domingo, 31 de enero de 2010

Palabras en el Día de la Identidad Latinoamericana y Caribeña

LATINOAMÉRICA: FORJANDO UNA IDENTIDAD

Rodrigo E. Ordóñez Sosa
Presidente de la Red Literaria del Sureste

Buenos días a todos los que nos acompañan en la celebración del Día de la Identidad Latinoamericana y Caribeña.

Hace un tiempo, mientras leía una biografía de Fray Servando Teresa de Mier y Noriega, el autor desde sus páginas me formulo la siguiente pregunta: “¿hasta cuándo seremos considerados como seres paradisíacos y lujuriosos, criaturas de sol y agua?...¿hasta cuándo vamos a ser considerados seres mágicos guiados por la pasión y el instinto?”, ese cuestionamiento a más de ocho años de distancia continúa oscilando en mis pensamientos, sobre todo hoy en día, en que la globalización nos lleva de la mano, a los estereotipos culturales, simplificaciones de modelos étnicos y construyen personajes sin identidad desde la industria del entretenimiento y la literatura comercial. Es una duda razonable, porque los modelos culturales son el telón de fondo para representar caricaturas de los latinoamericanos y borra de un plumazo cualquier rasgo de dignidad e identificación entre nosotros.

José Martí con su ensayo “Nuestra América”, Andrés Bello con su poema “La Agricultura de la Zona Torrida”, el poeta yucateco Carlos Moreno Medina en su trabajo titulado “América”, nos exhortan a mirar nuestro continente a través de su grandeza natural, de sus jóvenes naciones, a mirarnos y reconocernos en nuestras creaciones culturales, a alejarnos de las imitaciones de los modelos occidentales y encontrar nuestro lenguaje, con sus formas y giros, para cimentar las raíces de nuestra identidad como latinoamericanos.

Históricamente mantenemos una batalla a muerte con nuestro pasado, centrados muchas veces en el hubiera, en qué hubiera sucedido si la conquista no se consumaba, emborronamos cuartillas plasmando una América diferente, cuando deberíamos usar esa energía en recobrar nuestro pasado prehispánico como cimiento para forjar un proyecto a futuro, partir de ese hecho concreto para reconstruir la esperanza de la identidad continental.

Ese proyecto a futuro debe trascender las fronteras políticas, porque son sólo eso, líneas impresas en los mapas para delimitar fríamente un continente. Porque si América cae herida, por la daga de la indiferencia y los localismos fundados en las contradicciones, es nuestro deber ir a buscarla, con el fusil de la razón en el hombro, para reconstruirla, cimentarla en la hermandad de sus pueblos, y entregarle lo mejor que podemos ofrecerles: la voluntad de cambiar el mundo.

Eso es lo más importante, pareciera que pese a su juventud, América está cansada, golpeada por guerras externas e internas, los desastres naturales, nuestras tambaleantes economías, la desesperación y la angustia, pareciera que hemos olvidado nuestro compromiso como seres humanos: entregarle a nuestros hijos un futuro, donde la ética y la congruencia entre la acción y el pensamiento sean los ejes rectores de su vida, donde la solidaridad con el sufrimiento de nuestros hermanos latinoamericanos esté presente en todo momento.

Haití es un ejemplo de los problemas que nos faltan por solucionar como latinoamericanos, debemos exigir que los abismos económicos que separan a una nación de otra sean abolidos, pugnar por una mejor política económica internacional, para que todos los países se desarrollen con igualdad de oportunidades, porque como lo expresó José Martí: “estos tiempos no son para acostarnos con el pañuelo en la cabeza, sino con las armas en la almohada…las armas del juicio que vencen a las otras”. Es tiempo de reconocernos en nuestras similitudes y diferencias, es tiempo de que seamos una Latinoamérica unida para afrontar hombro con hombro lo que el destino quiera arrojarnos.

Muchas gracias

Mérida, 30 de enero de 2010

Palabras en el Día de la Identidad Latinoamericana y Caribeña


Nuestra América en el siglo XXI

Armando Hart Dávalos

Ha llegado al fin la hora de América, la Nuestra, la de Bolívar, Juárez y Martí. La hora de la que nos habló el Apóstol, la de proclamar nuestra segunda y definitiva independencia y el 30 de enero, día de la publicación en México de su ensayo Nuestra América conmemoramos el día de la Identidad Latinoamericana. Fue Martí quien en ese visionario trabajo suyo nos llamó a interpretar y transformar nuestra realidad a partir de las condiciones concretas de los pueblos latinoamericanos. Ese llamado suyo mantiene plena vigencia en nuestros días. Allí advirtió hace más de un siglo de los peligros que amenazaban la independencia conquistada a comienzos del siglo XIX y a vencer el libro importado y las fórmulas copiadas de Europa señalando:

La incapacidad no está en el país naciente, que pide formas que se le acomoden y grandeza útil, sino en los que quieren regir pueblos originales, de composición singular y violenta, con leyes heredadas de cuatro siglos de práctica libre en los Estados Unidos, de diecinueve siglos de monarquía en Francia. Con un decreto de Hamilton no se le para la pechada al potro del llanero. Con una frase de Sieyés no se desestanca la sangre cuajada de la raza india. (...) El gobierno ha de nacer del país. El espíritu del gobierno ha de ser el del país. La forma del gobierno ha de avenirse a la constitución propia del país. El gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país. [1]

Debemos tomar plena conciencia de que Bolívar y Martí tienen mucho que hacer en América, y lo primero será estudiar, describir y promover, a partir de sus vidas la identidad de nuestro “pequeño género humano’’ y avanzar hacia un mundo más solidario donde la justicia impere con un verdadero sentido de universalidad. Reconózcase eso y se podrán hallar las vías de un futuro posible, luminoso y grandioso de la especie humana. Solo de esta manera podemos enfrentar la tragedia que tenemos ante nosotros: la humanidad está amenazada de muerte.

Por primera vez en la dilatada historia del hombre existe el peligro real de que nuestra especie no pueda sobrevivir a causa de una catástrofe ecológica de enormes proporciones o de guerras devastadoras que rompan el equilibrio, cada vez más precario, que hace posible la vida sobre planeta Tierra.

Para salvar a nuestra civilización de la catástrofe que la amenaza debemos exaltar no solo el valor de la inteligencia y la razón, sino también el de la conciencia, el amor y la fraternidad entre los hombres. En Martí podemos encontrar un referente esencial para ese propósito a partir de dos ideas claves suyas: ‘’Patria es Humanidad’’ y esta otra “Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas”.[2] He ahí las claves de lo que distingue a nuestra gran patria latinoamericana y caribeña y nos permite relacionarnos con el mundo.
La que Martí calificara como Nuestra América posee una tradición espiritual orientada a cambiar el mundo a favor de la justicia. Esta aspiración, la de la utopía latinoamericana y caribeña, se mantiene viva en la vida y obra de los más grandes próceres y pensadores de estos dos últimos siglos de historia.


Recordemos, en esta línea de pensamiento, a ese gran venezolano, Simón Rodríguez, maestro de Bolívar, cuando señaló: “¿Dónde iremos a buscar modelos? La América Española es original. Original han de ser sus Instituciones y su Gobierno. Y originales los medios de fundar unas y otros. O inventamos o erramos”.

Nuestra América debe presentar como respuesta a la fragmentación y decadencia bien evidentes del pensamiento occidental, la solidez de nuestra tradición cultural y su valor utópico encaminado al propósito de la integración y del equilibrio entre los hombres y las naciones. No nos perdamos en discusiones bizantinas que a nada conducen, estudiemos la historia concreta de nuestros pueblos y sus próceres y pensadores y encontraremos el camino de una identidad común.

Los grandes cambios sociales y políticos en la historia han ido precedidos siempre de transformaciones en el campo de las ideas. Y Martí continúa abriendo la marcha. Dijo: “No hay proa que taje una nube de ideas. Una idea enérgica, flameada a tiempo ante el mundo, para, como la bandera mítica del juicio final, a un escuadrón de acorazados”.[3]

Unamos esfuerzos para promover, en la intelectualidad latinoamericana y caribeña con los fundamentos de nuestras tradiciones, la reflexión acerca de nuestro presente y de nuestro futuro, sobre la base del respeto a nuestras identidades culturales nacionales y regionales.

A 120 años de la publicación en El Partido Liberal, en México, del ensayo Nuestra América y con la vigencia impresionante de sus planteamientos abrámosle paso al entendimiento, a la comprensión y, en definitiva, para que nuestro continente pueda desempeñar el papel que le corresponde en el mundo de hoy y de mañana.

Hace falta la luz de la cultura, de nuestra tradición, de nuestra historia latinoamericana y caribeña, para iluminarnos el camino. No hay para nuestros pueblos otra solución que la unidad.
Para ir a sus esencias y recorrer este camino orientémonos por José Martí cuando dijo: “Los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos.”[4]

En cuanto a Cuba, estamos en pie para salvar la Revolución Socialista, y desde luego la Revolución de Martí y de Bolívar. Y en esa obra de salvamento y de servicio histórico, la unidad constituye el primer objetivo de los revolucionarios, precisamente porque el enemigo promueve la división.

Ha llegado la hora de superar esquemas y dogmatismos que nos llegaron de fuera con diferentes etiquetas y estudiar la vida y la obra de todos los pensadores y forjadores de grandes ideas a lo largo de la historia. Es la única forma política y científica para hallar un camino que nos libere de los sistemas opresivos y nos permita arribar a una genuina humanidad, como la que soñaron los grandes próceres y pensadores. Y esto solo lo podemos hacer con principios científicos y cultivando el amor y la solidaridad.

Mientras en Europa y Estados Unidos se divide y antagoniza el patrimonio de los sabios, en América Latina y el Caribe se promueve la integración en todos los órdenes teniendo como fundamento la justicia como sol del mundo moral y el derecho, cuya esencia se halla en la búsqueda de la dignidad plena del hombre sin distinción de clase alguna tal y como postuló José Martí: “(...) dígase hombre, y ya se dicen todos los derechos”[5].

Esa es Nuestra América, la de Bolívar y Martí, dos gigantes que junto a la inmensa legión de próceres y pensadores, constituyen referentes indispensables para la búsqueda de los caminos que nos conduzca a ese mundo mejor al que aspiran millones de hombres y mujeres en todo el planeta.

Notas
[1] José Martí, O.C. “Nuestra América”, El Partido Liberal, México, 30 de enero de 1891, t. 6, pp. 16-
[2] J. Martí, O. C. Nuestra América, t. 6 p. 18
[3] Obra citada, Nuestra América, t. 6, p. 15
[4] Obra citada, Nuestra América, t. 6, p. 15
[5] José Martí, Periódico Patria, Nueva York, 14 de abril de 1893, t. 2, p. 298

sábado, 30 de enero de 2010

Los sabores de la infancia



Por Jorge Cortés Ancona

Uno siempre termina evocando las etapas iniciales de nuestra vida a través de imágenes que se imponen como los modelos mediante los cuales habremos de comparar los hechos de nuestra adultez. Eso ocurre justamente con determinados sabores de nuestra infancia que han quedado firmemente registrados en la memoria y nos parecen los mejores que pudieran haber existido.




