miércoles, 29 de septiembre de 2010

La lluvia no deja de llorar


Por Hortencia Sánchez

Contemplé a mi país después de los grandes festejos y muy a mi pesar continúa igual… desolado, triste, furioso, con hambre e injusticias…

Me escondí como una tortuga, me encerré por unos días en mi caparazón, quería salir y encontrar un sol hermoso que iluminara por siempre la existencia. No fue así, me recibe la lluvia, el cielo encapotado, encabronado. ¿Qué pasó con los festejos? ¿No se trataba de purificar el espíritu y reencontrar nuestra grandeza como nación, como país, como ciudadanos esperanzados?




No quiero desilusionarme, pero es complicado, grosero, ocioso, haber invertido grandes cantidades de recursos en festejos, sin ser todos los cumpleañeros.

Será necesario trabajar e invertir más recursos en la educación, sólo de esta manera podremos ser más los que disfrutemos de la fiesta, de la alegría.

Hace unos días Gómez Chi realizó una reflexión sobre los terrenos que antes fueron de ferrocarriles. A partir de sus comentarios se vertieron más opiniones sobre estos terrenos; algunos manifestaron que posiblemente los trasformen en parques, o en espacio para albergar sedes culturales.

Desde que se abrieron las puertas de la Escuela Superior de Artes de Yucatán, una de las licenciaturas -Artes visuales- y las oficinas administrativas se ubican en la ex Estación de ferrocarriles. ¿Por qué no remozar todas las bodegas y reubicar a las otras licenciaturas, que actualmente se ubican en espacios no aptos para su correcto desarrollo, (salones pequeños, sin opciones para realizarles adecuaciones.) en un mismo edificio?

Se nos ha demostrado que cuando las autoridades se proponen realizar acciones importantes para la educación esto es posible. Recientemente el CEDART Ermilo Abreu Gómez ha sido beneficiado con unas magníficas instalaciones, construidas ex profeso para dar formación a jóvenes que realizan su bachiller en arte. Sin duda su aprovechamiento será significativo, ya que podrán desarrollar de manera ideal sus capacidades en amplios salones de danza, teatro, artes plásticas, música.

¿Por qué no proporcionar este tipo de espacios a las carreras de arte con nivel de licenciatura?

He escuchado que no fue posible utilizar las bodegas de ex ferrocarriles porque pertenecen a una empresa, pero ahora que se tocó el tema sobre el uso que se les pudiera dar a los terrenos, las autoridades manifestaron que se podrían en contacto con las empresas para ver sí podrían realizar algún tipo de acuerdos.

Es necesario dar recursos a la educación artística, ya que la formación de estos profesionales beneficiará a nuestro estado.
Miremos y apoyemos a los futuros artistas en su formación, para que más adelante se reconozca el camino andado, su entrega y compromiso con el arte y la cultura.

Me uno a las voces que consideran que estos espacios tienen que ser de recreación y cultura, pero sobre todo, recintos que alberguen la creatividad, el esfuerzo, la búsqueda por construir un estado con un gran nivel en la educación del arte y fomento a la cultura.

Intento pensar en luz para los que vienen haciendo camino en el arte y me imagino una ESAY con instalaciones similares a las del Centro Nacional de las Artes, donde además de las licenciaturas cuentan con teatros de distintos formatos.

El artista al que debemos procurar no es el que participa en telenovelas, o canta por grandes cantidades sobre un tablado. Nuestros futuros artistas, creadores, son todos esos jóvenes que han decidido formarse, prepararse con seriedad y profesionalismos para participar de manera comprometida y crítica en el quehacer cultural de este estado. ¡Entreguémosles instalaciones amplias, ideales para este tipo de formación!
¡Hagámosles partícipes de la fiesta!

“Todos los seres, por el hecho mismo de serlo, tienen atributos, expresiones de su esencia, voces que revelan su origen y condición. El atributo de los seres no es un adorno ni una cualidad que viene de fuera, al acaso... Su atributo es como la emanación del agua que hierve; es agua y no es agua. Así el atributo del mar es el orgullo; el atributo del sol, la autoridad; el atributo del hombre, la dignidad.”

Canek
Ermilo Abreu Gómez

ritualteatro@hotmail.com


martes, 28 de septiembre de 2010

Llamarada de Tixpéual


Por Jorge Cortés Ancona


La fachada de la iglesia de Tixpéual, dedicada a San Martín Obispo, semeja una llamarada. La impresión se debe, en gran medida, a sus cinco merlones escalonados de modo ascendente en los lados diagonales que culminan en un remate triangular con una cruz, y al color amarillo que refuerza la idea de fuego. Como una candela, que en la tranquila noche está relumbrando. Es una iglesia pequeña, con un interior dominado por la bóveda. Una placa indica que el edificio se reconstruyó en 1895.




En el colorido parque, con arcos a la entrada de la iglesia, un busto de Juárez y un kiosco, una mujer desde un pedestal nos da la espalda. Lleva un bebé en brazos. En su hipil se remarcan algunos pliegues y está en posición de caminar. Se trata de “Mamá”, una escultura a la maternidad realizada por Enrique Gottdiener, encargada por Amanda Baquedano cuando fue alcaldesa del municipio entre 1971 y 1973.

Estuvimos en esa población el pasado viernes 24 de septiembre con motivo de la presentación del libro “Cuentos campesinos”, de Fabio R. Chalé Mex (ICY-Conaculta, 2010), una obra con la que el autor prosigue su labor de contar y hacer la crónica de los hechos y costumbres de su tierra, al igual que había ocurrido con otras publicaciones suyas como “Apuntes sobre el municipio de Tixpéual” (PACMYC, 1997) y “Relatos y sucesos de mi pueblo” (Maldonado Editores-Ayuntamiento de Tixpéual, 2001).

En el auditorio “Antonio Baquedano Bastarrachea” del Palacio Municipal, con la presencia del alcalde Fausto Pareja Chi, los regidores y un respetuoso público, escuchamos los comentarios de la escritora Sol Ceh Moo y la amplia semblanza del autor que realizó el Profr. Raúl Santana Bastarrachea, amigo suyo desde la infancia.





Luego de concluir el evento, se dio una animada conversación mientras comíamos glotonamente los salbutes y panuchos preparados por la señora esposa de Fabio, maestro jubilado y corresponsal de POR ESTO! en su municipio. Escuchando anécdotas sobre personajes populares de Tixpéual, como el tendero adicto a la pepsi cola que asustaba a los niños; las condiciones en que se vivía ahí en los años cuarenta, los problemas de la educación, que sólo llegaba hasta cuarto grado de primaria.

Uno de los puntos que salieron a relucir fue el de la deficiente información que se encuentra en internet acerca de dicho municipio colindante con Mérida. Expresión de dislates y omisiones, que tuve ocasión ya de confirmar como el relativo a que la lengua indígena de Tixpéual es el otomí. ¡El otomí! También se adolece de la falta de actualización, como el no indicar que el municipio cuenta con el nivel educativo de preparatoria a través del Colegio de Bachilleres. O decir que su único medio de comunicación es el servicio postal. Consultamos este sábado 25 de septiembre los sitios http://www.inafed.gob.mx/work/templates/enciclo/yucatan/municipios/31095a.htm y http://www.yucatan.gob.mx/estado/municipios/31095a.htm, y verificamos que es verdad que se maneja esa información indebida.

Por eso, libros como el de Fabio Chalé dejan ver la savia que corre como un fuego vivo en las trasformaciones de su pueblo. Las verdades dichas desde su propio entorno.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Todos tienen el don poético, pocos lo desarrollan: José Emilio Pacheco

Antes de ser reconocido con el Doctorado Honoris Causa por la UNAM, el literato sostuvo una charla en la Sala Nezahualcóyotl.

