sábado, 31 de julio de 2010

Revista "Solaluna" No. 3

Convocatoria abierta

Un problema relegado


Por Jorge Cortés Ancona

Uno de los sufrimientos más lacerantes de siempre es el de los abusos sexuales contra los menores de edad. Todos los días leemos noticias al respecto, en las cuales observamos una tendencia a que el abuso ocurra en el hogar familiar.

Aunque es un problema enorme, del cual seguramente sólo se denuncia penalmente una pequeña parte, se perciben pocas acciones para abatirlo. Una de ellas debería ser el estudio pormenorizado acerca de lo que está ocurriendo y por qué ocurre, que se realicen análisis desde diferentes disciplinas para conocer cuáles son las motivaciones que llevan a un adulto a violar a niños y púberes.



En lo personal me resulta tan inconcebible ese tipo de deseo sexual, que no tuve conciencia plena de su expansión sino hasta hace unos pocos años. Me parecía un problema aislado, quizá propio de Tailandia o de algún otro país lejano, pero ahora tenemos claro que es algo terriblemente extendido en nuestro propio entorno.

Propongo que se estudie qué ha cambiado en los gustos hacia los cuerpos y qué es lo que está influyendo en este tipo de conductas sexuales. No me conformo con la explicación de que los abusadores fueron también abusados de niños, lo cual podría ser una respuesta válida para una porción de los abusadores pero no para todos.

Algo distinto es lo que está moviendo la libido de tantos individuos. En los años 90, recuerdo a una muchachita en la pasarela de un centro teibolero, que sólo con sus primeros y nada gráciles movimientos provocó gritos y aullidos entre los numerosos espectadores. Cuando concluyó su rutina, había una buena cantidad de sujetos ansiosos de invitarla a una copa. Fueron tantas las invitaciones que sólo permanecía unos cinco minutos por mesa (más bien, cinco minutos por piernas) en los que entre leperadas suyas a granel, se tomaba en uno o dos tragos su bebida, para continuar con su cargado rol de fichaje.

Uno de los que la tuvieron en sus piernas se hallaba en mi concurrida mesa, más o menos cerca de mí. Y, una vez que ella voló a otras piernas y otros brazos, discutí con él por el hecho: por qué manosear a una menor de edad, a la que se le estaba haciendo un daño social y psicológico dificilísimo de reparar y que en todo caso, poniéndonos a un mismo nivel de morbo, era una chica menos que adolescente, carente de vello púbico y con pechos aún no desarrollados, cuando a nuestro alrededor había decenas de mujeres deseables, atractivas, hechas y derechas. Su respuesta fue que esas características de púber eran precisamente lo atractivo de la muchacha y que no le provocaba ningún remordimiento manosearla y lo demás. Me fui de ahí, indignado, que es lo menos que puedo decir.

Hace unos meses una colaboradora de Por Esto! había escrito acerca de la infantilización del cuerpo femenino adulto a través del extremo adelgazamiento y de la depilación excesiva, todo ello un forzamiento con daños a la salud femenina. Como ese es el esquema de belleza que el poder mediático-comercial quiere imponer, cabe la posibilidad de que de alguna manera esté influyendo en la mentalidad de muchos varones de hoy.

A la vez, la tendencia de ahora es vestir a las niñas como si fueran adultas, con modas de vedete y actitudes de top model, si bien esto sólo vale para un sector de la sociedad que no es el mayoritario. Queda flotando en el aire lo que ocurre con los sectores más empobrecidos y con el caso de los niños que son abusados y no porque los vistan como adultos ni como niñas.

La violación de niños es alarmante y triste. Lo es también la indiferencia con que se toma el asunto. A veces a grados tan repulsivos como el de un sujeto que alguna vez justificó el asunto como un hecho “cultural” por ser una práctica “común” en la vida rural yucateca. Con burdos argumentos como ese, podríamos vivir el horror de que hasta llegara a considerarse legal esta práctica destructora de vidas y que sigue haciendo sufrir a tantos seres humanos

martes, 27 de julio de 2010

La herida de todos los días

Por Jorge Cortés Ancona


De acuerdo con lo indican las estadísticas, Yucatán es uno de las entidades con mayor índice de violencia intrafamiliar, lo cual es algo que se constata cada día a través de la prensa. Esta violencia reviste diversas formas y modos, aunque sólo tenemos conciencia de las más extremas, las que implican homicidio, violación y lesiones graves. Tendemos a olvidar las que no son escandalosas, las más pequeñas, las que no constituyen delito. Esos cotidianos embriones de violencia, que van minando la salud mental y la estima moral de las personas. Cuánto de dolor se congrega en los interiores de tanta gente hasta que algún día rebosa fatalmente o hace estallar el continente humano.



Mucha de esa violencia invisible ha sido transmitida por generaciones, como una costumbre inveterada. Se percibe desde las humillaciones a base de gritos y adjetivos, las contestaciones majaderas entre parejas, que a ese nivel casi podemos decir que tienen un alto grado de igualdad entre hombre y mujer.

Sobran los ejemplos, como el hombre que en un supermercado empieza a meter tomates en una bolsa hasta que se escucha el injustificado grito de la que supongo es su mujer: “¿Para qué compras tomate si a ti no te gusta?”. “Pero a Fulanito y Zutanita sí le gustan”, responde el regañado con timidez, mirando a las varias personas que estamos alrededor. Luego se dispone a meter chiles habaneros en la bolsa y de nuevo la gritadera: ¿Para qué compras chile, si tú no comes chile? ¿Cuántos estás comprando? ¿Ah, ah? ¡Vuelve a poner eso ahí!”.

El individuo, con gesto de furor comprimido, devuelve el contenido de la bolsa y hace avanzar el carrito casi diría yo con violencia, como el que le pisa duro al acelerador de un coche como reacción de coraje. Un acto relajado como debe ser el de comprar la comida diaria se vuelve innecesariamente una batalla conyugal, que, a la vez, repercute en la calma de los demás compradores.

En un taxi colectivo la mamá regaña y jalonea una y otra vez a su hijita. No sé qué razones haya, pero termina llamando la discreta atención de todos los pasajeros. La niña parece evadirse volteándose para mirar hacia la ventana, pero la mamá la jalonea de nuevo: “¡Siéntate bien!”.

En algún momento se le cae algo a la niña. Por lo que escucho, son unas bolitas, que quizá sean parte de un juguete o de un accesorio para el cabello. “¡Recógelas! ¡Anda, recógelas, no seas floja!”. La niña, con cierto pánico escénico, permanece inmóvil, lo cual da lugar a más jaloneos de la mamá. Algún pasajero recoge dos de las bolitas y las entrega a la niña, que las toma tímidamente mientras la mamá agradece con una sonrisa el gesto.