Sin duda, el mejor frijol con puerco y el mejor potaje de lenteja son los que hemos comido en nuestras casas, pero estoy pensando ante todo en aquellos productos que provienen del mundo comercial. Sobre todo, los que representaron una novedad atrayente en su momento y que abrieron campo comercial tiempo después, aun cuando hubiesen dejado de existir.

Eso me hace pensar que los mejores sopes y tacos tipo centro del país eran los del “Tío Pepe”, que se ubicaba en una esquina de lo que ahora es el inicio del Paseo de Montejo. Que las mejores tortas cubanas, de pollo en salsa verde y de lomo eran las de “La Carreta”, en la García Ginerés, auténticas delicias que se deshacían en la boca.

Las mejores pizzas fueron las de “Romanos”, las primeras en alcanzar popularidad en Mérida y que a pesar de tantas sucursales terminaron desapareciendo. Si no los mejores, sí me resultan inolvidables los perros calientes del “Smoking Club No. 3”, que tenían un aderezo de vegetales que henchía de sabrosura el antojo. (Este restaurante aún existe, pero desconozco si mantiene el estilo de sus perros calientes que atraían mucha clientela en la década de los setenta).




Qué decir de lo que comía en loncherías y puestos de Tizimín, como codzitos, panuchos, tortas de pollo y de pavo. O las tortas de pierna que, según me enteré, se siguen haciendo en Espita. O las bizcotelas de Calotmul.

A distancia, me sorprendo al recordar las cantidades que podía comer. Atiborrarme de tal modo de cinco o seis variedades de sopes y tacos o de seis perros calientes o diez panuchos, acompañados de una gaseosa de a litro, y como si nada. Ahora, eso me parece una hazaña.

Mucho tiene que ver la calidad de los ingredientes, que en otro tiempo seguramente era mayor, al estar hechos de lo que debe ser, es decir, no de inventos químicos que funcionan como sucedáneos abaratadores: chiles a base de sustancias raras, quesos de plástico, salchichas de silicón y quien sabe qué tanta artificialidad insípida y quebranta-estómagos. Así, no puede haber sabor memorable.

No sé qué destino les espera a los sistemas digestivos de las nuevas generaciones, ya que hasta los productos chatarra se hacen cada vez más chatarra en caída libre. Si a los once años me podía embutir cuatro o cinco bolsas de churritos con picante natural ahora no puedo probar ni media bolsita sin que me parezca sentir un clavo hirviendo atravesado en los intestinos. Si los “gansitos” de mi infancia eran realmente cremositos, cargados de relleno y hasta con su palito de paleta inserto, además de mayores dimensiones, el de ahora no es más que un pequeño pan reseco que apenas sugiere lo que antes era.

Tal vez todos los recordados no hayan sido los mejores sabores en la realidad colectiva y sólo estamos idealizando un pasado que no podemos reconstruir. Pero el regusto en la memoria nos estimula a volver sobre los pasos del tiempo aunque sólo sea en la pura imaginación.

Por esto!, viernes 22 de enero de 2010.

Dan a Juan Villoro Premio Rey de España



El escritor mexicano Juan Villoro fue galardonado este jueves con el Premio Internacional de Periodismo Rey de España en el apartado Iberoamericano por su reportaje "La alfombra roja, el imperio del narcoterrorismo", publicado en el diario español "El Periódico de Catalunya" el 1 de febrero de 2009.




El jurado de la XXVII edición de estos Premios destacó "la calidad de la escritura, el rigor del reportaje, la clarividencia en la elección del tema y las múltiples perspectivas (plásticas, musicales, literarias, políticas y sociológicas) desde las cuales el autor ha analizado una realidad tan poliédrica como el narcotráfico".

Villoro, nació en la capital mexicana en 1956, ha sido profesor en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y profesor visitante en las universidades estadounidenses de Yale y Boston y en la española Pompeu Fabra, de Barcelona.

Junto con él, recibirán el reconocimiento los periodistas Eliane Brum de Brasil; las argentinas María Arce y Paula Mercedes Lugones, el colombiano Manuel Saldarriaga, y los españoles Juan José Millás, Nieves Concostrina, Antonio Parreño y Rosa de Santos.

El galardón consiste en una escultura de bronce, obra de Joaquín Vaquero Turcios, y una dotación económica de 9 mil euros que son entregados por el Rey de España, don Juan Carlos I, en su residencia oficial del Palacio de la Zarzuela en Madrid.

Fuente: EFE

jueves, 28 de enero de 2010

Celebración del día de la identidad latinoamericana y caribeña

Nuestra señora de las nubes


Por Ricardo E. Tatto

“Para aquellos que han aprendido a lo largo de la vida a no callar”.-
Arístides Vargas


En el marco del Festival de la Ciudad 2010 se presentó la obra “Nuestra señora de las nubes”, original del argentino Arístides Vargas y dirigida por el uruguayo Nelson Cepeda Borba; la puesta en escena se realizó el domingo 17 en el Centro Cultural Tiovivo, con dos funciones abiertas al público en general.

Nuestra señora de las nubes es un país imaginario que no se parece a ninguno, sin embargo es igual a todos. La obra inicia cobijada por la voz de María San Felipe, presencia cuasi-etérea que desde las sombras da lugar a dos personajes, hombre y mujer, que se encuentran tan sólo para reconocerse como hijos del exilio.




A través de sus recuerdos y añoranzas, ambos suspiran y se vuelven aves que revolotean alrededor de la misma idea: libertad. Esto da pie a que paulatinamente se nos vayan presentando escenas fuera de tiempo y lugar (que nebulosamente son ubicadas en dicho país nuboso), pero que podrían ocurrir aquí mismo y en este momento, o más allá el día de mañana.

Cada viñeta nos va presentando las características de este lugar perdido en la geografía del siglo XX latinoamericano, donde la democracia ha sido ultrajada, la política es juego de unas cuantas familias, y donde a pesar de todo, su gente convive en un contexto que tiene resonancias yucatecas: “Pueblo chico, infierno grande”.

Y es desde el exilio, donde los personajes reflexionan sobre la realidad circundante, tan sólo para percatarse de su injusta condición como extranjeros sempiternos. La intolerancia y xenofobia hacia nuestros semejantes son las verdaderas causas de que muchas veces nos sintamos como exiliados en nuestra propia tierra.

Las acciones y personajes se van sucediendo uno tras otro, apuntalados en las actuaciones de Miguel Ángel Canto y Alejandra Argoytia, los encargados de dar vida a la jungla genealógica que pervive en Nuestra señora de las nubes. Arropados por el maravilloso texto de Vargas –que hoy radica en Ecuador—, las frases llenas de verdades poéticas caen de lleno en la sensibilidad del espectador, casi como si fuéramos abrazados por unas alas mullidas que dejan plumas simbólicas por los aires…

Si acaso, los puntos débiles de esta obra se encuentren en las actuaciones, puesto que por la multiplicidad de personajes se notan carencias al encarnar uno y otro, adoleciendo de una falta de matices convincentes. En especial, en los casos que requerían una contención actoral, ya que esto no sucedió cuando los personajes eran abordados de manera exagerada, siendo que efectivamente al pasar de la tragedia a la farsa, provocaron risas entre el público, un alivio ante la contundencia de los temas tratados en esta muestra producida por Borba Teatro.


Por esto!, 21 de enero de 2010.

miércoles, 27 de enero de 2010

Tintín, a la conquista de China



Por José Reinoso - Pekín - 21/01/2010*

Tintín, el legendario reportero obra del dibujante y guionista belga Hergé, se ha embarcado en una nueva aventura en China. Nueve años después de que fuera publicado legalmente por primera vez en el país asiático, el famoso cómic ha sido objeto de una minuciosa operación estética. Las andanzas del periodista y su fiel perro Milú han sido traducidas directamente del original en francés, en lugar de la versión inglesa, para dar un nuevo impulso a la popular historieta con vistas a la llegada de la película de Steven Spielberg sobre Tintín en 2011. El trabajo ha sido llevado a cabo a lo largo de tres años por Wang Bingdong, un profesor de francés de la Universidad de Estudios Extranjeros de Pekín.

"La traducción ha sido una experiencia magnífica y gratificante. He rejuvenecido con Tintín y sus aventuras. Cuando era joven, yo era un fan de Tintín", dijo Wang, de 75 años, durante la reciente presentación de la nueva colección en Pekín. El traductor, que ha prestado especial atención a los nombres y los lugares, ha sido ayudado en algunos pasajes por Pierre Justo, un francés de 44 años, ávido coleccionista de ediciones extranjeras del cómic belga, que vive en Pekín.

Los inefables detectives Hernández y Fernández (Dupond y Dupont, en francés; Thompson y Thomson, en inglés) se llaman Dubang y Dupang, en mandarín. Los exabruptos del capitán Haddock sobre los rayos, truenos y mil millones de miles de demonios, han pasado a ser Tian da lei pi, Que los cielos te castiguen y el rayo te fulmine.




Los relatos del intrépido reportero aparecieron por primera vez en China, de forma pirata, en la década de 1980, apenas iniciado el proceso de apertura y reforma lanzado por Deng Xiaoping. Tenían forma de pequeño libro y estaban impresos en blanco y negro. Hasta 2001 no fue comercializada una versión oficial por el Grupo de Publicaciones y Prensa para Niños, la misma editorial que ha lanzado la nueva traducción, que, asegura, presenta de manera fiel el contenido original.

Pero lo que ni el tiempo ni la colección actual han logrado cambiar es la censura oficial. De las 23 historias creadas por Hergé -cuyo nombre real era Georges Remi (1907-1983)- han sido publicadas 22. Al igual que hace nueve años, la primera, Tintín en el país de los soviets, que apareció en Bélgica en 1929, ha sido vetada por su carácter anticomunista. Los libros han sido editados en dos formatos, uno similar al europeo y otro más pequeño, con un precio de 20 y 12 yuanes (2 y 1,2 euros), respectivamente.

Cuando fue comercializada en China la primera colección legal, se produjo un fuerte escándalo, ya que la editorial china tradujo el título Tintín en el Tíbet como Tintín en el Tíbet chino, sin consultar con los dueños de los derechos en Bélgica. Pekín quiso de este modo reivindicar la pertenencia de la región del Himalaya a China, aunque el año siguiente, en 2002, rectificó el título ante las peticiones de la editorial belga Casterman, que declaró que habían reclamado el cambio "no por razones políticas, sino simplemente para defender la autenticidad del original".