Notimex
Publicado: 24/09/2010 18:10

México, DF. Desde niños, cuando los papás tratan de dormir a sus hijos y empiezan a decir palabras que riman, todas las personas tienen el don de crear versos, pero muy pocos lo llevan hasta la juventud y vida adulta, afirmó este viernes José Emilio Pacheco.

El poeta, quien la víspera fue uno de los 16 investidos con el Doctorado Honoris Causa por la Universidad Nacional Autónoma de México, sostuvo una charla con el escritor Ignacio Solares, en la Sala Nezahualcóyotl, del Centro Cultural Universitario.

Durante el evento "Diálogos literarios para celebrar los Doctorados Honoris Causa de Mario Vargas Llosa y José Emilio Pacheco", el también Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2009 relató los inicios de la vocación poética en México.




Refirió que sucedió en el Convento de Tlatelolco, edificio histórico hecho por los españoles y que es como una síntesis, que nunca llegó a darse, por desgracia, entre la cultura ibérica y la indígena.

“Entonces aparece un historiador de nombre Francisco de Alba, nieto de Nezahualcóyotl, entonces éste traduce los poemas de su abuelo en liras, que acaban de invitar los españoles, y el Convento es suprimido porque estos indios aprenden latín muy rápido, y se queda como una gran posibilidad; esa es mi teoría sobre la poesía mexicana”, mencionó Pacheco.

Durante la charla, el maestro Solares leyó un poema de José Emilio Pacheco, que escribió cuando éste tenía tan solo 21 años de edad y que publicó la Universidad Nacional Autónoma de México, a lo que su autor dijo: “fue terrible, no me gusta escuchar cosas del pasado”.

Luego de dar a conocer que una parte de la obra de Pacheco, también Premio Cervantes de las Letras 2009, sobre todo en lo que se refiere a cuentos, aborda en gran medida a la ciudad de México, como el Parque de México, leyó el poema “Alta traición”.

Al respecto, el maestro Pacheco externó: “No sé por qué me sacan obras del pasado, por ejemplo, el que escuchamos fue de 1966 y salió publicado en la ´Revista de la Universidad Nacional Autónoma de México´, y sale luego en un libro”.

El autor de obras como “Las batallas en el desierto” y “Los elementos de la noche” explicó que a través de esta obra aborda a una ciudad, a la que espera no “echarle la sal”, que antes era un edén, un paraíso, comparado con la terrible realidad actual.

Aclaró que no es su intención pasar por pesimista, pero “una cosa es hablar poéticamente del polvo, la ceniza y las ruinas y la otra es verlo cómo ocurre”, aseguró el también autor de “Irás y no volverás”.

Pacheco (ciudad de México, 1939) también dijo que la ciudad es de los jóvenes, aunque es triste no poder usar el Metro o cruzar los ejes viales, que antes él lo hacía.

“Era bonito poder subir al transporte, poder escuchar lo que la gente decía y poder atravesar los ejes; ahora simplemente no puedo salir, pero ustedes (jóvenes) no piensen en eso, y me parece abominable el tipo que dice ´jóvenes piensen que ustedes van a envejecer´, no ustedes vivan al día”, apuntó.

La obra de José Emilio Pacheco fue reconocida muy pronto: desde la década de 1950 ya figuraba en antologías al lado de los grandes poetas de Latinoamérica.

Estudió en la Universidad Nacional Autónoma de México. Además de haber publicado poesía y prosa y de ejercer una magistral labor como traductor, ha trabajado como director y editor de colecciones bibliográficas y diversas publicaciones y suplementos culturales.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Sobre Ermilo Abreu Gómez


Por Jorge Cortés Ancona


Una de esas emociones que conjugan el sentimiento personal con el amor por la tierra nuestra fue encontrar en una de las hermosas y funcionales bibliotecas públicas de la República de Eslovenia el libro Canek, en traducción al serbo-croata, con ilustraciones basadas en temas prehispánicos, obra de un artista de la ex Yugoslavia. Aunque sí aparecía completo el nombre en la portada, el libro estaba clasificado en la letra G, considerando más bien el apellido Gómez, quizá por desconocer que en la mayoría de los países de habla española manejamos dos apellidos, como tan yucatecamente ocurre con la mayoría de nuestros autores.


 Esa edición en dicho idioma eslavo forma parte de un conjunto de traducciones de “Canek”, en el que también figuran las realizadas al inglés, al alemán y al ruso. Y tal vez haya otras más de las que no tenemos noticia. Esta presencia en otros idiomas y países habla de un paso por el mundo que a la vez significó una proyección de la historia y la cultura de nuestro Yucatán y nuestro México con un decidido sentido universal y humanista. El traspasar de fronteras que realizó Ermilo Abreu Gómez con sus escritos, sus enseñanzas y sus funciones públicas.

En este año del Bicentenario de nuestra Independencia y del Centenario de la Revolución, es de reconocer el modo en que Ermilo Abreu Gómez vinculó la Literatura con la Historia, produciendo obras que constituyen una razonada síntesis de hechos históricos que han dejado huellas profundas en nuestro país. Estos hechos y estas obras contribuyen a un entendimiento social y cultural de nuestro conflictivo pasado. La rebelión de Canek, que le permitió crear una obra donde realza la condición humana con profundidad reflexiva; la Guerra Social de Yucatán, también llamada Guerra de Castas, que le dio pie a una visión serena de los hechos con un dechado de economía verbal que es la novela “La conjura de Xinum”; y las infamias e ignorancia del período en que ya ha cobrado forma la élite henequenera en Yucatán, alrededor de la visita de la emperatriz Carlota a Yucatán, en la novela “Naufragio de indios”.

Como escritor, Abreu Gómez es un hombre inmerso en la historia, a la que incorpora como parte esencial de un ser colectivo, una historia en la que inquiere por el devenir de los tiempos anteriores a la vez que está haciendo la memoria de su propio tiempo. El autor ha insertado el pasado en su obra pero está dejando también un testimonio de la que está viviendo. Y sabe hacerlo a través de un detalle de la realidad que permite comprender la totalidad de una época, entendiendo sus motivaciones, imaginarios, modos de expresión. Siempre con una prosa clara, que procura dirigirse con espontaneidad a los lectores. Por ello libros como “Canek” se reeditan constantemente y siguen dialogando con los lectores al paso de las generaciones.

Abreu Gómez al igual que Antonio Mediz Bolio se dio cuenta de que Yucatán es una mina abundante en historias, que pueden reelaborarse en un lenguaje contemporáneo sin perder de vista la noción de intemporalidad. Hombres hacedores de Historia e imbuidos de Historia, también han sabido entender la historicidad que los mitos conllevan. Las leyendas, las consejas, como sabiduría del pueblo forman parte de la realidad cotidiana dentro de una imaginación ancestral que es elemento importante del bagaje interior de tanta gente, que sigue obteniendo enseñanzas y guiándose por el laberinto del mundo contemporáneo conforme a esa visión ancestral.

Con su reinterpretación y su reelaboración de las historias contadas por el pueblo, que constituyen todo un modo de ser y de pensar, Abreu Gómez y Mediz Bolio supieron tender puentes interculturales, que tanta falta por desgracia nos hacen falta hoy en México, cuando aún seguimos negando el conocimiento de nuestros pueblos originarios y de nuestra población rural.

Esa experiencia de integrar historia y mito, de entender y trasmitir la tradición popular -sea yucateca o nacional, sea religiosa o costumbrista- a públicos más allá de los límites regionales, también se manifestó en otra faceta de Abreu Gómez con un sentido fundacional, que es el de la literatura para niños. Por eso narró la vida tanto de José María Morelos como la de Benito Juárez, convirtiéndolas en piezas de literatura infantil, y concibiendo un modo en que la Historia puede dirigirse a los niños y éstos aprehenderla como un vívido relato que traspasa los tiempos.