Una anciana que va junto a la puerta dice cariñosamente a la niña, que la otra bolita está en el hueco que hace el escalón para bajar y subir, pero que ella no puede recogerla porque está muy viejita. “Agárrala, niña, porque si no ahorita que abran la puerta se va a caer”. Tal vez la manera tan tierna en que lo dijo la señora produce una risa amable entre todos los pasajeros. La mamá sigue con sus regaños: “¡Haz lo que te dice la señora! ¡Dale, muévete!”, grita. La niña nada hace y ocurre lo inevitable: al abrirse la puerta para que suba un pasajero –y según nos informa la anciana--, la bolita cae a la calle. El pasajero que sube, se queda un momento sorprendido de que todos estemos mirando al piso. Y el grito materno: “¿Ya lo ves? ¡Eres una bruta, ya se cayó a la calle!”

La mirada de la niña está cada vez más perdida, ensimismada. Apenas tendrá unos cinco o seis años y ya puede tener esa reacción de sentirse agobiada por los otros. Las lágrimas empiezan a escurrir lentamente y luego se escucha su llanto reprimido como un gemido tenue; luego da la espalda a su madre para llorar, un llanto que quiere esconderse, no el abierto, visible, ruidoso, como el que suponemos corresponde a la infancia.

Me sacude esa manera de llorar, esa mirada que se fija a un punto que es ninguno. Es un dolor que quiere ocultarse, como si viniera de lo más profundo del interior (Y esta niña sólo tiene unos cinco o seis años…). Está mirando a ningún lado, o más bien, hacia donde su dolor la lleva que es como a una proyección de sí misma en un vacío.

Luego vienen las caricias, los abrazos, los consuelos de la madre, mientras la niña sigue llorando por una pérdida irreparable, que no es para nada la de la bolita que rodó a la calle.


Por esto!, 26 de julio de 2010.

viernes, 23 de julio de 2010

Ofensiva del PAN

Por Cristóbal León Campos

La construcción de un monumento para homenajear a los conquistadores españoles en la capital yucateca, no es otra cosa, sino la ratificación de las aspiraciones colonialistas de los políticos del PAN. Su desprecio al pueblo es tan grande que no tienen reparo de cinismo. Develar el monumento el último día de su administración además de ser una clara provocación para la administración municipal entrante, es el reconocimiento de que nunca gobernaron al servicio de las necesidades populares, y sí gobernaron para los intereses privados de la burguesía más conservadora de Yucatán. Por lo tanto, no se puede acusar al PAN de traicionar al pueblo, porque nunca jamás han estado al servicio de él.

A nivel federal el actual régimen panista muestra sus pretensiones de dar un nuevo golpe a los trabajadores mediante la reforma a la Ley federal del Trabajo. En plena crisis global la burguesía mexicana busca la liquidación del contenido progresista de la Ley Federal del Trabajo. Desde la década de los 80s se han realizado modificaciones a la Ley, pero ahora buscan de una vez por todas poner fin a los derechos de los trabajadores y adecuar la legislación laboral a las necesidades del mercado. La iniciativa de Ley promovida por el régimen espurio, representa una amenaza más para los trabajadores y sus organizaciones sindicales.


La iniciativa “Lozano” dice que ayudara a “Facilitar el acceso al mercado laboral y la creación de empleos”, en realidad busca reducir la contratación colectiva; facilitar los despidos; legalizar los periodos de prueba sin termino estipulado; no permitir la posibilidad de acceder a puestos laborales mejor remunerados (se elimina el escalafón ciego mediante el cual un trabajador tiene derecho a mejorar sus condiciones en base a su antigüedad); se pretende eliminar el tabulador para flexibilizar las tareas del trabajador en beneficio del patrón; restringir la obligación del patrón para el pago de salarios vencidos. Esta reforma abre la puerta al despido al eliminar el requisito de la firma del trabajador en los proceso de recisión del empleo; excluye la obligación de pago por salarios vencidos superiores a los seis meses con lo cual un trabajador despedido injustamente no recibirá su pago al ser recontratado; se quiere reducir los días de descanso obligatorio al dar la posibilidad de mover la fechas de descanso a criterio del patrón. Se fomenta el trabajo a destajo y de horas extras en beneficio del patrón al señalar que “el trabajador y el patrón podrán convenir el pago por cada hora de prestación de servicios”.

La reforma de Ley pretende aumentar la intensidad del trabajo y posibilitar el cubrir cualquier función a criterio del patrón mediante la flexibilización en el trabajo al decir que “las relaciones de trabajo en la normatividad laboral vigente, están basadas en modelos de producción de la década de los años 30s, lo que generó las llamadas descripciones clásicas de puestos de trabajo, que implican que el trabajador exclusivamente está obligado a realizar las funciones que se establecen expresamente como de su responsabilidad. Esta situación ha tenido como consecuencia dos aspectos negativos: 1) que el trabajador no se involucre en otras actividades de su entorno laboral, lo que propicia que no se desarrolle plenamente, y 2) que el patrón se vea obligado a contratar mayor número de personal para desarrollar tareas que pueden ser cumplidas por un trabajador ya contratado”. La lógica del empresariado se ve con claridad, un trabajador “que no se desarrolle plenamente” es aquel -para los empresarios- que no hace lo que el patrón quiera, se pretende aumentar la explotación al pretender que un trabajador realice doble función laboral, reduciendo la contratación y aumentando la tasa de desempleo.

También la reforma dice que contribuirá a “Fortalecer la procuración e impartición de justicia laboral”, la realidad es que esta “justicia” emanaría de la voluntad de los patrones, pues la reforma pretende la inexistencia de las huelgas, sindicatos y contratos colectivos, precisamente las armas legales de los trabajadores para defenderse de las injusticas laborales.
Buscan los burgueses debilitar a las organizaciones sindicales, destruir el derecho a huelga violando la autonomía de las organizaciones y trabajadores. La iniciativa establece “incluir el arbitraje obligatorio en los conflictos de huelga”, con ello el gobierno tendría la posibilidad de declarar inexistente una huelga en cualquier momento ayudando a los patrones.

La reforma busca debilitar la firma de contratos colectivos, al tiempo en que se promueve y diversifica la contratación individual. Por si fuera poco, la reforma de Ley estipula “tipificar como delito la contratación de menores de 14 años, fuera del círculo familiar”, esto haría legal la explotación infantil al reducir la edad laboral de los 18 a los 14 años, además la iniciativa podría permitir la explotación de menores de 14 años dentro del “círculo familiar”.

