viernes, 31 de diciembre de 2010

Flotando en el exceso


Por Jorge Cortés Ancona

Mucho se ha hablado de los “demasiados libros”, de la gran cantidad de publicaciones que se editan o se importan, sobre todo en nuestro país a pesar de sus endémicos bajos índices de lectura y de nivel educativo.

Un hecho que me estremece es el de la cantidad de libros en exposición y venta en tantos lugares. Ese factor de que obras de importancia indudable coexistan con otras de dudoso o ignoto interés. Obras de carácter universal con otras muy localizadas en sus alcances regionales. Sabemos que hay distintos tipos de público y distintos tipos de necesidades, pero también que en el mundo se está editando a gran escala, en unas cantidades que parecen inconmensurables.




En una librería de libros usados de la ciudad de México me encontré con un letrero que ofrecía libros en francés a diez pesos. Esa mesa estaba atestada de ejemplares empolvados de treinta años para atrás y que me puse a revisar con detenimiento sin que hallase nada, ni temas ni autores ni referencias a los que pudiera yo asirme para adquirir algo. Eran cientos y cientos de libros que al parecer no tendrán más destino que el reciclaje en las cartoneras, aún cuando quizá no todos merezcan terminar de ese modo. Tal vez habrá quien sepa encontrar lo valioso de ese cementerio editorial.

Dos años antes había estado en un centro cultural en la Avenida Juárez de Guadalajara donde tenían a la venta varios centenares de libros de autores jaliscienses y de estados cercanos. Ninguno de ellos era de autores para mí conocidos. Hojeé algunos, aquellos que me latían pero no me llevaban a nada. Le pregunté a uno de los que atendían que me recomendara algo, pero las obras recomendadas no me convencieron en la revisión rápida. Había también una exposición de pintura, igualmente de muchos autores y temas, todo un tutti-frutti, que me dejó indiferente. Salí con las manos vacías y esa sensación de que se está propiciando una saturación que sólo nos deja flotando en el vacío del narcisismo y del tiempo perdido.

A veces me despierta sospechas tanta publicación, no en sí misma sino por sus altos precios y su público objetivo. Es de ver el modo en que se inundan las librerías, al grado de que hay algunas que sólo exhiben los libros en calidad de novedades durante uno o dos meses, mientras que otras lamentan no contar con más espacio para ofrecer todo lo que se les envía. Para las primeras, todas de la iniciativa privada, todo libro que no se vende es devuelto sin piedad a la casa editora o distribuidora. No hay paciencia ni consideraciones por cuestión de valores cualitativos, autores, tipo de editorial o precios.

A su vez, las editoriales privadas cuentan con saldos que a menudo se ofrecen en bloque en remates de precios inauditos y de no ser adquiridos son enviados a la recicladora. Por ello, existe en la ciudad de México una feria especializada en saldos de libros. Ahí sí que lo que no sea vendido no tiene más destino que perecer en el ciclo vital de los libros actuales, para dar paso a otros materiales destinados a otros de los tantos usos del papel. Flotamos en el exceso, pero la metamorfosis del papel nos da una salida ecológica.

Buena parte del problema deriva de la falta de información, del insuficiente número de notas y reseñas, que nos orienten y motiven dentro de este inmenso mar editorial.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Tres nobles mayas



Por Jorge Cortés Ancona


En un cuento incluido en el libro “Confabulario” y titulado “Los alimentos terrestres”, Juan José Arreola arma la historia a base de frases entresacadas del epistolario del poeta andaluz Luis de Góngora, en este caso de peticiones reiteradas de apoyo para su supervivencia. Lo que nos dicen las últimas líneas es lo que se repite de múltiples maneras en el breve texto: “Porque 800 reales son flacos alimentos para un hombre de cuenta en este lugar... // Y que me hallo a los umbrales del invierno sin hilo de ropa, anticipados mis alimentos mes y medio para poder comer...”.




Mucho de esta acción de solicitar aparece en los documentos recopilados en el libro “Tres nobles mayas yucatecos”, a cargo de Sergio Quezada y Anabel Torres Trujillo como autores del estudio introductorio, la compilación y la transcripción. En este trabajo académico se aborda la lucha jurídica librada a diferentes niveles de intensidad por Gaspar Antonio Chi Xiu, Juan Chan Pat y Jorge Canul, cuyas vidas en conjunto abarcan buena parte del siglo XVI y principios del XVII.

Todos ellos eran descendientes de “almehenoob”, es decir, de la elite maya y tanto ellos como algunos de sus ancestros habían colaborado con los conquistadores y evangelizadores españoles en sus labores de pacificación y dominio político, económico y religioso.

Hay diferencias entre el lenguaje de un epistolario y el del lenguaje jurídico, más tradicionalista, que mantiene términos arcaicos, que es un lenguaje que tiende a repetirse, a mecanizarse. Pero la condición pedigüeña de la época tanto en España como en nuestro continente es similar: la condición de dependencia del papel escrito, de dirigirse afanosamente al representante del poder, de la riqueza o de la justicia a fin de que ayude a resolver una condición empobrecida: qué clase de entrampamiento en la necesidad de que sean otorgados privilegios pecuniarios.

Este libro se conforma de 17 documentos jurídicos relativos a peticiones para recibir ayuda de costa, exención de tributos y otros privilegios para los nobles indígenas que los solicitan.

Debió ser mucho el desgaste de tiempo, de papel y tinta --que no eran tan económicos como ahora--, de dinero para los abogados y los envíos. Sobre todo la paciencia, aunque hubo diferencias entre los avatares sufridos por Gaspar Antonio Chi Xiu y Juan Chan Pat, en cuanto a la extensión de tiempo y documentos que requirió el primero para salir adelante con las solicitudes de su caso, y el solitario documento del otro para lograr su propósito.

De modo inevitable dentro de la aculturación sufrida, estos nobles han caído en la trampa del complicado mundo jurídico español. Si bien, en el mundo maya había un orden jurídico como ocurre en toda sociedad, carecía de todo el enredo documental y de lentitud de tiempos que caracterizaba a la legalidad española, derivada del Derecho Romano y del Derecho Canónico. Difícil y extraña sería la adaptación de una oralidad predominante a ese mundo documentado, de fórmulas preestablecidas, donde las pruebas constituían más una demostración de poder y de influencias que demostraciones de verdad.

El libro nos hace pensar en el preponderante papel que el mundo jurídico juega en nuestra cultura, sujeta a la obligación del documento, de los trámites inacabables, la invención de testigos, las tautologías presentes entre las preguntas y las respuestas, que parecen letanías y expresiones rituales. El modo en que los gobernantes disponen órdenes y cumplen a capricho las que reciben, aprovechándose sobre todo de los largos procesos para verificar si las órdenes se han cumplido.

Destaco en especial la persona de Gaspar Antonio Chi Xiu, gran lengua, ya que hablaba español, latín e incluso la “lengua mexicana”, quizá enseñado por el indígena nahua Juan de Estrada, también conocido como Juan Duro. Un noble maya vestido a la usanza de España y casado con española. En su vejez, enfermo, ciego y que por estar cojo tiene que andar a caballo. Que era intérprete de los frailes franciscanos evangelizadores y maestro de capilla.

Había aprendido buena parte del conocimiento característico de la vida española, y lleva a cabo la odisea jurídica de sus probanzas a menos de 40 años de que hubiese concluido la conquista española de Yucatán.