En una época en que en México la creación de una literatura para niños y jóvenes sólo se entendía en términos escolares, el padre de familia y maestro de juventudes que fue Abreu Gómez se dio cuenta de la importancia que tenían los niños como lectores y como intérpretes de la Historia nacional y procuró dirigirse a ellos de manera explícita, lo mismo creando relatos a partir de vidas reales que de leyendas o de vivencias propias. Que uno de los autores más eruditos escribiera literatura para niños fue toda una revelación para el futuro y contribuyó a abrir caminos en México para que este género se enriqueciera.

Merecidamente, Ermilo Abreu Gómez sí ha sido profeta en su tierra y goza de un justo homenaje permanente a través de las escuelas de los distintos niveles educativos que llevan su nombre, como es el caso, a nivel bachillerato, del Centro de Educación Artística “Ermilo Abreu Gómez”, del INBA, así como también a través de los certámenes con su nombre como el Premio Nacional de Cuento que forma parte de nuestra Bienal Nacional de Literatura 2010-2011, convocada por el Instituto de Cultura de Yucatán y el Conaculta.

“El mundo que habita el alma es complejo y no se deja encasillar”. Hoy estamos aquí, ante el hierático busto realizado por Enrique Gottdiener, reunidos con el fin de que esta ceremonia anual de tributo a don Ermilo sea una invitación para seguir teniéndolo presente en nuestra realidad diaria, motivando a su lectura que es en verdad placentera. Muchas veces con humor e ironía, casi siempre configurando enjambres de sueños, o bien, llevando a cabo una trasformación amable de nuestras conflictivas realidades, Ermilo Abreu Gómez continúa siendo un imaginativo guía por los impetuosos caminos donde transita nuestro pueblo.

Por esto! martes 21 de septiembre de 2010.


miércoles, 22 de septiembre de 2010

Triunfan en III Concurso de ensayo sobre José Martí


Los jóvenes Roberto Fernando Tarrats Rodríguez, David Rolando López Ambrosio y Angélica Baeza Rodríguez resultaron ganadores respectivamente de los lugares primero, segundo y tercero del III Concurso de ensayo sobre la vida, obra y pensamiento de José Martí “Identidad caribeña y latinoamericana”, convocado por el Instituto de Cultura de Yucatán en coordinación con el Consulado de Cuba para los Estados del Sureste; la Red Literaria del Sureste México-Nuestra América y Promotores Culturales Radiacción, A.C.

 Durante la premiación, ante la presencia de Luis Alvarado Alonso, subdirector general de operación del ICY, el Cónsul de Cuba, licenciado Jesús Manuel García Rodríguez, destacó que “este concurso tiene una significación muy especial, porque se produce justamente en el bicentenario de la Independencia de México y de otros países de América Latina, y porque nosotros le pusimos a Martí el Apóstol de nuestra independencia, de Cuba, pero en realidad es el Apóstol de la Independencia y libertad de todos los países de América Latina”.

El diplomático recordó que el patriota cubano se inmoló el 19 de mayo de 1895, y explicó que a pesar del tiempo transcurrido su pensamiento político cobra hoy en día una vigencia extraordinaria, sobre todo si tenemos en cuenta los acontecimientos y los riesgos a que actualmente está sometida la especie humana, riesgos contra su supervivencia y contra el mundo en general.

Dijo asimismo que por eso es importante que cada latinoamericano acuda a ese pensamiento martiano a esta hora. “Y por eso es importante que se promueva a través de estos concursos el estudio y la profundización de este pensamiento, que no sólo es literario, poético y periodístico, sino también político, porque Martí abarcaba una amplia serie de áreas, por eso es el cubano más grande y universal, y su pensamiento político, si vemos los acontecimientos de hoy, sigue vigente, porque tal parece que Martí los describió.

Finalmente, García Rodríguez manifestó: “Por eso queremos felicitar a los premiados por su esfuerzo y trabajo, y agradecer también a las instituciones de Yucatán que han coadyuvado para realizar este evento, del que esperemos que en adelante podamos continuar desarrollándolo. Felicidades a los premiados y a sus familiares”, concluyó.

Por su parte, el subdirector general de Literatura y Promoción Editorial del ICY, Jorge Cortés Ancona, en representación de la Gobernadora Ivonne Ortega Pacheco, señaló que el gobierno del Estado, a través del ICY, atendió la propuesta de este concurso por parte de la sociedad civil, porque resulta importante que las iniciativas provengan de los ciudadanos y que el gobierno y las instituciones sean facilitadores, que su labor sea llevarlas a buen término. Agradeció al Colectivo Radiacción, a la Red Literaria del Sureste y especialmente al Consulado Cubano, porque representa una oportunidad de “colaborar con un país hermano como es Cuba, con el que ha habido cariño y emotividad a través de toda la historia. Agregó que “nosotros tenemos muy presente el nombre de José Martí, lo que se puede apreciar en el hecho de que aquí hay instituciones culturales y bibliotecas que muy merecidamente llevan su nombre. Finalmente anunció que este concurso continuará realizándose con el apoyo del gobierno del estado a través del ICY.

Los premios para el primer lugar, Roberto Fernando Tarrats, son: un viaje a la ciudad de La Habana, Cuba, y 3 mil pesos. Para el segundo lugar, David Rolando López Ambrosio, el premio es de 2 mil pesos. El premio para el tercer lugar, Angélica Baeza Rodríguez, fue de mil pesos. Además todos recibirán lotes de libros donados por el Consulado de Cuba para los Estados del Sureste y el ICY.

El jurado de este tercer concurso estuvo integrado por el doctor Carlos Bojórquez Urzaiz, destacado investigador de la obra de José Martí; el maestro Mario Mex Albornoz, representante de la Red Literaria del Sureste, y el licenciado Carlos González Herrera, representante de Promotores Culturales Radiacción, A.C.

En el evento, realizado en un salón del ICY y conducido por Rodrigo Pérez Baqueiro, correspondió a Carlos González Herrera leer una semblanza de José Martí. En la mesa del presidium estuvo también Cristóbal León Campos, secretario de la Red Literaria del Sureste México-Nuestra América”.

Roberto López Méndez, Por Esto! 22/sep/10

martes, 21 de septiembre de 2010

Atendiendo a la crítica


Por Jorge Cortés Ancona

He estado pendiente de los comentarios de Juan Ramón González Valle, de Ex-Gráfica A. C., acerca de la ausencia de crítica de arte en Yucatán, tema provocador al que agrega otras observaciones dirigidas en especial a las escuelas profesionales de arte que existen en Mérida. El pasado jueves 16 publicó en esta sección de POR ESTO! un artículo al respecto.

Empezando por la falta de una crítica de artes visuales, es de señalar que en Yucatán el problema también existe en otras disciplinas, ya que muy poco –y en algunos casos, absolutamente nada- es lo que se hace en cuestión de crítica en relación a la literatura, música, danza, teatro, cine y arquitectura. Esto indica que se trata de un problema más general, derivado de varias causas.





Para empezar, no se puede pedir que se corra cuando todavía no se fortalecen los pies y no se afianzan los pasos. Son recientes las dos carreras de artes visuales existentes en Yucatán, que son la de la ESAY y la de la UADY, y por ello apenas se cuenta con dos generaciones de egresados en un caso, y aún con ninguna en el otro. Sin embargo, ambas escuelas están revitalizando las artes visuales en el estado y las perspectivas a futuro son optimistas. Por lo pronto, aunque no se ha promovido a fondo la crítica, se ha puesto énfasis en otros aspectos de la labor artística.