Estas son muestras del evidente desprecio que el espurio y los ultraconservadores mexicanos sienten contra los trabajadores, tienen la intención de aprobar la reforma lo más pronto posible, pues necesitan cumplir las órdenes del capital extranjero. Pretenden que los trabajadores regresen a laborar en las condiciones del Porfiriato, mientras hacen todo para que nuestro país se convierta en una Colonia más del Imperio de Estados Unidos. Por ello, los trabajadores y los sectores populares requieren oponerse al intento de reforma a la Ley Federal de Trabajo al mismo tiempo en que consolidan sus organizaciones sindicales y sus derechos. No hay que permitir que se cometan más injusticias. Es tiempo de poner fin a la ofensiva conservadora y transitar a un nuevo régimen social.

El tercer reino: la violencia

Por Rodrigo E. Ordóñez Sosa

La lluvia persistente del domingo me recuerda mi temor de ahogarme, en un diluvio como lo describió Cintio Vitier, expulsado de mi paraíso artificial por fragmentos de hueso y chatarra. Siempre me atemorizó esa idea, por ello, me entretenía dibujando figuras indescriptibles, imprecisas, caóticas sobre la humedad de la ventana, pequeños conjuros para mantenerme a flote, sí, mi terror se transforma en tormenta.

En esas condiciones descubrí El Tercer Reich de Roberto Bolaño. Lo compré hace dos semanas y pospuse su lectura por diversos motivos, sin embargo, ante el panorama desolador que pintaba la lluvia, preferí iniciarlo, para sacudirme un poco esa tristeza instalada en mi casa.

Dos horas después y una lluvia menos, estaba inmerso en la complejidad de Udo Berger, un muchacho de 25 años de edad proveniente de Alemania, quien decide vacacionar en un poblado de España, aunque sin abandonar su deporte favorito: los juegos de guerra. Ahí en Costa Brava veraneaba con su familia y regresó con su novia Ingeborg, para fortalecer su relación. Durante un recorrido conocen a dos alemanes, Charly y Hanna, que los conducen al lado oscuro del poblado, representado por el Lobo y el Cordero, siniestros trabajadores de verano. También, están Frau Else, la encargada del hotel, el Quemado que insinúan es extranjero y cuyo cuerpo está desfigurado supuestamente por torturas que le inflingieron los nazis.

La novela es un regreso al origen representado por un puerto vacacional de la infancia, compuesto por la seguridad que nos daban nuestros padres, los amores juveniles representandos por Frau Else y los amigos que prometieron mandarnos cartas. Pese al deseo de Udo de encontrarse con la felicidad, irá descorriendo la fantasía hasta encontrarse con una realidad más oscura y amenazante. Donde su afición por los juegos de guerra desencadenará las claves de su destino.

Lentamente, Bolaño nos introduce al mundo del protagonista a través de la estructura de la novela, la cual es un diario de campaña que nos permitirá conocer el desencanto ante el derrumbe de la infancia, donde las alegres lloviznas ahora son tormentas que muestran la verdadera cara del poblado: fetidez emanando de las alcantarillas, cuerpos atestados en los bares, trabajadores malhumorados y los personajes que romperán con todo: el Lobo y el Cordero.

Ambos son alegorías de la ingenuidad y el salvajismo que imperan en el ser humano, su sola mención hace que el ambiente sea enrarecido con sus dobles insinuaciones y las aventuras desafortunadas que viven con ellos, donde la tragedia y los secretos irán develándose lentamente.

Como siempre, la lluvia será la constante en sus relaciones con los habitantes del poblado. Las primeras gotas los obligan a refugiarse en los bares alejados de la zona turística, conociendo el lado oscuro de la industria hotelera, e intrigados por la vida detrás de las recepciones y las barras de cantina, se hundirán hasta romper sus lazos de amistad.

Obsesionado con los juegos de guerra, Udo se distanciará de su novia al quedarse encerrado en el cuarto de hotel pensando en nuevas estrategias y escribiendo un artículo para las revistas especializadas. En esta situación conocerá al Quemado, un trabajador a quien introducirá a su mundo de juegos, con un final inesperado.

La novela permite al lector adentrarse en la nueva percepción de la vida que adquiere Udo, quien será convertido de un ser racional campeón de los juegos de guerra a un personaje desprovisto de certezas, paranoico, lleno de dudas y temores, con enemigos imaginarios ocultos en la forma de empleados de hotel, guardias de seguridad y socorristas de la Cruz Roja.

Al llegar al final de la lectura, contemplo el jardín de mi casa, donde mi hijo comienza a jugar con las primeras gotas de la segunda lluvia vespertina del domingo, con nostalgia pienso en el paso del tiempo. Leo el periódico con desgano, porque sé que muy pronto el agua podría convertirse en plomo, en una ráfaga de balas cruzando la calle hasta golpear los cristales, destrozando mis conjuros; me entristezco nuevamente, porque al igual que Udo, siento que el peligro acecha sin materializarse, por la violencia que recorre mi país, talvez llegue mañana para convertirnos en un número más, fríos e insensibles abrazados bajo el aguacero de verano.

miércoles, 21 de julio de 2010

Transformar y crear


Por Hortencia Sánchez

Observar en el televisor a unos funcionarios firmando un convenio para, a través de su unión, enfrentar las elecciones que se realizarían en los estados, comprometiéndose mediante éste a guardar la seguridad, me hace pensar en la costumbre de nuestras autoridades de dejar todo por escrito.

Se elaboran planes, programas, proyectos, convenios, que la mayor parte de las veces quedan como eso; no logran ejecutarse porque en la práctica no pueden aterrizarse.




Hace varios meses se realizaron unas mesas de análisis sobre el teatro en Yucatán, se consideraron de manera consciente las diversas problemáticas que se enfrentan y como resultado de la reunión, entre artistas y autoridades, surgieron algunos temas y demandas, lo que comparto con la intención de que no se olvide, que no se queden sólo como letras, palabras, ideas asentadas en un papel y se trasformen en acciones.

Los temas y demandas que surgieron tienen que ver con:

La carencia de espacios o infraestructura para teatro de pequeño formato.

La poca publicidad y difusión para la obtención y creación de públicos.

El insuficiente apoyo a los colectivos independientes de la identidad, en desequilibrio con el presupuesto otorgado a la Compañía de Teatro del Estado.

La urgente necesidad de crear un programa – un verdadero plan - de fomento y producción teatral en estado.

Es necesario pasar de la teorización a la práctica, a la ejecución, ya que es la única manera de lograr trasformar las problemáticas.