En estos 17 documentos desfilan testigos de hechos jurídicos de una época y de una condición cultural que habría de irse ramificando en el transcurrir de los siglos. El estudio introductorio a cargo de Quezada y Torres Trujillo ofrece un claro y documentado panorama contextual y una esclarecedora síntesis del contenido e implicaciones del conjunto documental.

Con este libro en tamaño carta, la Dirección de Patrimonio Cultural del Instituto de Cultura de Yucatán da inicio a la Serie Silvio Zavala de Documentos para la Historia Colonial de Yucatán.

lunes, 27 de diciembre de 2010

The Walking Dead: la humanidad al límite

Por Rodrigo E. Ordóñez Sosa


A lo largo de la historia del cine del siglo XX y principios del XXI hubo una explosión de películas de terror centradas en la figura de los zombies como promotores del Apocalipsis, seres humanos mutados a consecuencia de un virus, un experimento militar fallido, proveniente de otro planeta, sea el origen que quiera, sólo una cosa es cierta: la humanidad es llevada hasta el extremo de su moral y ética para sobrevivir.




Iniciado el género con George Romero con La Noche de los Muertos Vivientes, permanecen algunas constantes en la labor de muchos guionistas y directores, como sería sintetizar la civilización en un grupo de sobrevivientes que representan puntos de vista divergentes sobre las decisiones que deben tomarse para seguir con vida así como el peligro que entraña no los zombies, sino los mismos seres humanos que anteponen sus intereses personal a los colectivos.

La serie de televisión está basada en el cómic mensual The Walking Dead, escrita por Robert Kirkman y dibujada por Tony Moore, donde se narra la desesperación de un grupo de seres humanos ante el inminente Apocalipsis zombi y sus esfuerzos por sobrevivir en un mundo donde las reglas sociales se han torcido tanto, que lo peor que puede pasarte no es ser devorado por los muertos vivientes, sino caer en garras de otras tribus de supervivientes.

Tal vez la televisión no ofrezca muchas opciones interesantes hoy en día, sin embargo la serie que reseñamos tiene una estructura demoledora en cuanto a percepción del mundo social. Las prioridades han cambiado, el agua, la gasolina y la alimentación continúan siendo vitales para los hombres, la diferencia estriba en que son canjeadas por cajas de herramientas, piezas de refacción para vehículos o armas.

En el contexto de la serie, las relaciones humanas son efímeras y las decisiones que deben tomar en caso que un ser amado sea infectado, devastadoras. Las nacientes tribus urbanas recorren el país en busca de alimento entre los escombros, debido a que no pueden asentarse lo suficiente en un lugar, por los constantes ataques de los muertos vivientes. En ellas, la religión se transforma en un verdadero acto de canibalismo, sin simbolismos y la justicia es aplicada cuando ésta no afecta la capacidad de poder de los sobrevivientes, porque se necesitan todas las manos posibles para enfrentar una horda de zombies.




Pese a las dudas que tenían muchos lectores del cómic sobre la calidad de la serie, a más de uno dejó boquiabierto, porque los efectos especiales, la narración visual y la estructura de las secuencias son endiabladamente buenas. Inicia con el alguacil de policía, Rick Grimes, despertando de un coma en un hospital, a consecuencia de un balazo que recibió en cumplimiento de su deber, leyendo las inscripciones de la pared (no la abras, la muerte esta detrás), sale dando traspiés para descubrir una pirámide de cadáveres en el segundo piso del nosocomio, un ejército de moscas sobre la ciudad, tanques y vehículos abandonados, y sin comprender lo que sucede, se dirige a su casa para descubrir que su esposa e hijo ya no están. Ahí empieza la odisea del protagonista, que junto con él, iremos descubriendo que le pasó al mundo.

Después de varias aventuras, encuentros y desencuentros con grupos de sobrevivientes, logra llegar al campamento de un antiguo compañero de la policía. El único defecto que señalaría sería la imitación, al igual que muchas historias sobre el Juicio Final, es la radio de emergencia anunciando un paraíso en una frontera lejana, el giro lo da la muerte de la esperanza y el descubrimiento de que la explicación de la plaga, es que no existe ninguna, (en homenaje a la primera película de Romero, donde la causa de la infección es desconocida, ya que podría ser un virus hasta una contaminación extraterrestre), y con ese descubrimiento la semana pasada concluyó la primera temporada de la serie.

La serie promete giros argumentales diferentes a los plasmados en el cómic, cuyas primeras muestras en los seis capítulos que abarcó la primera temporada dejaron gratas sorpresas para los seguidores del género.

Quienes no han tenido la oportunidad de verla, esta semana repetirán toda la saga y es una buena oportunidad para adentrarse en un proyecto que promete mucho, ya que la muerte siempre ha estado detrás de la puerta, ¿tendrás el valor de abrirla?

sábado, 25 de diciembre de 2010

Ponderan historia de colegios y profesores yucatecos

Mi escuela en el Centenario


Por Carlos E. Bojórquez Urzaiz


Nueva presentación mereció la colección Mi escuela en el Centenario, fascículos que hasta contar veinte irán compilado una revisión de las tradiciones educativas de Yucatán, escrita desde el interior de las escuelas públicas y a partir de sus archivos y los relatos de sus profesores y estudiantes. Esta vez la cita fue el lunes 13 de diciembre a las 7 de la noche, en la Casa de la Historia de la Educación, donde las expresiones de añoranza del profesor Lorenzo Salas hicieron evocar a más de uno, el aroma a lápiz recién tajado y las páginas de su propia historia como estudiante y docente de muchas generaciones. Lo acompañaron en la mesa, el maestro Mauricio Robert Díaz y el doctor Edgar Santiago, quienes con sus comentarios puntuales determinaron el rumbo de una presentación, que devino tertulia entre entusiastas de la Educación y la Historia.

Quizás haya influido en el ánimo imperante, la atmósfera creada por los documentos y objetos escolares antiguos que se exhiben en este recinto, pero fue el caso que Lorenzo Salas, lleno de satisfacción, aseveró que la colección de folletos lo llevaron a pensar que “La escuela es el segundo hogar y el hogar es la primera escuela”, añadiendo que”… Este es un emocionado homenaje a estas escuelas de la Revolución y a todas las escuelas que…albergan el pensamiento libertario de México.” En tono parecido se expresó Edgar Santiago, y la intervención de Mauricio Robert no escapó del acento poético que lo caracteriza.

La colección Mi escuela en el Centenario, está compuesta por pequeños libros cuya paginación es intencionalmente breve, como sencillo el lenguaje que emplean sus autores-Cristóbal León y Lillian Paz Ávila-quienes no los atiborraron de referencias, sin que la sencillez haya hecho descender sus propósitos. En la actualidad se han publicado seis fascículos donde se narra la historia de antiguas escuelas yucatecas, con inclusión de las voces de alumnos y maestros de planteles como la Nicolás Bravo, la Hidalgo, la Distrito Federal y la Manuel Alcalá.