En ese sentido, forzar una actitud crítica no conduce a nada cuando no se ha consolidado un verdadero campo de artes visuales donde pueda irse generando de manera espontánea. En Yucatán las galerías no logran aún formar un verdadero mercado del arte, a pesar de los esfuerzos realizados por los galeristas, varios de ellos provenientes de otros lugares del país o del extranjero. Sólo de vez en cuando se hacen catálogos y folletos dignos de las instituciones, de las exposiciones y de los artistas. A su vez, se requiere de un mayor número de museógrafos y de una capacitación constante en la materia.

Como obstáculo difícil de abatir, encontramos resistencia en muchos de los artistas visuales de todas las generaciones a pasar por el tamiz de las curadurías y de la crítica. Muy valientes y sobre todo pacientes tienen que ser los que se quieran dedicar a estas actividades en Yucatán. Se requiere de mucho carácter y de una capacidad de argumentación bien fundada y de expresión directa para convencer a nuestros creadores de la importancia de aceptar que su obra sea sujeta a dictámenes antes y después de ser expuesta públicamente. Convencerlos de que un dictamen negativo no es el final irremediable de un proyecto, ni de una carrera, ni de una vida.

Por tanto, hay que afianzar el campo artístico y esto tiene que hacerse en los múltiples aspectos que comprende, por supuesto, incluyendo la crítica. Hay que fomentar todo un proceso integral, que incluye el aprendizaje de técnicas, un conocimiento de nuevos materiales, la reflexión sobre procesos de creación, el modo de elaborar proyectos, el análisis del contexto, etc. En especial, se requiere historiar ciertas etapas de las artes visuales de Yucatán, documentarlas en tramos largos y en visiones de períodos más limitados. Es increíble que en Yucatán hace 80 y 90 años se escribiera con sentido crítico sobre artes plásticas en mayor cantidad que ahora.

Me parece que González Valle, a partir de lo que remarca, desea una crítica más bien evaluativa, que exprese juicios de valor favorables o desfavorables, que cuestionen las propuestas que visual y conceptualmente sigan un “discurso anacrónico”. Pero la crítica no es sólo evaluación sino que es ante todo análisis e interpretación que pueden conllevar una evaluación implícita o explicitada. Además de que los juicios de valor no son universales, ni atemporales, como si constituyeran un rasero que traspase sociedades, culturas, edades, períodos e imaginarios colectivos.

Hablar de “discurso anacrónico” se justifica sólo con base al punto de comparación que estemos empleando. Si nuestra referencia comparativa es el “mainstream” del arte contemporáneo, pues sí, quizá pueda decirse que hay un discurso anacrónico en gran parte de nuestras producciones. Pero si se atiende a las circunstancias intrínsecas del entorno yucateco, tenemos que aceptar estas supuestas propuestas “anacrónicas”, que no necesariamente lo son para mucha gente ni de aquí ni de otras partes de mundo, incluyendo a Europa y a muchos que se asumen como postmodernos.

No es un asunto de localismo, sino de diálogo intracultural. Aunque a nosotros no nos guste mucho de lo que se hace como arte regional, sabemos que sí responde a los gustos y expectativas de amplios sectores de nuestra población. Aunque seamos ateos, sabemos que hay un arte de tema religioso que responde a la cosmovisión de un considerable número de personas. En ambos casos, esos tipos de arte le dicen algo a la subjetividad de numerosos receptores y eso no lo podemos negar, aunque nos desagrade, porque también forma parte de nuestra conformación cultural personal y colectiva.

Es decir, que no podemos privilegiar un punto de vista único, como si se tratara de aplicar a rajatabla un canon hegemónico para decidir qué vale y que no vale en nuestro arte. Bien vale ser tolerantes con la multiplicidad de las manifestaciones temáticas, técnicas y estilísticas, y tratar de hacer una reflexión acerca de estos gustos, incluso a través de la propia obra de arte.

Pongo un ejemplo de ello, que es el de una propuesta conceptual de Francis Alÿs consistente en adquirir y recopilar todo tipo de copias del famoso cuadro “Fabiola” (de un nada famoso pintor francés de nombre Jean-Jacques Henner), que ha gozado de un inusitado éxito en Europa y América a lo largo de unos 125 años. Aunque se ignora dónde está el cuadro original, a muchos pintores, sobre todo aficionados, les ha fascinado copiar ese rostro de una joven de perfil y cubierta con un velo de color rojo carmesí. Integrar un proyecto de exposición conformada por más de 300 copias de dicho cuadro en diferentes técnicas, medidas y soportes, como lo hizo Alÿs, implica reflexionar acerca de los gustos populares en cuanto a ciertas imágenes y los modos en que las percibe el público común; es una manera de inquirir por qué ese retrato ha llamado tanto la atención y es copiado tanto, sobre todo cuando no lleva consigo la autoría de un pintor reconocido.

Una crítica no sólo se basará entonces en las exposiciones sino también en los procesos de recepción; en los gustos de la gente; en las polivalentes interpretaciones desde distintas perspectivas impresionistas o teóricas; en las relaciones entre arte canonizado, arte popular, diseño publicitario y cultura masiva. Seguiremos con el tema.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Emilio Vera Granados, en primer plano (*)


Por Jorge Cortés Ancona

En una ocasión, uno de nuestros más conocidos escritores brindaba una charla acerca de los artistas plásticos que habían plasmado el tema del henequén. A pesar de que en el breve tiempo de que disponía ofreció una abundancia de datos, algo le hizo falta. Al final de su intervención, desde mi asiento como parte del público, le comenté que podía entender que no hubiera mencionado a tal o cual pintor joven, o a tales o cuales artistas de otras regiones, pero que era imperdonable que respecto al tema del henequén en el arte no hubiera mencionado a un artista plástico que estaba sentado a menos de metro y medio de distancia, justo enfrente de él. Que hubiera omitido en su relación nada menos que a don Emilio Vera Granados, por añadidura gran amigo suyo.




El escritor se llevó la mano a la frente, muy apenado, y dio una disculpa que envolvía una extraña verdad: “Es que a don Emilio Vera lo llevo tan adentro, tengo un afecto tan entrañable por él, que ya no lo veo”. Y digo que se trata de una extraña verdad, porque don Emilio está en todos los ámbitos de nuestra cultura, es una presencia tan constante, tan amistosa, tan entrañablemente paternal, que ya no lo vemos. Pero hoy, en esta noche, es sin duda una presencia visible, a quien todos celebramos por su trayectoria en las artes plásticas pero también por su bondad, por su don de gentes. Para hablar de él se requiere un tono alegre, humilde, claro y preciso, como es su propia personalidad.

Don Emilio no ha dejado nunca de estimular a las nuevas generaciones de artistas visuales. Lo vemos en las exposiciones con su lupa mirando con detalle cada cuadro, elogiando lo que le parece valioso, entusiasmado como alguien que está descubriendo el mundo día a día, incansablemente.

Es un animador nato de nuestra vida cultural. Don Emilio siempre tiene la frase de aliento en la boca, ¡él que tanto habla en superlativo!, lo cual se le agradece porque no es un cultivo cualquiera el que expresa sino una palabra transmitida de corazón.

Su rutina es envidiable. A los 89 años demuestra un vigor que perfectamente puede resumirse en las andanzas que relata felizmente su señora esposa. Un domingo de don Emilio Vera incluye paseos por galerías de arte, por plazas comerciales, largas caminatas admirando nuestra arquitectura, idas a misa, bien surtidas comidas y mucha música. Hace en un día algo que muchos no hacen en una semana.

De esa vitalidad quiero contar una anécdota, como testimonio de ese temple que se revela en todos sus actos. En una tarde, hace algunos años, varios personajes de nuestra vida cultural departíamos en un almuerzo algo improvisado, y en un momento dado, de manera involuntaria, alguien vertió en el vaso medio lleno de don Emilio otro tipo de cerveza. Me alarmó esa indebida combinación y lo expresé de inmediato. Pero en seguida escuché una voz demasiado convincente: “¡Deja en paz a don Emilio! ¿Qué te crees, que porque estás más joven lo vas a llevar arrastrado? ¡Escúchalo bien: él te va a llevar arrastrado a ti!”. Y al final del almuerzo demostró ese control que siempre ha tenido. No vayan a pensar que me llevó arrastrado, por favor, sino que tuvo la entereza de llevar a tres de los comensales a sus respectivas casas, manejando su pequeño y antiguo automóvil. Un hombre en verdad infatigable.