Los mangas japoneses dominan el mercado de las historietas en China, pero los editores de Tintín confían en que la reintroducción del héroe belga aportará un nuevo aire a las ventas. "Éste es un mercado de un tamaño considerable. Por supuesto que hay un aspecto comercial en todo esto, pero se trata también de rendir tributo a Hergé en un lugar que adoraba", señaló Louis Delas, director de Casterman, informa France Presse.

China es el único país que Tintín visita dos veces a lo largo de sus peripecias por todo el mundo. En El loto azul viaja a Shanghai, en la década de 1930, y se pone del lado de los chinos, frente a la ocupación japonesa, lo que siempre le ha despertado las simpatías de Pekín. Pero no lo suficiente para aceptar su anticomunismo ruso.


*Tomado de www.elpais.com

martes, 26 de enero de 2010

Contraste



Por Conrado Roche Reyes

Como siempre, por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa —con una pequeña gran ayuda del IMSS— pesqué una terrible bronquitis que me mantuvo en cama durante cinco largos días.

En estupidez propia sólo de mí, después de varios años sin fumar consuetudinariamente, por algún motivo de autoflagelo inconsciente, regresé al cigarrillo, pero con fe.

En realidad jamás lo dejé por completo, de vez en cuando me fumaba un pitillo. Creo, en mi mente putrefacta lo hice en el momento en que entró en vigor la ley antitabaco, marginándonos a más de 20 millones de viciosos, asesinos pasivos. Por lo general, escribo de noche. Mi depa es pequeño. En el lapso de cuatro meses aquello ya parecía un depósito de colillas (llené un cubo con ellas) y el olor a humo fue ya parte del ambiente.

Con eso del cambio climático, el calentamiento global, capa de ozono, tuvimos unos días de heladez bien gruesa. Yo duermo en hamaca. Por las noches, pese a ponerme dos swuéteres y un flus para dormir, el frío era insoportable. Me pasaba la noche tosiendo y despertaba ronco. Lo que sucede es que mi cuneta tiene un tragaluz por donde se colaba el “chiflón”.




Por esos días me tocó chequeo mensual (padezco H.T.A.) y aproveché para plantear al médico aquella falta de aire, flemas, tos y fiebre.

Amigo lector: ¿Haz acudido al Seguro por cuestión salud? Si ya, entonces sabrás a lo que me refiero a continuación. Es un verdadero calvario de por lo menos cuatro horas. Soy del turno vespertino. Nominalmente se recibe atención por medio de citas (mismas que, al menos en donde consulto no se respetan) o “fichas”, esto es de la siguiente manera:

Llega uno con varias horas de anticipación. Esa vez fui a las 11:30 a.m. Pregunta a los que llegaron antes que quién es el último del turno de la tarde. Algún paciente levanta el dedito. “Entonces, voy después de usted”. Y… a esperar en unas comodísimas, confortables y modernas sillas (ajá). Aquel día que no respetaron mi cita, la señorita que atiende y que llega después de las 2 de la tarde, ante mis reclamos, me dice que hable con el director. Subí, y el señor no estaba.

Me atendió su secretaria, la mujer más amable (juar) del mundo. Educada en Eaton. Esta, después de un café (juar) me explicó con sus versallescos ademanes y su dulce y amable voz (ja, ja, ja) que el director no se encontraba y que ella se largaba porque “tengo hambre”.

Su rubio pelo, arreglado pienso yo en la mejor estética, el mejor SPA, piel blanca (“uá” morado obispo). Y me dejó con la palabra en la boca. “¡Qué fina persona es usted!”, le dije.

“¡Finísima…¿y?”, y se largó.

Verdadera tránsfuga de las “sayonaras”, “calzaletas”. Regresando al día de la tos. El consultorio (16), en donde los doctores no duran más de tres meses, se encuentra en la parte de atrás del edificio. Junto a un enorme escampado, estacionamiento. Allí esperamos balando. De pronto, se desata un ventarrón con aire frío. Da pena mirar especialmente a las viejitas soportar dichas inclemencias (cuando es época de calor, el resistero es insoportable).

La tos se me recrudeció. Me sentí con fiebre. Ya han pasado más de tres horas. No hay un solo filtro de agua. La angustia y desesperación —y los nervios— han hecho presa de mí. Y tos de perro. Y calentura en aquella heladez.

Finalmente llegó mi turno:
—¿A qué vino?
—Chequeo mensual.
—¿Es usted hipertenso?
—Sí, y también del sistema nervioso, pero hoy me siento muy mal. Tengo tos, se me dificulta respirar.
—Le voy a dar sus medicinas para la presión, y una caja para sus nervios de “X” pastilla.
—Doctor, siempre me recetan dos cajas.
—No puede ser. Sólo tengo autorizada una.
—Doctor, hace más de 15 años que esa es mi dosificación, cheque usted.
Jamás despegó los ojos de su “compu”. Y terco en reducirme la dosis.
—No puede usted suspender el tratamiento porque no es un medicamento fácil. Yo necesito las dos o sufriré una descompensación.

A duras penas, accedió. Y para lo de mis flemas, ¿sabe usted que me recetó? Sí, sí lo sabe: ¡Paracetamol!

Salí con mis recetas y otra espera angustiosa: La cola para la farmacia. Acortando mis viacrucis mensual, salí de allí cinco horas después. Como todos, mentando madres. Por la noche, no soporté el malestar y le hablé a mi hija Cinthia. Ni tarda ni perezosa me llevó a un Dr. Simi. Nada más poner el galeno el estetoscopio en pecho y espalda, dio su diagnóstico: “Fase crítica de bronquitis. Hay que nebulizarlo dos veces al día, unas inyecciones, antibióticos, y que no duerma en ese cuarto. Pero todo a la voz de ya”.

A partir de esa noche me quedé en casa de mi hija Tania, siguiendo al pie de la letra el tratamiento.

Dentro de la enfermedad, comprobé una vez más que les inculqué valores y cristianismo. Nada me faltó. Dos veces al día una me inyectaba. Tania y mi yerno Alberto muy pendientes de mí.

Y lo más grandioso, reconfortante, una bendición de Dios: mis nietas, (cuatro y tres años). A quienes he disfrutado plenamente. Comprobado su inteligencia. El auténtico abuelo clueco jugando con sus descendientes. Hermosas, vivaces. Es, hoy lo comprendo, un privilegio ser dador y prolongador de vida.

Muchas gracias Alberto, Tania, Cinthia, Lalo (mi hijo) y la nueva futura miembro de la familia, Ana.

Estas cursilerías reconcilian, ya que tengo ejemplos muy cercanos del abandono de algunos hijos a sus padres. ¡Hossana!, ¡Aleluya!, les amo.


Por esto!, 20 de enro de 2010.

lunes, 25 de enero de 2010

El Nigromante y Yucatán



Por Jorge Cortés Ancona

A finales del imperio de Maximiliano, Ignacio Ramírez “El Nigromante” (1818-1879) fue traído preso a Yucatán por razones políticas, para después ser trasladado a San Juan de Ulúa. Periodista, político, hombre de acción, famoso por sus polémicas y por sus ideas de ateísmo y materialismo, difíciles de asimilar para la época en que vivió, fue también un poeta autor de poemas memorables.

Tal vez no haya dejado mucha huella Yucatán en él, ni él mismo en Yucatán, pero hay algunos vínculos de carácter literario.

Para empezar un poema a base de décimas donde este distinguido ateo tiene motivaciones de ir a una iglesia, con toda ironía, por encontrarse a dos parejas en arrumacos amorosos junto a los templos cerrados, quizá los lugares más cómodos de esos tiempos para el asunto.

Citamos las dos donde se menciona literalmente a nuestra capital yucateca. La primera dice: “Mérida feliz, no en vano / ha derramado belleza / sobre tu frente y riqueza / el cielo, con larga mano; / un arranque de cristiano / en tus muros he sentido, / y conturbado he salido / a la calle solitaria: / ¿quién escucha mi plegaria/ que a un templo me ha conducido?”.

Y la segunda: “Mérida feliz, no en vano / te ha derramado entre rosas / tantas chicas amorosas / el cielo con larga mano. / Yo de su celo cristiano / que bien probado contemplo, / quisiera tomar ejemplo; / y si acaso otra ocasión / me viene la devoción, / iré acompañado al templo”.

Hay una composición en octavas reales titulada “Tipos Provinciales. Fragmentos de un poema”, donde no deja con cabeza a ninguno de los estados que en ese entonces constituían la República Mexicana. Un par de ejemplos dan fe de su atrevido sarcasmo: “Siempre andará con el rosario en mano / y tragará camote el queretano”. Y respecto a Durango: “Allí se viviría eternamente / con que no hubiera ni alacrán ni gente”.

Luego de decir que “al saludarse, sácanse las tripas. / Ese estado feliz es Tamaulipas”, continúa diciendo: “No proceden así los yucatecos; / pues ya sean de Mérida o de Campeche, / ya se injurien por blancos o por mecos, / oliéndose a cazón en escabeche, / dan armonía a sus acentos huecos / y bogan juntos en su mar de leche: / todos tienen el modo extraordinario / de apaciguarse a costa del erario”.

En la siguiente estrofa hace referencia al infame tráfico de personas mayas de la época: “Los yucatecos como guacamayas / ponderan sus ruinas, y el viajero / por verlas llega a sus desiertas playas, / y en medio al henequén, a un pueblo entero / mira haciendo y vendiendo gentes mayas. / La novia cuando huele algún dinero, / ‘Regálame una esclava, amigo mío’, / le dice, ‘una hija va a vender mi tío’.

En uno de sus poemas inéditos, en tercetos cuyo segundo verso queda suelto (un texto presumiblemente inconcluso) hay un hecho enigmático. Se titula “Netzahualcóyotl”, donde el sabio rey de “Tescuco” o Texcoco, se sube a la azotea de su palacio para pedir alguna idea a cada rumbo, luego de lo cual sus cortesanos han de escuchar boquiabiertos estas palabras: “Admirable noticia pero cierta / de Yucatán llegando hasta mi oído / tres veces me ha gritado: ‘¡Vive alerta!’”. ¿Una premonición de la futura conquista española?

Habrá que seguir rastreando estas huellas de los héroes liberales en Yucatán.



Por esto!, 20 de enero e 2010.

domingo, 24 de enero de 2010

Orates frates

Por Conrado Roche Reyes


Existen en Yucatán verdaderos maestros de la actuación, la elocuencia, la oratoria practicadas éstas no ante un público, en un escenario o tribuna, sino en la vida diaria. Sienten verdadera aversión a ejercer lo que llamamos un trabajo “normal”. Ellos, gracias al don con que nacieron, viven del verbo y la actuación, el cultivo, pero permanecen invictos en eso de laborar. Todos los días salen a la calle con un solo pensamiento: “A ver a quién chingo”. Su aspecto físico y su ropa deben ser apantallantes, aunque no tengan un centavo en la bolsa. Quien no los conoce, da por descontado que se trata de alguien “apotalado”.