Quienes participaron en este encuentro invirtieron tiempo y esfuerzo, porque se tiene la esperanza de lograr una mejor situación de la producción y desarrollo del arte teatral en nuestro estado; otorguemos respeto e inclusión a cada uno de los creadores.

El haber designado a la Casa de la Cultura para temporadas y ensayos de las compañías de teatro es valioso, no obstante habría que equiparla y hacer adecuaciones para lograr mejores resultados.

Charlando con Juan Ramón Góngora sobre la situación del teatro independiente en el D.F., me comentaba que resulta difícil acceder a foros de representación y la realización de temporadas.

La problemática de la cultura y el arte es compleja, por lo mismo es necesario el intercambio de información e intereses entre los creadores y las autoridades, para dar calidad y fluidez a las acciones que se realicen respecto a la formación y manifestación artística. Concretar acciones que permitan el crecimiento tanto de colectivos independientes, como del arte institucional.

Hasta ahora no conocemos cuáles son los objetivos que persigue la Compañía de Teatro del Estado, de qué manera se elije a los integrantes de ésta, que presupuesto tiene asignado, si está cumpliendo su función de formadora de públicos.

Hasta ahora no sabemos cuáles son los objetivos del Festival de Teatro, porqué todos los grupos, aun los que no cumplieron con las cláusulas de la convocatoria, fueron programados, porqué ningún taller, ninguna conferencia, etc.

Ojala pudiéramos contar al término del Festival de Teatro Wilberto Cantón con algún foro de reflexión, con el único fin de mejorar y continuar siendo un estado comprometido con la cultura, el arte y los creadores.

ritualteatro@hotmail.com

jueves, 15 de julio de 2010

Presentación de la novela No me preguntes nada


Sábado 17 de julio de 2010 a las 12:00 horas

Presentación de la novela

NO ME PREGUNTES NADA
(ICY-Ediciones Monte Carmelo-Conaculta)

de Ariel Lemarroy

Premio Regional de Novela Breve "Josefina Vicens"


Comentarios:
Rafael Gómez Chi
Carlos Castillo Novelo

Biblioteca Pública Central Estatal
"Manuel Cepeda Peraza"
Calle 55 x 62, Centro Histórico.


ENTRADA LIBRE




Cuarta de forros

"No me preguntes nada, pero es cierto. Cuando te vas a morir pasa tu vida frente a ti como una película. Lo primero que vi, unos segundos antes de jalar el gatillo, fue la escena del agua. Me vi de pie, sobre la lancha, mientras navegaba por toda la calle Madero en Villahermosa, al atardecer de un día dos de noviembre del año dos mil siete. Entonces comenzó el regreso de la cinta...

El lector de No me preguntes nada... tiene una cita puntual: con el misterio, con el amor, con un pasaje aterrador en la historia de Tabasco. Y a la cita convoca un autor que ha hecho del lenguaje en permanente estado de alerta, la forma más refinada de su discurso. Si el aliento sin descanso de su prosa corre a la par con el vértigo de contar, es porque así trascurrieron las aguas y las cosas, y porque así las vivió y así las cuenta, en pleno dominio de una impecable destreza narrativa.


Ariel Lemarroy
Cárdenas, Tabasco, 1955

Narrador. Ha publicado un libro de cuentos Así es la guerra (1984) y está incluido en las siguientes antologías: La dama de la noche (1989), Si te vienen a contar (1992) y Primero la voz (1994). Ha obtenido el Premio Estatal de Periodismo en la modalidad de Crónica (2001 y 2002) y el Premio Estatal de Cuento (1989 y 1993), en Tabasco. En 1987 obtuvo el Premio de Cuento de la Universidad de Monterrey (UDEM). En el año 2004 publica su primera novela en Ediciones Monte Carmelo, La vida por delante. En 2008, No me preguntes nada...obtuvo el Premio Regional de Novela Breve "Josefina Vicens", convocado por el Instituto Estatal de Cultura de Tabasco. Actualmente colabora como cronista en el diario Tabasco HOY.

martes, 13 de julio de 2010

El rechazo y las soluciones


Por Jorge Cortés Ancona

Pareciera estarse dando por terminada una discusión que no tiene que darse por cerrada en absoluto. Es más, que debe pasar ya de la discusión a la acción para solucionar el problema. Se trata del Monumento a los Montejo mandado a hacer por la anterior administración municipal.



¿Se han fijado hacia dónde están mirando los dos conquistadores? Puede interpretarse que están construyendo sólo el sector de la minoría rica de esta sociedad. Nada más. Si los promotores del monumento hubieran sido congruentes con sus alegatos, los dos conquistadores deberían estar mirando hacia el centro de la ciudad, que es la sección urbana original y donde se encuentra la casa de Montejo, el edificio colonial más antiguo de Mérida.

Dentro de esos esquemas simplificadores del pensamiento, en este caso con un binarismo ramplón, algunos han querido reducir esta controversia a la pugna hispanofilia-mayafilia (o indofilia), cuando el hecho va más allá de esa presunta oposición. No queremos ese monumento porque los Montejo no lo merecen. Si bien fundaron esta ciudad, la realidad humana y cultural que destruyeron es mucho mayor que lo poco positivo que pudieron hacer. Ni padre ni hijo tenían una intención positiva sino que eran un par de aventureros ávidos de riquezas y explotadores de los mayas. Ni siquiera tienen como leve contrapeso de sus iniquidades haber escrito obras documentales como las Cartas de Relación, de Hernán Cortés, o la Relación de las Cosas de Yucatán, de Fray Diego de Landa.

Un solo hecho positivo e importante no basta para borrar la enormidad de las acciones ignominiosas. Por la intervención de Iturbide se hizo posible la consumación de la Independencia de México en 1821, pero ese hecho no da lugar a que le erijamos monumentos, ya que sus motivaciones derivaban de su mera conveniencia personal y su labor política fue realmente deplorable. Antonio López de Santa Anna tuvo una brillante idea para salvar de la ruina y la desaparición a la Academia de San Carlos, pero ese hecho memorable no justificaría que se le erigiera una estatua en ningún lado, ni siquiera en esa más que bicentenaria institución de artes plásticas.

Rechazar el Monumento a los Montejo no implica necesariamente odio a los españoles, ni negación de nuestro mestizaje, el cual a la luz de los conocimientos históricos actuales debe reconocer también la raíz africana y la nutrida aportación –sobre todo material— de Extremo Oriente, a la vez que es conveniente replantear la situación actual en función de las inmigraciones europeas, asiáticas y latinoamericanas que hemos tenido desde el siglo XIX como la libanesa, la coreana, la china, la alemana y la cubana.