Emilio Vera es grabador en los dos grandes sentidos de la palabra. Lo es por la noble disciplina artística en la que se ha distinguido pero también por su interés en grabar en casetes las conferencias, discursos y presentaciones de libros a las que asiste, lo cual habla de su incesante interés por las actividades culturales.
Su vida artística abarca cuando menos 75 años y atraviesa la historia de nuestras artes plásticas del siglo XX hasta la fecha, ya que algunos de los forjadores de la Escuela de Bellas Artes, fundada en 1916 por Salvador Alvarado, fueron sus maestros pero también lo fueron varios de los primeros y más distinguidos discípulos de esa misma escuela y él mismo ha acompañado como maestro, colega y espectador a todas las generaciones subsiguientes.

En materia de artes gráficas ha realizado infinidad de portadas e ilustraciones de libros, ha diseñado invitaciones, carteles y programas de mano. Su labor incluye también importantes colaboraciones con la heráldica y la numismática. Dígalo en el primer caso el Escudo de Armas del Estado de Yucatán, del que es autor en lo que corresponde a la parte propiamente plástica, al igual que de los escudos de armas de varios municipios yucatecos.

Amigo de poetas, ilustró varios libros de poemas y por ello vemos imágenes sobre el mar, la soledad y las ensoñaciones en Esquema poético del mar y en Dimensión de la nube, de Carlos Moreno Medina, o representaciones del henequén y de nuestra gente campesina en Rocío en las pencas, de Ermilo “Chispas” Padrón, entre otras muchas obras.

Se premia a don Emilio por su trayectoria en las artes pero también por su generosidad en materia artística, por ser un conciliador, buen amigo de todos. Don Emilio nunca ha armado problemas, sino que ha procurado soluciones a los verdaderos problemas. Una de ellas fue la elaboración empírica del famoso tórculo de la Escuela de Bellas Artes para hacer posible el arte del grabado en Yucatán.

A don Emilio se debe la revaloración de esta noble arte, una disciplina artística que a menudo no es apreciada en su debida magnitud por el público, a pesar de que vivimos en la tierra de Picheta, uno de los más antiguos y más grandes grabadores mexicanos, y de que hemos tenido un respetable número de destacados grabadores como Pancho Vázquez, con quien don Emilio viajó a México gracias a la beca concedida por el Gral. Lázaro Cárdenas en 1937; como Fernando Castro Pacheco, a quien todos conocemos por sus valiosos murales que son un dignísimo marco de este hermoso recinto donde nos encontramos ahora, pero que también es un extraordinario grabador; como Alberto García Maldonado, Rubén Pérez Morales, Manuel Cachón, Raúl Gamboa Cantón, Manuel Herrera Cartalla, Jorge Euán y Jaime Castellanos. Deseamos que esta medalla sea una oportunidad para reivindicar la importancia artística del grabado, arte que -al contrario del fetiche de la obra de arte única- implica la reproducción en serie, con una técnica compleja a partir del uso de mecanismos y con toda la capacidad de ser un campo propicio para expandir la creatividad de un artista.

En su aprendizaje de las técnicas de grabado en metal, madera y piedra, don Emilio fue discípulo del artista eslovaco Kóloman Sókol y de Francisco Díaz de León, justo el redescubridor de Picheta. Precisamente en el acervo del Fondo Díaz de León se encuentran dos impresionantes grabados de tema social realizados por don Emilio a fines de los años 30. Uno es el aguafuerte “Hambre”, y otro el grabado en madera de hilo titulado “Transformación”. Por sus méritos en el desarrollo de las artes del grabado, el Instituto de Cultura de Yucatán decidió que el taller de litografía del Centro de Artes Visuales lleve el nombre del maestro Vera.
Don Emilio es también pintor y dibujante, uno de nuestros viejos maestros como lo son también Ermilo Torre Gamboa, Rolando Arjona Amábilis, Manuel Lizama, Fernando Castro Pacheco y Rafael Pinto Aranda. Todos ellos conforman una generación que es una verdadera honra para nuestro Estado, y es digno de remarcarse que estos cinco artistas plásticos que he mencionado, al igual que don Emilio, estén aún vivos y activos. De 79 años el de menos edad, de 97 el mayor. Pero vivos y activos.

Don Emilio ha sido personaje frecuente de los retratos de grupo de artistas plásticos y escritores, pero también es autor de uno de los principales autorretratos de la plástica yucateca. Un autorretrato fechado en 1945. En primerísimo plano, un joven de 24 años, de frente ancha y cejas pobladas. La posición del cuerpo es oblicua, con pliegues en el cuello que indican la fuerza de la torsión del cráneo. Al fondo, un paisaje de ambiente surrealista muestra un cielo grisáceo, una formación pétrea a la izquierda, algunos arbustos a los lados y unos delgados troncos secos atravesados por hamacas. Cada ojo parece mirar a un punto distinto. Uno más centrado en la realidad, el otro más introspectivo. Es el cruce de varios tiempos encarnados en una persona: el que transcurre, el que reverdece, el que siempre ha estado ahí viéndonos y siendo visto: una amable presencia permanente, que es decir ,el primer plano en que siempre habrá de estar don Emilio Vera Granados.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Siete vidas


Por Hortencia Sánchez

Mientras el gato, - a quien la dueña siempre creyó gata, y si no es porque que una amiga, experta en felinos, le comentó: -No es gata, ¿ya viste lo que le cuelga?, lo hubiera seguido tratando cono nena-, va bañando las caricias que le otorgamos, al observarlo vienen buenos recuerdos; los amigos enfrascados en la charla, los amigos besando dulcemente el cuello, los amigos mensajeándose en las madrugadas, quejándose de la cotidianidad, de los proyectos, de las acciones, de la vida.



El tiempo… tiempo que va trascurriendo y cuando quiero decir hoy… ya es mañana. Qué obsesiva fijación con el transitar de la existencia. ¿Por qué tanta preocupación?

Tal vez por no ser gato, que vive cómodo, contento, estirando su felino cuerpo; afilando sus pequeñas garras con un juguete, maullando roncamente para pedir alimento y agua, pero además, dueño de siete vidas. ¡Qué maravilla!

Tiene la fortuna de no mirar el noticiero. Él no sabe de las inundaciones, de la crueldad, de los problemas y mucho menos de la soledad.

Por las noches se deslizará por la ventana, saldrá en busca de pasión, será agredido por alguna gata, no sin antes haber sentido placer. Volverá en silencio y entrará por el tragaluz, se quedará quieto, esperando que se oculte la luna.

Apenas escuche en la casa voces, ruido, el sonido de la regadera, se acercará a solicitar atención. Es el primero en pedir que se le dé comida, que se le abra la puerta, que se mire su desempacho ante las obligaciones. Él se quedará ahí, arrumbado en el mueble, esperando el regreso. Por la tarde se acercará muy lento, acomodará sus pequeñas patas encima de mi cuerpo y descansará ahí, sin que me atreva a interrumpir su sueño.

Por él no pasarán las dudas, el querer meterse en cada asunto que pase en la ciudad. No mirará que existen muchos baches, que la hierba está crecida. No se enfadará porque no le den respuesta a un oficio donde solicita señalamientos para el ascenso y descenso de personas de la Tercera Edad.
No escuchará a algunas secretarias mentir, diciendo que no es posible el apoyo a solicitudes, a mi parecer, fáciles de resolver o atender.

