultura.






Como texto nos encontramos en Ah Kin Chi con una percepción sesgada de los mayas, al analogarlos a los aztecas y su visión de los vencidos. Los dioses advierten que es inútil luchar, que inexorablemente las ciudades, la religión y el pensamiento mayas habrán de desaparecer para dar paso a las ciudades, la religión y el pensamiento del invasor. En los hechos esta sustitución ocurrió materialmente, pero de ninguna manera sin que gran parte del asolado mundo prehispánico persista de múltiples maneras, filtrándose, transformándose, manifestándose abiertamente, en todos los campos de nuestra realidad viva del Sureste mexicano.

Siempre agradeceré a la compañera de maestría que nos dio sustentados ejemplos de cómo mientras los aztecas asumieron una visión fatalista, definitiva, de su derrota ante los invasores, los mayas frecuentemente han opuesto resistencia a la opresión y día a día evidencian su voluntad por persistir culturalmente. Los mayas dicen “perdimos ahora, pero volveremos a recuperar el poder”.

Que hubo violencia bélica entre los propios mayas es un hecho demostrado. Pero en relación a la Conquista no se puede hablar de ello sin aludir siquiera a la otra cara, que es la de la violencia de los españoles.

No es asunto de que la ficción del texto se sujete o no de manera servil a las fuentes históricas, sino que se trata del propósito del texto en sí mismo. Aun cuando todo lo que se presenta en el escenario careciera de base real, y Tutul Xiu y Nachi Cocom fueran puramente entes de ficción como La Celestina y Tartufo, el texto sería para nosotros igual de injustificable en sus aspectos ético e ideológico.

La obra presenta una visión plana del mundo maya prehispánico y en desajuste con estos tiempos. No basta con decir que uno de los estandartes (“banners”) que conformaron prácticamente la escenografía incluía una pequeña foto relativa al neozapatismo y de que se mostraban collages con imágenes de gente de origen africano y de la esclavitud.

Esta obra parece una apología del mestizaje, muy a lo “500 años del Encuentro de dos mundos de 1992”, como la única manera posible de que los mayas siguieran vivos. Didáctica del sometimiento: mayas de ahora, entiendan que los dioses señalaron que no tenía caso enfrentarse a los invasores, y que sin embargo el violento Nachi Cocom y los de Sotuta decidieron contravenir el mandato divino y pelear. Pero el señor de Sotuta, que deja ciego a su huésped Ah Kin Chi, será derrotado, castigado y luego humillado al ser objeto de la piedad de los Xiues y de los españoles que lo dejan vivo y cristianizado. Así les va a pasar a ustedes si no se someten al dominio de los poderosos, por brutales que éstos sean.

Aunque parezca ser la intención, la obra no se abre interpretativamente en su conclusión, a pesar del doble juego final de hablar para la escena e interpelar al público. El hecho de que esta historia, aun siendo propia de la región, sea desconocida para amplios sectores de la sociedad yucateca influye también para que no se logre la pretendida apertura de sentido.

Es evidente que a Lara Zavala le es difícil entender la realidad indígena de otros tiempos y de hoy. Su celebrada novela “Península, Península” es loable por varias razones, pero tiene como una de sus partes débiles justamente la obtusa percepción acerca de los indígenas rebeldes en cuanto su mentalidad y su vida cotidiana.

¿Por qué montar ahora “Ah Kin Chi”, sobre todo cuando se está en medio de la polémica acerca del monumento a los Montejo, como manifestación del racismo ancestral y la maldad de las élites hispanoides de Yucatán? En el escrito de José Ramón Enríquez incluido en el programa de mano se celebra la obra por su significado anticolonialista, pero en realidad hay cuestiones sutiles del texto dramático que traslucen demasiada ambigüedad. Las palabras no siempre dicen lo que parecen decir.

Respecto a la puesta en escena, nos encontramos con un problema reiterado desde el siglo XIX, que es el del narrador metido a dramaturgo. En la gran mayoría de los casos encontraremos sujeción al aspecto verbal en detrimento de la expresión corporal y gestual, abuso de los parlamentos largos, lentitud en las acciones, dificultad para sintetizar con eficacia los hechos, escasa tensión derivada de la insuficiente concreción de escenas agónicas. Una narración dialogada sobre el escenario, más que una obra dramática. La lectura en silencio de ese tipo de textos puede en muchos casos ser disfrutable, pero su puesta en escena, por lo general, es insufrible.

En este montaje se notaron la pericia del director y las capacidades dramáticas de los actores para atenuar la pesantez de la obra con la conjunción de movimientos. El vestuario es contemporáneo, con ropa urbana informal, y se evita caer en los clichés escenográficos mayas y seudo-mayas. Todos los actores cumplen con su encomienda, con buena proyección de voz, control del espacio, manejo de cuerpo, todo lo cual, junto con las voces en off y las gradaciones de la iluminación a media luz, logran el cometido de mantener la atención del espectador, que de otro modo, muy probablemente se hubiera extraviado en los surcos de este monolito dramático. Lo bueno es que la obra dura solamente una hora y poco más.

El reparto se compone de Ligia Aguilar (Ix Kukil, hija de Tutul Xiu, que ha destacado como bailarina y aquí se integra sin complicaciones a la acción teatral; Miguel Ángel Canto (Nachi Cocom), con fuerte presencia escénica en su esfuerzo de voz y expresión; Sebastián Liera (Ah Kin Chi, sacerdote de Maní), quien cumple con creces la función de ser el eje actoral de la obra, además de servir de enlace entre las partes discordantes; Pablo Herrero (Tutul Xiu), que demuestra capacidad para un papel más solemne, donde el hieratismo es indispensable; y el adolescente Adis López Rodríguez (Francisco de Montejo Xiu), que carece de parlamentos y cuya presencia simbólica se expresa a base de movimientos.

En la dirección de este montaje, el poeta y hombre de teatro José Ramón Enríquez contó en diversos aspectos técnicos y escénicos con la colaboración de Ulises Vargas, Christian Rivero, Socorro Loeza, Cibele Rosa y los propios actores.


Por esto!, lunes 17 de enero de 2011.

miércoles, 19 de enero de 2011

Presentación del libro "Voces Centenarias. Memoria de Yucatán 1910-2010"



Cordial invitación



a la



presentación del libro:



Voces Centenarias.

Memoria de Yucatán 1910-2010



que se efectuará el miércoles 19 de enero de 2011, a las 19 hrs.

en la Casa de la Historia de la Educación de Yucatán,

ubicada en la calle 41 por 36 del fracc. El Fénix


martes, 18 de enero de 2011

El fomento a la lectura: las primeras semillas germinaron en 2010


Por Rosely E. Quijano León


Cada fin e inicio de año se convierte en un motivo ideal para bombardear de cifras, porcentajes e índices de diversa índole. Debido a los acontecimientos tan violentos que ha vivido el país últimamente, dichas cifras cobran aún más relevancia, sobre todo las relacionadas con los asesinatos, delincuencia y cuestiones similares.

En estos días, a través de los medios de comunicación se discute sobre estos números y su evidente aumento, como si en algo cambiara el rumbo del país o si se devolvieran algunas de las tantas vidas que se pierden día con día.

Dentro de este contexto, tal vez uno de los índices que menos importancia tiene es el de lectura, por obvias pero no justificadas razones. De sobra todos las conocemos, y no han variado en nada en los últimos años, ocupamos los últimos lugares a nivel mundial, lo evidencian la prueba Enlace, PISA y otros medios paramétricos y cada año desciende aún más el nivel de lectura; los números, porcentajes o gráficas están de más, es una realidad.





Con estos datos decepcionantes, infinidad de medios de comunicación, investigadores, escritores, instituciones gubernamentales, educativas y profesores aprovechan para exponer lo deprimente de la situación actual de la lectura en el país, unos a otros se echan la culpa y resulta que todos tienen a un culpable perfectamente identificado.

Pero lo grave del asunto es que hasta ahí se llega, en las culpas, quejas y especulaciones, pero casi ninguno de los quejosos emite propuestas para revertir esta situación, lo cual no es fácil, por supuesto, y dadas las circunstancias que atraviesa el país, tampoco es una prioridad, sin embargo ahí está el principal problema, siempre se ha dejado a un lado la importancia de la promoción de la lectura y poco se ha hecho para impulsarla y difundirla.

Los involucrados son muchos, desde el gobierno, medios de comunicación, editoriales, profesores, bibliotecarios, padres de familia, entre otros, pero el problema recae en que existe mucha más difusión de las cifras “alarmantes” de lectura que la promoción misma de ella en los medios comunicativos y en las aulas mismas; recae también en que en las escuelas se suele dejar esta ardua tarea únicamente al profesor de español o literatura, y tal vez al de historia, como si los demás no necesitaran que los alumnos sean más reflexivos, amplíen sus horizontes de pensamiento y se vuelvan más críticos, disciplinados y concienzudos, lo cual se logra a través de la lectura.

Con las cifras realmente se asustan sólo los que no hacen nada por fomentar la lectura, los alarmistas que se avergüenzan al afirmar que somos el país que lee medio libro al año por persona, cosa tan absurda pero cierta según la ONU.

Muy al contrario, para mí ha sido grato en este 2010 ver crecer los programas y proyectos que promueven la lectura en niños y jóvenes en el Estado, sólo por mencionar algunos la Biblioteca Básica de Yucatán y Las Salas de Lectura que promueve el ICY, así como la creación de varios talleres y grupos dedicados a la promoción de la lectura, algunos de ellos promovidos o dirigidos por profesores y alumnos de la carrera de Literatura Latinoamericana de la Facultad de Ciencias Antropológicas de la UADY, lo cual demuestra el verdadero interés y dedicación por formar lectores, como es el caso de la profesora Lourdes Cabrera y Raúl Lara con sus “Rutas Literarias” que promete mucho para el 2011, llevando a las escuelas una propuesta interesante y motivadora a través de la literatura.