Esta presentación en la Casa de la Historia de la Educación, además de contar con los comentarios y observaciones de Lorenzo Salas, Mauricio Robert y Edgar Santiago, que sería sano incorporar en la próximas ediciones, se suma a la idea de poner los folletos al alcance de todos, en comunidades escolares y en diferentes escenarios donde su lectura ayude a reanimar el orgullo de ser o haber sido profesor, o engalane el paso por las aulas de alguna escuela pública. Destacó la asistencia y participación de los integrantes de la Academia Mexicana de Educación, cuya presencia en la Casa de la Historia de la Educación, fortaleció un vínculo necesario para conformar esfuerzos conjuntos.


jueves, 23 de diciembre de 2010

Las paredes de la escritura



Por Jorge Cortés Ancona

Escribir es traspasar las paredes, para después dar saltos a la vez al vacío y en tierra firme, en un caer y levantarse sin final. Toda una acción construida con el cuerpo, llena de materialidad, de silencios, sujeta a los medios en que se hace visible.




En qué medida, como en la música, los silencios juegan un papel en la escritura. Cómo hacer patente esa pausa sin sonidos, que al público musical yucateco le cuesta tanto trabajo entender ya que aplaude al final de cada movimiento de sinfonía, sin concebir que esos silencios son parte integral de la pieza. Cómo nace el silencio en la escritura, no por el hecho de callarse, no por el hecho de no escribir, sino su plasmación en la obra misma. Ese misterio se desplaza a la deriva huyendo de alguna exploración totalizadora.

Dónde empieza lo que se escribe, cómo se materializa ese pensamiento, en la consistencia de la letra, cuando miramos que la tipografía puede ser una entidad material, visible y mensurable cualitativamente aunque no nos interese lo que está escrito. Uno piensa en la letra impresa, pero a veces el libro puede ser impreso en el respeto a la condición manuscrita, podemos leer esos trazos del autor o de algún transcriptor y entonces tenemos una fuerza extra, como la caligrafía china que, en sí misma, lleva consigo toda una carga de conciencia y de equilibrio.

La escritura se mueve al compás de su modo de materializarse porque no es lo mismo ese pulso que ve correr la pluma que los dedos de ambas manos moviéndose a lo largo de un teclado. Ni siquiera son iguales la postura del cuerpo y la posición de la cabeza. En un caso, una mirada hacia abajo; en la otra, más bien la vista en una diagonal no muy inclinada. Mucho tendrán que ver esas posiciones corporales a la hora de plasmar lo escrito, porque escribir no es sólo un acto mental, sino que lo somático entra en función dentro de una idea de integralidad del cuerpo: también nuestra materialidad física se despliega sobre lo vertido verbalmente.


Nuestros esquemas mentales cambian por obra de la computadora, un acto distinto del escribir a mano o a máquina mecanográfica, donde es conveniente tener completo el texto, porque corregir los errores implica una larga tirada de tiempo. Uno se acostumbraba a armar mentalmente el texto para luego verterlo en la página, procurando, quizá, uno o dos borradores antes de la versión final. Pero la computadora permite que uno arme el texto a pedazos, permitiendo que no podamos empezar por ningún inicio establecido sino que vayamos a saltos, con la certeza de que podemos unir cómodamente los pedazos, hilarlos a tranquilidad para su destino final. Nuestra concepción se fragmenta, ya no sigue un camino directo y total, sino que confía en ese libre armado de las piezas movibles.

En un caso catedral gótica de la escritura donde derribar un pedazo puede significar destruir el todo. En el otro un rompecabezas permutable, que uno puede unir a gusto para formar otro texto. Una escritura por medios digitales puede tener esa posibilidad de apertura, en la cual las partes pueden ser armadas a libertad por el lector dando lugar a cambios de sentido. La forma de concebir será distinta, no una certeza sino una dispersión, el azar jugando su papel interactivo, dejando la puerta abierta a los lectores para ser autores colectivos de la obra. Las paredes en ese caso se vuelven de aire, en la pura virtualidad traspasable e inacabable. Feliz Día del Escritor.


Concha Urquiza: hacia el centenario de una mística



Tomado del suplemento Lectura para todos de milenio.com


Por Mary Carmen S. Ambriz


Son varias las facetas poco exploradas de la poeta mexicana Concha Urquiza (1910-1945). La crítica literaria ha mostrado poco interés en su obra. Para la investigadora literaria Margarita León Vega este olvido lo atribuye a que pertenecemos a una cultura jacobina, y a la secularización que cada vez permea más en nuestro tiempo. “Se piensa que su poesía es confesional y es más que eso. Urquiza es una de las poetas más relevantes después de Sor Juana Inés de la Cruz así como continuadora de la obra de San Juan de la Cruz por su lirismo religioso. La poesía urquiziana sigue una línea retrospectiva para lograr una visión a futuro: del presente (romanticismo, modernismo, neoclasicismo) va al pasado (Edad Media, Renacimiento) y desde ahí, en un recorrido por las tendencias más significativas, llega a lo que la autora considera poesía de todos los tiempos, la poesía mística española”, subraya León Vega, autora del libro De contrarios principios engendrada. Poesía y prosa de Concha Urquiza (Dirección de Literatura de la UNAM).

Urquiza comenzó a publicar poemas a la edad de once años. Combinó su dedicación a la escritura con la docencia y el periodismo cultural, faceta que ejerció en distintos momentos de su vida. Fue cercana a algunos miembros del estridentismo, en particular de Arqueles Vela; sin embargo, no hay indicios de que su poesía se inscriba en esta vanguardia. La escritora, originaria de Morelia, Michoacán, en los años 30 optó por seguir al grupo de escritores que fundaron la revista Ábside, de corte religioso. Entre ellos estaba el padre Gabriel Méndez Plancarte, quien años después dio a conocer una antología con la poesía reunida de Urquiza. Otro personaje esencial en su vida fue Tarsicio Romo, confesor y amigo de la poeta, a quien conoció en la primera de 1937.

Advierte la ensayista que en 1937 la escritora tuvo una especie de reconversión al catolicismo, precisamente en la temporada que conoció a su confesor: “No es que hubiera dejado de ser católica sino que su compromiso con Cristo, su visión cristocéntrica se hizo más intensa. Urquiza vivó los últimos ocho años de su vida en una lucha constante y desgarradora contra su propia naturaleza, para alcanzar el estado beatífico que sólo se logra cuando se está en los brazos de Cristo, es decir, cuando el cuerpo muere”.

La especialista en la vida y obra de Urquiza está de acuerdo que era una mujer insumisa, nunca se casó ni tuvo hijos, “tampoco reunió su obra ella misma por su elevado sentido autocrítico y su actitud ascética”.

Una misteriosa muerte

Se han hecho varias especulaciones sobre la muerte de la escritora, ocurrida el 20 de junio de 1945 en las aguas de Ensenada, Baja California. Urquiza fue convocada a dar clases de literatura en una escuela que formaba parte de la congregación del Espíritu Santo y las religiosas la invitaron a dar un paseo en lancha por El Estero de Punta Banda, ubicado en la Bahía de Todos los Santos. Hay quienes han asegurado que se quitó la vida y hasta la incluyen en textos relacionados con poetas suicidas.

Para la investigadora del Centro de Poética del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, fue un accidente y no una decisión de Concha Urquiza, dado que “un católico con las convicciones de ella, no piensa en acabar con su vida, sino en vivir el tiempo que Dios le tiene destinado. Pensar que fue suicidio no sería congruente si tomamos en cuenta su sentido poético y su exacerbado amor a Cristo.”