No se cuestionará si las fiestas patrias deben ser celebradas en el remate del Paseo de Montejo. No vendrán a él preguntas tales como: ¿Sobrevivirán las plantas ornamentales de sus avenidas? ¿Instalarán los incómodos baños? ¿Los puestos de venta, como lo hacen en carnaval? ¿Qué se pretende? ¿Que exista espacio para mayor cantidad de gente? ¿Cubrir alguna petición o requerimiento de Juan Gabriel? ¿Y la campana? ¿Se instalará una de escenografía?

¿Por qué Juan Gabriel? Todos los años viene al palenque de la feria de Xmatkuil, si queremos verlo, vayamos ahí.

Si fuera gato no entraría en conflicto por querer a la patria, al país, y no obstante tener que criticarlo; o ser convenienciero y no señalar las metidas de pata de quienes nos gobiernan.

No andaría deseando contar con más vidas, escribir poemas, comunicarme, compartir con los otros

No contaría con la fortuna de compartir la voz, el aprecio, el gusto por encontrar en varios escritos puntos de unión, de comunión, de acuerdo.

No podría decirle al maestro Emilio Vera que lo felicito enormemente por la medalla que está a punto de recibir, ya que el formó a muchos de nuestros artistas de la plástica, que es una persona a la que da gusto encontrar en los eventos culturales, con su reportera en mano, guardando los recuerdos en casets que seguramente ya son dignos de formar parte de la historia de esta ciudad. No podría decirle que tiene unas manos deliciosas, ya que conoce de la digitopuntura, que tiene una mirada brillante y un abrazo sincero, y que lo respeto y estimo.

Maestro Vera: ¡Enhorabuena por el reconocimiento!

Regreso a casa y el gato está ahí, me observa de manera profunda, estira su cuerpo, descansa, no le preocupa nada, me mira con su mirada felina, sonríe como el gato de Alicia en el país de las maravillas; parece que quisiera decirme algo, parece que entiende que, aunque me quiere, somos un poco distintos, por no saber callarme, pero sobre todo porque yo no tengo tiempo, ni la dicha de vivir siete vidas.

ritualteatro@hotmail.com

sábado, 18 de septiembre de 2010

Antonio Mediz Bolio, repaso íntimo

Carlos E. Bojórquez Urzaiz*

Esta noche deseo confesar que sin la más mínima discreción, asomé la mirada sobre la gracia de las abejas y las ceibas que don Antonio Mediz Bolio descubrió en el Alma del Mayab, revisando algunos retratos antiguos que conservo, cuyas imágenes muestran el rostro humano que lo acompañó hasta el día de su muerte. En ellos descubro su insigne semblante, desde los días de infancia, sin su afectuoso Bel Xol, por quien suspiró adolorido cuando fueron separados en la hacienda Sacnicté, pero rodeado del calor familiar de sus padres y hermanos, incluidos Tomás y Guadalupe que no habían fallecido, unos de pie y otros sentados, bajo las arquerías de su hermosa residencia en la calle 65 de la ciudad de Mérida. Enseguida reparo en una fotografía cordialísima de don Antonio almorzando bajo los árboles de mango y aguacate, en una quinta del rumbo de Pensiones, acompañado de Eduardo Urzaiz Rodríguez, de Rómulo Rozo que aún no había concluido la obra cimera del Monumento a la Patria**, de Conrado Menéndez Díaz, de Luis Peniche Vallado y todo un enjambre de Amigos del Arte, entre quienes figuraban cuando menos dos fundadores del Ateneo Peninsular, aquella institución revolucionaria que instituyera el general Salvador Alvarado en compañía de Mediz Bolio. Hay otros retratos más personales, más íntimos, y en ellos cautiva con la sonrisa de maíz que caracterizó a don Antonio: uno, en medio sus hermanos el poeta Rafael y la cuentista María, durante una visita de ésta a Mérida en 1954, ya que ella residía en la Ciudad de México, donde trabajó como investigadora de la Biblioteca Nacional. Y una más, en la que Mediz Bolio extiende sus brazos como enormes gajos de ceiba, en un abrazo fraterno a sus sobrinas Trinidad, Cristina, Ginón, Ana María y otras que no logro identificar, en las puertas de la capilla que había en la hacienda Ochil, donde solía meditar el poeta.
 



Aquel indiscreto recorrido por los retratos de don Antonio Mediz Bolio, que acaso pudiera resultar superficial a quienes gustan de los estudios “eruditos”, describe sin embargo, como pocos de sus libros, las facetas de un entorno familiar y afectivo que no debieron ser ajenos al sentimiento del intelectual yucateco más completo del siglo XX, y que supo armonizar en su ingenio, el hombre de letras, el hombre de acción y el ideólogo vertical, como apuntó con acierto don Leopoldo Peniche Vallado.

Admitamos pues, que”…La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida,” en particular cuando apreciemos la vida y obra fecundas de don Antonio Mediz Bolio. Pero también haríamos mal si olvidáramos al poeta Humberto Lara y Lara, que el 15 de septiembre de 1965, durante el octavo aniversario de la muerte del autor de La Tierra del Faisán y del Venado, exigió con gallardía que se editaran las obras de Antonio Mediz Bolio para el deleite del pueblo yucateco, porque en el pueblo recogió el Alma del Mayab y es patrimonio de todos, en particular de los mayas excluidos, a quienes el Poeta de Ochil ofrendó sus libros con eterno entusiasmo. Y es que si comparamos las fotografías mencionadas al principio, donde sus familiares y amigos acompañan la intimidad que coronó sus poemas, con los actos populares de sus funerales, las palabras del poeta Lara y Lara recuperan su significado original.

Porque la muerte de Mediz Bolio no era verdad, resultaba un imposible o cuando menos un suceso difícil de aceptar para los cientos de yucatecos que escoltaron su féretro, desde el aeropuerto de Mérida, donde fue recibido el 15 de septiembre de 1957 al anochecer, hasta el Paraje de Ochil, donde se instaló una capilla ardiente que en breves minutos se rodeó de coronas, entre las que destacaba una, según registró la prensa: una “…muy hermosa, de gladíolos blancos y rosados…con esta sencilla inscripción: A Antonio, de Lucrecia.” Sus deudos, encabezados por la viuda, su hija Josefina de Peón, su hermano el abogado Rafael Mediz y sus sobrinos, precisaron multiplicarse para recibir las condolencias de las decenas de personas que desfilaron por Ochil para darle el último adiós a don Antonio.

Que se sepa, en los tiempos recientes ningún funeral ha recibido la enorme concurrencia popular que acompañó a Mediz Bolio, pues al día siguiente, el 16 de septiembre, un extensísimo cortejo salió del Paraje de Ochil con destino al Congreso del Estado, donde después de varias guardias de honor, encabezadas por el Gobernador del Estado Víctor Mena Palomo, Jaime Orosa Díaz pronunció uno de los más sentidos y hondos discursos de su vida. Marchó luego a la Universidad, y el ataúd fue recibido por el Rector Francisco Repetto Milán, quien realizó la primera guardia, porque que en la víspera el Alma Mater yucateca había distinguido a Mediz Bolio con el título de Doctor Honoris Causa. Después de varias ofrendas de los profesores y los estudiantes de la Universidad, el cortejo atravesó la ciudad rumbo al panteón, donde don Antonio fue despedido con la música y las voces de su inmortal poema Yucalpetén, musicalizado por Guty Cárdenas.