Por mi parte, debo mencionarlo, mi granito de arena sigue en pie gracias al apoyo de la misma facultad y del Departamento de Servicio Social de la UADY, así como de las autoridades del Cobay plantel Kanasín, que han impulsado y apoyado el Taller Literario de Creación y Fomento a la Lectura que desde hace tres años promueve la lectura en los alumnos que asisten a él, pero también a todos y cada uno de los que han sido parte de este proyecto, quienes con su dinamismo, su creatividad y dedicación han hecho que la lectura, al menos ahí, sea vista con buenos ojos, convirtiéndose en un hábito en varios alumnos y uno que otro maestro.

Por lo anterior, las cifras no deben alarmarnos ni sorprendernos, deben hacernos promover y actuar, seguir buscando aliados en el fomento a la lectura donde nunca hay competencia, pues cada programa, taller o propuesta que surge, por más pequeño o grande que sea, comparte una misma finalidad: formar lectores, porque, como dice tan acertadamente Gianni Rodari, escritor y pedagogo italiano, “no se enseña literatura para que todos los ciudadanos sean escritores, sino para que ninguno sea esclavo”, ¿y no es acaso lo que necesita hoy en día el país?

Por esto!, 14 de enero de 2011.

domingo, 16 de enero de 2011

José de la Luz Mena y la educación racionalista


Por Cristóbal León Campos


El espíritu de reforma social que trajo consigo la Revolución fomentó, en Yucatán, discusiones sobre el rumbo que debía tomar la educación, y estas inquietudes crearon el ambiente propicio para celebrar el Primer Congreso Pedagógico en 1915 bajo el gobierno de Salvador Alvarado, en el que participaron poco más de 2,000 maestros, y en el que destacaron dos temas por su importancia y por la polémica que levantaron: la educación mixta o coeducación de los sexos, y la educación racionalista.

Discutida en el Primer Congreso Pedagógico, la Escuela Racionalista significó un acontecimiento político y educativo, no sólo en Yucatán, sino más allá de sus fronteras. Fue impulsada por José de la Luz Mena y Alcocer y respaldada por un grupo de profesores, como Agustín Franco Villanueva, Edmundo Bolio Ontiveros, Vicente Gamboa Araujo, Iván Menéndez Mena, Ramón Fernández y José G. Mena Alcocer.

La labor de propagandista de la Escuela Racionalista la inicio José de la Luz Mena antes de la llegada de Alvarado. En la “Revista de Yucatán” pueden encontrarse testimonios de los trabajos realizados por José de la Luz Mena en el Instituto Literario, quien en esas prácticas pedagógicas puso a prueba varios de los planteamientos que después conformarían el cuerpo teórico de la Escuela Racionalista.




En su escrito “Postulados pedagógicos de la Escuela Racionalista” publicado en 1915, rompe con la escuela tradicional en todos sus aspectos. Expresa la idea de que debe existir otra forma de aprendizaje, lejos de un sistema obsoleto, con prácticas rudimentarias y muchas veces empíricas. Propone que la educación de la infancia debe fundamentarse sobre una base científica y racional, plantea que la educación debe procurar un desarrollo libre y placentero de todas las manifestaciones de conocimiento, facilitando el desarrollo de seres humanos libres.

Oriundo de Izamal, José de la Luz Mena nació el 2 de marzo de 1883. Realizó sus estudios en la Escuela Perseverancia bajo la dirección de sus padres, y los concluyó en la Escuela Normal de Profesores de la que recibió el título de Profesor de Educación Primaria. Fue catedrático del Instituto Literario del Estado, y fiel servidor durante los gobiernos de Salvador Alvarado y Felipe Carrillo Puerto.

En 1916 publicó “De las tablillas de lodo a las ecuaciones de primer grado”, un libro innovador en el pensamiento pedagógico de la época. En 1917 fundó, al lado de sus alumnos, la revista “Oriente” como órgano de difusión de la primera Escuela Racionalista en Yucatán, ubicada en el suburbio de Chuminópolis de la ciudad de Mérida. En 1918 ayudó a la fundación de la Liga de Profesores del Estado, además, formó parte del Consejo de la Universidad Nacional del Sureste. De marzo de 1922 a enero de 1923 ocupó el cargo de Jefe del Departamento de Educación Pública. Su pasión por el camino de las reivindicaciones sociales, llevó a José de la Luz Mena a ser presidente del Partido Socialista del Sureste, y diputado local y federal.

En su ensayo “Educar Trabajando. Método Funcional y evolutivo” escrito en 1917, sostenía que la educación racionalista se basaba en cinco principales medios: “El primero: la granja, que comprendía todo lo relacionado con la agricultura, principalmente floricultura, arboricultura, avicultura y establo. El segundo, los talleres de artes plásticas (alfarería, cerámica, moldeado y modelado); gráficas (pintura decorativa, dibujo natural y aplicado, pirograbado, litografía, fotografía, fotograbado, imprenta y rayado); mecánicas (encuadernación, talabartería, zapatería, carpintería, hojalatería, herrería y plomería); domésticas (lavado, planchado, cocina, repostería, elaboración de pan de maíz y de harina; tejidos, bordados, modas, sastrería y peinado) y bellas artes (pintura, canto, música y teatro). El tercero: la fábrica, donde chicos y chicas podrían elaborar juguetes, cestos, hamacas, artefactos de henequén y de huano, aceites, jabones, bujías, perfumería y tejidos. El cuarto: el laboratorio de Química, para la investigación y análisis de los cuerpos y perfeccionamiento de las industrias y creación de otras nuevas, con su Gabinete de Física, Departamentos de Electricidad, telegrafía, plateado y dorado; y El quinto: la vida, es decir, el permanente contacto con la realidad de su entorno a través de juegos deportivos, conferencias, representaciones, intercambio de experiencias e ideas con otras escuelas, organizaciones, profesionales, obreros, artesanos, etc.”

En 1918, se llevó a cabo en Motul el Primer Congreso Obrero Socialista; en el cual se discutió acerca de la educación, se dijo que la nueva educación se basaría en la libertad, la ciencia y la coeducación; se preparó el establecimiento de la Escuela Racionalista. Mena expuso lo que había logrado en la escuela de Chuminópolis, calificada como “la mejor escuela del mundo”, que tendía a la perfección del ser humano a través del trabajo libre en grupo. El carácter radical de esta escuela se manifiesta en las palabras de su fundador: “Al capitalista no puede convenirle que esta clase de escuelas se desarrollen, porque ellos —los capitalistas— saben que cuando los hombres sean más conscientes, ya no querrán trabajar para ellos, sino que sabrán disfrutar del precio de su trabajo, y esto no es para hacer superiores a nadie, sino para hacer iguales a todos, hasta a los que en un tiempo se llamaron los amos”.

La enseñanza que impartiría el gobierno —según el profesor Mena— debía ser nacional, gratuita, anti-clerical, y obligatoria; basada en la práctica y la experimentación, complementada con educación moral, estética y física para que fuera realmente integral.

El gobernador socialista Felipe Carrillo Puerto apoyó a la Escuela Racionalista e, insistentemente, motivaba a los yucatecos reforzando el papel liberador de la educación. Promulgó la Ley de Enseñanza Racionalista, medida que estableció la Escuela Racionalista en todo el estado. Al ser asesinado Carrillo Puerto, la Escuela Racionalista perdió fuerza. Sin embargo, el profesor Mena siguió aportando sus ideas para la organización de la renovación educativa.

En su escrito “¡Sólo la Escuela Racionalista educa!” publicado en 1930, establece que cada época tenía que crear la escuela que mejor le correspondiera, así, en su época, que se “caracteriza por la creciente e incontenible lucha de clases; la escuela y el maestro deben tomar su puesto en ella, ya que, como asalariado, el maestro pertenece a la clase proletaria”. La escuela, que en sus contenidos debía rechazar cualquier explicación religiosa y dualista, e involucrar al alumno en el todo social, no sería un escenario artificial sino un elemento de preparación para apoyar el cambio de la transformación social.

Entre las obras de José de la Luz Mena resaltan también sus libros “Educación Racionalista. Doctrina y Método”; y “La Escuela Socialista. Su desorientación y fracaso”. El ilustre profesor falleció el 13 de enero de 1946 en la ciudad de México. Nunca dejó de luchar por conquistar su sueño de extender la enseñanza racionalista por toda la república.

Por esto!, 13 de enero de 2011.

viernes, 14 de enero de 2011

Los sabores que se borran

Por Jorge Cortés Ancona


Advierten Manú Dornbierer y el Dr. Gilberto Balam, con razones convincentes, acerca de la falta de nutrientes de tanta comida artificial que consumimos. Comida que, por comodidad y engañosa publicidad, adquirimos e ingerimos a diario, como la margarina, enlatados, gaseosas y muchos aceites y grasas vegetales que generan males incurables y condiciones de fatiga física y mental.

Y es que tomamos leche que no es leche, pan integral que no es pan integral, jugos que no son jugos. Un mundo plasticoso que hemos aprendido a ingerir, como las vacas que en la India se han visto orilladas a comer papel.

Hace unos años, una dama española manifestaba sentirse muy contenta en México porque la comida aquí sí tenía sabor. Que había comido sopas y carnes, sobre todo frutas como la sandía y la naranja que tenían el sabor que dichas frutas debían tener. En comparación, decía que en España la sandía era insípida y que las naranjas eran sospechosamente iguales en tamaño, textura y pobreza de sabor, como si hubieran sido hechas industrialmente en serie.





Escuchaba esas palabras con algo de escepticismo, ya que creo que varias de nuestras frutas se han visto también modificadas por fertilizantes y pesticidas, aunque la opinión de la señora era válida en la medida en que se trataba de una comparación que, en efecto, tal vez podamos tener cierta ventaja sobre determinadas frutas europeas.