No se trata de emprender una lucha contra lo colonial con un sentido maniqueo y que sería, a su vez, otro falseamiento de la Historia. Por ello, en el caso meridano, se ha reconocido públicamente a algunos personajes coloniales que, a nuestro parecer, sí merecen tal reconocimiento, como son los casos de Lucas de Gálvez, que da nombre al Mercado Grande (y cuyo monumento en la 65, del siglo XIX, debiera estar más protegido) y del obispo Juan Gómez de Parada, de quien se erigió una estatua en el parque de Itzimná, a un costado de la iglesia. El primero fue un gobernador progresista dentro del contexto de la época, mientras que el segundo se distinguió por sus medidas en favor de los indígenas. Ambos aparecen dignamente representados también en los murales del Palacio de Gobierno.

Es decir, no se trata de negar una parte fundamental de nuestra Historia sino de evitar confusiones. No queremos monumentos a pendencieros buscadores de riquezas, causantes voluntaria o involuntariamente de un genocidio y que sólo son objeto de admiración de quienes han querido reservarse el monopolio de lo que llaman “sociedad meridana”. Una “sociedad” sectaria, en la cual no se da importancia a los que viven fuera de un reducido perímetro de esta ciudad.

Es penoso el mensaje que Mérida está mandando al resto del Estado y del país en este año de celebración del Bicentenario de nuestra Independencia. Estamos levantando un monumento a nuestra injusta fama de ser una sociedad ridículamente conservadora, para colmo rancia en todo el mal sentido de la palabra.

Esto no debe quedar en el debate, sino que es necesario que las estatuas sean bajadas del pedestal y enviadas a algún museo cerrado, donde su presencia se justificaría plenamente con el mero valor de representación icónica de dos personajes históricos, como podrían ser las imágenes de Santa Anna o Victoriano Huerta que se encuentran en varios museos mexicanos.

Aún así, para reducir al máximo los malos entendidos, habrá que colocar ante estas esculturas una placa similar a la que se encuentra en la estatua de Carlos IV (mejor conocida como El Caballito, en la ciudad de México), en la que se explica que se conserva esa escultura por su valor artístico y no por culto o sumisión a un gobernante extranjero. En este caso, la explicación sería que se conservan sólo porque irresponsablemente costaron un dineral y por ello no queda más remedio que ponerlas a la vista pública en algún museo. Tenemos que mantener nuestra dignidad social a toda costa.


Por esto! 12 de julio de 2010.

viernes, 9 de julio de 2010

Réquiem por un novelista


Por José Castillo Baeza



La muerte también es lectora
Rosa Montero



De Chetumal no queda sino la respiración apagada de un sueño. Prometí no regresar jamás, para que los veranos me muestren la bahía descansando, como una gata, bajo los pies de mi niñez. Pero las uvas de mar no han querido volver a ser las mismas, quizá porque yo mismo aún escudriño en sus olores olvidados.

Desde la memoria y la inventiva, visito las huellas de mis pasos, aunque la tierra ya no guarda registro de quién fui. Y, desde su mirada celosa, recrimina mi viaje. Quién lo diría, el polvo que envejece las cosas, poco tiene de anciano.



Mucho hay de misterio en la literatura; los libros pueden llevarnos por caminos que a veces nada tienen que ver con lo que estamos leyendo; algún signo caprichoso se cuelga a menudo de un recuerdo o de un olor y, de pronto, estamos ya en otra historia que leemos entre líneas.

Pienso en esto luego de recibir muy temprano un mensaje de mi papá: “Viejo, malas noticias para la literatura: murió Saramago”. Y entonces, inevitablemente viene a mí aquel verano en que Judith me regaló Ensayo sobre la ceguera, cuando todavía mis dedos no tenían callos para pasar las hojas y aún veía los libros como objetos ajenos a mí. Por eso lloro con palabras la muerte de un hombre que dejó de escribir durante 20 años porque “no tenía nada que decir”, pero que cuando dijo, nombró los recovecos más profundos de la condición humana. Y fue condenado por las buenas conciencias, sólo porque evidenció la verdad insoslayable de que lo divino no es más que una extensión apócrifa de lo humano; de que el grosero catolicismo —como diría don Miguel de Unamuno— apenas tiene nada de cristiano.

Dios y la muerte (“la muerte es la inventora de Dios”), nuestros dos grandes vacíos, tratan de encontrarse siempre en las páginas de Saramago. Cuando por fin lo hacen, la lectura nos barrena el pecho, sacude nuestras superficialidades y prejuicios, queda de nosotros un niño asustado y solitario.

Quizá por eso, muchas novelas del escritor portugués parten de un suceso fantástico que carcome a mordidas la realidad: una ceguera blanca se expande por todo el mundo, aparece un hombre duplicado, las personas dejan de morirse, Jesucristo se niega al sacrificio en la cruz… "Sí, pero en mis fantasías hay mucha lógica, y esto ocurre en muchos de mis libros. Le propongo al lector un punto de partida que puede parecer absurdo. Pero después, el desarrollo es siempre de una lógica impecable", dijo en una entrevista a El País el año pasado. Y es a través de esa lógica impecable que el Nóbel portugués nos enseñó a contar una historia donde los diálogos y las voces, los personajes y el narrador, conviven sin problema en un mismo párrafo, logrando demostrar con este recurso, que en la literatura podemos ver reflejada cualquier escena de la vida con todo y sus complejidades, que el hombre es un ser de dos mundos.

Saramago apostó a jugar con los dados eternos sobre el tablero de sus novelas, apostó a recordarnos que los dados son, a fin de cuentas, una invención humana, apostó por una oración vallejiana: “Dios mío, si tú hubieras sido hombre, /hoy supieras ser Dios; /pero tú, que estuviste siempre bien, /no sientes nada de tu creación. /¡Y el hombre sí te sufre: el Dios es él!”.

Por eso hoy, desde la memoria que me sugieren las líneas y los espacios en blanco de un libro de José Saramago, visito las huellas de mis pasos, aunque la tierra ya no guarde registro de quién fui. Desde Lanzarote emprendo el viaje ahí, donde las uvas de mar, para escuchar el ronroneo de la bahía.

Ya lo dijo Bataille, la literatura es la infancia al fin recuperada.

jueves, 8 de julio de 2010

¿Cómo salvarnos del dolor?