Pero si alguien se atrevió a expresar que al morir Mediz Bolio voló como sus abejas de Cuzamil, en alusión al canto que acompañó su despedida, la pluma de escritores como Carlos R. Menéndez, Leopoldo Peniche Vallado o José Díaz Bolio, comenzaron una cruzada para mantener viva la obra del Poeta de Ochil, que 8 años más tarde, por su entrañable admiración y los conocimientos profundos que tenía de su literatura, el poeta Humberto Lara y Lara demandó que los libros de Antonio Mediz Bolio se pusieran al alcance del pueblo yucateco. Nosotros, haciendo eco al viejo clamor de Humberto Lara, en este año del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución mexicana, a la que Antonio Mediz Bolio sirvió desde todas las trincheras que le fue posible, por la que sufrió el exilio, en la que acompañó a Salvador Alvarado y a Felipe Carrillo Puerto para desarticular los reductos de la dictadura porfirista: solicitamos, con el debido respeto, al Gobierno del Estado de Yucatán, a las instituciones que corresponda, que a la brevedad posible restituya de su patrimonio a los yucatecos, haciendo llegar gratuitamente a los habitantes de nuestro Estado, en lengua maya o en español, algún libro o algún opúsculo de don Antonio Mediz Bolio. Indudablemente, esta acción enriquecerá nuestra identidad de yucatecos y nos hará prescindir de cualquier tutelaje que no sea la libertad, como anticipó Alfonso Reyes en la carta que a manera de prólogo preside la obra cenital de Mediz Bolio, La Tierra del Faisán y del Venado. “Conocer es resolver…” apuntó el poeta enorme de Nuestra América. Honremos entonces la memoria de don Antonio Mediz Bolio, editando masivamente sus obras, obsequiémoslas a los humildes de esta tierra, por el bien de todos, por Yucatán.


*Palabras leídas por su autor en el Teatro José Peón Contreras, durante el LIII Aniversario Luctuoso de don Antonio Mediz Bolio.
**Este monumento, como se sabe fue inaugurado en abril de 1956, siendo gobernador de Yucatán Víctor Mena Palomo.

viernes, 17 de septiembre de 2010

¿Cómo se escribe?


Por Hortencia Sánchez

Se escribe contra toda inocencia
del clavel o el lirio, contra el aire
inane del jardín, contra palabrasque hacen juegos vacíos, contra una estética
de vals vienés o parnasianas nubes.
Se escribe abriéndose las venas
hasta que el grito calla, con llanto ácido
que nace de pronto pues
imposible
nos era contenerlo, con luz dura
como rabia azul, quemado el rostro,
destrozada el alma, desde
una ramafrágil al borde del precipicio,
Se escribe.

Por Marco Antonio Campos.

Leer poesía despierta mis sentidos, me trae el recuerdo fresco, me obliga a expresar mis valentías y mis miedos. Últimamente muchos de nosotros vivimos agobiados por el miedo; miedo a la delincuencia, a la impunidad, al desempleo, etc. etc. Pero no siempre ha sido, ni tiene, que ser de esta manera.

Esta mañana iluminada el poeta me obliga a decir que cuando me tocó ser estudiante, joven, vital, niña adolescente, no le temía nunca a nada. Todavía recuerdo como el gran amigo Rubén Chacón, en sus clases de teatro, nos pedía que nos subiéramos encima de los hombros de algún compañero, poniéndonos de pie, guardando el equilibrio mientras caminaba por todo el patio de la escuela; no tenía miedo, estaba encima de los que nunca se atrevieron a subirse a un árbol, o andar en bicicleta tomando un camino de bajada con riesgo de salir disparada. Sucedió y lo más que pasó fue que me ganara la risa, el gozo del riesgo, del peligro.




Si a algo nunca le he tenido miedo es a vivir abriendo dulcemente el cuerpo, la dicha, la caricia atrevida. ¿Miedo a desplazar el cuerpo por los aires? Nuestro cuerpo está hecho para la exigencia, para enfrentar retos; esto le dará la fortaleza, la valentía, el estar listo para que en caso de algún peligro protegerse de manera automática.

Me niego absolutamente a vivir con cobardías, con miedos, más aún cuando miro el valor de las grandes abuelas, esas que ahora se están integrando nuevamente a sus actividades en los diversos centros donde se les presta atención a través de talleres de acondicionamiento físico, taichí, clases de salsa, etc. Ellas se atreven transitar, con sus muchos años, las avenidas para llegar a disfrutar de sus actividades físicas; comprenden perfectamente que el cuerpo que no se entrena se atrofia, y después de él las ideas, el alma.

Y como cada vez que el alma insiste en ponerse triste llega un ser más iluminado y me obsequia sus palabras, él sabe adormecer el horror, el dolor y alejar al miedo que apenas y conoce un pedacito de mí.

“…yo nací aquí, escribí aquí,
perseguido, no por demonios,
sino por trasgos y fieras, crecí
en una ciudad ilímite,
y pese a su horror, miseria y caos,
a su humo y su trajín sin alma,
amé su sol, su enorme y dulce otoño,
sus plazas como firmamentos,
las tibias tardes en leve marzo,
el perfil montañoso al sur,
la máscara y cuchillo de su gente,
su ayer feroz, su hoy incierto,
y la amé, la amé siempre, la amé,
la amé como ama un hijo duro.

Marco Antonio Campos.

Por lo tanto, agarro al miedo por los cabellos y lo lanzo muy lejos; él no puede paralizarme. Lo tomo entre los dedos, lo acaricio, lo trago de un bocado y lo dejo ahí descansando en lo más profundo del olvido; prefiero lanzarme a la noche, sonreírle, conquistarle y convertirle en un muy buen camarada, en un aliado, en mi mejor amigo.

ritualteatro@hotmail.com

Premio Nacional de Poesía “Ramón López Velarde” 2010

jueves, 16 de septiembre de 2010

Canto a un héroe yucateco

Por Jorge Cortés Ancona

Aunque cada 13 de septiembre el héroe Juan Crisóstomo Cano y Cano (1815-1847) recibe un homenaje luctuoso en el Parque de la Colonia Alemán, de esta ciudad, poco es lo que se ha escrito sobre él. Al igual que otros defensores de la patria frente a la invasión norteamericana, ha sufrido de una apreciación indebida, que es la de haber caído en una guerra tan llena de errores y de traiciones, tan vergonzosa que hasta recordarla parece una afrenta a nuestra Historia. Por ello fue necesario alentar la leyenda de los Niños Héroes para endulzar un poco el escaso heroísmo.

Pero los militares que como Cano y Cano cumplieron con su deber merecen ser reconocidos. Existen, entre otros textos, una biografía escrita por Carlos Echánove Trujillo, quizá la más completa que hay sobre el prócer yucateco, y un soneto de Justo Sierra Méndez que lo honra. Es a este último texto al que quiero referirme, en función de las cualidades como poeta de uno de los mayores intelectuales y hombres públicos que ha dado México.

Sierra Méndez tenía una gran virtud lírica, capaz de refinar la expresión de los hechos históricos, que en sus textos se aligeran del ditirambo previsible, de la obligada oración exaltadora, que parece hecha a base de clisés. Como que era un hombre con una amplia conciencia histórica tan consustancial a él mismo, que le permitía incluso expresarla con soltura en la versificación.

En este soneto en alejandrinos (es decir, de catorce sílabas) acota entre paréntesis que Juan Cano murió en Chapultepec en 1847 y arranca con vigor bélico para luego referirse al ideal que lo impulsaba en un país entonces a punto de caer en ruinas por el mal gobierno: “Era un león, soberbio de orgullo y de bravura; / su yucateca sangre, roja, rebelde y fiera / daba calor en su alma a la inmortal quimera / de hacer una gran patria de un pueblo sin ventura”.

La desesperanza de un tiempo lleno de corrupción no fue obstáculo para el cumplimiento de su deber, como expresa Sierra: “De la invasión sajona la trágica aventura / lo halló sin esperanza en la conciencia austera; / mas al deber fue recto y al pie de su bandera / cayó como árbol roto por la tormenta oscura”.