Hace uso años publiqué mi libro “El cultivo yucateco”, en el cual presento, solamente presento, sonados casos de aquello. El profundizar en el porqué de ello no corresponde a mí. Hoy relataré maneras de comportarse y hasta dónde es capaz de llegar uno de estos seres para conseguir su fin.

El fraccionamiento Francisco de Montejo es una ciudad insertada en otra con más de 30,000 habitantes. Si en las colonias tradicionales nunca se llega a conocer a todos, imagínese en aquel microcosmos.

Un farsante –gran actor de vida— vio en ese lugar un filón para hacer dinero. Los colonos, nuevos en el fraccionamiento, un día miraron a un hombre, blanco y güero, sin camisa, levantaba a mano limpia lo que terminó siendo un “jato”, -cuatro palos y un poco de “xir” por techo. Al acabar, el constructor, ante el asombro y curiosidad de los vecinos, se lavó y se puso una sotana. Se me olvidó decir que usaba barbas. “¡Es padre!”, comentaron casi al unísono los vecinos. Como es de esperar, no faltó la señora que se acercó y habló al sacerdote (el padre Miguel), quien le informó que construía la capilla de aquel rumbo, y que con el favor de Dios y sus feligreses, se convertiría en iglesia de bloques y cemento, y sería consagrada a San Teodosio. Para entonces ya se había reunido buen número de gente. Todos dispuestos a colaborar. “Esta humilde choza celebrará su primera misa el próximo domingo” y se soltó a hablar dejando arrobadas a las mujeres que en ese instante formaron el comité para recaudar fondos para la construcción de la iglesia.

La misa del domingo fue algo tan bizarro que es difícil de explicar. El “padre Miguel” fue a cuanta misa pudo, pero su celebración fue sui géneris. Todo al revés (él no sabía ninguna oración), sin embargo, su sermón, larguísimo, fue tan convincente que la grey salió feliz comentando las palabras —recalcó lo de la limosna— tan bonitas y diciendo acercad e la misa, “nos pareció raro porque es un padre moderno. Dicen que es jesuita y estudió en Roma”.

Durante un tiempo, las cosas rodaron bien. Ya había juntado una buena fuerte suma de dinero. Cierta mañana, me encontraba en el “Express” cuando se me acercó un ensotanado. Lo miré de reojo. El, extendió su mano para que yo le bese el anillote que traía. Al levantar la vista, me enseñó la sortija de la cual por un mecanismo salió un pene en miniatura. El se moría de la risa. “¿No me reconoces?” y se quitó al barba falsa. Se trataba de conocido timador quien de sacerdote, diciendo estupideces en la Eucaristía, convenció –y se cojió— a todo el mujerío piadoso del fraccionamiento, y los transó.

Pr esto!, 18 d enero de 2010.

sábado, 23 de enero de 2010

Compañeros románticos


Por Hortencia Sánchez

Encontrar en las colaboraciones de los compañeros de este querido medio el olor a lluvia, a mujer, a palabras que acarician, que descubren, que convencen, es una constante. Frecuentemente leemos escritos donde se rinden sensaciones y amor hacia las mujeres. Estos escritos son motivantes y me hacen pensar en lo injusto que es fomentar que se continúe juzgando a todos los hombres como seres agresivos, parcos y tercos.

Muy por el contrario habrá que reflexionar sobre la existencia de los hombres que se miran duros, serios, pero que tan sólo es una imagen cargada a cuestas, muy en el fondo son sensibles, bondadosos y hasta tiernos.

Al inicio de este año muchos de los colaboradores me trajeron la esperanza de que en nuestro mundo cambie la situación de las mujeres violentadas, que la conciencia habite en los ciudadanos para procurar a sus valiosas mujeres, que más varones se permitan ser sensibles, románticos, dadivosos.




Entre las notas que he encontrado en estos días, pasadas las fiestas de fin de año, me encuentro con una colaboración de Conrado, "Separación". Esta nota es un himno al amor que existió antes de una separación.

Al pasar los ojos por estas palabras me propongo desde este inicio de año recibirlo con enjundia, pasión, pero sobre todo con romanticismo. No quisiera ni por un instante la vivencia de la separación, me dolerían las palabras, el silencio, el no reflejarme en otros ojos, el no sentir la caricia de unos dedos, una boca, un cuerpo, al mar impetuoso que me eleva a los más grandes cielos.

Aunque por siempre necesitaremos también de algo de la pinche tristeza que envuelve el alma, porque, aunque no lo queramos, son necesarias las noches tristes, los días amargos. Ahora entiendo perfectamente, absolutamente, cómo el esqueleto de una golondrina puede alcanzar los magníficos cielos.

Así como varios compañeros me regalan sensaciones con sus escritos, al leer la poesía Gioconda Belli, poeta nicaragüense, me place encontrar palabras que tienen que ver con mi sentir y la maravilla de existir en las diferencias. Descubro a una mujer que se permite apreciar y asumir la fuerza que otorga el poder dar y parir vida, descubrir la pasión por el varón, el hombre, la pareja, el perfecto complemento.

Reglas de juego para los hombres que quieran amar a mujeres


I

El hombre que me ame
deberá saber descorrer las cortinas de la piel,
encontrar la profundidad de mis ojos
y conocer lo que anida en mí,
la golondrina transparente de la ternura.


II

El hombre que me ame
no querrá poseerme como una mercancía,
ni exhibirme como un trofeo de caza,
sabrá estar a mi lado
con el mismo amor
conque yo estaré al lado suyo.


III

El amor del hombre que me ame
será fuerte como los árboles de ceibo,
protector y seguro como ellos,
limpio como una mañana de diciembre.


IV

El hombre que me ame
no dudará de mi sonrisa
ni temerá la abundancia de mi pelo,
respetará la tristeza, el silencio
y con caricias tocará mi vientre como guitarra
para que brote música y alegría
desde el fondo de mi cuerpo.


V

El hombre que me ame
podrá encontrar en mí
la hamaca donde descansar
el pesado fardo de sus preocupaciones,
la amiga con quien compartir sus íntimos secretos,
el lago donde flotar
sin miedo de que el ancla del compromiso
le impida volar cuando se le ocurra ser pájaro.


VI

El hombre que me ame
hará poesía con su vida,
construyendo cada día
con la mirada puesta
en el futuro.


VII

Por sobre todas las cosas,
el hombre que me ame
deberá amar al pueblo
no como una abstracta palabra
sacada de la manga,
sino como algo real, concreto,
ante quien rendir homenaje con acciones
y dar la vida si es necesario.


VIII

El hombre que me ame
reconocerá mi rostro en la trinchera
rodilla en tierra me amará
mientras los dos disparamos juntos
contra el enemigo.


IX

El amor de mi hombre
no conocerá el miedo a la entrega,
ni temerá descubrirse ante la magia del enamoramiento
en una plaza llena de multitudes.
Podrá gritar -te quiero-
o hacer rótulos en lo alto de los edificios
proclamando su derecho a sentir
el más hermoso y humano de los sentimientos.


X

El amor de mi hombre
no le huirá a las cocinas,
ni a los pañales del hijo,
será como un viento fresco
llevándose entre nubes de sueño y de pasado,
las debilidades que, por siglos, nos mantuvieron
separados
como seres de distinta estatura.


XI

El amor de mi hombre
no querrá rotularme y etiquetarme,
me dará aire, espacio,
alimento para crecer y ser mejor,
como una Revolución
que hace de cada día
el comienzo de una nueva victoria.


ritualteatro@hotmail.com



Por esto! 19 de enero de 2010.

viernes, 22 de enero de 2010

García Ponce, Tomassi y “Cariátides”



Por Jorge Cortés Ancona

Cuando se le rindió un homenaje en vida a Juan García Ponce, en su última visita a Yucatán, en el 2002, una familiar suya comentó al auditorio que era un hombre que acostumbraba callar en las reuniones para escuchar lo que otros decían, y de ese modo escribió una obra teatral a partir de una conversación ocurrida en una reunión familiar. Era una historia basada en hechos reales, reconocibles para muchos.




Esto mismo habría de ocurrir en los años ochenta, cuando una novela suya que contaba con muchos lectores era “La casa en la playa”, de la cual varios decían conocer su ubicación y poder identificar a los protagonistas.

Cuando leemos nos interesa ante todo la verdad narrada en los textos y bastante menos la verdad exterior –si es que la hay-, que queda sólo como un punto de partida para observar el modo en que se reelabora un texto, cómo se construye una realidad a partir de otra, vivida en los hechos.

En tal sentido, se ha hablado de la fuerte carga autobiográfica de la obra literaria de García Ponce, quien vivió una vida intensa, llena de viajes y mujeres, en los tiempos previos a la enfermedad, además de las lecturas y el arte que fueron permanentes, lo cual permite sostener esa vinculación con la realidad de su entorno sentimental y de amistades.

En un cuento titulado “Cariátides”, que forma parte del libro “Imagen primera”, editado originalmente en 1963 por la Universidad Veracruzana (y de la cual se han hecho otras ediciones incluso una conmemorativa) y luego en Buenos Aires en 1968, podemos observar esa tendencia a partir de personajes y situaciones reales que se reelaboran para conformar un cuento.

Me es imposible afirmar si todo lo que narra en ese texto –una concisa radiografía de una familia, con sus amores y desamores- es realidad, pero sí podemos destacar un punto concreto, perfectamente identificable, que es el de tener como punto de partida al escultor, pintor, dramaturgo y crítico yucateco Leopoldo Tomassi López para el personaje de Pablo, el padre de familia.

Tomassi fue un destacado estudiante de la Escuela de Bellas Artes de Yucatán, por lo cual tuvo la oportunidad junto con Víctor Montalvo de ser becado para estudiar en España en 1920 (hay una crónica de Antonio Mediz Bolio de esa época, cuando trabajaba para la legación mexicana en Madrid, donde da cuenta de su amistad con los dos jóvenes becados). Las dos obras suyas más conocidas son el Obelisco a Carrillo Puerto, en el Paseo de Montejo, y las esculturas que integran el Pabellón de México en Sevilla, realizado en lo arquitectónico por Manuel Amábilis y en lo pictórico por Víctor M. Reyes. Escribió dos libros titulados “El feísmo en la pintura contemporánea” en 1930 y el fundamental estudio sobre Mérida titulado “La ciudad de ayer, de hoy y de mañana”, en 1951.

Las similitudes de estos hechos biográficos con el personaje de Pablo son susceptibles de análisis, pues tal como el narrador-personaje cuenta: “Pablo había abandonado todo para realizar el sueño de su vida: ser un artista, así, en general, pero especialmente como escultor” y describe su lugar de trabajo como un estudio saturado de objetos disímiles, muchos de ellos de valor, pero dando lugar a un conjunto de “aspecto indescriptible”.