Una investigación hecha por Víctor M. Ortega y Emiliano Terán revela que el fuerte oleaje y un remolino pudieron haber ocasionado que la poeta perdiera la vida, a pesar de que era considerada una nadadora notable. “El reflujo de agua, al interaccionar con la costa y con el oleaje entrante, puede generar turbulencia y remolinos. Todos esos factores en conjunto pudieron contribuir a que Concha Urquiza hubiera sido arrastrada mar adentro, perdiera control y una posición adecuada de flotación”, anotan los biólogos.

Desde el punto de vista de León Vega, la poesía de Concha Urquiza corresponde a un apartado singular de la historia de la literatura del siglo XX, en donde también se inscriben Mistral, Storni, Agustini, De Ibarborou y Castellanos.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Feria Municipal del Libro 2010



Por Carlos E. Bojórquez Urzaiz

La decisión de ofrecer un homenaje al compañero Eric Villanueva Mukul, por acuerdo de la Asociación de Editores y Libreros de Yucatán “Raúl Maldonado Coello” y la Dirección de Cultura del Ayuntamiento de Mérida, en el marco de la Feria Municipal del Libro, se aprecia como un acto de lealtad cultural necesaria, con la finalidad explícita de honrar a un intelectual yucateco, ya que si se juzgan bien las cosas, sus contribuciones en el ámbito de la bibliografía, además de sumar los veinticinco libros que lleva impresos, debe considerarse la edición de los numerosos títulos que con diligencia puso en circulación, a lo largo del país y aun con influencia latinoamericana, mientras fue diputado federal entre los años 2000 y 2003. He tenido la suerte de acompañar y compartir con Eric su firme insistencia de investigar, escribir y publicar, deseando encontrar caminos que hagan más cercanas las relaciones entre el libro y el lector, tareas en las que no fue ajeno quien obsequió su nombre a la Asociación de Editores y Libreros de Yucatán, el queridísimo Chini Maldonado, quien con Eric, Francisco Anda Vela y otros amigos fundamentales que se anticiparon en la inexorable senda de la vida, como Hernán Menéndez Rodríguez y Salvador Rodríguez Losa, formábamos tertulias alrededor del libro.



A Raúl Maldonado tocaba la difícil labor de conciliar lo que para entonces eran todavía sueños editoriales, pues mientras Eric y Pancho Anda, quien a la saz dirigía la revista, Yucatán: Historia y Economía, planteaban la edición de obras que fueran fruto de investigaciones históricas recientes, Salvador y Hernán, que conocían como pocos la bibliografía yucateca, sin negar la importancia de las ediciones nuevas, anhelaban reimprimir libros clásicos de Yucatán, tanto de historia como de literatura.

La parte simpática de estas reuniones es que nadie absolutamente tenía un centavo para apuntalar los trabajos editoriales que Maldonado emprendió, hasta hacer realidad nuestras propuestas y suyas, carente de capital y sin apoyo de institución pública alguna.

El desenlace de esta historia es conocida por todos, ya que cada cual siguió caminos cercanos a la bibliografía. Y en lo que a Eric toca, a quien ofrecen esta distinción los editores y libreros yucatecos y el Ayuntamiento de Mérida, deseo subrayar que su afinidad con los libros fue, desde un principio, una especie de maridaje al estilo de las viejas familias, donde la pareja se toleran cualquier cantidad de majaderías, sin visos de divorcio.

Ciertamente comencé a tratar a Villanueva cuando era líder estudiantil en la Escuela Preparatoria, una época en la que sólo la paciencia infinita de algunos profesores, como Conrado Menéndez Díaz, lograron eximirnos de la ignorancia prematura que sin mucho pudor exhibíamos. Digo que no libraron de la ignorancia, porque en el año de 1975, sin éxito alguno de mi parte, estábamos publicando juntos en las páginas de Diario de Sureste, donde nos reuníamos con Maldonado Coello, y en 1977 Eric Villanueva dio a conocer uno de sus ensayos con el que se ganó el respecto del mundo académico.

Con el título de “Clases sociales y relaciones de producción en la zona henequenera yucateca”, Francisco Anda insertó este ensayo en el número dos de la mencionada revista Yucatán: Historia y Economía. Unos años más tarde, exactamente en 1988, Raúl Maldonado editaría el primer libro de Eric Villanueva, titulado Así tomamos la tierra, cuya segunda edición corre a cargo de Roxana Maldonado, quien sigue fielmente la ruta trazada por su padre.

Para concluir quiero contar una anécdota ocurrida en 2003, año en el que Eric Villanueva y Ricardo Alarcón Quesada solicitaron que Héctor Hernández Pardo y yo fuéramos editores de los 8 tomos que integran la monumental obra Por el equilibrio del Mundo, donde escribieron autores tan prestigiados como Armando Hart, Andre Gunder Frank, Leopoldo Zea, James Petras y Roberto Fernández Retamar, por señalar sólo algunos nombres.

Recuerdo que mientras planeábamos esta colección, en una reunión que tuvo lugar en La Habana, el doctor Alarcón manifestó a Eric que las tareas editoriales “nos colocan cara a cara con una realidad latinoamericana esencialmente injusta, frente a la cual se debe tomar partido.” Estoy seguro que las ideas de Ricardo Alarcón calaron hondo en el corazón de Eric, pues hace apenas unos meses el Instituto de Cultura de Yucatán le editó la obra, Yucatán: Historia y Cultura Henequenera. Surgimiento, auge y reforma, 1860-1938, en la que reúne un conjunto de visiones donde los mayas, y no hacendados como se ha querido hacer creer, fueron los protagonistas fundamentales del éxito que alcanzó el estado de Yucatán a través del cultivo de la fibra.

Abrazo fraternalmente a Eric Villanueva Mukul por el merecido obsequio que le hacen los libreros de Yucatán y el Ayuntamiento de Mérida. Me sumo a ellos con alegría.
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.- Palabras pronunciadas en el Salón del Cabildo de la Ciudad de Mérida, durante el homenaje a Eric Villanueva Mukul a quien se dedica la Feria Municipal del Libro 2010.

Sin respuesta, petición de llevar restos de Gorostiza a la Rotonda

Ana Mónica Rodríguez

Periódico La Jornada

Domingo 19 de diciembre de 2010, p. 2

No ha existido voluntad política del gobierno panista para gestionar el traslado de los restos mortales de José Gorostiza (1901-1973), cuyas cenizas se hallan en el templo de la Emperatriz de América, en la Glorieta de Insurgentes a la Rotonda de las Personas Ilustres, lamentó la hija del poeta tabasqueño.

“Nunca nos dieron una explicación y pregunté varias veces en la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) –encargada del trámite del traslado–; lo último que supe fue que se postergaba indefinidamente porque el gobierno panista tenía como prioridad el traslado de otras personas”, explicó Martha Gorostiza Ortega.





Recordó que en 2001 la SRE ya tenía el lugar adonde trasladarían las cenizas del poeta, pero después ya no supimos nada más, añadió luego de la presentación del libro Páramo de espejos: vida y obra de José Gorostiza, efectuada la noche del miércoles en el Palacio de Bellas Artes.

El volumen, coordinado por Marisa Trejo Sirvent y José Luis Ruiz Abreu, rinde tributo al poeta tabasqueño, y es la celebración del gobierno de Tabasco por los 70 años cumplidos de la publicación del poema Muerte sin fin (1939).

Tuve la fortuna de ser editor del libro y he sido lector de Gorostiza durante toda mi vida. En este libro se lograron conjugar iconografía y documentos (la mayoría inéditos). El ensayo biográfico de Marisa Trejo aborda tres vertientes: la literaria, la familiar y su papel como funcionario público, dijo Roberto Diego Ortega, quien presentó el libro junto con Dolores Castro y el poeta Ciprián Cabrera Jasso.

