viernes, 15 de octubre de 2010

Nuestra austeridad tradicional


Por Jorge Cortés Ancona

La ostentación ha sido una discordancia en la historia de esta tierra llana y pedregosa. Cuando veo esos espectáculos llenos de recargamientos, esa expresión tan saturada de circunloquios y palabras domingueras, esa cosmética de obras, acciones e ideas, entendemos por qué a veces fracasan tantos proyectos de otro modo viables.

La austeridad ha sido el sello rector de Yucatán a lo largo de su milenario pasado. Los mayas del estilo Preclásico y Clásico, antes de la llegada de los fuereños itzaes lucían una arquitectura con escasa decoración, como se puede ver en Dzibilchaltún. Aun el estilo Puuc, el más ornamentado, se basa en la repetición de esquemas geométricos y de los mascarones de Chac y no en la profusión de elementos heterogéneos (ni siquiera en el delirante Codz Poop, de Kabah). En su iconografía, los dioses mayas están más delineados con mayor claridad que los temibles dioses aztecas.



Con la evangelización cambiaron los ritos y la parafernalia pero no la esencia. Caracterizados por la humildad, los franciscanos erigieron una gran cantidad de iglesias en la parte de norte de la Península yucateca, con una eficacia estructural y una austeridad de ornamentos acordes con su voto de pobreza. Esas iglesias imponen por su sencillez exterior e interior y son la manifestación en piedra de todo un carácter colectivo.

Incluso lo poco que tenemos de barroco es también austero. Estructuralmente, a nivel de edificios nada es barroco en Yucatán y en lo ornamental no hay nada churrigueresco sino un barroco a secas, como se ve en la iglesia de La Candelaria, de Mérida. Incluso, la única fachada que tiene una composición barroca y no sólo ornamental, que es la del templo de San Juan, se limita a las ondulaciones y a su remate mixtilíneo y hasta sus estípites (ahora remarcados en color blanco) en las torres pueden calificarse de sencillos si se comparan con los de otras iglesias del país. El barroco popular de retablos como los de Teabo, Yaxcabá, Maní, Tipikal y Santa Elena manifiesta una digna humildad.

Las casas coloniales de Yucatán son ejemplo de austeridad, casi siempre sin ornamentos y cuando los hay son muy escasos y discretos. La excepción es la primera casa concluida en Mérida, que fue la de Francisco de Montejo con su agresiva portada de estilo plateresco, obra de arte ostentadora de poder y de violencia. 

En Yucatán no hubo palacios coloniales como los de México y Puebla.
A nivel popular nuestra austeridad se percibe en los altares de muertos, modestos, que tienen lo que deben tener, muy lejos de la profusión de objetos, flores y colores de los que se dan en otras regiones de México. De ninguna manera un tipo de altar es mejor que el otro, porque en estas cuestiones de cultura no tienen pertinencia las comparaciones evaluadoras. Cada tipo de altar vale como tal en su respectiva región. Por ello también la impertinencia de querer imponer las calaveras alegres. Para los mayas y mestizos de Yucatán la muerte es un hecho solemne, asumido con un profundo respeto y que se manifiesta con dolor. Aquí no nos reímos de la muerte ni con la muerte.

Nuestra fuerza y nuestra belleza han estado en la actitud austera, en esa capacidad de emplear pocos elementos para crear obras persistentes a lo largo de la historia. Hasta nuestra nomenclatura urbana es sencilla, práctica y racional con su sistema de coordenadas.

Quisiera que ese espíritu de discreción fuera nuestra conducta habitual, no la estridencia, el aparato escenográfico ni el exceso de palabras sin sentido. Que no sigamos el efecto teatralizador procurado durante la visita de Porfirio Díaz a Yucatán, con obras ostentosas, efímeras e inanes. Un burdo engaño para el dictador, que fue un profético autoengaño para los mismos hacendados yucatecos.

No hay comentarios:

Related Posts with Thumbnails

Eventos de la Red Literaria del Sureste

Eventos de la Red Literaria del Sureste
Presentación de la Revista "Arenas Blancas"

En un peldaño cualquiera de la noche

En un peldaño cualquiera de la noche
Manuel J. Tejada, José Díaz Cervera y Agustín Abreu

Sin lugar para la ternura... Día mundial de la poesía

Sin lugar para la ternura... Día mundial de la poesía
José Ramón Enríquez, José Díaz Cervera, Óscar Oliva, María Ella Gómez Rivero y Jorge Cortés Ancona

Presentación de "La continuación. Esbozo novelesco de la ruptura"

Presentación de "La continuación. Esbozo novelesco de la ruptura"
Joaquín Peón Iñiguez, el autor Juan Esteban Chávez Trava y la Mtra. Celia Rosado durante la presentación de la novela en el Centro Cultural "José Martí" en diciembre de 2008

Repensando la academia

Repensando la academia
Miércoles 26 de noviembre, de 2008

Recital de poesía

Recital de poesía

Homenaje a Salvador Elizondo

Homenaje a Salvador Elizondo
Joaquín Peón, Manuel Iris y Ragel Santana en "La Periferia"

Conferencias literarias

Conferencias literarias
Manuel Iris Herrera en la Biblioteca "Manuel Cepeda Peraza"

Presentación de libro

Presentación de libro
El poeta Jesús J. Barquet durante lectura en voz alta

Jornadas en homenaje a Edgarar Allan Poe

Jornadas en homenaje a Edgarar Allan Poe
Ricarto Tatto, Miguel Ángel Civeira, Jorge Cortés Ancona y Rafael Gómez Chi

José Ramón Enríquez

José Castillo Baeza

Colectivo Marsias

Raúl Pérez Navarrete

Noche de Poesia en la Casa de la Cultura

Noche de Poesia en la Casa de la Cultura
Marco Antonio Rodríguez Murillo, Patricia Garfias y Tomás Ramos Rodríguez

Mesa homenaje a Carlos Moreno Medina

Mesa homenaje a Carlos Moreno Medina
Jorge Cortés Ancona, Rodrigo Ordóñez Sosa y Marco Antonio Rodríguez Murillo

De la vida cotidiana para contar...

De la vida cotidiana para contar...
Jorge Luis Canché Escamilla

La Red...

Homenaje a José Martí

Homenaje a José Martí
Ofrenda floral

Entre amigos...

Rodrigo Ordóñez, Manuel Tejada y Tomás Ramos

En los eventos...

Jornadas en torno a los 5 heroes cubanos

Rosely Quijano León