Hay más detalles, de los cuales sólo podemos dar fe de los que se refieren a su vida artística pero de ninguna manera a los psicológicos: “Y además de cientos de esculturas sin ningún éxito, había realizado varios cuadros y escrito y editado por su cuenta dos libros sobre el feísmo en el arte o al parecido; abominaba la pintura moderna, era testarudo e intransigente hasta la locura, soportaba con una sonrisa de tolerancia y compasión la tontería de su esposa (…) y a pesar de todo, en mayor o menor grado –aunque esto sólo lo advertí mucho después- sus tres hijas estaban enamoradas de él”.

En el cuento el escultor tiene tres hijas que son Carmen, casada con un pintor; Gabriela, cantante de ópera, y Elena, estudiante de piano. Además un hijo varón, Enrique “inteligente y practico”, al que Pablo despreciaba igual que a su esposa. De todo ello, sólo podemos considerar que una de las hijas de Tomassi, de nombre Gioconda fue pianista que ya en los años cincuenta ofrecía recitales, en lo cual hay una coincidencia en lo exterior con el personaje garciaponciano.

Las ideas de Pablo compaginan gustos académicos y una función socialmente utilitaria: “Destruía a Picasso, a Braque y hasta a Orozco y Rivera (a pesar de que pensaba, como este último, que el arte debería tener un sentido social y en su libro sobre el feísmo alababa la belleza de esas figuras de obreros sudorosos (…) y en cambio despreciaba la dulzura de tantas inútiles vírgenes renacentistas)”.

Lo autobiográfico se percibe también en la autorreferencia del narrador-personaje que es presentado como un escritor, aunque trabajaba en una oficina donde escribía cartas comerciales, tal como ocurrió durante un breve tiempo con el propio García Ponce. Esto se complementa con un homenaje a la familia a la que se refiere: “Mi interés por la literatura el arte y esas cosas era casi tan grande como el de Pablo, y el ambiente de la casa me fascinó de inmediato”.

Como concluye el cuento “Eran otros tiempos y las cosas habían cambiado desde entonces”.

Por esto!, 19 de enero de 2010.

jueves, 21 de enero de 2010

Influencia de un libro sobre otro

Por Conrado Roche Reyes

En los años 60 del siglo XX, el henequén aún dejaba muchísimo dinero a funcionarios corruptos nombrados desde el centro para “administrar” y “profesionalizar” (hágame usted el maldito favor: enseñar a quienes durante toda su vida se habían literalmente sobado el lomo en los planteles: los mayas) a los campesinos por medio del banco ejidal, verdadera cueva de ladrones, botín de guerra, el gordo de la lotería, y a los hacendados en contubernio con los anteriores. Se embolsaban millones de pesos como siempre con el trabajo esclavo –eso del ejido, leyes a favor del campesino fue en los hechos letra muerta-, se les mantenía más o menos en paz por medio de dádivas, aguinaldos, “reparto de utilidades” y un subsidio que llamaban “alcances”.

Esto propició que el indio trabajador –que tonto no es- imitase a quienes se suponía eran sus benefactores –reportando planteles fantasmas, inflando el número de pencas cortadas, etc. Por esto, los zánganos burócratas y sus similares dueños de haciendas los tacharán de tramposos, ladrones y flojos, adjetivos que les venían más a ellos.

Tal estado de cosas era sabido por todos, más nadie hablaba, mucho menos protestaba. Al contrario, aquellos que se volvieron millonarios en puestos claves, fueron paradigma del hombre inteligente. La sociedad los miraba como personas respetabilísimas. Si el día de hoy hablamos de una ciudad –Mérida- ultraconservadora, hay que imaginarse lo que eran hace 50 años. El status quo en su máximo esplendor. Si alguien se atrevía a dudar, a ser suspicaz en el tema, se convertía en alguien descarriado o loco a quien había que corregir, y la mayoría de las veces lo lograban con la amenaza de la pérdida del empleo o el fuego eterno.

A principios de esa década apareció publicado un reportaje tan combativo y certero, así como valiente denunciando aquel latrocinio con pelos y señales. Al día siguiente o poco después apareció un segundo, ampliando la información del gran robo que se cometía en contra del Estado por quienes manejaban el dinero producto del henequén en la sobremesa de mi casa –era yo un preadolescente- comenté a mi padre tales artículos. Este –papá- me preguntó si quería conocer al autor de ellos, era muy amigo del padre de este periodista, a quien visitaba con frecuencia en compañía de mi tío Braulio Roche (famoso porque se sabía de memoria “El Quijote”) y pasaban horas platicando con el padre de aquellos artículos que conmovieron a Mérida. (“¡Leíste lo del henequén!, puras mentiras de comunistas!). Por supuesto le dije que sí. Un día, nos subimos al coche y me dice que él tampoco conoce personalmente al periodista. Llegamos y nos recibió el papá, ambos se dieron el acostumbrado fraterno abrazo. Después de los saludos de rigor, mi papá le expresa su deseo de conocer a su hijo ya que aquellas valientes denuncias lo tenían muy conmovido. El señor llamó en voz alta a su vástago. Este se presentó y saludó muy erguido, casi militarmente a papá y a mí. “Mira, este señor es muy amigo mío y lo aprecio mucho, es don Conrado Roche y te quiere felicitar por tus artículos sobre el henequén. Desde ese instante ya no me pelaron y los tres se enfrascaron en duras críticas al estado, a los ladrones del banco ejidal, etc.

Fue la primera ocasión que vi en persona a Mario R. Menéndez. De regreso a casa, mi papá comentó que jamás se imaginó que quien se atrevió a publicar aquello, con información fidedigna, nombres y apellidos, fuese una persona tan joven con tanto conocimiento de las teorías económicas.

Poco tiempo después, el mismo periodista, publica un libro que lo convirtió “En un apestado. Mis amigos me rehuían, mis amigas también. Toda la sociedad yucateca me condenó”, -palabras textuales del autor de “Yucatán o el Genocidio”. Aquí es a donde quería llegar, porque estuve leyendo el más reciente libro de Eric Villanueva Mukul titulado “El fin del oro verde” en el cual he encontrado muchas similitudes con el libro de Menéndez. En la presentación de su libro, mismo del que me dio la primicia cuando hablábamos en un café hace meses junto con “El Cando” Jorge Fernández de otro proyecto editorial, bosquejó sobre este su último libro Eric mencionó como su principal fuente “Yucatán o el genocidio”, y Carlos Bojórquez fue más allá. Después de breve glosa del libro y su influencia en la rebeldía juvenil que despertaba, dijo tajante que la lectura del texto “Yucatán o el genocidio”, es referencia obligada para comprender el abandono del campo y exterminio de los campesinos por hambre, son parte medular del proyecto derechista conservador que nos tiene postrados como país. Y vertió elogiosos comentarios –que avalo hasta donde he leído- al libro de Villanueva, ya que éste llega hasta nuestros días corroborando lo predicho hace 50 años en “Yucatán o el Genocidio”.

Por esto!, 16 de enero del 2010.

miércoles, 20 de enero de 2010

Discutamos México contribuirá a la comprensión del país: León Portilla


Por Fabiola Palapa Quijas

La serie de programas de televisión y radio, titulada Discutamos México, en la que participarán alrededor de 500 expertos nacionales e internacionales, dejará una visión actualizada sobre el mundo prehispánico, colonial y el México actual, en el año del bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución Mexicana.




En el Museo Nacional de Antropología, la titular del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA), Consuelo Sáizar, explicó que Discutamos México se compone de 150 programas que serán transmitidos a partir del 25 de enero en los canales 11 y 22, en Radio Educación e IMER y que también se accederá a la programación a través de la página www.discutamosmexico.com

En la presentación del proyecto, el historiador Miguel León Portilla, consideró que Discutamos México es un intento excepcional, y espera que no sea “un programa ligero”, ya que cuenta con la participación de especialistas que “contribuirán a la comprensión del ser de México”.

León Portilla, quien junto con el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma grabó uno de los primeros programas acerca del surgimiento de la cultura mesoamericana, destacó que “nuestra cultura es una civilización originaria, de las poquísimas que se han desarrollado en la historia de la humanidad”.

A su vez, Matos Moctezuma dijo que no serán programas light, porque son 500 investigadores de cultura, historia y arte. “Es un intento impresionante y único en su género, por la cantidad de personas que reúne, por la calidad de los especialistas y por los temas que se abordan. El público será quien juzgue al final”.




El arqueólogo mexicano señaló que Discutamos México dejará “una visión actualizada sobre el mundo prehispánico, colonial y el México actual. Los especialistas expresan lo que en este momento están investigando sobre temas de historia o cultura, desde esa perspectiva será lo más actualizado que exista”.

Agregó que para los programas dedicados a la cosmovisión mesoamericana y al arte prehispánico del país invitó a tres especialistas, quienes se expresaron con total libertad en cada tema.

Al finalizar la presentación del proyecto, la historiadora Patricia Galeana calificó positivamente el programa, sobre todo porque se presenta en un contexto donde “no tenemos independencia ni siquiera alimentaria, se está vulnerando el Estado laico y en el cual tampoco existe justicia social.” Galeana, quien participará en la emisión Reforma y Estado laico, junto con Lorenzo Meyer, espera que las reflexiones en Discutamos México contribuyan a que “exista un cambio real y se respeten y fortalezcan las instituciones”.




El historiador Enrique Florescano, quien también asistió a la presentación del programa, dijo que lo más importante de Discutamos México es que los mexicanos y las mexicanas, que usualmente no tienen tiempo para leer libros, escucharán las reflexiones de los especialistas en asuntos políticos, culturales y demográficos del país.

“El hecho de que les brinden por televisión y radio una suma de todo lo que ha hecho México en estos 200 años será de gran utilidad”, señaló Florescano.

Consuelo Sáizar, durante su intervención, detalló que en las transmisiones “diversas generaciones de académicos, historiadores, artistas, críticos, periodistas, escritores, científicos, muchos de ellos testigos y protagonistas de la historia moderna de nuestro país, intercambiarán sus opiniones y puntos de vista sobre la historia patria, como obra de la razón y de la inteligencia, de la cultura y del valor”.

Destacó que entre los temas figuran las ciencias, la cultura, las artes, los acontecimientos sociales, la construcción de las instituciones y la emergencia de la sociedad civil.

Discutamos México, coordinado por Fernando Serrano Migallón y producido por Isabel Tardán, se transmitirá por el Canal 11 los días lunes, martes y miércoles a las 20 horas; en Canal 22 las emisiones serán los jueves, viernes y sábados a las 20 horas. Lo mejor del programa se repetirá los domingos a las 20:30 horas.

En Radio Educación las emisiones se realizarán los martes, miércoles y jueves a las 15:30 horas, y en el Instituto Mexicano de la Radio (Imer), en distintos horarios y frecuencias.