La referencia a los jóvenes cadetes no podía faltar en esos tiempos porfirianos en que se alentaba su imagen histórica y recurre al recurso retórico de la paradoja para convertir en suceso positivo póstumo lo que fue una desgracia en vida: “Cayó entre héroes niños sobre sangrienta charca; / allí, no lauros, flores segó la negra Parca: / quien así cae, triunfa y a la victoria pisa”.

Y de la acción militar heroica, de la muerte, pasa al individuo, completando una conformación romántica de héroe que se ríe de la vida y no se doblega ante lo inevitable. Su sintaxis es rara en el primer verso del terceto: “El, que la fuerza bruta, fue, al sucumbir, más fuerte; y conservó en sus labios exangües la sonrisa / de un mudo, eterno y frío desprecio de la muerte”.

Justo Sierra Méndez dominaba el arte del soneto y también el de resumir una situación histórica en pocas palabras, como esa frase brillante de “hacer una gran patria de un pueblo sin ventura”. Inmortal quimera realmente, sueño perpetuo, tal vez posible.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Palabras por la libertad de los Cinco héroes cubanos




Cristóbal León Campos*

Se cumplen doce años de injusticia y doce años de resistencia. El 12 de septiembre de 1998, cinco cubanos fueron arrestados en el Sur de la Florida por agentes del FBI y mantenidos en celdas de aislamiento durante 17 meses antes de que su caso fuera llevado al tribunal. Acusados de espías y terroristas les fueron agregando falsos delitos como el de conspirar contra el gobierno estadounidense. Durante su juicio, no fueron capaces de probar tales delitos sus acusadores, quedando en evidencia la injustica que se estaba cometiendo.

Estos cubanos fueron desde su país a Estados Unidos para monitorear las actividades de los grupos mercenarios responsables de numerosos actos terroristas contra el pueblo cubano, así como para la constatación de las organizaciones que los apoyan. Su único objetivo era advertir al gobierno de Cuba sobre los planes de sabotaje contra la Isla y poder adoptar medidas de prevención y defensa.

A pesar de que no tenían ninguna intención de realizar acciones contra el gobierno estadounidense, el jurado elegido a modo de los intereses imperialistas, encontró culpables a los Cinco de todos los cargos atribuidos. Después de ser hallados culpables, los Cinco fueron sentenciados en 2001 a condenas largas y sin precedentes, confinados en cinco cárceles de máxima seguridad totalmente separadas una de otra. Las sentencias dictadas son: para René González quince años de prisión; para Gerardo Hernández dos cadenas perpetuas, más quince años; para Antonio Guerrero cadena perpetua más diez años; para Ramón Labañino cadena perpetua más dieciocho años; y para Fernando González diecinueve años de prisión. Los tres cubanos con cadenas perpetuas se convirtieron en las primeras personas en Estados Unidos en recibir esta condena  en casos relacionados con espionaje, en el cual además no existió ni un solo documento secreto. Esta es una más de las calumnias e injusticias realizadas por los gobiernos de Estados Unidos en un contexto de permanentes agresiones al pueblo cubano desde su liberación en 1959.

Después de 27 meses la corte de apelaciones revocó todas las condenas al considerar que estos cinco hombres no tuvieron un juicio justo en Miami. En 2005, el Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre Detenciones Arbitrarias, determinó que esta privación de la libertad es arbitraria y exhortó al gobierno de Estados Unidos a tomar las medidas necesarias para rectificar esa arbitrariedad. La Fiscalía inventó crímenes que no fueron probados en el juicio, promovió un ambiente hostil y manipuló la evidencia y al jurado. No hay pruebas para sustentar las acusaciones y la imposición de condenas irracionales e injustificables son una muestra de una verdadera violación de los derechos humanos.

A los Cinco se les ha impedido todo contacto con sus familiares e hijos, y ni siquiera pueden comunicarse entre sí a pesar de haberse comportado de un modo ejemplar. Amnistía Internacional ha condenado esos actos como violaciones del derecho internacional. El 4 de junio de 2008 el panel de tres Jueces encargado por el Onceno Circuito de Apelaciones de Atlanta, emitió su opinión anulando las condenas de los Cinco y ordenó un nuevo juicio por considerar que no tuvieron uno justo.

Sin embargo, debido a la cerrazón de los jueces derechistas que se empeñan en mantener las sentencias de los detenidos la injusticia continúa, a pesar de las numerosas cartas abiertas que Premios Nobel y otros artistas e intelectuales de todo el mundo han dirigido al Fiscal General de los Estados Unidos demandando justicia para los Cinco cubanos. Más de mil parlamentarios y comisiones legislativas del mundo, incluyendo a México, se han dirigido a las autoridades americanas exigiendo la liberación de los cubanos. La lucha por la liberación de los Cinco se ha convertido en un amplio movimiento social a lo largo del orbe.

Es claro que el caso de los Cinco no guarda un principio legal, sino un orden eminentemente político de agresión a la Revolución Cubana. Al cumplir los Cinco doce años de prisión por defender la integridad de su Patria, la indignación se siente en todo el mundo. Existen por lo menos 346 Comités por la liberación de los Cinco en 110 países. En Yucatán, el 30 de marzo del 2009, conformamos el Comité Yucateco de Solidaridad con los Cinco Presos Cubanos en Estados Unidos integrado por intelectuales, profesionistas y activistas sociales, con el objetivo de concientizar a la sociedad yucateca de la necesidad de solidarizarse con la liberación de los Cinco y la exigencia de justicia para el pueblo cubano. 

La sociedad yucateca no puede ignorar esta demanda mundial de justicia y por ello nos manifestamos a favor de la liberación de Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René. Consideramos que en virtud de los fuertes vínculos comerciales, históricos, artísticos y políticos que la península yucateca ha tenido con la República de Cuba, en nuestro caso se hace todavía más necesario este pronunciamiento. Al valor universal que la justicia tiene desde la perspectiva de los derechos humanos se agregan los fuertes vínculos de solidaridad y hermandad que unen a México, y especialmente a Yucatán con Cuba.

En julio pasado, enviaron a Gerardo Hernández una vez más al “hueco” durante una semana a pesar de que su vida corría peligro al presentar trastornos físicos a causa de una bacteria adquirida en prisión. Demostrado quedo otra vez, que al Imperio no le importa la vida humana, la vida de los Cinco.

Desde el triunfo de la Revolución y la instauración del socialismo en Cuba, no ha cesado el Imperio de Estados Unidos en su campaña contra la isla. Cuba ha sido víctima de amenazas, sanciones, invasiones, sabotajes, guerra biológica, atentados contra los dirigentes de la revolución, y hostigada por un criminal bloqueo económico, además de que ha sufrido numerosos ataques por grupos terroristas financiados desde Washington.

El actual gobierno de Barack Obama a pesar de tener la facultad constitucional de liberar a los Cinco a través de una orden presidencial, no mueve un solo dedo para poner fin a esta injusticia. Al iniciarse su gobierno, en algunos discursos quiso dar la impresión de que estaba dispuesto a cambiar la política imperial hacia la isla caribeña, hoy los hechos son claros, los intereses del Imperio no son los de la humanidad, y por tanto los del pueblo cubano.

La dignidad con que los Cinco han resistido estos doce años, es un ejemplo en tiempos de agonía y desesperanza humana. La necesidad de la libertad para los Cinco es clara, no sólo porque su vida corre peligro, sino porque ya es hora de dar el paso que nos conduzca al establecimiento de la justicia en el mundo, para lo cual, debemos dejar atrás a los imperios y construir el gobierno de los pueblos.

Muchas gracias.



* Palabras leidas durante la Jornada de Solidaridad con los Cinco, efectuada el 12 de septiembre de 2010, en la Biblioteca José Martí de la Ciudad de Mérida, Yuc, México. 
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