miércoles, 18 de agosto de 2010

Usureros y otras especies


Por Jorge Cortés Ancona



Están proliferando los usureros, por lo visto, y a sus feroces extracciones hay que sumar a las casas de empeño y a las docenas de tipos de negocios donde las deudas engordan al cuadrado.

Mala costumbre la de andar pidiendo prestado, pero con la dura necesidad qué se le va a hacer. Solución fácil con eso de que el futuro no existe. Nuestra costumbre de considerar sólo el tiempo inmediato nos hace caer en esta trampa demoledora de vidas, familias y capitales.

Hay cimas muy visibles en el negocio de la usura, de todos bien conocidas; sin embargo, hay otras partes que se mueven en terrenos tan llenos de vegetación, que permiten a los usureros pasar plenamente inadvertidos. Resulta difícil de creer que burócratas de sueldo modesto se dediquen a esa actividad. Recuerdo a un par hace varios años, que hacían préstamos por pequeñas o medianas cantidades, sin tener muchos sobresaltos. De dónde provenía el dinero que prestaban era un misterio, pero se afirmaba que era suyo, quizá por alguna venta muy bien hecha de bienes inmuebles o por haber recibido una herencia muy nutrida.



También estaba el caso de un cuida-coches y “viene-viene” que también daba sus préstamos en pequeño, en la calle y a plena luz del día. Hacía felices a muchos porque era fácil de localizar y resolvía el problemita o problemón de volada.

En negocios y oficinas es común ver el carrusel de prestamistas en pequeño, a veces cobijados en la organización de mutualistas. Pululan por las oficinas con los días de pago bien palomeados y ofrecen intereses tan aparentemente bajos que despiertan la tentación de los ilusos, como señora en tienda de ropa rebajada o caballero en hora feliz de video-bar. Aunque no necesiten el dinero, o peor aún, estén ahogándose en deudas, no dudan ni un segundo en adquirir el nuevo lazo asfixiador.

Siempre a nivel oficinesco, recuerdo en los años ochenta a un señor que llevaba a cabo un extraño negocio, consistente en cambiar al instante los cheques quincenales de los empleados mediante un minúsculo pago. Si lo que ganaba un empleado era, por decirlo en términos actuales, 1,284 pesos, el señor se quedaba con los cuatro pesitos y entregaba el resto en efectivo. Si suponemos que les cambiaba los cheques a unos 100 ó 150 empleados, la cifra que tenía que llevar en su portafolio sería de alrededor de 150 mil pesos.

Si consideramos que su ganancia andaría alrededor de unos 500 pesos, cabía preguntarse si valía la pena correr tanto riesgo. Aun tratándose de la tranquila Mérida de entonces, el cambiador no estaba exento para nada de un asalto, máxime que se sabía de sus andanzas quincenales para su generosa labor. Además, en esos años de alta inflación los intereses bancarios permitían obtener esos mismos 500 pesos en cuestión de días.

Sobre todo, una pregunta que nunca pudimos resolver con certeza era la de bajo qué condiciones podía cambiar los entre 100 y 150 cheques en el banco, para recuperar su efectivo y obtener su ganancia, con todos los riesgos que ello implicaba. Piénsese sólo en que se le extraviase un cheque o que el cajero se hiciera bolas a favor del banco y toda la ganancia se habría ido a pique. Por ello era bastante creíble que se trataba del calculado “bisneo” de algún banquero, que quizá lo aplicaba por interpósita persona en varias oficinas públicas con tolerancia oficial de aquel entonces. A fin de cuentas, en su parte visible no se trataba de un delito, aunque vayamos a saber si no se estaba haciendo mal uso de algún recurso bancario o público.

Sobran maneras de practicar la usura o de hacer negocios raros con márgenes de ganancia muy pequeños, pero que generan buen ingreso por su amplio volumen. En esos menesteres abunda la imaginación que nos hace falta en otros aspectos de nuestra turbulenta vida mexicana.

Por esto!, 12 de agosto de 2010.

No hay comentarios:

Related Posts with Thumbnails

Eventos de la Red Literaria del Sureste

Eventos de la Red Literaria del Sureste
Presentación de la Revista "Arenas Blancas"

En un peldaño cualquiera de la noche

En un peldaño cualquiera de la noche
Manuel J. Tejada, José Díaz Cervera y Agustín Abreu

Sin lugar para la ternura... Día mundial de la poesía

Sin lugar para la ternura... Día mundial de la poesía
José Ramón Enríquez, José Díaz Cervera, Óscar Oliva, María Ella Gómez Rivero y Jorge Cortés Ancona

Presentación de "La continuación. Esbozo novelesco de la ruptura"

Presentación de "La continuación. Esbozo novelesco de la ruptura"
Joaquín Peón Iñiguez, el autor Juan Esteban Chávez Trava y la Mtra. Celia Rosado durante la presentación de la novela en el Centro Cultural "José Martí" en diciembre de 2008

Repensando la academia

Repensando la academia
Miércoles 26 de noviembre, de 2008

Recital de poesía

Recital de poesía

Homenaje a Salvador Elizondo

Homenaje a Salvador Elizondo
Joaquín Peón, Manuel Iris y Ragel Santana en "La Periferia"

Conferencias literarias

Conferencias literarias
Manuel Iris Herrera en la Biblioteca "Manuel Cepeda Peraza"

Presentación de libro

Presentación de libro
El poeta Jesús J. Barquet durante lectura en voz alta

Jornadas en homenaje a Edgarar Allan Poe

Jornadas en homenaje a Edgarar Allan Poe
Ricarto Tatto, Miguel Ángel Civeira, Jorge Cortés Ancona y Rafael Gómez Chi

José Ramón Enríquez

José Castillo Baeza

Colectivo Marsias

Raúl Pérez Navarrete

Noche de Poesia en la Casa de la Cultura

Noche de Poesia en la Casa de la Cultura
Marco Antonio Rodríguez Murillo, Patricia Garfias y Tomás Ramos Rodríguez

Mesa homenaje a Carlos Moreno Medina

Mesa homenaje a Carlos Moreno Medina
Jorge Cortés Ancona, Rodrigo Ordóñez Sosa y Marco Antonio Rodríguez Murillo

De la vida cotidiana para contar...

De la vida cotidiana para contar...
Jorge Luis Canché Escamilla

La Red...

Homenaje a José Martí

Homenaje a José Martí
Ofrenda floral

Entre amigos...

Rodrigo Ordóñez, Manuel Tejada y Tomás Ramos

En los eventos...

Jornadas en torno a los 5 heroes cubanos

Rosely Quijano León