Finalmente, Sáizar agradeció el apoyo de Fernando Sariñana, de Canal 11; de Jorge Volpi, de Canal 22, de Ana Cecilia Terrazas, de Imer, y de Antonio Tenorio, de Radio Educación, por sumarse con entusiasmo al proyecto.




Tomado de Periódico La Jornada
Martes 19 de enero de 2010, p. 7

martes, 19 de enero de 2010

Matapasiones


PorJorge Cortés Ancona

Hay ciertos olores, ciertas visiones, o auténticas epifanías, que prenden cualquier pasión. Son percepciones de un instante y ya estamos apuntando al objetivo.

Había una mujer que al levantar el brazo provocaba erecciones automáticas. El olor que despedían sus axilas podía acelerar cualquier proceso excitante, incluso hasta llegar a abruptos fines en momentos inesperados. El poderoso aroma se imponía a cualquier desodorante y a cualquier perfume que usara. Tampoco importaban las temperaturas ni la ropa, y sí que era un lío cuando no se estaba en el lugar propicio, qué ansiedad.

Mucho mejor viagra se hubiera hecho extrayendo la esencia de esas axilas. Afrodisíaco auténticamente natural y delicioso.

En cambio, abunda lo contrario, esos elementos que aniquilan en seguida cualquier pasión, por muy calenturiento que se esté. Lo peor de todo es que no siempre son efímeros, digamos que eliminando el obstáculo haga uno que todo vuelva a la normalidad. No, para nada: se pueden volver definitivos, bien registrados en las memorias (Ojo: en relación con la causante, nada más; no hay que especular más allá, malpensados). ¿En qué consiste eso? ¡Vaya usted a saber! Lo común que tienen es que se trata de productos industriales. Cada quien tiene sus propias matapasiones. He observado que casi todos los tienen de tipo visual. Pero para los silvestres pesa más el olfato. Así que ahí va una lista:

-Cremas femeninas para la cara y el cuerpo. Son una barrera no sólo para la nariz sino también de embarramiento pegajoso de dedos y labios.

-Aliento bucal de fritos, tostitos y fritangas similares. Si uno no las ha comido en simultáneo con la musa, puede quedar traumado de besar a una mujer el resto de sus vidas.

-Perfumes de señora en muchachas y de muchacha en señoras. Como que los cuerpos y las hormonas siguen sus respectivos caminos y no se entrecruzan para nada.

-Café capuchino. No sé cómo combinan los ingredientes, que despiden un tufo que aturde de cerebro a pies. En cambio, un café cargado --sea americano, buchito, exprés o moka-- acelera, potencia y enriquece el verbo florido.

-Ciertos polvos para las caras. Huelen literalmente a caca. Al parecer, sólo ocurría con mujeres pasaditas de la madurez, pero de vez en cuando se percibe en señoritas. Aclaro, sólo ciertos polvos (no sé cuáles porque no soy cosmetólogo ni uso esas cosas), ya que hay otros en cambio encandiladores, sobre todo los que huelen a chocolate o a algo dulce.

-Impregnación de cebolla de cochinita pibil. Aunque uno sea altamente cebollero, hay casos que rebasan todo límite. Ahí ya no sólo fregó el asunto con la dama respectiva sino que da lugar a que uno tenga que aprender de nuevo todo, desde la ingenua pubertad.

-Salida de ciertos cafés céntricos meridanos. No sé por qué eso sólo pasa aquí, pero cuidado que sale uno con una mescolanza infernal en ropa y cabello: azufre ambulante. Lo peor es que eso le toca a uno mismo y, por consiguiente, cohíbe ante cualquier situación, por mucha confianza que se tenga.

Nada como el aroma natural de mujer recién bañada o que lleva tres días sin hacerlo. Por donde se huela, el asunto puede ser maravilloso.

domingo, 17 de enero de 2010

Primer amor


Por Conrado Roche Reyes

Enamorado, enamorado, lo que yo concibo con esa palabra, lo he estado solamente dos veces en la vida, y vaya si he vivido. Una época me quise beber el mar –la vida- de un solo buche. La primera vez estaba muy joven, ella, mucho más, 16 años, es decir, era yo mayor por 7 años que a esa edad pesan.

Fue uno de aquellos amores que sólo se dan una vez. Fue el amor de mi vida, aunque suene cursi, todos/as hemos tenido aquel gran amor, imposible de olvidar. Han pasado tantos años desde que siniestros personajes –todos fallecidos de forma dolorosa- nos lograron separar. Sin embargo, a la distancia, conservo tu imagen de adolescente, libre, inteligente, bella. E inspiras aún -te miré en la calle, aunque sé que vives en otro país. No sé si tú me reconociste- me pregunto qué habrás sentido si me viste. Eso, sólo una mujer me lo podría responder. Y escribo lo siguiente:

Descubro poco a poco mi cara, mi verdadera cara que desde hace tanto tiempo, desde el día que te casaste y te fuiste, se disimulaba bajo máscaras de diversos nombres.

Tú, ¿quién eres? Tienes:
Dos ojos
Una nariz
Una boca
Un cuello.

Me remonto a lo largo de tu cuello hasta tu mentón. Y lo beso. Cabe entero en mi boca. Desde allí llego a tus labios, dos pequeñas playas del infinito. De tus dientes, esos dientes que he adorado como faros solitarios en mi isla y que formaban una sola fila blanca en la oscuridad de tu paladar; de tus dientes, llegó a tu mejilla, que intacta ha recibido ya muchos besos no míos. No soy pesimista. Te festejo entero en esta kermés de mi corazón. No quiero llegar a tus ojos. Niego los dos. Los niego como el recuerdo que me aniquila.

Ahora sé quién eres. Eres la que se ha ido. Y por eso te querré siempre.

Es posible que mis sentimientos no interesen a nadie, pero me interesan a mí. Y sin mi, tú no existes. Es tan sencillo. Lo más curioso es que sin ti yo tampoco existo.

Te fuiste por un azar desdichado. Yo vivo también por un azar. Nada nos separa. Y sin embargo no. Lo grito con toda mi alma: existe un refugio para los sueños y recuerdos, un refugio en que la devastación se detiene, y en que tú y yo…

Termino contigo. Si ceso de sufrir por ti, voy a cesar de existir. Si te veo bruscamente delante de mí, voy a perder la cabeza, porque yo sólo sé amarte en fotos.

Digo: voy a olvidarte. Pero en el fondo no lo creo. Pero dime, ¿por qué me ignoras ¿Por qué no vienes a buscarme, una noche, a la habitación del reloj detenido?

Te he amado en mi primera primavera, sin saber lo que significaban el ayuno, la continencia, no estar mas juntos. Tú eras el primer amor. No hay segundo.

Ven a esta gruta con toda la fuerza de tu abrazo.

¡Ven a mí!

Por esto!, 14 de enero de 2009.

viernes, 15 de enero de 2010

El librero perdido



Por Rodrigo E. Ordóñez Sosa


…el vigor del peregrino sólo admite plenitud de trayectorias.
Jorge Pech Casanova


Aún recuerdo el día que lo conocí, en una calurosa noche de abril mientras estudiaba en la facultad de Antropología, se acercó a nuestra mesa para conversar sobre los libros que lo apasionaban y su vocación de librero, pese a las adversidades y las escasas remuneraciones económicas que dejaba la Literatura para quienes vivían de promoverla, seguía ejerciendo su vocación. Su nombre, don Pepe Medina y librero por convicción, profesión que intercalaba con varios trabajos temporales para subsistir.



Nació el 8 julio del 1943 y ante el Registro Civil lo asentaron sus padres con el nombre de José de Jesús Herrera Medina, trotamundo sin más y con la peculiaridad de haber estado en los momentos históricos de Yucatán durante el auge de los movimientos sociales en 1970, haberse sentado a la mesa con los escritores de renombre de la época, haber regañado a los gobernantes en turno y con un libro de anécdotas siempre iniciado, pero que si no alcanzó a tocar el papel, se quedo grabado en todos quienes lo conocieron.

Era, fue y es un peregrino literario, inmerso en la búsqueda de ejemplares raros y libros imposibles de conseguir en las librerías de renombre, un hombre con contactos hasta los países más recónditos del mundo, quienes le enviaban volúmenes de poesía catalana, española, mexicana, yucateca y hasta en japonés. Exiliado en el Distrito Federal, repatriado por sus amigos y vuelto a lanzar por los caminos, mantenía contacto con todos los jóvenes en los cafés, en la Casa de Todos, donde ejerció un tiempo como saca borrachos, y adicto a la noche pese a sus 63 años de edad seguía implacable por las noches, impulsado por un insomnio frenético.

Estuvo cuando Ernesto Che Guevara a travesó Mérida clandestinamente y pernoctó a la espera de la Revolución. Estuvo hombro con hombro durante la euforia de los Sindicatos promovida por Efraín Calderón Lara. Siempre conservo sus historias en mi librero, aquel que ha comenzado a acumular muertos con el paso de los años, sin darle tiempo a la madera de esconderse en los tonos sepia del polvo.

Entre un centenar de anécdotas que escuchamos durante la madrugada, tal vez la más humana y la que recuerdo con más cariño, fue cuando nos encontramos en la Flor de Santiago con mi familia y tenías la barba de varios meses, mi hijo creyendo que eras Santa Clos se acercó a ti para darte la mano. Como siempre tu risa cálida, tu mirada desbordada por la alegría al escuchar su ocurrencia, lo sentaste junto a ti para escuchar su lista de regalos y acabar con un Feliz Navidad y un largo Jojojojo.

Algunos dicen que falleciste el pasado 10 de enero a causa de la diabetes, sin embargo, sé que usted debe hallarse recorriendo los confines de la ciudad, dando vueltas entre las tertulias de los cafés, y no es que haya muerto, sino sólo es un librero perdido que espera regresar a casa.

Como último adiós quiero leerte los versos de Elías Nandino titulado el Mundo y el Hombre:

Cuando naces,
nace el mundo.
Cuando mueres,
los dos perecen.

El tiempo que vives
el mundo dura
y los dos se apagan
en la misma tumba.

Hasta siempre don Pepe Medina, a usted que le apasionaban los libros y la literatura como forma de vida, a usted cuya su risa estridente y su andar por las calles sonámbulas ya formaba parte de la ciudad, no se preocupe por nosotros, sólo estaremos un rato más peregrinando por los días, pidiendo asilo a los años, y pronto nuestros caminos volverán a cruzarse.