Por Hortencia Sánchez

Murió Carlos Monsiváis; no fue mi amante, no tuvo nada carnal conmigo, pero sí mucho con mi conciencia, con mis ganas de tener su fuerza para usar sus palabras, su entrega. Tuve la oportunidad de haberme acercado a él cuando vino al hotel de Pedro Infante y decirle que me firmara un libro, mas no pude hacerlo. Duele que los hombres con su capacidad para cuestionar, para criticar, se tengan que despedir y dejarnos tan desamparados, tan solos. Ahora, ¿quién escribirá como él, quién cuestionará al país, a los políticos? Por lo que necesito hacer algo, saberme útil. Llego al evento Magnitud rosa, y me entrego, me solidarizo, convivo y creo –de crear y de creer— con una comunidad muy cuestionada. Solicito a las actrices que se despojen de sus ropas, que se desnuden ante ellos a través de mis poesías de los ángeles. Salgo de ese espacio colmada, contenta. Una mujer de la tercera edad, supongo lesbiana, recibe el afecto de una de las actrices y la besa en la boca para después apretar fuertemente sus manos.




Me largo a la casa a olvidar el dolor. Convivo con uno de nuestros actores, Giovanni Ortega, que tiene algunos años en París; cuestiona mi puesta, mi trabajo. Sé que tiene razón, esto es parte ineludible de la creación. Bebemos vino durante toda la noche, nos levantamos temprano; llega a buscarlo otra amiga, de las que más he querido, pero no obstante me dejó sola. Le digo: “Flaquita, cómo te quiero”. Hubiera querido decirle te necesito, dejemos atrás la soberbia, el querer brillar en esta elite artística de Yucatán, y mejor saber de nuestra necesidad de amor, de cariño.

La tristeza me abraza, me cala fuerte, por lo que voy en busca de una de las mejores actrices de Yucatán, que ahora está en el exilio por tener una hija de apenas ocho meses. Quiero encontrar en el amor que le profesa a su hija todas las respuestas. Termina la reunión leyendo una carta dirigida al buen Monsiváis. Cuando partió Jaime Sabines, el llanto me dejo vacía, seca. Cuando Carlos Montemayor partió recordé mi propia despedida. Ahora que nos deja Carlos, no he atinado a despedirme, a escribirle. Estoy muy asustada ante la enfermedad de mi padre; me asusta decir palabras, amar más a los intelectuales y dejar a mi padre abandonado. Apenas atiné, en estos días, a leerle en voz alta algunos poemas. Ahora lo sé de cierto, no lo supongo, entiendo que mi padre está a punto de despedirse, a punto de la muerte. Me duele porque me muestra que yo partiré detrás de él. Esto tiene que ver con la entrega y disposición que tuve con Magnitud rosa, por lo que besé con gran entrega a mi buen amigo, pero crítico de mi labor en el arte, Jorge Cortés. Y quisiera hacer lo mismo con cada persona que convive a mi lado, y nada más me queda la desesperanza, el miedo de no cuestionar, de no tener las palabras justas para señalar los errores, esos de los que, de alguna manera, todos tenemos un poco o un mucho de culpa. Como lo que está a punto de suceder en el remate del Paseo de Montejo. Se inaugurará un monumento recién hecho a los Montejo, los conquistadores de nuestra raza y no contaremos con la valentía de tirarlos, de destruirlos. Seguiremos creyendo en que los otros, como siempre, tienen la última palabra. O la ilusión de creernos capaces de llegar a otro nivel en el mundial, y seré tan crédula, tan tonta que compraré cervezas para vivir, disfrutar el mundial, necesitando saber que este pinche país es capaz de ganar, de crecer, y que esto nos sirva, nos valga para arrancarnos de un tajo el miedo que nos abraza por sabernos unos pobres jodidos mortales.

La esperanza no me abandona, seré feliz, no me queda de otra ya que un gran beso, hacer el amor, me elevan a otra magnitud, a otro mejor cielo, a pesar de los muchos goles que nos chinguen en el mundial, teniendo que decir, como siempre, no se pudo a pesar de la mercadotecnia, del engaño y de la falta de profesionalismo en mi país que tanto amo, que me cojo muy a pesar de su tan marcada indiferencia.

No obstante digo fuerte, grito:

¡Viva México, pinches cabrones, a cien años de su Revolución, y doscientos de su Independencia!

ritualteatro@hotmail,com

miércoles, 7 de julio de 2010

Moby Dick: el drama ecológico

Por Rodrigo E. Ordóñez Sosa

Moriré en París con aguacero, un día del cual tengo ya el recuerdo


La multiplicidad de interpretaciones que genera una obra literaria al entrar al universo de los lectores, nos permite conocer su capacidad para abrir sus significados. Cuando leemos un libro nos apropiamos de cada palabra, y las explicaciones que brinde el autor son una guía, pero evidentemente la lectura final dependerá de nosotros.



Un ejemplo de lo anterior es Moby Dick, de Herman Melville, publicada el 14 de noviembre de 1851. Su aparición no representó un éxito literario, sino que muchos años después sería reconocida por su entramado simbólico, aunado a los conocimientos enciclopédicos y detalles que conservó en sus páginas sobre las técnicas de caza de ballenas, puntos de vista de la biología, religión y ciencia del siglo XIX.

El arco argumental podemos sintetizarlo como la persecución del capitán Ahab contra la ballena blanca que da nombre al libro. Hechos que son narrados por el protagonista Ismael, ofreciéndonos un retrato de las obsesiones que los impulsan. Junto con su amigo Queequeg vivirá en el barco Pequod para ganarse la vida como ballenero, travesía que acabará con el hundimiento del navío al enfrentarse la humanidad y la naturaleza.

Uno de los motores que impulsará al capitán a recorrer el mundo será la perseverancia, virtud que sostiene su mundo de obsesiones y la complejidad de su espíritu. Entre los elementos que rodearán y darán forma a la personalidad de los tripulantes estarán: la obsesión, la venganza, la religión, el idealismo y la entrega. Circunstancias que son puestas al límite en la inmensidad del mar y la obligada convivencia entre marineros conformados por voluntarios de diferentes naciones.

La metáfora destacada por los analistas del texto es el Barco como representación del mundo. Cómo se organizan y discuten diferentes puntos de vista dependiendo del origen de cada tripulante, los cuales son olvidados para alcanzar un beneficio común: la caza de ballenas como remuneración económica.

Umberto Eco postula que la obra literaria es un mecanismo perezoso donde el significado de las palabras e interpretación final están marcadas por los conocimientos que tenga el lector, su capacidad para asociarlo con otros contextos, las ideas vigentes de la época, los hechos recientes o la historia.