Páramo de espejos, precisó Marisa Sirvent, es un mosaico de reflexiones, documentos históricos, pintura y fotografía en torno a la obra poética de José Gorostiza, que incluye el célebre poema de largo aliento Muerte sin fin, ilustrado con las diversas portadas con las que se ha reditado, incluso de versiones en otros idiomas.

El poeta Francisco Magaña participa con el ensayo titulado Suite para un acercamiento a Muerte sin fin, en el cual intercala pinturas de su autoría, pertenecientes a tres series: Mi torpe andar a tientas sobre el lodo, Un coagulado azul de lontananza y En el agua del alba.

En tanto, Cabrera Jasso publica el ensayo Otra lectura en silencio de Muerte sin fin, que acompaña con imágenes de la naturaleza tabasqueña, además de dos ensayos fotográficos: A orillas de ti, de Francisco Cubas, e Instante perpetuo, de José Ángel Rodríguez.

En su texto, Marisa Sirvent presenta un panorama nacional e internacional del contexto histórico en el que fue publicado Muerte sin fin, una aproximación biográfica (ilustrada con material fotográfico y documentos del archivo de la familia Gorostiza); además, reflexiona sobre la labor diplomática y la contribución del poeta a la generación de los Contemporáneos.

La petición de trasladar los restos a la Rotonda de las Personas Ilustres es añeja: en octubre de 2001, con motivo del centenario del aniversario del poeta tabasqueño, los escritores José Emilio Pacheco, Carlos Monsiváis, Arturo Cantú y Alfredo Juan Álvarez enviaron una misiva al entonces presidente de la Repúbica Vicente Fox, donde le solicitaban que emitiera un acuerdo al respecto. Consideramos (el traslado) un acto de elemental justicia histórica, exponía la carta en nombre de la comunidad cultural, la cual fue publicada de manera íntegra en este diario, el 8 de octubre de 2001.

En ese entonces no se dio a conocer la respuesta gubernamental, pero en junio de 2007 salió a relucir, en tono jocoso, por José Emilio Pacheco, quien reiteró su petición durante la presentación del libro Poesía y prosa: José Gorostiza, en el Palacio de Bellas Artes: “Me olvidé de rogarles que esta noche insistan en el traslado de Gorostiza a la Rotonda. Hace años le escribimos a Fox; me contestó un secretario: ‘Estimado señor José Eulalio Camacho (sic): el señor presidente nota toma (sic) de su petición sobre los restos de tan distinguido jurisconsulto mexicano’. No abundo más. Pensé en alegar ante la señora (en alusión a Marta Sahagún) que Gorostiza era un admirador de su novelista predilecta, Rabina Gran Zagora (sic).”, expuso en su ponencia escrita el autor de El principio del placer.

lunes, 20 de diciembre de 2010

The Sherlockian, de Graham Moore


NUEVA YORK.- The Sherlockian, la novela de Graham Moore, es una muestra más del atractivo que el personaje tiene sobre sus lectores quienes, como señaló T.S. Eliot en una reseña de 1929 de The Complete Sherlock Holmes Short Stories, “cuando hablamos de él, invariablemente caemos en la fantasía de su existencia”. De acuerdo con Janet Maslin para el New York Times, el libro de Moore posee una “astuta autoconsciencia que lo hace hilarante al tiempo que nos seduce. Se trata de una novela escrita por y para los seguidores de los misterios y citas de Holmes, haciendo patente qué es lo que nos llama tanto la atención” del detective. La novela de Moore también fabrica un misterio y asesinato en torno a la desaparición de uno de los diarios de Conany Doyle, donde, presuntamente, explicó sus razones para resucitar a Holmes ocho años después de que lo hubiera lanzado, junto a su enemigo el Profesor Moriarty, por las cañadas de Reichenbach (una anécdota que, como varias cosas en el libro de Moore, tiene su raíz en la realidad: en 2004, el académico especialista en todo lo relacionado con el famoso personaje, Richard Lancelyn Green y quien había afirmado descubrir el diario perdido de Conan Doyle, falleció, presuntamente asesinado). The Sherlockian fue lanzada por Grand Central Publishing.


sábado, 18 de diciembre de 2010

La revista Oriente y la enseñanza racionalista

Por Cristóbal León Campos

El suburbio de Chuminópolis, en 1917, vio abrir sus puertas -en la calle 17 número 108- a la primera Escuela Racionalista en Yucatán bajo la dirección del profesor José de la Luz Mena y Alcocer, quien acompañado del entusiasmo de un grupo de profesores y alumnos había propagado desde años atrás su pensamiento radical educativo.

Afirmaba José de la Luz Mena que la escuela tradicional coarta la convivencia entre los sexos; modera al alumno, convirtiéndolo en un ser dependiente; reprime los instintos, actividades y tendencias naturales de los niños, además de ser dogmática y clasista. En cambio por su parte, la Escuela Racionalista promueve la educación mixta y permite la libertad en el educando; es de carácter científico; ayuda a desarrollar la capacidad de análisis y razonamiento del niño; aprovecha todos los medios para el aprendizaje y fomenta la igualdad entre los miembros de la comunidad escolar.

El carácter radical de los ideales racionalistas pueden observarse en la puesta en práctica de su método, pues éste se basaba en la participación directa del alumno en el proceso de enseñanza-aprendizaje, para lo cual, como parte de las actividades de la Escuela Racionalista de Chuminópolis, se propuso elaborar una revista que contribuyera a la adquisición de los aprendizajes esperados.

La revista Oriente apareció por vez primera el sábado 15 de septiembre de 1917, impresa y elaborada totalmente por los alumnos. Rápidamente se convirtió en el principal órgano de difusión de la Escuela Racionalista. En sus páginas se pueden encontrar narraciones de los alumnos sobre las formas de aprendizaje, la vida cotidiana en la escuela, los juegos y los trabajos que realizaban.

La revista se distribuyó por toda la República, pues la labor propagandista de José de la Luz Mena no se circunscribió únicamente a Yucatán. Como él mismo recuerda visitó al menos 300 poblaciones del país. Además, al efectuarse el Congreso Nacional de Maestros en noviembre de 1920 en la ciudad de México, el mismo José de la Luz Mena al lado de Eduardo Urzaiz, pudo comprobar la distribución de la revista al escuchar los relatos de maestros de diferentes latitudes que le confesaron conocer la existencia y marcha de la escuela de Chuminópolis por su órgano difusor: la revista Oriente.

María Pérez Hernández, alumna de la Escuela Racionalista y primera directora de Oriente, escribió un artículo titulado “Cómo se hace Oriente” en el cual cuenta que al nacer la revista la intención de sus integrantes era canjearlo por otras producciones educativas y literarias, pero por la necesidad de conseguir el papel y la tinta para la impresión, se comenzó a vender. Además, del papel sobrante al recortarse la revista, elaboraban los alumnos sus cuadernos. “Los artículos se escriben -cuenta Pérez Hernández- debajo de los árboles; se corrigen y se pasan en la máquina. Después se llevan a la imprenta y cada escritor toma su artículo y lo entrega para entrar en prensa”. La humilde imprenta constaba de dos cajas de lectura y tres de titulares, y una prensita de mano. Una vez impreso, los voceadores salían a las calles a ofrecer a diez centavos el ejemplar.