Por esto!, miércoles 13 de enro de 2010.

miércoles, 13 de enero de 2010

FCE en 2010

CIUDAD DE MÉXICO.- Tomás Granados, coordinador del Fondo de Cultura Económica, afirmó para Noticias 22 este año el FCE publicará cerca de 160 novedades “que aunque es una cifra importante”, dijo, “es menos de lo que querríamos y menos de lo que ha publicado en sus mejores años". Además de estas publicaciones se harán cerca de 400 reimpresiones en un esfuerzo por reducir costos, a pesar de que el año pasado la reducción de libros vendidos no alcanzó el 10% esperado, sino apenas un poco más del 1%. Entre las obras que se rescatarán destaca el proyecto de publicar las obras completas de Martín Luis Guzmán: “Dentro de las 160 obras siempre es difícil escoger cuáles son 5 ó 10 más importantes. Una es que se van a hacer tres tomos de la obra completa de Martín Luis Guzmán. El Fondo ha publicado, a lo largo de los años, y de diversos modos, los libros de Guzmán. Aquí la singularidad es que van a ser tres tomos con prólogos descriptivos de lo que contienen”, afirmó Granados. A lo largo del año, igualmente, se publicarán los diarios de Alfonso Reyes, siete tomos en total. Otro libro interesante será el quinto volumen de la exhaustiva biografía de Dostoievsky, El manto del profeta, escrita por Joseph Frank. (En imagen, Martín Luis Guzmán).

Tomado de Diario La Tempestad.

viernes, 8 de enero de 2010

El Fin del Oro Verde


A cincuenta años de la muerte de Camus


CIUDAD DE MÉXICO.- Con ocasión de los cincuenta años de la muerte de Albert Camus (1913-1960) que se cumplieron el pasado 4 de enero, se han llevado a cabo distintas actividades en Francia para conmemorarlo. El pasado miércoles, por ejemplo, el canal France 2 transmitió una película basada en la vida del autor de obras cumbre como El extranjero o La peste. El próximo viernes 15 el programa Vous aurez le dernier mot! le dedicará un capítulo especial. De acuerdo a lo informado por el diario madrileño El País, este 7 de enero France 5 dedicará un documental en el que participará la nieta del autor, Catherine Camus. France 3, por su parte, lo hará a través de Ce soir ou jamais! en una semana especial dedicada a la vida y obra del francés. Además de la reedición esperada de varias de sus obras, las librerías franceses también estarán ocupadas por obras que giraron en torno a su vida, como Albert Camus, solitaire, solidaie, de su hija Catherine (en el que se reúnen recuerdos personales e imágenes de archivos privados). También se lanzarán biografías como Camus, une passion algérienne de Stéphane Babey; Albert Camus: fils d'Alger de Alain Vircondelet; Les derniers jours de la vie d'Albert Camus, de José Lenzini;, o el Dictionnaire Albert Camus, de Jeanyves Guérin.

Tomado de Diario La tempestad

jueves, 7 de enero de 2010

Desbordar y tejer palabras



Por Hortencia Sánchez

Cada vez que quisiera aplacar el alma se me ocurre, nada más porque sí, contar con valentía para señalar errores, no sólo los que yo miro o percibo, sino los que escucho que perciben las otras muchas voces que me hablan al oído, esas voces se pronuncian, dicen, no me queda nada más que escribirlo.

No deja de lastimarnos mirar un país casi derrumbado, donde los que cuentan con el poder de manejar el dinero puedan hacer cosas tan terribles como agarrar el recurso de la nóminas de muchos trabajadores, cobrando deudas pasadas. Los bancos ahora se están cobrando “a lo chino” y no existe ley que proteja a la clase media o baja. La gasolina subió de precio y con ello todos los artículos de primera necesidad. La guerra se ha desatado y ahora cada mañana encontramos en la prensa más venganzas, más muertos, como si no se tratara de seres humanos sino de animales desollados, mutilados.

El mundo se ha puesto de cabeza, los atentados y luchas por obtener poder viene rebasando lo poco que queda de cada ser humano, para convertirnos en animales de pelea que luchan por obtener y sacar provecho de los otros.

Los políticos se escudan en discursos, en disputas con los partidos contrarios para achacarse culpas. ¿Por quién votamos? ¿A quién elegimos?, si nadie asume una responsabilidad con un pueblo, con un país. ¿Qué nos traerá la calma, la esperanza? Se hace gran revuelo porque pronto cumpliremos cien años de nuestra Revolución y doscientos de Independencia, se invierten grandes recursos en estos festejos, pero se descobija y se deja solos a los que tanto necesitan del arropo, de los planes y programas de una nación.

El pueblo no mejorará su situación de vestido, de salud, de alimento, de educación, mientras más grande se realice el festejo por estos acontecimientos. Es más, es grosero y humillante, que se inviertan grandes cantidades de dinero para celebrar y conmemorar. ¿Qué festejamos? ¿Qué celebramos? ¿A un país con grandes miserias, con grandes diferencias, olvidado, ninguneado?

En nuestras manos, en nuestra palabra, en nuestras acciones está el cambio para poder vivir y subsistir sin tantas diferencias, agachando la cabeza ante los que nos representan. Exijamos que la situación actual tome otro rumbo, que quien luche y trabaje para vivir con algo de dignidad pueda hacerlo; no esperemos a que quienes están en el poder dejen de estarlo para atrevernos a señalar sus grandes errores.

De los recuerdos más grandes que tengo de mi niñez, es que siempre el presidente --se decía-- hacía lo mejor mientras estaba ahí arriba, en el poder, y una vez que dejaba de estar la burla y el escarnio era lo que lo seguía cada día. En este presente, nuestros gobernantes en turno ya reciben críticas e inconformidades.

Iniciemos el año con valentía, con fervor. Aprendamos de nuestros antepasados que se atrevieron, vivieron su lucha, su dolor, en busca de dejarnos un mejor futuro. Nosotros, en unos cuantos años seremos sólo parte de la tierra, pero nuestra esencia, nuestros hijos seguirán sufriendo o cosechando lo que nosotros hayamos decidido heredarles.

Quiero entregarles valentía para pisar la vida, orgullo de saberse parte de esta patria, sobre todo educación, sensibilidad y arrojo para cambiar lo que en sus manos les sea posible.

ritualteatro@hotmail.com

Por esto!, martes 5 de enero de 2010.

miércoles, 6 de enero de 2010

Alan Moore lanza Dodgem Logic



CIUDAD DE MÉXICO.- El escritor e ilustrador de novelas gráficas Alan Moore lanzó su propia revista impresa, Dodgem Logic; de acuerdo con la crítica especializada, esto marca el regreso de Moore a los medios underground, marcando sin duda una firme postura ante la popularidad que ha obtenido su obra en los medios masivos, especialmente a partir de las adaptaciones al cine que se han hecho de varias de sus obras (especialmente, Watchmen y con menor fortuna La liga extraordinaria). El primer número de la revista (que se presenta bajo la frase “Colisionando ideas para ver qué ocurre”) ofrece, además de artículos (“Viviendo sin dinero” o “Alan Moore regresa al underground”, donde el autor escribe sobre la prensa independiente) e historietas (destaca “The End of the Line”, escrita e ilustrada por Moore) un CD que recorre variados géneros a través de la obra de distintos artistas de Northampton. También hay textos y colaboraciones de Graham Lineham, Josie Long, Melinda Gebbe, Kevin O’Neal, Savage Pencil, Steve Aylett y otros artistas. El sitio oficial de la revista puede visitarse actualmente en la siguiente dirección: Dodgem logic, donde se ofrecen noticias y material complementario a la publicación impresa.

Tomado de Diario La tempestad.

El día después (she is like a rainbow)



Por Conrado Roche Reyes

Primero de enero de 2010. Me despierto como a las dos de la tarde con una cruda espantosa. Después de aguantar el horrendo “rush” de la misma, quien pasó la noche conmigo, anónima veneciana, nos levantamos con un hambre atroz, ella con un hombre atrás. Discretamente me deshice de la frugal compañera, no sin antes pagarle sus emolumentos profesionales. Me dirigí entonces al parque de Santiago, con la intención de comer algo. Las dos cuadras que dista de mi cueva las anduve en un paisaje desolador. Ni un alma en la calle. Sus razones muy válidas tendrán quienes aseguran que así les gustaría que estuviese Mérida todo el año. A mí no. Llego al glorioso parque y no había ningún comedero del mercado abierto.

Sólo me quedaba por allí un “Oxxo”, pero eso de comer un hot dog o un sándwich congelado me hicieron desistir. Intenté comprar POR ESTO!, pero ya se habían “gastado”. Decidí ir al centro. En el trayecto de la 70 sobre la 59 comencé a ver señales de vida humana --perros miré bastantes--, algunos todavía zigzagueando bien “mamados”. De pronto, como si fuera otra ciudad, la plaza grande estaba pletórica de gente, como pocas veces la he visto. Ni en “Mérida en fracaso”.

Pareciera que los meridanos nos pusimos de acuerdo para acudir al corazón de la urbe. Incluso la gente “nice”, esa que nunca pisa “ese lugar de huiros”, abundaba. Y muchísimos huaches, todos/as con algo puesto en la cabeza (no sé por qué les encanta ponerse sombreritos, gorras o lo que sea), también, bastante foráneos con aspecto de “zetas”, sicarios, soldados, etc., pelados como los que salen en las fotos de “arraigados” –que como entran al bote salen al poco tiempo-, abundancia de mujeres bellas. No sé, pero algo flotaba en el ambiente que las puso coquetas. A muchísimas.

A pesar de la deslechada de la noche anterior, me senté en el “Nicté-Ha” ¡Qué mujeres! Los entallados pantalones resaltaban bellos traseros. Al pasar alguna buenota, casi se me caían los ojos mirando fijamente esos glúteos. Ellas, al darse cuenta de mi baba, los movían más cachondamente, y hubo una que me descontó –hasta me puse los lentes para comerte mejor, perdón, para mirarla mejor, entonces, volteó la cara abruptamente y me miró, sonrío, y caminó como teibolera en la pasarela. Los generosos escotes y senos --gracias a Dios han vuelto a estar de moda—que hoy usan las mujeres, no eran cubiertos disimuladamente al notar que descaradamente les miran. No, ayer hasta los resaltaban, también disimuladamente. Ya juntando los brazos, o de plano, asentándolos en la mesa. Esto me hace recordar a una amiga de Monterrey, a la que pregunté qué sentía cuando los hombres le miraban las nalgas –las tenía comibles-- y me respondió con su acento regio: “si están guapos, ‘mushas’ cosas, si están feos, nada”.

Crucé a la plaza donde escuché a un estupendo grupo musical callejero, pero que tocan realmente bien, hacen primera, segunda y hasta tercera voces. Son lo que aquí han dado en llamar “artistas alternativos”. Reunieron a buen número de gente. Estos no se disfrazan (aunque toda ropa es un disfraz), no se ponen lacitos ni trencitas, visten ropa “normal”, y lo principal: se les ve limpios.

Vendieron muchos CD’s de ellos. Miré la portada. Los miembros del grupo con sus respectivos instrumentos, ellas arregladitas en una foto de estudio. Son el grupo “Sendero” y andan por todo el país. Luego llegaron los tamboreros que nos deleitaron con percusiones de Zaire, Costa de Marfil, etc., según su líder, y con una hermosa mujer bailando como los ángeles, me quise quedar por horas pero el hambre apretó.