Así, actualmente leemos la novela y asociamos sus significados con las referencias que se han hecho en varios géneros literarios o televisivos hasta de los negocios. Esa resignificación de las palabras está latente en nuestra imaginación sin que lo advirtamos. Como es el caso de la cafetería Starbuck, cuyo nombre lo toman del primer oficial de la embarcación o en algunos diálogos televisivos que retoman la primera oración del libro para parodiar la obra.

Utilizar la perseverancia del capitán Ahab sirvió en la década de los 90s para retratar psicológicamente al agente Fox Mulder de la serie X-files. Las referencias a la novela son muchas: estrenada en noviembre, el nombre de la mascota de Dana Scully es Queequeg, el apelativo cariñoso que usaba su padre en ella era Starbuck, entre otras.

Ahora, su interpretación es dirigida al discurso ecologista y sus descripciones de la caza de ballenas como una crónica de la crueldad. Los protagonistas experimentan un cambio de valores porque pese a arrancarle una pierna al capitán y destrozar embarcaciones balleneras, será la alegoría de una especie resistiéndose a la extinción. Mientras, Ahab será el símbolo de una industria desprovista de valores e interesada únicamente en el beneficio económico, sin considerar el medio ambiente.

Así, la novela presenta posturas encontradas en todos los ámbitos sociales. Con un clásico como Moby Dick, redescubrimos el potencial que aún tienen esas novelas para ofrecernos una certera lectura del mundo y de nuestro presente, que desearían muchas obras escritas en la última década.

martes, 6 de julio de 2010

Presentación del proyecto “Yucatán Literario”


MIÉRCOLES 7 DE JULIO a las 11:30 A.M.

Presentación del proyecto “Yucatán Literario”

A cargo de la Lic. Paz Casas Nóblega
Sala de juntas del ICY

Calle 18 No. 204 x 25 y 23 Col. García Ginerés

ENTRADA LIBRE


El Instituto de Cultura de Yucatán, a través de la Subdirección General de Literatura y Promoción Editorial del Instituto de Cultura de Yucatán, tiene el agrado de presentar Yucatán Literario, un nuevo espacio para difundir la creación literaria y fomentar el hábito de la lectura en el Estado.

Yucatán Literario tiene como finalidad la difusión y propagación de las producciones literarias de autores de Yucatán hacia un público más amplio, propiciando además, que la literatura yucateca tenga otra opción de aprovechamiento de los avances tecnológicos a fin de llegar a públicos de otras regiones del mundo.

El sitio contiene una antología virtual de escritores de los siglos XIX, XX y XXI, lo cual implica una selección representativa de autores y sus obras junto a un espacio de difusión abierto para escritores inéditos.


lunes, 5 de julio de 2010

Cecilia Eudave en Mérida


JUEVES 8 DE JULIO | 20:00 horas

Presentación de los libros “Bestiaria vida” y “Técnicamente humanos y otras historias extraviadas” de Cecilia Eudave (Premio Nacional de Novela Corta “Juan García Ponce” en la Bienal Nacional de Literatura de Yucatán 2006-2007)

Comentarios: Carlos Martín Briceño, José Castillo Baeza y Cecilia Eudave.

Biblioteca Pública Central Estatal “Manuel Cepeda Peraza”

ENTRADA LIBRE



VIERNES 9 DE JULIO | 10:00 horas

Charla “La representación de la realidad en los textos literarios a partir de la noción de Sujeto Transindividual y Sujeto Cultural”, de Cecilia Eudave.

En el marco del Seminario Acercamientos Teórico-Metodológicos a la Tradición Literaria Mexicana y del Caribe: lecturas y relecturas de los siglos XIX y XX. (Organizado por el Cuerpo Académico de Estudios Literarios y la Licenciatura en Literatura Latinoamericana de la UADY). Facultad de Ciencias Antropológicas

ENTRADA LIBRE



VIERNES 9 DE JULIO | 20:00 horas

Conferencia Magistral de Cecilia Eudave “Reflexiones sobre la Literatura Fantástica”

Pinacoteca del Estado “Juan Gamboa Guzmán”

Calle 59 x 58 y 60, Centro Histórico de Mérida.

ENTRADA LIBRE



Cecilia Eudave (Guadalajara, México) es Doctora en Lenguas Romances. Autora de los libros: Técnicamente humanos (cuentos, 1996), Invenciones enfermas (cuentos, 1997), Registro de Imposibles (cuentos, 2000. 2da. edición 2006), Países Inexistentes (cuentos, 2004), Sirenas de Mercurio (cuentos, 2007, España) La criatura del espejo (Novela juvenil,2007), El enigma de la esfera (novela juvenil, 2008), Aproximaciones. Afinidades, reflexiones y análisis sobre textos culturales contemporáneos (ensayos, 2004), Las Batallas desiertas del pensamiento del 68. Acercamiento analítico a Ciudades desiertas de José Agustín (Análisis, 2007), Sobre lo fantástico mexicano (Ensayos, 2008, USA). Sus libros más recientes: Técnicamente humanos y otras historias extraviadas (Cuentos, 2010, USA), Pesadillas al mediodía ( Novela juvenil, 2010) y Papá oso (cuento infantil, 2010, ed. A buen paso Barcelona, y traducción al Coreano por la ed. Whale, Corea del Sur).

Ha recibido varios reconocimiento por su obra entre los que destaca el Premio nacional de novela “Juan García Ponce” 2007 con su obra Bestiaria vida (Ficticia, 2008, México) y recientemente obtuvo Mención honorífica por su libro Sobre lo fantástico mexicano en el 12th Annual International Book Awards 2010, galardón que otorga la organización Latino Literacy Now. Se le han otorgaron varias becas nacionales entre las que sobresale la Beca Salvador Novo para jóvenes creadores. Ha participado en diversas antologías de cuento contemporáneo, así como en revistas literarias nacionales y extranjeras.

Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores y actualmente es coordinadora de la Maestría en Estudios de Literatura Mexicana de la Universidad de Guadalajara.


jueves, 1 de julio de 2010

Samuel Huntington revitalizado


Por Cristóbal León Campos


La gobernadora de Arizona, Jan Brewer, está rindiendo un homenaje póstumo al intelectual de la CIA Samuel Huntington con la nueva ley antiinmigrante. Huntington es autor del libro ¿Quiénes somos? (2004), en el cual expone una serie de cambios por los que ha pasado la identidad nacional de los Estados Unidos. Enfoca su análisis en la prominencia y la sustancia de la identidad estadounidense. Fundamentó su explicación con tres argumentos: 1) La variación histórica que sufre la prominencia de la identidad nacional de los estadounidenses. 2) La correlación que existe entre la identificación de los estadounidenses y el peligro que su nación pueda sufrir ante otras naciones. 3) En la afirmación de que la base de la identidad nacional estadounidense no son los rasgos raciales y étnicos sino el Credo americano resultado de su cultura protestante.