Con la elaboración de Oriente los alumnos obtenían muchas enseñanzas, pues les proporcionaba aprender entre otras cosas a redactar con ortografía; leer, escribir a mano y a máquina; hacer operaciones, al llevar la cuenta de lo que se vende y gasta en su formación; a relacionarse con el comercio, artistas, fotograbadores y tipógrafos; a conocer los colores, tonos y medios tonos, al mezclar las tintas.

Otra importante enseñanza adquirida durante la elaboración de Oriente la describe Juan Herrera en su artículo “Conocimientos útiles”, pues nos cuenta que para enfajillar los periódicos utilizaban goma, pero desde que descubrieron que “la resina del pich es como la goma que se vende en las boticas, entonces todos los días al pasar debajo de la hermosa mata que hay cerca de la escuela, tomo la resina y la llevo para que nos sirva”. “Y desde entonces me he propuesto buscar más árboles que tengan goma, y ya tengo la del cedro y he podido apreciar que esta última es más pegajosa que la anterior”. Un aprendizaje que además les permitía “economizar y aprovechar las riquezas naturales de nuestra tierra”.

José de la Luz Mena explica en su libro La Escuela Socialista. Su desorientación y fracaso que su método de enseñanza buscaba “satisfacer las leyes biológicas de que el niño vive para adquirir experiencia, es decir, que el niño necesita desarrollarse, lo que se traduce en observación y experimentación para inferir por sí mismo los principios generales de la ciencia que en él existen latentes por herencia: necesita, pues, reproducir en su orden y sintéticamente todo cuanto la humanidad ha hecho para crear su civilización, y su cultura”.

Los planteamientos radicales e innovadores de José de la Luz Mena mantienen vigencia por centrar el proceso de enseñanza en el niño, la publicación de Oriente fue una eficaz herramienta didáctica, que proporcionó la oportunidad de desarrollar capacidades y habilidades a los alumnos, además las ideas racionalistas constituyen una parte muy importante del patrimonio pedagógico de Yucatán, que a través de los tiempos las generaciones de profesores nos han legado, por lo que conocerlos, estudiarlos y preservarlos es de gran importancia.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Felicitaciones


La Red Literaria del Sureste

felicita a sus miembros 

Rodrigo Ordóñez Sosa y Vicente Canché Moo

por los premios obtenidos en los IX Juegos Literarios Nacionales Universitarios.


http://escritoresenyucatan.wordpress.com/2010/12/07/resultados-de-los-xi-juegos-literarios-universitarios-yucatan/



viernes, 10 de diciembre de 2010

Inaugurada la Feria Municipal del Libro con 20 mil títulos

Estará abierta hasta el 19 de diciembre


Viernes 10 de Diciembre de 2010

Con una disponibilidad de 20 mil títulos de libros y el reto de consolidar el hábito de la lectura, el Ayuntamiento de Mérida mediante la Dirección de Cultura inauguró la LII Feria Municipal del Libro en los bajos del Palacio Municipal, la cual estará abierta hasta el próximo 19 de diciembre.

Entre las principales atracciones de la tradicional muestra de libros destaca el homenaje a Erick Villanueva Mukul y la distribución de tres productos editoriales publicados bajo la gestión de la alcaldesa Angélica Araujo Lara, quien tiene el firme propósito de detonar el hábito de la lectura las nuevas generaciones.




El acto de inauguración estuvo a cargo de la jefa del Centro Cultural José Martí, Celia Maldonado Yanes; la presidenta de la Asociación de Libreros y Editores de Yucatán ”Raúl Maldonado Coello”, Roxana Maldonado Espinosa, y la regidora Kathya Puerto Manzanilla.

En el inicio de la LII edición de la Feria del libro, Maldonado Espinosa expresó que el Gobierno Municipal trabaja de manera intensa para poner dotar a los meridanos de un amplio abanico de posibilidades en este aspecto que permita el fortalecimiento de la cultura y el conocimiento general.

”Estamos en la mejor disposición de lograr que la ciudad se consolide en el ámbito cultural, ante ello, el fomento a la lectura es una de las prioridades que impulsamos en trabajo conjunto con las asociaciones pertinentes que promueven este trabajo” indicó.

Sostuvo que el Ayuntamiento de Mérida participa con la muestra de algunos ejemplares, principalmente con la exposición de 3 títulos que se han editado en la presente gestión municipal: ”Joyas del Centro Histórico”, ”Feria Frutas y Otros nuevos Poemas” y ”Leona Vicario, la mujer fuerte de la independencia”.

La presidenta de la Asociación de Libreros y editores de Yucatán mencionó que esta LII muestra la expectativa es alentadora, ya que el mes de diciembre es un periodo especial en donde las ventas se incrementan.

”La feria estará abierta de las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche, en la cual esperamos que diariamente nos visiten mil personas”, señaló Maldonado Yanes.

En la muestra del Libro se pueden encontrar ejemplares que van desde los 25 pesos hasta los tres mil pesos como las enciclopedias temáticas.

Wendy Martínez Poot, joven estudiante de 17 años, es una de las principales visitantes de la Feria Municipal del Libro, quién expresó, su agradecimiento a las autoridades por realizar este tipo de espacios que permitan una mejor interacción con el mundo de la lectura.

En el acto estuvieron presentes el titular de Asuntos Agrarios del Gobierno del Estado, Jorge Castro Gónzalez; el director de la Biblioteca Manuel Cepeda Peraza, Luís Solís Vázquez entre otros invitados.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

La Historia de nuestras regiones


Por Jorge Cortés Ancona


En este año de celebraciones históricas, el ISSSTE organizó a lo largo del año a nivel nacional un proyecto de conferencias dirigidas al público general denominado “Mil conferencias: una historia que contar”, que se llevó a cabo en cada una de las entidades de la República a través de las delegaciones con que cuenta dicho Instituto.



Este original proyecto culminó el pasado mes de noviembre con el Encuentro Nacional de Conferencistas, a partir de una selección de 73 del millar de conferencias a fin de presentarlas en la ciudad de México, además de 12 pláticas con especialistas en determinados temas históricos.

Fue una excelente oportunidad para conocer hechos específicos a nivel regional, estatal y comunitario de acciones, factores y personajes vinculados con las gestas independentista y revolucionaria de México, además de algunos otros temas de las épocas prehispánica y colonial. Una posibilidad de conocer hechos a veces muy específicos, a veces a nivel de microhistoria, de todas las entidades del país. Con ello se hizo posible un atisbo general de una verdadera historia nacional.

En este evento final participaron principalmente historiadores académicos y aficionados, investigadores de literatura y artes visuales y profesores de diversos niveles educativos, con la idea de dirigirse a un público general. En ese ciclo fuimos seleccionados por Yucatán Carlos Alberto Pérez y Pérez con “La educación rural, poder emancipador de la Revolución”, Julio César Sosa Vargas con “Chakmultún, zona arqueológica de Tekax”, y un servidor con “Felipe Carrillo Puerto en la literatura”.