Fui entre el maremagnum de gente al Bazar García Rejón. Sólo un puesto abrió y estaba lógicamente lleno. Esperé y comí cinco tacos de perro de casta, esto es, castakán. De allí, al Colón. Sorbete de elote. En un kiosco de Picheta compré el POR ESTO! Leí el hermoso artículo de mi amiguérrimo Carlos Bojórquez, en el que vierte elogiosas palabras a mi persona: Gracias Carlos.

Regresé a casa y comencé a leer una novela de Adán Echeverría que alguien me obsequió ¡El Diluvio! No pude avanzar más de tres páginas por las lágrimas de estética emoción. Es fenomenal. Léala, cómprela.

Aprovecho para dar las gracias a todos aquellos que me mandaron mensajes de felicitación y yo, deseo a todos el doble de lo que ellos a mí. Feliz Año Nuevo y que se cumplan sus deseos a Tere, Jéssica, Carmen, Miguel, Rafael, Faulo, Edgar, Evelio, a Doña Lupita, Wendy, Arelly, Elmy, Miguelina, Patricia y, sobre todo, a mis ángeles de la guarda: Conchi y Gina. A Jorge, Justo, José, Don Pris, Raúl, Mario hijo, y, por supuesto, a nuestro Director General, Periodista (after all) Mario R. Menéndez. Si alguien se me escapó, también el mismo deseo.

*Llegó una nueva remesa de mi libro “Los Nuestros II”, de venta en Librería Burrel.
Comentarios al 99999-01-58-86


Por esto!, marts 5 de enro del 2010.

martes, 5 de enero de 2010

Presentación de Cuaderno de los sueños, de Manuel Iris


Aniversarios literarios del 2010


Por Jorge Cortés Ancona


Muy cargado estará en materia de aniversarios este 2010. Además de las importantes conmemoraciones de nuestra Independencia y nuestra Revolución, habrá varios nacimientos de escritores a considerar. Por ahora, nos limitaremos a los que corresponden a los nacidos en 1810, 1860 y 1910.

En 2010 se conmemora el bicentenario del nacimiento del novelista y cronista mexicano Manuel Payno (fallecido en 1894), autor de novelas como Los bandidos de Río Frío, El fistol del diablo y El hombre de la situación. También dos españoles cumplen su segundo centenario natal: el filósofo Jaime Balmes (1848) y del pintor y escritor catalán Pau Milá y Fontanals (1883). Igualmente, el político, jurista y escritor argentino Juan Bautista Alberdi (1884), el poeta y novelista francés Alfred de Musset (1857) y la novelista inglesa Elizabeth Gaskell (fallecida en 1865), más conocida por su biografía de las hermanas Brontë.



Anton Chéjov



En 1860 nacieron el novelista colombiano José María Vargas Vila (1933), el escritor venezolano César Zumeta (1955), el filósofo y médico argentino Alejandro Korn (1936), el poeta catalán Joan Maragall (1911) y el lingüista danés Otto Jespersen (1943). Dentro de estos sesquicentenarios, de manera muy especial destacamos lo que será una conmemoración de poetas ligados a la poesía contemporánea, cuyo primer nombre a mencionar es el del iniciador del verso libre, Jules Laforgue (francés nacido en Uruguay y muerto prematuramente en 1887), y lo que será una conmemoración de grandes narradores rusos entre los que figura Anton Chéjov (1904).

En 1910 vieron la luz la poeta católica mexicana Concepción Urquiza (fallecida en 1945), el arqueólogo mexicano Ignacio Bernal (1992), la escritora cubana para niños Dora Alonso (2001), los narradores chilenos María Luisa Bombal (1980) y Francisco Coloane (2002); la poeta uruguaya Sara de Ibáñez (1971), el poeta, ensayista y novelista cubano José Lezama Lima (1976) y la novelista y dramaturga brasileña Rachel de Queiroz (2003).

De Argentina provienen varios centenarios: el filósofo Risieri Frondizi (1985), conocido por su libro ¿Qué son los valores?, publicado en México; el novelista, cuentista e historiador de la literatura hispanoamericana, nacido en Argentina, Enrique Anderson Imbert (2000); el poeta y novelista Enrique Molina (1997), el escritor y pintor gallego-argentino Luis Seoane (1979), el novelista Manuel Mujica Laínez (1984) y la investigadora literaria María Rosa Lida de Malkiel (1962).

De España tenemos nada menos que a Miguel Hernández (muerto en penosas condiciones en 1942), al pintor y escritor Ramón Gaya (2005), al historiador catalán Jaime Vicens y Vives (Francia en 1960) y a dos ganadores del Premio Cervantes: el poeta Luis Rosales (1992) y el novelista Gonzalo Torrente Ballester (1999).



José Lezama Lima


En el caso de Francia, es de interés la lista en sus vínculos con el teatro: el director teatral y ensayista Jean-Louis Barrault (muerto en 1994), el dramaturgo Jean Anouilh (1987) y el tormentoso novelista y dramaturgo Jean Genet (1986). Asimismo, el novelista Julien Gracq (2007) y el biólogo, ganador del premio Nobel de Medicina, Jacques Monod (1976), de gran influencia por su libro El azar y la necesidad.

Por último, tenemos al novelista inglés Paul Bowles (1999), quien vivió muchos años en Marruecos; el novelista chino Qian Zhongshu (1998) y el impostor británico Lobsang Rampa (cuyo verdadero nombre era Cyril Henri Hoskin y que falleció en 1981), autor de best-sellers en los que hizo creer que era un monje tibetano, aunque nunca estuvo en el Tíbet ni sabía leer o hablar tibetano.

Por esto!, viernes 1 de enero de 2010.

lunes, 4 de enero de 2010

Reflexiones



Por Conrado Roche Reyes


A L.M.C.L., de mí para ti

Vivo sometido a tu espectro. Donde quiera que vuelva la mirada, descubro tu rostro. Mis manos se han paralizado en la sequedad de los hechos. Cuelgan como estalactitas sobre desordenadas cuartillas. Me has ganado completamente. Tus ojos me han invadido. Te conozco ahora bastante bien para decirte que no te quería pero que has desencadenado en mi todo un mecanismo: mi cerebro, mi corazón, todo mi cuerpo se han puesto a tu servicio. Soy una pantalla que parecía inmensa un momento antes y que se ha encogido de pronto al llenarla tu imagen. Comprendo hoy que para contenerte yo tendría que haber sido tan vasto como el universo. Pero aún tal como soy, llego a contenerte aunque desbordes por todas partes. Las gotas que dejo en mi camino son para que los otros puedan encontrarte allí donde te he abandonado, recobrarte y llevarte más arriba. Debo decírtelo francamente, empiezo a cansarme.

Primero me había curado para ti. Como satélite que soy, te había robado la luz y por un instante parecí más luminoso. Después, recorriendo la órbita del tiempo que seguimos todos, comencé a debilitarme y a declinar. Y hoy me encuentro en ese punto de nuestro planeta desde el cual la Luna ya no es visible. Y no sé siquiera si volverá a salir.

Mido el espacio que nos separa por los cigarrillos que fumo en cadena. Estoy contento de no poder cambiarte. A los otros sí puedo. Pero a ti no. Me has invadido con tu eternidad de subconsciente.

A medida que te dejo escapar de mis dedos hábiles, de mis manos hábiles de sobreviviente, empiezas a refugiarte para mí en una región que yo llamaría la región del sueño. Tu verdadero rostro lucha entre las pesadillas y el estado de vigilia, que no es sino otra pesadilla puesto que tú no estás. En los sueños existes realmente, puesto que estos no existen.

Dados los sentimientos violentos que alimento hacia ti –sentimientos de traición, de envidia, de sensibilidad enfermiza o de depresión melancólica—, poco me importa. Pero en cuanto abro los ojos y no te veo, siento como un mar de ausencia a mi derredor y me pongo a odiar todo lo que me ata.

Sí puedo avanzar soltando lastre. Cada mañana me revela mejor el alejamiento. Ya no sé cómo alcanzarte. Tu rostro, faro de tantos otros, sólo trae a mí la soledad del guardafaros. Me alimento de náufragos que no consolarán jamás. Pero lo que estoy diciendo es excesivo y falaz, porque yo no soy para todo lo concerniente a la realidad el centro del mundo. Para todo lo concerniente a mi realidad íntima –yo soy el centro—, cada uno lo es con respecto a los otros.

Pero ya no soy sino el que adoraba tu rostro y que en el vacío que dejaste se ha quedado solo, silbando como el viento. Y esos silbidos son como los de los trenes, es decir, románticos. Pero el romanticismo ya no es de nuestra época. Hoy los ruidos son más violentos y nada prolongados, son más metálicos y nada quejosos, más ritmados y no ya confinados en los límites estrechos de un solfeo. Los sonidos de hoy, en el fonógrafo, formarían aristas, trazos descosidos, curvas, cruces, dibujando una estructura asimétrica donde, a pesar de todo, una golondrina podría posarse y un papagayo engancharse legándonos su esqueleto. Me he convertido en ese esqueleto, golondrina de mi corazón.

Al pensar así en ti, adquiero el derecho o un pretexto para no acercarme más realmente a ti. En mis pesadillas me parece que me necesitas porque tú también tienes exigencias. Quisiera entonces ir en tu ayuda, pero me parece que unas cadenas que no puedo romper me tienen amarrado. Me despierto empapado de sudor. Y pienso entonces con alivio que ya no estás. Yo digo con alivio, aunque pueda parecerte muy extraño, pues en el fondo no tengo ningunas ganas de cambiar. Me gusta este pequeño refugio. Moriré en él, no contigo. Sólo tu me has dado el sentido de lo infinito. Hubiera debido vivir de otra manera para ser hoy distinto. Pero esta vida única que se nos ha dado…Tengo la angustia de esta vida única que se nos ha dado. Desde que no hablo y pienso de más, mi voz ha madurado.

Todo esto, como habrás comprobado, no te concierne. Me concierne sólo a mí, y a ti ¿qué te importa? Lo que me importa es que tú creas en mí la necesidad de decírtelo, tú y ninguna otra. Desde entonces hay, entre nosotros, un vínculo. Me siento bien, me siento mal, espero, desespero, de acuerdo contigo. No podemos vivir juntos por la sencilla razón de que pertenecemos a mundos tan diferentes. A veces, en mis sueños, oigo tus reproches; me dices que me necesitas como ser humano, que es demasiado egoísta ser el único que sufre. Y te amo entonces por esas tonterías que hacen o no hacen nuestra vida: por un cigarrillo que te encendí un día, por un disco que escuchamos, por la bofetada que podía dar y no diste. Estas son las pocas reflexiones que quería hacerte antes de volver a mi cuarto, porque tu sangre, tus huesos, tus vísceras, vivirán conmigo eternamente transformados en luz.

Por esto!, viernes 1 de enero de 2010.
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