Pero luego de que hace unos días comí unos plátanos totalmente insípidos, no sólo mi escepticismo es mayor sino también mi alarma. En principio, el error cometido de haberlos adquirido a pesar de la hediondez que emanaba del contenedor de plátanos del supermercado de cadena nacional que los vendía. Un apeste contrario a la tendencia aséptica e inodora que, se supone, debe imperar en ese tipo de comercios.

Al ingerirlos, esos plátanos no sólo carecían de sabor sino que borraban cualquier otro. En la parte triste de mi desayuno, que es la industrial, luego de comer el dichoso plátano le perdí por completo el sabor al yogur de durazno y casi todo al cereal achocolatado. Y no porque esos productos carecieran de sabor, que lo tienen bastante y debo reconocer que muy satisfactorio.

Es triste que luego de los 40 años, haya tirado alimentos que regularmente están entre mis favoritos y que, en otros tiempos, jamás me habían provocado algún disgusto. Así que por el mal sabor derivado, quizá, de la mala calidad de los ingredientes, he tirado algunas veces perros calientes, panuchos, sopes y tacos de relleno negro. No me había tocado tirar frutas frescas hasta que ahora tiré el resto del racimo de plátanos. No hubiera sido para nada prudente ofrecerle esos plátanos a ninguna persona o animal.




Este hecho me generó una suposición. Dado que veo a muchas personas jóvenes, muchas en verdad, que no comen frutas, que no sólo no les gustan sino que las detestan —y si acaso las comen es sólo rociándolas de abundante chile en polvo—, ¿no será que alguno o algunos de esos seudo-alimentos les está alterando las papilas gustativas y por ello les desagrada tanto comer fruta?

Entiendo que haya gente a la que no le guste el pescado, el carnero, el pavo, las verduras, las vísceras de res, pero ¿las frutas? Vaya, ni siquiera tal o cual fruta, sino todas.

Nuestra sociedad se tiene que replantear muchas cosas. Y esta de los alimentos es fundamental. Hay tanta hambre y los que podemos comer estamos ingiriendo tanta sustancia artificial, tanto plástico masticable.

Por esto!, 5 de enero de 2011.

jueves, 13 de enero de 2011

Daniel y Ana: una propuesta vacía



Por Rodrigo E. Ordóñez Sosa


Con la celebración del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana, el cine mexicano experimentó un posicionamiento inusual en las carteleras y atrajo la atención del público, sin embargo muchas de las propuestas materializadas en pantalla decepcionaron a los espectadores.

Pese al gran financiamiento que requieren las producciones mexicanas, muchos de los directores desaprovecharon la oportunidad que significó el interés por lo nacional que despertaron las celebraciones patrias, produjeron películas tan al vapor, que pareciera que sólo querían cobrar el financiamiento.





Salvo El Infierno y Abel, que recuerdo ahora, hubo muchas decepciones en cuanto a películas en el último trimestre de este 2010, como el caso de Daniel y Ana, dirigida por Michel Franco y con las actuaciones de Marimar Vega y Darío Yazbek Bernal.

Los cortos promocionales generaron una expectativa intensa, prometía una revisión psicológica de un hecho que cambió para siempre la vida de dos hermanos, obligados a sostener relaciones sexuales entre sí por una red de pornógrafos. Dejando el morbo de lado, prometía una revisión de las relaciones familiares, la coexistencia entre los involucrados y la forma en que resolverían ese hecho tan perverso, sin embargo nada de eso ocurrió.

Para comenzar, el cine mexicano parece empeñado en mostrarnos las tragedias de las familias con dinero, tal vez para demostrarnos que ser pobres es lo mejor que puede ocurrirnos, porque aunque la película no lo dice abiertamente, en las primeras tomas aparece la cochera de los hermanos Torres con cinco vehículos, uno para cada miembro de la familia y la camioneta familiar; aunado a lo anterior, van a vacacionar a su casa de verano con alberca, jacuzzi, cuartos más grandes que las casas de interés social y se dan el lujo de regalarle a su hijo un coche nuevo al cumplir la mayoría de edad.

Con esos detalles, es imposible que nos apropiemos de la tragedia de los protagonistas. Las actuaciones tampoco ayudan a la trama porque los secuestradores son más educados que el ciudadano promedio, detestan la violencia y para rematar permiten que los hermanos vean sus rostros, sin pensar que pueden demandarlos y dar su descripción a la policía.

En el caso de los protagonistas convencen a momentos y en otros se acartonan, resultado de la ausencia de una trama enfocada a desarrollar la psicología de los personajes y cómo les afectó el incesto. Durante los 40 minutos que siguen a su secuestro no pasa nada, sólo escenas en sus carros llorando, encerrados en sus cuartos sin decir nada, ausencia de diálogos, cuando el director debió abordar la falta de comunicación de padres a hijos, la ausencia de la cultura de la denuncia, la búsqueda de puentes de comunicación para superarlo, cómo afectó al hermano esa situación en sus relaciones de pareja, en fin, explotar la riqueza narrativa de su propuesta y vincularla al plano psicológico, emotivo y social.

Advertencia: si no la has visto no leas este párrafo. Ante la falta de desarrollo psicológico de los personajes, no entendemos por qué después de arrepentirse Daniel por equivocarse de camino y ocasionar que los secuestren, viole a su hermana en la siguiente escena. No hubo una explicación de los sentimientos culpa-amor familiar-deseo por su hermana, un debate interno a cuadro que justifique ese acto, tal vez si el director se hubiera enfocado en esa triada, el resultado sería diferente.

Aunque la fotografía, promocionales, cortes visuales, iluminación, tiempo de las escenas y el diseño son excelentes, por sí mismos no significan el éxito de la película, porque el director no aprovechó esa riqueza para fusionarla con su historia. Una metáfora rescatable sobre la falta de comunicación es el muro que divide el recibidor de la sala, donde los hermanos sólo escuchan la voz del padre sin verlo, pero nunca ahondan en eso.

Los realizadores aseguran que la intención no es el morbo ni la polémica, en lo primero lo dudo al poner el aviso basada en hechos reales, por lo segundo con ese final previsible no crearon un ápice de discusiones. Para cerrar hubiera tenido más valor si hubiera denunciado a la psicóloga que contó el caso, por violar la confidencialidad médico-paciente.

Por esto!, 3 de enero de 2011.

miércoles, 12 de enero de 2011

La revolución educativa en Yucatán



Por Cristóbal León Campos


Al iniciar el siglo XX, la vida en el estado de Yucatán era desigual. Por un lado, se encontraba la clase alta conocida como la “Casta Divina”, dueña de la producción del henequén de las haciendas que le permitía acumular grandes cantidades de dinero y controlar la economía y la política del Estado. Por el otro, las grandes capas de la población, hombres y mujeres que sobrevivían en difíciles condiciones por la falta de recursos económicos y por el extenuante trabajo que realizaban en la haciendas. Aunque tenían a su cargo el cultivo y la producción del henequén, no gozaban de su riqueza.




En esa época, Yucatán era uno de los estados más ricos del país pero también uno de los que tenía mayor grado de injusticia. La situación en todo el país era de crisis social por el resultado de las políticas del gobierno de Porfirio Díaz, que llevó a la gran mayoría de la población a vivir en pobreza y desigualdad. Esta falta de justicia originó un fuerte descontento social que desencadenó la Revolución Mexicana de 1910.

La falta de igualdad que el Porfiriato había implantado provocó un gran rezago educativo, ya que la mayoría de la población no tuvo la oportunidad de educarse. El analfabetismo era la característica común entre los pobladores de las comunidades rurales o urbanas. El triunfo revolucionario abrió un nuevo camino para el desarrollo y el bienestar de la gran mayoría de la población. Se implementaron cambios radicales en todos los ámbitos de la vida y fue la educación el pilar y el soporte de la nueva sociedad que comenzaba a construirse.

La llegada de Salvador Alvarado a Yucatán —1915-1918— marcó el inicio de una nueva época en materia educativa. En 1915 decretó la Ley General de Educación Pública que establecía la enseñanza primaria como obligatoria y laica, así como la fundación de escuelas rurales en cada comunidad marginada. En un período de dos años, se fundaron más de mil escuelas en las que once mil yucatecos aprendieron a leer y a escribir. Alvarado otorgó un reconocimiento necesario a la labor del magisterio; más de dos mil maestros se formaron y se dedicaron a trabajar en las zonas necesitadas en la campaña de alfabetización implementada por la Revolución.

El gobierno de Alvarado encontró el ambiente propicio para sus reformas educativas pues desde antes de su llegada un grupo nutrido de profesores, en el que destacaron Eduardo Urzaiz Rodríguez, Rodolfo Menéndez de la Peña, Albino J. Lope, Agustin Franco Villanueva, Santiago Pacheco Cruz y José de la Luz Mena, entre otros, dedicaba horas después de las aulas al estudio y a la propagación de las variadas corrientes del pensamiento pedagógico.

Las ideas de cambio que la Revolución introdujo en la educación fomentaron discusiones importantes sobre el futuro de la enseñanza. En septiembre de 1915, bajo el apoyo del gobernador Alvarado, se organizó el Primer Congreso Pedagógico. La educación mixta, junto a la Escuela Racional, fueron los temas más discutidos.

Al ocupar Felipe Carrillo Puerto el cargo de gobernador (1922-1924), la educación primaria se benefició con nuevos bríos. Se promulgó la Ley de Enseñanza Racionalista, medida que estableció la Escuela Racionalista en el estado. Este tipo de educación se basaba en la razón permitiendo al niño ser el agente de su propio aprendizaje. Los educandos adquirían conocimientos de la vida misma. Se dotó a las escuelas de los medios necesarios para este tipo de enseñanza, las granjas, el huerto y el taller se convirtieron en partes comunes de los centros de enseñanza. La Escuela Racionalista, implementada en Yucatán por José de la Luz Mena, es la precursora de la Escuela Socialista que años más tarde se implementaría en todo el país durante el período del presidente Lázaro Cárdenas —1934-1940— en México.