En ¿Quiénes somos? muestra su temor por el hecho de que en las últimas décadas del siglo XX tanto la prominencia como la sustancia de la cultura y el Credo americano son amenazados por el “desafío” –según Huntington- que representan los inmigrantes procedentes de América Latina y Asia, especialmente de México. Debido a que esta inmigración -según Huntington- trae consecuencias graves para la unidad nacional de Estados Unidos, pues abre la puerta a la posibilidad de la creación de un país bifurcado, con dos idiomas y dos culturas: la angloprotestante y la hispana. El libro de Huntington está lleno de planteamientos de carácter racista sobre la inmigración mexicana a su país, a la cual ve como una amenaza para la unidad e identidad de la cultura nacional de los Estados Unidos, debido a que muchos inmigrantes mantienen en suelo estadounidense aspectos de la cultura mexicana, sobretodo la lengua y la religión.

La nueva “Ley Arizona” convierte en criminal a cualquier trabajador inmigrante, colocando en una situación de desamparo a cientos de miles de indocumentados mexicanos. Su carácter racista se refleja al permitir a la policía detener a cualquier inmigrante simplemente por su aspecto latino. Esta medida ha desatado a pocos días de aplicarse la ley, una serie de redadas, detenciones y torturas racistas en Arizona y en la frontera con México. Como lo demuestra el caso de Anastacio Hernández Rojas, inmigrante mexicano, golpeado y asesinado por agentes de la Border Patrol en California. El presidente Obama no ha pasado de la promesa de poner fin al problema de los indocumentados. La ley SB1070 ha desatado un oleaje racista y xenofóbico característico de los sectores ultraconservadores, pues ya en 14 estados de la Unión Americana se promueven leyes similares a la de Arizona. En el presente gobierno de Obama suman 350 las leyes elaboradas que tienen relación con la migración, pero hasta hoy, ninguna es a favor de los inmigrantes.

Año con año, se persiguen en varios estados a los inmigrantes, situación que aprovechan los patrones para explotar con trabajos precarios y sin derechos laborales ni sindicales a los inmigrantes. El gobierno a favor de lo patrones, los apoya creando programas como el de “trabajadores agrarios temporales”, este programa permite a los patrones importar trabajadores foráneos cuando requieren mano de obra en su región. Las necesidades de ganancia de los explotadores son las que definen cuando empieza la caza y deportación de los indocumentados y cuando tolerarlos, todo en relación con la necesidad de mano de obra barata. En 1994 fue la aprobación de la Ley 187 en California, que negaba a los migrantes indocumentados el acceso a la salud, educación y otros servicios sociales. En 1996, se decreto la Ley de Reforma de Inmigración Ilegal y de Responsabilidad del Inmigrante (IIRIRA), con el objetivo de frenar a la migración indocumentada con un inhumano control de las fronteras, utilizando más patrulleros, construyendo más muros y tecnología militar para detectar y detener a los indocumentados.

Por su parte, el espurio Calderón fue al Congreso estadounidense mostrando su cara acostumbrada en México: un discurso demagógico en el que aparenta su “rechazo” a la ley SB1070 pero confirma su subordinación al Imperio. No se atrevió a recordar que en lo que va del gobierno de Obama se han deportado cuando menos un 40% más de mexicanos, según informa el Departamento de Seguridad Interna. Como simple ejemplo: en El Paso, Texas, se arrestaron y deportaron a 181,000 indocumentados en el 2009. Además Obama envió 1,200 soldados a la frontera con México, con mayores atribuciones en sus acciones, con ello se demostró la farsa de la “cooperación bilateral” entre Estados Unidos y México y el futuro de la prometida reforma migratoria norteamericana. La subordinación de Calderón avanza en la entrega de la soberanía del país rumbo a una nueva forma de colonización.

En todo este marco de leyes racistas, de militarización, de xenofobia creciente en la sociedad estadounidense, y de subordinación espuria, Samuel Huntington se revitaliza porque sus ideas son llevadas a la práctica, son convertidas en políticas de Estado que se extienden rápidamente y ponen en peligro miles de vidas de migrantes. El discurso de Huntington en ¿Quiénes somos? busca ocultar las verdaderas intenciones imperiales de los yanquis, mientras “alerta” a la sociedad de su país "del peligro que representan los mexicanos", utilizando de forma conveniente el miedo, como se hizo para justificar las guerras en Irak y Afganistán. Huntington difundió la hegemonía de la burguesía, pretendiendo modificar las condiciones políticas, ideológicas e institucionales existentes en el seno de su país con el fin de obtener la aceptación de los demás grupos sociales.

La clase obrera de Estados Unidos, compuesta por trabajadores de distinto origen étnico, tiene el poder para luchar contra el gobierno imperial y los patrones que pretenden seguir aumentando sus jugosas ganancias con el sudor y el trabajo de los asalariados. El enorme descontento de los migrantes de Arizona y de todo Estados Unidos, podría originar un gran movimiento nacional de los inmigrantes. En el 2006, se movilizaron miles contra la ley HR 4437 que igualmente criminalizaba a los indocumentados. Los 200,000 inmigrantes que se movilizaron en marzo reciente y el 1 de mayo, demuestran que es posible un gran movimiento en los Estados Unidos para frenar la racista ley SB1070 y las que se disponen a aprobar otros congresos locales, así como conquistar derechos plenos para trabajar en territorio estadounidense.

No importa dónde se encuentre la sinrazón, ante las medidas de corte fascista, como la militarización de la frontera, la construcción de muros en la línea fronteriza, la criminalización de los migrantes, debemos disputar desde nuestras trincheras de ideas a los ideólogos que buscan perpetuar la injusticia, con el fin de contribuir a la conformación de ese mundo mejor, sin racismos ni explotación.

Arte y cultura en la red

Álvaro Mutis, página oficial

Poeta y narrador, nació en Bogotá en 1923. Obtuvo el Premio Cervantes en 2002. Contiene información sobre su trabajo literario así como una biografía y entrevistas.



www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/mutis/index.htm




Ballet nacional de Cuba

Biografías, repertorio y noticias sobre la escuela cubana de ballet.


http://www.balletcuba.cult.cu/



Broken Toyland

Página de la pintora Valery Milovic


www.fluxfire.com



Garbage

Sitio oficial de la banda de rock liderada por Shirley Manson. Información sobre sus integrantes, fotografías, fechas de conciertos.



www.garbage.com


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