Los sitios sede fueron el Antiguo Palacio del Arzobispado, el Museo de la Ciudad de México, el Museo José Luis Cuevas y el Centro Cultural José Martí, todos ubicados en el Centro Histórico de la capital del país. Por la misma índole de este conjunto, que se efectuó del 22 al 26 de noviembre, las conferencias se impartían de manera simultánea en las distintas sedes, por lo cual uno tenía que elegir en las mañanas y en las tardes hacia dónde dirigirse. En lo personal, en los tres días en que estuve asistí cuando menos una vez a cada una de las sedes y ello me permitió presenciar diecisiete de las conferencias y pláticas, a cargo de participantes de entidades como Zacatecas, Durango, San Luis Potosí, Puebla, Michoacán y otras.

Conforme a la importancia de la efeméride, el ISSSTE daba la posibilidad de estar en el D.F. desde el 19 de noviembre a fin de presenciar las actividades cívicas vinculadas a la Revolución Mexicana, pero sólo pude estar en los días finales, lo cual sin embargo fue altamente estimulante. La plural percepción de la Historia a diversos niveles, con todo y sus afirmaciones lapidarias, sus contradicciones y sus ambigüedades, fue una manera de tomarle el pulso a la manera en que estamos viviendo la Historia en México.

Por si fuera poco, también estuvieron presentes descendientes de personajes tales como el Gral. Sóstenes Rocha (una señora que dijo dos veces tener 100 años, aunque parecía de 60), Pancho Villa y Benjamín Carrillo Puerto. También se esperaba la presencia de una descendiente de Natalia Serdán, pero al parecer por su avanzada edad no le fue posible asistir.

En síntesis, puedo decir que se abordó una multiplicidad de temas, como un caleidoscopio de nuestra Historia, y el final fue de maravilla, con una bien documentada y entretenida plática de Arturo Soberón Mora sobre el papel de las pulquerías en la Guerra de Independencia.


Por esto!, 7 de diciembre de 2010.

lunes, 6 de diciembre de 2010

La FIL de Guadalajara



Por Jorge Cortés Ancona

Ha concluido la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), que en esta edición 2010 tuvo como invitada a la comunidad española de Castilla y León, por lo cual se hizo presente un nutrido grupo de escritores de diversas generaciones de dicha región ibérica, encabezados por el poeta Antonio Gamoneda.



Antonio Gamoneda y Juan Gelman.


A mucha gente le resultará difícil de creer que ésta sea la feria comercial más grande de la capital jalisciense, la que atrae más público por encima de otros rubros. Gran número de gente paseando, mirando y comprando, a la vez que una cantidad inimaginable de libros de decenas de países y centenares de editoriales y miles de autores.

Hay un momento en que la saturación es total, empezando por el tránsito vehicular. Como en esta ocasión el hotel sede de la reunión de fomento a la lectura a la que asistimos en el marco de la FIL se encontraba a una distancia que obligaba a tomar taxis y a sufrir los embotellamientos que ocurren en la Avenida de las Rosas y en la Mariano Otero --en cuyo cruce se ubica la sede que es la Expo Guadalajara--, ya llegaba uno con cierta tensión. Algo distinto a los años anteriores en que nuestro hotel sede quedaba a unos dos kilómetros y podíamos ir y volver caminando por la agradable avenida arbolada cuantas veces quisiésemos.


Es motivador ver esa celebración de los libros y de la lectura, que se vea a tantos jóvenes aun cuando a menudo concurran en calidad de alumnos o a relajear en grupo (porque se venden comida y bebidas, hay diversos medios audiovisuales al acceso y muchos otros estímulos para el público en general), que asistan tantos autores de libros de diversa índole, desde los literarios, académicos y políticos hasta los de autoayuda y televisivos. En los pasillos y en los salones de eventos vemos pasar a una cantidad de celebridades, aunque en esta ocasión no me tocó ver a ningún político ni a ningún representante de los medios masivos comerciales. Este año el Programa de Fomento a la Lectura del Conaculta, a cargo de la Dirección General de Publicaciones, organizó el encuentro de promotores con el tema “Lectura, marginalidad y pobreza”. Fue sacudidora la conferencia inaugural que estuvo a cargo de Sergio Fajardo, ex alcalde de Medellín, Colombia, y cuyo proyecto de vida, propuestas y reflexiones produjeron un sacudimiento en todo el público. Son muy escasas las ocasiones en que escuchamos a un político hablar de manera directa, clara y sencilla, presentando con orgullo las soluciones viables y efectivas para los problemas de su comunidad. Fue muy estimulante el hecho de que haya procurado recomponer positivamente las condiciones sociales de su ciudad devastada por el narcotráfico y espero referirme en detalle a su trayectoria y logros sociales.

La FIL de Guadalajara no ha dejado de ofrecer actividades de interés, no sólo de lectura sino también en cuanto a conciertos, presentaciones escénicas y exposiciones de disciplinas visuales. Sin embargo, tengo la sensación de que en este año hubo cierta baja cualitativa, debido quizá a cierta repetitividad. Para mí fueron decepcionantes muchos estands del área internacional, que no parecieron preocuparse mucho por traer obras nuevas, y en general los descuentos no se dieron con generosidad. Algo sentí de estancamiento y un airecillo de apatía (¿o sería mi cansancio por tanto ajetreo de eventos?) en el amplio conjunto de actividades así como en las inasistencias de tantos escritores invitados.

La FIL ha sido uno de los mayores ejemplos en el mundo de una obra cultural que reditúa muy respetables recursos económicos. Contribuye en alto grado a la educación y al ocio productivo de la población mexicana, en particular la de Jalisco, y es todo un acontecimiento que atrae a un tipo especial de turismo. Pero en buena medida por esa saturación de libros, autores, público, tránsito y eventos, siento que la FIL debe evitar caer en una espiral que la haga estancarse. Dada la creadora voluntad que la caracteriza, es de esperarse que en los años venideros presente cambios que ratifiquen su gran importancia dentro del contexto cultural iberoamericano.

Por esto!, 6 de diciembre de 2010.


viernes, 3 de diciembre de 2010

Una educación que niega la noche



Por José Castillo Baeza

Puesto que estamos inmersos en la llamada Sociedad de la Información ya no es necesario que la escuela sea el lugar donde el alumno acude a recibir un cúmulo de conocimientos, dado que a éstos se puede acceder, hoy en día, con facilidad desde cualquier parte y en cualquier momento. Lo que debe hacerse entonces es formar competencias en el alumno para que éste sepa cómo buscar el conocimiento que necesita y cómo canalizar esa información. El “saber hacer” más que el “saber en sí”. Tal parecer ser el planteamiento de los nuevos enfoques educativos que, además de lo mencionado, parten de la idea de que la escuela no ha enseñado a resolver problemas porque históricamente se ha centrado en proporcionar “saberes” que muchas veces se muestran distantes de la realidad cotidiana. Ante un mundo heterogéneo y cambiante donde lo que hay por todas partes es precisamente información, el alumno debe contar con herramientas para encarar esa realidad. A estas herramientas les han llamado competencias.




El planteamiento es seductor y quizá hasta potencialmente eficaz puesto que en realidad necesitamos que el estudiante aprenda a resolver problemas y que lo que aprenda le sirva en su vida cotidiana, que sepa y que sepa hacer; en realidad necesitamos “cabezas bien hechas” más que “cabezas llenas” como dice Perrenoud tomando como referencia a Montaigne. Sin embargo también es, el planteamiento digo, peligrosamente utilitario. Habría que preguntarse ¿Qué estamos entendiendo por conocimiento? ¿Qué hemos entendido por conocimiento?