La obra educativa de la Revolución es profunda, ya que abarcó cada uno de los niveles educativos y sectores de la sociedad. El gobernador Felipe Carrillo Puerto, al promulgar la Ley de Enseñanza Racionalista, convirtió en mixtas y coeducativas las escuelas primarias elementales y superiores, y se suprimieron en ellas las direcciones para remplazarse por Consejos de Maestros.

Por otro lado Carrillo Puerto llevó a efecto los acuerdos de los Congresos Obreros Socialistas, lo cuales planteaban las bases para la política de desarrollo de las clases trabajadoras. Durante su gobierno se crearon bibliotecas, se editaron obras de escritores yucatecos, se establecieron escuelas nocturnas para adultos, se fundó la Escuela de Bellas Artes y se instituyeron el Museo Arqueológico e Histórico de Yucatán y la Academia de la Lengua Maya. Además, en 1922 fundó la Universidad Nacional del Sureste.

La apertura educativa, que significó la Revolución, se revela en los libros de inscripción de los diferentes grados escolares en cada una de las escuelas primarias de Yucatán. Los registros muestran cómo los sectores sociales, que durante el Porfiriato no accedían a la educación, encontraron lugar en las nuevas escuelas. El origen popular de los padres se infiere del oficio registrado en las actas donde es posible encontrar jornaleros, campesinos, obreros, agricultores, albañiles y costureras. La política educativa revolucionaria no sólo ofreció a los padres la oportunidad de inscribir a sus hijos a la escuela, sino además les proporcionaba, a ellos mismos, la educación que tanto se les había negado, como lo ejemplifica la apertura de clases nocturnas para los trabajadores.

La Revolución Social Mexicana significó un gran cambio en todos los aspectos de la vida. Dio lugar a que los sectores de la población olvidados durante el Porfiriato pudieran obtener derechos humanos elementales como lo es la educación. Toda esta labor de años y de incasable esfuerzo no hubiera podido desarrollarse sin el sacrificio de aquellos que lucharon para conformar un mejor México. Esfuerzo que se debe valorar por todo lo que permitió hacer en el campo educativo de Yucatán.


Por esto!, 3 de enero de 2011.

martes, 11 de enero de 2011

Más aniversarios literarios

Por Jorge Cortés Ancona

Ahora toca al turno a los escritores que cumplen su aniversario de fallecidos. Sólo consideramos los múltiplos de 100 y de 50 años. Entre paréntesis incluimos el año de nacimiento.



Ernest Hemingway


Aunque está lejos de haber tenido el más mínimo interés por las letras, se cumplen los 450 años de muerto del más bárbaro de los conquistadores españoles, llamado Lope de Aguirre (hacia 1510), que ha sido tema de varias novelas históricas y de una película de Werner Herzog, con una memorable actuación de Klaus Kinsky.

400 años de fallecida cumple la novelista española María de Zayas (1590) y 300 el poeta preceptista francés Nicolas Boileau-Despréaux (1636) y el misionero jesuita Eusebio Francisco Kino (1645). 250 años se cumplen del novelista inglés Samuel Richardson (1689).

Dos siglos de fallecidos cumplen el narrador y dramaturgo alemán Heinrich Von Kleist (1777), el ilustrado escritor español Gaspar Melchor de Jovellanos (1744), una de las mentes más preclaras de su época, y los héroes de la Independencia de México Miguel Hidalgo (1753), Ignacio Allende (1769), Ignacio Aldama (1769), Juan Aldama (1774) y José Mariano Jiménez (1771), así como Mariano Moreno (1778), héroe de la independencia argentina.

150 años de fallecidos cumplen el escritor español Antonio Gil de Zárate (1796); el poeta Francisco González Bocanegra (1824), autor de la letra del Himno Nacional Mexicano; la poeta inglesa Elizabeth Barrett Browning (1806) y el dramaturgo francés Eugéne Scribe (1791).

100 años de fallecidos se conmemoran de la poetisa española Carolina Coronado (1820), del político, jurista e historiador español Joaquín Costa (1846), del filólogo colombiano Rufino José Cuervo (1844), del dramaturgo español Carlos Fernández Shaw (1865), del poeta Teodoro Llorente (1836), autor de obras en español y valenciano; el poeta catalán Joan Maragall (1860), el periodista liberal mexicano Filomeno Mata (1845) y el escritor José Joaquín Palma (1844), autor del Himno Nacional de Guatemala.

Asimismo, es el centenario de fallecimiento del filósofo alemán Wilhelm Dilthey (1833), del periodista húngaro-norteamericano Joseph Pulitzer (1847) y del popular novelista italiano Emilio Salgari (1862).

Cumplen su cincuentenario de fallecidos el poeta y erudito ecuatoriano Aurelio Espinosa Pólit (1894), el narrador y poeta argentino Enrique Larreta (1873), el escritor mexicano, nació en Tlaxcala, Miguel N. Lira (1905), el escritor Agustín Loera y Chávez (1894), el dramaturgo cubano Jorge Mañach (1898), el novelista de temas históricos Artemio de Valle-Arizpe (1884), y los escritores catalanes Luis Nicolau d’Olwer (1888) y Josep María de Sagarra (1894).

Asimismo, el poeta rumano Lucien Blaga (1895) y el escritor y diplomático sueco Dag Hammarskjöld (1905), que fue Secretario General de la ONU y Premio Nobel de la Paz; el humanista alemán Werner Jaeger (1888), autor de la emblemática “Paideia”, y el psicoanalista suizo Carl Gustav Jung (1875).

De igual modo, el controvertido novelista francés Louis-Ferdinand Céline (1894), el poeta vanguardista de lengua francesa Blaise Cendrars (1887), el ensayista y luchador social franco-caribeño Franz Fanon (1925), luchador por las causas de la negritud, y el filósofo francés Maurice Merleau-Ponty (1908).

De lengua inglesa, tenemos a la poetisa norteamericana Hilda Doolitle (1886), a Dashiell Hammett (1894), autor de novelas policiacas; nada menos que al novelista Ernest Hemingway (1899); al investigador literario Erwin K. Mapes (1884), tan relacionado con las letras mexicanas; al cuentista y caricaturista norteamericano James Thurber (1894) y a la novelista canadiense Mazo de la Roche (1879).



Dashiell Hammett


Tres importantes aniversarios están relacionados con Yucatán. Se trata de los 250 años de la masacre de Cisteil y del salvaje asesinato de Jacinto Canek (1730); los 150 años de fallecido del novelista, historiador y periodista Justo Sierra O’Reilly (1814), y el cincuentenario del fallecimiento del historiador, poeta y periodista Carlos R. Menéndez (1872).

lunes, 10 de enero de 2011

Restricciones en la enseñanza de la Literatura


Por José Castillo Baeza

Para Anita Aguiar Loría


¿Cuál debiera ser el objetivo de enseñar Literatura en el nivel medio superior? Yo no creo que deba haber nada por encima de la meta de formar lectores y, sin embargo, la rigidez en los programas de estudio y las formas dictatoriales que ejerce el sistema educativo parecen desviar la enseñanza de la Literatura en el bachillerato hacia terrenos donde lo único que se cultiva es, paradójicamente, el alejamiento que tienen los jóvenes para con la lectura.

Hace unos días, Gabriela E. Basto Niquete hablaba en esta sección de POR ESTO! acerca de los problemas en los que se encuentra la enseñanza de la Filosofía en el nivel medio. Entre los numerosos problemas que señala la autora, destaca el hecho de que el “desconocimiento de la importancia de la Filosofía General y del aporte que puede prestar al educando se ha debido, en parte, a los propios profesores de la especialidad, quienes, en muchas partes, se han dedicado a enseñar una aburrida historia de la Filosofía, con el acento puesto en la Filosofía antigua, sin explicación de la conexión con el mundo actual y con la realidad de los jóvenes y de los niños”.

Ello es aplicable también a la enseñanza de la Literatura, puesto que los programas de la UADY piden más bien una revisión exhaustiva de corrientes, estilos, autores y obras; una historia de la Literatura más que la literatura en sí misma; una revisión de conocimientos especializados más que estrategias encaminadas a formar lectores que sepan leer el mundo. En este sentido, las lecturas se instrumentalizan puesto que no se leen los textos para apreciarlos, valorarlos y disfrutarlos en sí mismos sino para ver en ellos representaciones de las diferentes corrientes artísticas y aún sin llegar a comprenderlas a profundidad. Pareciera que enseñamos Literatura a jóvenes que en breve estudiarán Letras, Lingüística o Filología. Respecto a este problema, Pedro César Cerrillo comenta en su más reciente libro Lectura, literatura y educación (Porrúa, 2010): “Probablemente lo que hoy se necesite, no sea tanto enseñar Literatura como enseñar a apreciar la literatura, o, en todo caso, poner a los alumnos en disposición de poder apreciarla y valorarla, porque no es lo mismo “formar al alumno” que “transmitirle conocimientos […]”. Cosa que quizá no sería descabellada si llegasen a las aulas de la preparatoria estudiantes bien preparados y con hábitos de lectura sólidos. La realidad está lejos de ser así y, por lo tanto, el sistema educativo no puede pedir enseñar “análisis literario” cuando tenemos un gran número de alumnos que no ha logrado pasar de un nivel literal de lectura.

Habría que comenzar a replantear (e incluso reducir) los programas de estudio y el cúmulo de conocimientos declarativos para dar lugar a estrategias de enseñanza que propicien el amor por la literatura, revisar con mayor profundidad textos de autores contemporáneos para después, en un segundo momento, acercarse con mucha cautela a los clásicos. No podemos dejar fuera de la enseñanza la apreciación subjetiva, el diálogo y el goce estético solamente porque no son evaluables de forma objetiva. No hay que limitarse al sagrado y canonizado libro de texto ni al programa de estudio sino más bien echar mano de todos los recursos necesarios para encausar a los jóvenes en la lectura literaria, aunque ello signifique salir de la comodidad en la que seguramente viven muchos profesores de literatura, puesto que es muy fácil sentarse a enumerar las características de la Literatura Renacentista, Romántica, Realista; no cuesta nada hacer un listado de los autores más representativos o decir que el Quijote es la máxima obra escrita en lengua castellana. Pero y eso qué le importa a un estudiante de preparatoria que toda su vida ha vivido alejado de los libros en buena medida, quizá, porque entiende la poesía como declamación o porque en la secundaria lo más importante era saber en qué fecha nació y murió Benito Pérez Galdós o porque alguna vez le hicieron leer fragmentos de la Ilíada sin una mínima preparación previa.

“Se nos educa para disciplinarnos en nuestros deberes, pero no en nuestros placeres. Por eso nos cuesta tanto trabajo ser felices”, dice el narrador español Antonio Muñoz Molina. La literatura no es un catálogo sino una ventana a través de la cual miramos el mundo y nos miramos nosotros mismos. O como dice el propio Antonio Muñoz: “Donde está y donde importa la literatura es en esa habitación cerrada, donde un hombre escribe a solas a altas horas de la noche; en el dormitorio de un niño que se desvela leyendo a Emilio Salgari; en el aula de un instituto donde un profesor, sin más ayuda que su entusiasmo y su coraje, transmite a uno solo de sus alumnos el amor por los libros”.

josecastillobaeza@gmail.com

domingo, 9 de enero de 2011

Aniversarios literarios del 2011

Por Jorge Cortés Ancona


El 2011 estará lleno de importantes efemérides literarias. En esta ocasión nos referiremos a las relacionadas con los nacimientos, aunque sólo consideramos los aniversarios relacionados con múltiplos de cincuenta años. Entre paréntesis indicamos el año del fallecimiento de cada uno de los mencionados.

Cumplen seis siglos de haber nacido el poeta español Juan de Mena (1456), autor de “El Laberinto de Fortuna”; el teólogo protestante y fisiólogo Miguel Servet (1553), estudioso de la circulación de la sangre y mártir del libre pensamiento por negar el dogma de la Santísima Trinidad, y el primer historiador del arte, Giorgio Vasari (1574), que fue arquitecto, pintor y escultor.

A 450 años de su nacimiento, celebraremos a dos figuras epónimas de sus respectivos países: el filósofo inglés Francis Bacon (1626) y el poeta español Luis de Góngora y Argote (1627), autor de las “Soledades”.



Luis de Góngora y Argote


Tres siglos cumplen el filósofo e historiador inglés David Hume (1776) y el erudito y geógrafo ruso Mijaíl Lomonósov (1765). A su vez, cumple 250 años de nacido el escritor polaco Jan Potocki (1815), autor de la novela “Manuscrito encontrado en Zaragoza”, que se caracteriza por su peculiar estructura.

A 200 años se cumplen las efemérides del ensayista, educador y político argentino Domingo Faustino Sarmiento (1888), presidente de su país y autor de “Facundo. Civilización y barbarie” y de otras importantes obras literarias e históricas. También del periodista mexicano Vicente García Torres (1894), que dirigió “El Monitor Republicano”, de tendencia liberal; del poeta español Nicomedes Pastor Díaz (1863) y de José Joaquín Vallejo (1858), escritor costumbrista chileno.

En el ámbito de la lengua inglesa, cumplen también dos siglos el novelista inglés William Makepeace Thackeray (1863), autor de “La feria de las vanidades” y de “Henry Esmond”; y la novelista norteamericana Harriet Beecher Stowe (1896), autora de “La cabaña del Tío Tom”, tan importante para la toma de conciencia acerca de la esclavitud en Estados Unidos. A ellos se agrega el novelista, dramaturgo y poeta parnasiano francés Théophile Gautier (1872).

Cumplen su sesquicentenario el patriota filipino José Rizal (1896), novelista y poeta en lengua española, autor del bellísimo poema “Ultimo adiós”; y el escritor colombiano Baldomero Sanín Cano (1957). Asimismo el escritor y pintor catalán Santiago Rusiñol (1931), la legendaria escritora ruso-alemana Lou Andreas-Salomé (1937), el novelista italiano Italo Svevo (Ettore Schmitz) (1928), autor de “La conciencia de Zeno”, y el poeta y narrador bengalí Rabindranath Tagore (1941), ganador del Premio Nobel en 1913.

Cumplen su centenario de nacidos el poeta español Gabriel Celaya (1991), que también firmó sus poemas con su nombre verdadero, que fue Rafael Múgica, y con otro seudónimo: Juan Leceta; el poeta peruano Emilio Adolfo Westphalen (2001), de obra breve pero de gran influencia; el poeta colombiano Jorge Rojas (1995), fundador del grupo “Piedra y Cielo”; el escritor chileno Antonio de Undurraga (1993), y el argentino letrista de tangos (como “Gricel”) José María Contursi (1972).

Dentro de la narrativa figuran Alvaro Cunqueiro (1981), autor en gallego y castellano; el narrador guatemalteco-mexicano Mario Monteforte Toledo (2003); el extraño cuentista, novelista y dramaturgo mexicano Francisco Tario (Francisco Peláez) (1977) y dos autores andinos de tema social fallecidos prematuramente: el ecuatoriano Joaquín Gallegos Lara (1947) y el peruano Luis Fabio Xammar (también en 1947).

Asimismo, la arqueóloga y etnóloga franco-mexicana Laurette Séjourné (2003); Sergio Bagú (2002), historiador, sociólogo y periodista argentino, radicado desde 1974 en México; el historiador Bonifacio del Carril (1994), también argentino, y dos españoles: el historiador José Antonio Maravall (1986) y el filólogo Antonio Tovar (1984).

Un caso especial a destacar es el del novelista y ensayista argentino aún vivo Ernesto Sabato, autor de “El túnel” y “Sobre héroes y tumbas”.



Ernesto Sábato


La lista de otras regiones es amplia e incluye al dramaturgo norteamericano Tennesse Williams (1983); a la poetisa norteamericana Elizabeth Bishop (1979); al teórico de la comunicación y ensayista canadiense Marshall McLuhan (1980), y al escritor irlandés Flann O’Brien (1966).

Igualmente, al pesimista filósofo rumano-francés Emil Mihai (o Emile Michel) Cioran (1995), al novelista Guy des Cars (1993) y al biógrafo e historiador francés de origen armenio y ruso Henri Troyat (2007); al novelista y dramaturgo suizo Max Frisch (1991), y al italiano de origen ruso Giorgio Scerbanenco (1969), autor de novelas policiacas.

Por último, es curioso que cuatro ganadores del Premio Nobel estén cumpliendo su centenario. Se trata del poeta griego Odysseas Eliytis (1996), ganador en 1979; del poeta, ensayista y novelista polaco Czeslaw Milosz (2004), ganador en 1980; del novelista británico William Golding (1993), ganador en 1983, y del novelista egipcio Naguib Mahfuz (2006), ganador en 1988.


sábado, 8 de enero de 2011

En el siglo XXI sin salir del XIX



Por Jorge Cortés Ancona

Ante situaciones tan crueles e incomprensibles como la del individuo cincuentón que violaba y maltrataba a un niño de tres años, para colmo con la complacencia de la abuela de la criatura, es acuciante preguntarnos qué está ocurriendo en la sociedad. Por qué tanta violencia contra los niños, sin que haya estudios y medidas para combatir esa situación.

Sería indebido dar una explicación única de ese problema. Pero hay comparaciones que pueden marcar rumbos de explicación. Encuentro algo de eso en el número de diciembre de la revista National Geographic, no sólo recomendable por el reportaje sobre el uso político de la arqueología israelí (en este caso, en relación con el rey David) y por su acostumbrada espectacularidad fotográfica, sino por el reportaje sobre las mujeres en Afganistán. Dejo de lado la belleza de los landays, poemas brevísimos compuestos por las sufridas mujeres pashtunas y las elocuentes fotos de la vida diaria de ese país, para referirme a dos frases a destacar respecto a la violencia:

“¿Por qué los esposos, padres, los cuñados e incluso las suegras tratan de manera tan brutal a las mujeres de su propia familia? ¿Son estos actos violentos consecuencia de una sociedad tradicional que repentinamente, luego de años de aislamiento y demasiada guerra, es arrojada al siglo XXI?

La otra, una frase de la parlamentaria Sahera Sharif: “Mucha de la violencia y la crueldad que ves ahora se debe a que la gente quedó loca por todas estas guerras”.




Me centraré sólo en la primera frase, considerando cómo nuestra sociedad mexicana y yucateca no ha podido resolver problemas ancestrales, de tiempos mayas antiguos y coloniales. Cómo coexisten una marginación que hace a mucha gente vivir como si todavía nos encontrásemos a mediados del siglo XIX, con un poderoso e inaccesible mundo tecnologizado: computadoras, lap-tops, cajeros electrónicos, tarjetas bancarias, mini-splits, teléfonos celulares, hornos de microondas, a los cuales mucha gente, sea por motivos económicos o generacionales, no logra acceder. Incluso, para muchas personas mayores de 40 años la televisión aún es percibida como un objeto mágico, costoso, difícil de asimilar, a pesar de las décadas que lleva imperando dictatorialmente en los hogares domésticos.

Pienso en una escena frecuente, en este caso, de hace pocos días cuando una mujer joven, vestida humildemente, acompañada de dos niños muy pequeños, pedía ayuda con voz angustiada en un cajero automático, por no saber cómo debía proceder para efectuar su operación. Alguien de los primeros en la fila, le brindó ayuda, pero la situación da un indicio del analfabetismo tecnológico que amplios sectores de la sociedad todavía padecen y el modo brusco en que se ha metido a una sociedad marginada en los avances de las últimas décadas.

Confrontación de costumbres y tradiciones ancestrales con cambios vertiginosos en la moda, en los materiales de los utensilios, en el crecimiento de la ciudad. Un mundo de inagotable ofrecimiento de productos, muchos de los cuales no sabemos cómo comer, o cómo manipular, o peor aún, para qué usar. Como el caso de una señora de ingresos modestos que preguntaba para qué servía una cafetera eléctrica recibida como obsequio hacía meses y que nunca había usado. Me atrevo a imaginar que quien se la regaló tampoco había sabido qué hacer con el aparato, que implica el uso de filtros y de café molido, no necesariamente accesibles en los sitios donde acostumbran hacer sus compras (y sin que, por cierto, sea el del café un sabor del cual todos sintamos el mismo disfrute).

Lo inalcanzable para millones de personas de ese avance vertiginoso de la tecnología, de esa compulsión de ofrecimientos para comprar productos, la saturante maraña de objetos, anuncios, marcas y comercios en que nos movemos, sobre todo con la insuficiencia del dinero y los consiguientes endeudamientos, nos están llevando a una especie de locura colectiva.

No hemos resuelto problemas ancestrales pero estamos forzando a amplios sectores de la sociedad a vivir en otro tiempo, en otras costumbres y modos de vida que no logran ser asimilados. A vivir en una desquiciante guerra de consumo. La gente tal vez proyecte su impotencia, su incomprensión, en gente más débil. De ahí tanto maltrato físico y moral, tanta violación, tanta violencia colectiva.

viernes, 7 de enero de 2011

Arte, riesgos y censura

Por Jorge Cortés Ancona

En una plaza pública de Nueva York, en 1981, se colocó una escultura consistente en una enorme plancha de acero de unos 36 metros de largo y 3.66 metros de altura, sostenida sólo por su propia curvatura, sin ningún tipo de sostén que no derivara de la propia conformación de la obra.

A quienes laboraban en los alrededores de la plaza, tal escultura, además de estorbar la circulación peatonal, les parecía peligrosa, aun cuando había todo un sustento físico y de perfecto cálculo, demostrativo de que la pieza podía resistir los vientos más fuertes posibles y cualquier potencialidad de movimiento que la hiciera caer.





La obra era firme y segura, pero ocho años después tuvo que ser retirada como consecuencia de un proceso legal debido a las constantes protestas de la gente, que se negaba a pasar por dicha plaza ante el temor de que la gigantesca plancha de acero llegara a caer sobre los transeúntes. Y a pesar de la inconformidad de su autor, Richard Serra, de que retirar esa obra de arte de ese lugar equivalía a destruirla, fue desmantelada.

¿Qué hubiera pasado si en vez de ser una plancha de acero, lo hubiera sido de un material blando que simulara acero, o bien, hubiera sido sólo pintada? Esta era una obra cuya materialidad inspiraba temor, obstrucción y rechazo público. Era el objeto en su propia concreción lo que se rechazaba, no la obra de arte como tal. Por tanto, no se podía considerar como un acto de censura.

En el arte contemporáneo, se ha pasado de la imitación de los objetos a un empleo directo de objetos reales. Y entre ellos gozan de una especial aceptación los de origen humano: sangre, cabello, semen, excremento, piel, orina, etc. Pero no es lo mismo el estiércol hecho con resina, cera o plastilina que el estiércol real. Como decía Aristóteles, podemos aceptar en escena –es decir, en la ficción— aquello que nos sería horroroso o repulsivo en la realidad. Estaríamos dispuestos a presenciar un homicidio en una película, una obra teatral o una secuencia plástica o fotográfica, pero de ninguna manera en la realidad inmediata, directamente ligada al hecho. Es la brecha entre imitación y presencia directa, entre ficción y realidad.

Se ha hecho mucho arte con basura y se tolera su ubicación en espacios públicos, siempre y cuando se trate de residuos sólidos cuya degradación sea lenta, de preferencia si ha sido tratada científicamente o colocada procurando que su posibilidad de contaminación sea mínima o nula. Pero uno tiene que atenerse a consecuencias de rechazo si emplea desechos orgánicos, y con mayor razón si se trata de desechos de origen animal o humano. Ni siquiera secreciones o excreciones sino partes internas de cuerpos, colocadas, para más, en un lugar cerrado.

¿Se imaginan que una exposición artística llegue a ser clausurada por inspectores de Salud, haciendo valer motivos sanitarios? En efecto, puede ocurrir, y dentro de un orden público civil y un criterio ecológico tendríamos que aceptarlo aunque reconociésemos que se está afectado una obra de arte.

La misma consideración tendríamos si se tratara de cuestiones de seguridad por el peligro que representara una obra de arte ya sea por sus materiales, sus mecanismos o su ubicación. La arrogancia individualista de quienes se sostienen en la idea romántica del artista sin límites ni restricciones sociales se ve obligada a ceder ante una condición de interés colectivo. Y no le podemos llamar censura a esa limitación.

Se trata de contribuir en algo a levantar este degradado entorno nuestro, no de reforzar la inmundicia lamentablemente presente en tantos lugares. En baños de bares, restaurantes y edificios públicos oficiales y privados, en interiores de autobuses de diversas rutas, en cualquier andanza por los calles del centro meridano o en los bordes de las carreteras se ofrece un surtido amplio desechos repulsivos, hedores y focos de contaminación.

Creo que una manera de soliviantar a nuestra sociedad mediante el arte, de ser auténticamente crítico, sería presentar una obra en la que se exalten la asepsia, la higiene, el orden. Estaríamos trastocando nuestra realidad inmediata, siendo verdaderamente subversivos.


jueves, 6 de enero de 2011

Santos Inocentes


Por Jorge Cortés Ancona

En día de Santos Inocentes nos levantamos tarde, a diferencia de otros días, y nos alejamos de nuestra acostumbrada frugalidad, sumidos en la mayor de las espiritualidades y en nuestra característica inocencia de carácter. Distantes de toda saraguatez, levantamos las antenas aéreas y nos enteramos de la portentosa noticia de que Felipe Calderón reconoce no ser idóneo para el puesto y deja el gobierno en manos de López Obrador.

Impregnados de ese acto democrático, los diversos cárteles de narcotraficantes se han colmado de un espíritu franciscano y a partir de mañana, se dedicarán a cultivar flores de cempasúchil para exportarlas a Estados Unidos. Al mismo tiempo, en vez de droga, van a inundar de chicles y chocolates nuestras ciudades mexicanas.





Tales juiciosas noticias, con la limpieza que blanquea a nuestro derredor nos hacen andar muy contentos. Maravilla escuchar las exclamaciones juveniles con su abundancia de “¡cáspita!” y “¡recórcholis!”, con frases completas, limpias de todo insulto o palabreja, y admiramos la exquisita cortesía con que manejan los choferes de autobuses urbanos, sobre todo en el centro. Cómodamente sentados, cobijados por el silencioso y fluido andar del vehículo público, nos disponemos a leer la magna obra intitulada “El neoliberalismo es un humanismo”, de Cristóbal León Campos, con un enjundioso prólogo de Carlos Bojórquez Urzaiz. Y esperamos ansiosos la favorable reseña que del libro hará el morigerado Ricardo Tatto, que en este año se hará acreedor a una Medalla con coctel, al que asistirá lo más selecto de la élite de cultísimos catadores de eventos culturales.

Por cierto, el asesor y maestro de Tatto, el ilustre Conrado Roche, ha prometido que el resto de su vida se dedicará a escuchar música de reggae, degustando horchata, y alista su viaje a la capital del país por carretera con su gran amigo el Simiosapodrilo y demás compañía para contraer nupcias con alguna de las finísimas musas que engalanan con frecuencia sus artículos.

Paseando por nuestros recintos culturales, se nos informa que a partir de ahora sólo se expondrán en las galerías públicas y privadas de Mérida, bonitos paisajes costumbristas, pletóricos de inocencia e ingenuidad, bajo la curaduría del colectivo Ex Gráfica, y que una obra que tiene a todos con hormigas en el “fundillo” es la graciosa comedia regional “¡A jugar pirix-hoyo!”, que tendrá en los roles protagónicos a Francisco Solís y Hortencia Sánchez, que así celebran su decimonono aniversario de feliz himeneo. En ese mismo espíritu, todos los directores y actores de teatro regional se empaparán de imaginación y nos prometen argumentos y chistes tan novedosos como los que ostentan ahora. No podemos pedirles más, hombre.

Procurando estar acorde con la inocencia, en la Catedral, Edgar Rodríguez, don Artemio Kaamal y la asociación Kuxa’anon organizarán, en estos días, un solemne Te Déum en memoria de los padres de la patria yucateca, los inmortales Francisco de Montejo el Adelantado y Francisco de Montejo el Mozo, y están realizando las gestiones para que su justísimo Monumento sea bañado en oro y elevado al cubo, a fin de que pueda observarse a cientos de kilómetros a la redonda. Como postre, realizarán una ofrenda floral en honor a don Justo, ahí cerquita.

Con su globo, su algodón azucarado y su cochecito tirado de un hilo, Manuelito y su hermanita van corriendo al parque tomaditos de la mano, ya que este es un día para los juegos tradicionales y por ello, hoy viviremos una armoniosa exhibición de yo-y en que el casto y edénico poeta será desplazado por el campeón absoluto. ¡Que tengan un feliz día, inocentes!

miércoles, 5 de enero de 2011

Cuba y la utopía vigente

Por Cristóbal León Campos

Desde su triunfo, la Revolución Cubana ejemplificó para los países dependientes del mundo, la posibilidad de realizar la utopía de liberarse y poder decidir por sí mismos el camino a seguir. Las grandes transformaciones sociales que de inmediato implementó, son la muestra de que es posible desarrollar otra forma de economía y sociedad, alejada de la devastación que el capitalismo genera por naturaleza.

La Revolución ha logrado mantenerse resistiendo una invasión orquestada por Estados Unidos en 1961, un permanente bloqueo marítimo y cientos de ataques terroristas coordinados por la CIA, además de permanentes campañas contrarrevolucionarias realizadas desde Miami. De igual forma, ha superado un sinfín de boicots económicos mundiales.

A pesar del constante bombardeo informático en su contra, no es posible negar que la sociedad cubana es líder mundial en seguridad nacional y personal, pues los crímenes son pocos, y los delitos violentos muy infrecuentes.

La instauración del socialismo en Cuba -el 16 de abril de 1961- permitió abrir el sendero que la ha conducido a la construcción de una nueva sociedad. En el campo de la educación, ha reducido a cero el nivel de analfabetismo. Tiene escuelas y maestros para todos los niños, hasta en los más apartados rincones. Además de que ha contribuido con brigadas internacionalistas de maestros para la alfabetización en el lugar en que sean requeridos. De igual forma, ha construido más de un centenar de centros de investigaciones científicas. Cada ciudadano tiene el derecho a recibir gratuitamente cualquier servicio de educación y salud. Los jubilados y pensionados reciben los beneficios de la seguridad social.

Cuba ha logrado mantener la mortalidad infantil por debajo de 8 por cada 1,000 nacidos vivos; su índice de enfermos de SIDA es muy inferior al de los Estados Unidos y otros países desarrollados y ricos.

El socialismo en Cuba permite a las familias que sus hijos crezcan sanos, instruidos y sin miedo a que se introduzcan al mundo de las drogas, o que puedan morir en las escuelas a manos de sus propios compañeros, como sí ocurre en Estados Unidos. Cuba es la más sólida barrera en el hemisferio contra el tráfico de drogas, esto último, en total contraposición con Estados Unidos, quien tiene los más altos índices de consumo por persona.

El camino de la Revolución y la construcción del socialismo no ha sido fácil, pues además de las permanentes amenazas del imperio, la sociedad cubana ha tenido que superar errores y contradicciones naturales de la permanente transformación que vive desde el 1 de enero de 1959. Incluso, en la actualidad los organismos de gobierno y la sociedad en general, discuten una serie de reformas vitales para el mantenimiento de la economía cubana.

Cuba sigue ejemplificando la posibilidad de realizar la utopía de construir otro mundo, para el cual, el proyecto socialista es el camino. Pero el nuevo mundo mejor, no llegará como consecuencia lógica de la evolución social, como se creyó erróneamente durante mucho tiempo. La utopía sólo se construirá como resultado de la toma de conciencia colectiva y de la acción organizada de la sociedad.

En la actualidad el capitalismo, en su fase neoliberal, continúa agravando los males que los pueblos padecen, por esa lógica de ganancia que sólo deja más ricos a unos pocos, y más pobres a la mayoría de la población.

La necesidad de desaparecer esos males, es la razón histórica del surgimiento del socialismo como alternativa, y es, la razón por la cual sigue siendo necesaria su construcción en los países del mundo, sobre todo, en los países como México, que esta tan destruido y lacerado por la voracidad de los gobiernos y de sus aliados. Dicho en forma simple, mientras el hombre siga siendo el lobo del hombre, la utopía socialista seguirá siendo necesaria.

Por Esto! 1 de enero de 2011

martes, 4 de enero de 2011

Las siete formas de combate de Miguel Ángel Civeira González



Por Raúl H. Pérez Navarrete

Es indudable que en los últimos diez años se ha estado escribiendo un nuevo capítulo en la historia de la literatura que se hace en el estado de Yucatán. Dramaturgas como Karla Marrufo, poetas como Manuel Iris, Agustín Abreu, Tomás Ramos y Manuel Tejada, y narradores como José Castillo y Juan Esteban Chávez son algunos de los jóvenes que forman parte de las primeras generaciones de graduados de las licenciaturas en letras que se ofrecen en Yucatán.

Junto a estos escritores, también se encuentra Miguel Ángel Civeira González, autor del libro Las siete formas de combate (ICY-CONACULTA, 2010), “colección de 20 cuentos organizados en siete secciones que representan distintas formas de enfrentarse a la vida…”

Miguel Ángel Civeira González “nació en el orwelliano año de 1984, en la no menos orwelliana ciudad de Mérida, Yucatán.” Entre otras cosas, ha sido niño de coro, vendedor de limonada, ecologista, cinta amarilla en karate, basquetbolero mediocre, paleontólogo aficionado, coleccionista de monedas, vegetariano tramposo, creyente en ovnis, creador de campañas para Age of Empires, fan de Star Wars, actor, modelo, universitario, freak de la generación, articulista, papá soltero, vendedor de revistas, corrector de ortografía, ponente en congresos, maestro de prepa, presentador de películas, activista, bloguero, redactor de notas periodísticas, psiconauta, reportero, licenciado en letras hispánicas…

Autodefinido en la actualidad como “aspirante a escritor”, la siguiente charla con Civeira González se llevó a cabo en el Parque de las Américas, lugar en el que se ubica el Centro Cultural José Martí, donde Miguel Ángel trabaja como uno de los coordinadores del cine foro de ese espacio.

Con música de los Beatles interpretada por los actores de la cinta Across the universe como fondo, Civeira González contestó las siguientes preguntas:


Háblame de Las siete formas de combate ¿cuándo surge el libro y por qué el título de éste? ¿Qué significa?

El libro no surge como una idea homogénea. Yo empiezo a escribir cuentos por separado, de diferentes temas entre sí; el más antiguo, que es el de “La fabulosa tienda de don Cosme González”, lo empecé a concebir en el 2003, en ese momento hice el primer borrador; los demás fueron saliendo solitos. Cuando ya tenía un cierto número de cuentos empecé a concebir la idea de organizarlos en un libro. En 2007 terminé una primera versión de éste, la cual fue revisada, y estuve tocando algunas puertas para ver quién lo publicaba. Luego lo revisé unas cuantas veces más y lo propuse al Instituto de Cultura de Yucatán donde me recomendaron hacer unos cambios los cuales me parecieron muy buenos, muy pertinentes; creo que el libro quedó muy bien gracias a ello.

El nombre Las siete formas de combate me vino a la mente por La guerra de las galaxias, por las siete formas de combate con el lightsaber, las artes marciales con las que entrenan los jedi… y pues me pareció un nombre pegajoso para el libro. A partir de ese concepto decidí dividirlo en siete secciones y que cada sección tuviera, si no un tema, sí un tono, una atmósfera. Decidí empezar por los cuentos en apariencia más optimistas; creo que si se leen una segunda o tercera vez uno se da cuenta que hay cosas ahí ocultas. En el libro hay cuentos muy variados, desde unos muy fantásticos hasta otros sobre la vida cotidiana. El libro termina con un cuento sobre odio, sobre miseria, sobre la misantropía.




Estos tonos de los que hablas se mencionan en la contraportada…

El libro empieza por un optimismo casi infantil, pero es un optimismo que se logra ignorando los aspectos oscuros de la realidad por lo que parecen cuentos “chistosones”, sin embargo, en ellos hay algo ahí oculto. Hay también cuentos con una atmósfera misteriosa, otros con una atmósfera onírica, otros que tratan del miedo, del dolor, y así sucesivamente. No me gustaría decir “esta sección es de esto y la otra sección de esto otro” porque en realidad sólo tengo muy bien definidas la primera y la última, el resto lo dejé más generalizado; preferiría que los lectores se den cuenta de cómo está organizado.

Tú no tallereaste el libro, tú lo escribiste solo.

Sí, lo escribí solo, pero en el ICY me dieron unos consejos sobre el orden de los cuentos y sobre la inclusión de algunos otros. En realidad me dijeron que dudaban sobre un cuento sobre el cual yo también dudaba. Entonces me pareció que si los dos teníamos la duda y no estábamos completamente satisfechos, pues me dije “vamos a sacarlo”.

¿Y ese cuento cuál es?

Un cuento que ya no se incluyó. Y pues hice algunos cambios: algunos cuentos los desterré para otros proyectos. Uno de ellos se fue a un proyecto de cuentos eróticos y otro para un libro de cuentos de terror para de esa manera hacer mi binomio “eros y tánatos”… Pero eso todavía es un proyecto.

Los cuentos no los tallerié con nadie, los hice yo solo… bueno, miento… el cuento de “La tienda de don Cosme…”, en una de sus primeras versiones, la maestra Beatriz Rodríguez me hizo el favor de revisarlo y me señaló muchos vicios del estilo que tenía; a partir del tallereo de ese relato aprendí muchas cosas que luego me sirvieron para revisar yo mismo los cuentos.

Creo que es fascinante conocer el proceso creativo, el saber cómo una persona llega a ese producto final.

Yo no sé, a veces trato de echarme para atrás y no me acuerdo de cómo empezó, de repente ya tengo el cuento y ya está. Hay algunos casos muy específicos en los que sí me acuerdo de cómo empezó la idea, pero en general no hay una formula. Cada cuento surge de manera distinta, por diferentes inspiraciones.

¿Qué tan importante fue para ti la formación universitaria, estudiar una carrera como Letras Hispánicas?

Fue muy importante porque me dio las lecturas necesarias para mi formación como escritor, creo que sin carrera, por lo menos a mí -sé que hay personas autodidactas que lo hacen maravillosamente; los profesionales de la literatura somos minoría- me sirvió para darle un orden a mis conocimientos, a mis lecturas; sin la carrera, sin maestros que me guiaran, no le habría podido dar coherencia a mis lecturas pues yo supongo que habré tenido lecturas muy desordenadas. También está el aspecto de la teoría de la literatura, créanlo o no, la teoría literaria sirve para la creación literaria.

Es notoria la variedad de temas de los 20 cuentos que conforman el libro, sin embargo, existen constantes, como por ejemplo una visión sarcástica de las clases sociales altas que es evidente en cuentos como “La fabulosa tienda de don Cosme González”, “Veterinario acusado de fraude sale libre” y “Un cuento sin título” ¿Qué puedes comentar al respecto?

El cuento del veterinario está basado en una anécdota, en un suceso real: un día llegó una amiga mía a decirme que cuidara a un perrito por una noche -un perrito precioso- pero que era cruza de husky siberiano con pastor alemán que el hermano de mi amiga le había regalado a la novia; la mamá de la novia no aceptaba tener un perro que fuera una cruza de dos razas diferentes por lo que no tenían dónde dejar al perrito; fue por esa razón que me lo quedé una noche. A partir de eso dije: “¿qué tiene esta gente en la cabeza?”, y fue así que concebí la idea del cuento. No son inventos míos, así son estas personas.

Yo estudié en una escuela privada, estudié en el Colegio Peninsular Roger's Hall, escuela muy fresa donde asistía un poco de la élite meridana y fue de esa manera que conocí la forma de pensar de estas personas.

Otro tema que salta a la vista es una visión pesimista del mundo intelectual, sobre todo en el cuento “El hijo del sabio o ¡He creado un monstruo!”. Mi pregunta es ¿con una gran inteligencia viene una gran infelicidad?

No, para nada, yo creo que el cuento no es solamente sobre el intelectual, es que el mundo no parece estar hecho para las personas inteligentes, el mundo es hostil para los inteligentes y eso es algo que también quería retratar en ese cuento; no es que los intelectuales sean pedantes, egoístas y encerrados, sino que realmente el mundo ahí afuera es supersticioso, intolerante, conformista; un mundo en el que una persona medianamente inteligente se puede sentir amenazada. Eso lo vemos en las escuelas en donde los niños inteligentes son acosados por los demás, algo que incluso ya vemos en el ámbito de la vida adulta.

No creo que con una gran inteligencia venga una gran infelicidad, al contrario.

La religión y las supersticiones igualmente son presencias constantes en Las siete formas de combate. ¿Religión y superstición son para ti palabras sinónimas?

Vaya, esa es una pregunta muy difícil. Creo que existe la espiritualidad independientemente de la superstición y que además mucha gente confunde espiritualidad con superstición. Creo que lo que debería de ser una serie de preceptos para hacer a los seres humanos más justos y más benévolos con su prójimo son ignorados y, en su lugar, son observados los rituales, los mitos, los ídolos, los símbolos y los altares que sí creo son supersticiones.

Hay dos cuentos que siento resaltan en el libro, son relatos que califico como alegóricos, metafóricos; uno es “Lloré cuando calló la Ciudad de Azúcar” y el otro “¿Quién vive?”. ¿Qué significan estos cuentos?

Creo que es hacer trampa que un escritor explique sus textos, hay que dejarlos abiertos a la interpretación pero en “Lloré cuando calló la Ciudad de Azúcar” hay muchos juegos de palabras; muchas imágenes de ese cuento me vinieron de la música de Cri-Crí. Es uno de los cuentos más antiguos del libro, lo empecé a escribir en la misma época de cuando escribí el de don Cosme, es uno de los primeros. “La ciudad de azúcar” empezó como un ejercicio de escritura automática y luego le fui dando forma.

El cuento de “¿Quién vive?” fue un arrebato de inspiración: me senté y lo escribí de corrido. Conforme lo iba escribiendo me fui encontrando con sentencias un poco “locochonas” que me gustaron y que fueron formando un significado.

¿Cómo un capricho?

Empezó como algo caprichoso, de hecho, ese cuento empezó con el título de un relato de Ítalo Calvino que se llama “Uno de los tres todavía está vivo”. Al leer ese cuento empecé a pensar: “uno de los tres está vivo… entonces qué tal si tenemos tres cadáveres, uno de ellos está vivo, entonces cómo saber que uno de los tres está vivo si todos están moviéndose…” El cuento de Ítalo Calvino no tiene nada que ver con eso pero fue así como empezó, además de algunas cuestiones que surgieron de forma automática como la descripción del escenario, de las montañas, del pueblo; fue algo que veía muy claramente.

Mencionaste a Cri-Crí. En los epígrafes que utilizas el de Gabilondo Soler es el único real. Háblame de los epígrafes.

El primer epígrafe es el que despotrica en contra de los epígrafes. Quería ponerle a cada una de las secciones algún epígrafe que fuera ingenioso; el primero es el que habla de los epígrafes porque yo siento que en este medio de jóvenes escritores le ponen epígrafes a todo, hasta al más sencillo ensayo. Me parece que en muchos casos es en cierta forma es un ejercicio de pedantería: “miren, yo he leído todo esto”, mientras que en otros es ampararse bajo la sombra de ese gran autor: “me amparo bajo este gran autor que me influye”. Es así que decidí hacer los epígrafes yo mismo, excepto el de Cr-Crí, que me parece muy poderosa esa frase: “anoche estaba yo solo y vino el lobo y vino el lobo”; puede dar miedo si la separas de su contexto.


Junto a los epígrafes hay otro elemento que acompañan a los textos: las ilustraciones del libro, ¿tú las hiciste?

Sí, yo las hice. Son dibujos de una sola línea que se retuerce una y otra vez dentro sí misma hasta que se vuelve a encontrar con el principio. Son dibujos que empecé a hacer durante la carrera porque a veces me aburría, bueno, no sólo cuando me aburría, tengo manos muy inquietas y necesito estar jugando con algo, entonces para tener las manos ocupadas y atender a lo que decía el profesor hacía estas líneas. Luego decidí darles forma pues en un principio eran completamente abstractos. Los que están incluidos en el libro fueron hechos después de escritos los cuentos. Para este libro fue la primera vez que decidí hacerlos en forma, en un pedazo de cartulina, con tinta negra, con cuidado; algunos me tomaron más de un día en terminarlos.

Las referencias cinematográficas son igualmente obvias: La noche de los muertos vivientes, Frankenstein, Fantasía… E incluso el relato “No lo sé” me hizo pensar en el cine de Tarantino y en cintas japonesas como Battle royale ¿Qué importancia tiene para ti el cine?

El cine es muy importante para mí, yo soy cinéfilo, soy completamente cinéfilo, de hecho, me duele no poder ver todo el cine que quisiera. El cine es muy importante, es algo que siempre introduzco a la literatura…Y lo que mencionas sobre “No lo sé”… pues no lo había pensado así pero puede ser.

En el mismo nombre del libro hay referencias al cine; hay muchas referencias ahí…

¿Más de las que yo mencioné…?

Hay ahí referencias que están ocultas… huevos de pascua.

Yo esperaba que también mencionaras el cine foro del Centro Cultural José Martí…

Pues trabajo en el cine, he asistido a muchos cursos de cine, trabajo en un cine foro, incluso intenté hacer uno cuando estudiaba en la Universidad Modelo que no funcionó; siempre he estado cerca del cine. También tomé un curso de dirección cinematográfica e incluso hice un corto que está ahí, olvidado en algún cajón.

¿Algún día lo veremos?

Pues no sé (risas).

Además del cine, también estás involucrado en la difusión cultural con la Red Literaria del Sureste y con tu blog ¿qué puedes decir al respecto?

Pues como tú bien sabes, la Red Literaria del Sureste somos un grupo de amigos, maestros y alumnos que tenemos como fin promover el conocimiento, la literatura y la lectura aquí en Yucatán. En realidad estamos empezando; lo importante que hemos hecho se ha circunscrito a la ciudad de Mérida pero esperamos ir creciendo poco a poco. Yo he tenido el gusto de participar en los homenajes que se le han hecho a Edgar Allan Poe, a Arthur Conan Doyle y a Charles Darwin.

Honestamente tenía dudas sobre preguntarte por el blog, me refiero a la cuestión del anonimato.

Es anónimo pero no es anónimo, es decir, no pongo mi nombre en el blog pero todo mundo sabe quién soy. Me han dicho que el blog está mejor que el libro (risas).

Además de la difusión cultural, tú eres profesor en el nivel medio superior, ¿cuáles son las principales satisfacciones y cuáles las mayores decepciones de esta profesión?

He tenido muchas satisfacciones, creo que la más inmediata es el aprecio de los alumnos, eso me ha dado mucho gusto; he tenido alumnos que me piden que les de la materia tal, que me dicen “¿y no nos va a dar usted esta materia? Haga que nos de esta materia”. También la satisfacción de ver que se logra un cambio en sus mentes; tengo alumnos que empiezan a leer, que empiezan a pensar, a reflexionar, a tener un sentido crítico. Eso es una de las grandes satisfacciones.

Y con respecto a las decepciones, no sé si decir la mayoría, pero creo que a un gran número de alumnos, por lo menos yo, simplemente no pude hacer más por ellos que ayudarlos a pasar la materia y, a veces, ni eso.

Ya me adelantaste algo al principio pero ¿qué planes tienes a futuro?

El libro de cuentos de terror lo tengo casi listo, en cuanto al de relatos eróticos tengo las sinopsis de cada cuento, tengo en mis notas cómo quiero que vaya cada texto pero todavía no lo he empezado a escribir así que creo que va para largo. Tengo un libro de cuentos de terror que ya está casi listo y a ver si sale; tengo ya los cuentos escritos, sólo queda hacer las correcciones que uno nunca termina de hacer.


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