En su maravilloso libro Antropología simbólica y acción educativa, Joan Cales Mèlich hace una crítica feroz a la educación en occidente, misma que fue labrada en los talleres de La Ilustración. Según Mèlich, la educación occidental posicionó a la razón como el único instrumento que tenemos para conocer la realidad. Logos por encima de Mythos. El signo por encima del símbolo. “… pero todavía hay algo más grave: identifican ‘conocimiento’ con ‘conocimiento científico’, con la racionalidad científica, y niegan el arte, a la literatura, al mito, a la religión o a la filosofía capacidad de conocer”. Sólo se abordaba la claridad del fenómeno humano, pero se escapa el lado oscuro, la noche múltiple, el silencio. Es como si desde el siglo XVIII el ser humano hubiese estado avanzando en la historia saltando en un pie. Y no sólo eso, sino que la educación ha centrado su atención en perfeccionar esos saltos; en depurar las técnicas para no cansar la pierna, en afinar las estrategias para brincar de puntitas o con el talón, según sea el caso… pero ¡nunca a caminar con ambas piernas!

Lo interesante de la propuesta del autor catalán es que no busca desdeñar el conocimiento científico y racional para darle lugar a Mythos sino más bien mostrar que el ser humano se expresa en ambos órdenes al mismo tiempo, y que la racionalidad no es propia de Logos. Al final se trata de entender que no hay nada que no sea real y que “todo lo real es simbólico y todo lo simbólico es real”.

A partir de las ideas de Mèlich cabría preguntarse: ¿Los nuevos enfoques educativos son lo suficientemente abiertos como para permitir “una educación del mito, que no es otra cosa que una educación de las formas diversas de la racionalidad”? ¿Todavía alcanza lugar la poesía o habrá llegado tarde? ¿Se está tomando en cuenta el valor epistémico del arte?

En la Era de la Información ¿podemos formar una competencia para decir la noche, para tocarla?

josecastillobaeza@gmail.com


Por esto!, 23 de noviembre de 2010.


jueves, 2 de diciembre de 2010

Tamayo de nuevo en Mérida



Por Jorge Cortés Ancona


No es un Rufino Tamayo temperamental el que se presenta en las salas 1 y 2 del Centro Cultural Olimpo, sino uno más mesurado y silencioso. Este conjunto parece mostrar mayor interés en una exploración del espacio en la tela, pero permite apreciar gran parte de sus características técnicas y temáticas. Observamos su virtuoso manejo de las superficies y de los colores, el equilibrio de la composición, el dinámico geometrismo de sus figuras planas, sus enigmáticos personajes en posición de simetría central, la sensación táctil de la obra tamayesca, con los colores entremezclados, reverberantes.




En esta muestra predomina el grabado: litografías, aguafuertes, mixografías, es decir, obra hecha en serie, pero enlazada inextricablemente a su producción pictórica. Respecto a la mixografía, es una técnica de estampación que Tamayo inventó junto con el ingeniero Luis Remba a principios de los setenta, y que consiste, en palabras de Raquel Tibol, en “un troquel en plancha de cobre o de plástico a partir de un diseño trazado y modelado en cera” y –en lugar de uso de rodillos- aplicación de color a pincel, con lo que se logra dar volumen y textura a las piezas. Se puede ver una especie de relieve en una disciplina donde en sus técnicas, por lo general, predomina la planura real.

Varias de estas piezas fueron realizadas en los talleres de la Editorial Polígrafa de Barcelona, donde trabajaron otros artistas como puede verse en las dos obras de Joan Miró que se exponen actualmente en el Macay, dentro de la colección de la Galería Pecanins.

Tamayo tuvo etapas de angustia, en obras de los años 40 y 50, donde la violencia emanaba de las condiciones en que se encontraba el mundo durante y después de la Segunda Guerra Mundial y la lucha atómica. Años después, se fue atemperando en la índole emotiva de sus temas. Un cambio pausado. El crítico argentino Damián Bayón se refirió a estas figuras de los años sesenta y setenta de su obra sobre papel, esas “momias o cosmonautas frontales: las apariciones de un futuro inevitable al que todos tememos en su mismo anonimato porque representan ‘lo otro’. ¿Qué quieren de nosotros esos seres de ojos redondos como dos agujeros, de brazos caídos a lo largo de cuerpos fantasmales?”.

Tamayo era muy disciplinado con sus tiempos y sus rutinas de trabajo. De ánimo incansable, laboró hasta avanzada edad, como se puede ver en esta exposición con la obra “Luna llena”, fechada en 1989, cuando el artista contaba con 90 años de edad, lo cual demuestra su enorme voluntad de trabajo. Habría de retirarse poco después para morir en 1991. Recuerdo que POR ESTO! le dedicó toda la sección de Cultura a su fallecimiento.



En el Museo que lleva su nombre en la ciudad de México se montó hace algunos años una exposición dedicada a su tarea de ilustrador, que si bien no era tan vasta como una similar de Diego Rivera, sí comprendía una gran cantidad de trabajos realizados en diversos lugares del mundo. En Mérida se había expuesto obra suya de manera individual en dos ocasiones anteriores, ambas en una galería del Teatro Peón Contreras. Por lo demás, cuadros en algunas exposiciones colectivas en distintos espacios públicos y privados de la ciudad.

Da gusto ver que mucha gente asista a ver esta exposición en el Centro Cultural Olimpo, familias enteras, con los niños atentos a las imágenes, admirándolas de manera espontánea, sin las barreras de prejuicios que tanto obstruyen nuestras fatigadas mentes adultas.



miércoles, 1 de diciembre de 2010

Crónicas marcianas: homenaje a Ray Bradbury





Arte y cultura en la red



Austin TV


Sitio de la agrupación mexicana de rock instrumental Austin TV. Formada en 2001, la banda cuenta con dos discos de estudio que le han permitido presentarse en los festivales más importantes del continente americano.




www.austintv.org


MOMA

Página del Museo de Arte Moderno de Nueva York.




www.moma.org


Real Academia de la Lengua




Página de la Real Academia de la Lengua

www.rae.es


Revista Replicante

Página de la revista Replicante




http://revistareplicante.com/

martes, 30 de noviembre de 2010

Mi escuela en el Centenario



Por la Revolución mexicana

Por Carlos E. Bojórquez Urzaiz

Cinco folletos publicados con sencillez y elegancia, encabezan la colección, Mi escuela en el Centenario, serie auspiciada por la Secretaria de Educación Estatal, que puso en circulación este mes de noviembre, para enaltecer el itinerario de veinte colegios públicos en los festejos de la Revolución. Estas ediciones, sin duda serán un medio efectivo para activar la identidad de las comunidades escolares, y al mismo tiempo ayudarán a mantener vivo el ideario que dio origen a las escuelas relacionadas con los fines emancipadores asignados a la enseñanza yucateca, después del Congreso Pedagógico de 1915.

El aplauso que merecen los fascículos referidos, resulta de diversos aspectos importantes que rodean su contenido, uno de los cuales tiene que ver con la temática que se ocupa de las historias específicas de cada escuela, contadas por sus profesores y estudiantes, pero constatadas a través del estudio minucioso de los archivos escolares. Vale la pena insistir en la armonía conservada cuando fueron escritas estas historias, porque partiendo de lo que contaron los protagonistas, cotejado más tarde con evidencias documentales, se imprimió un elemento humano adicional que define los alcances que tendrán las historias de las escuelas Nicolás Bravo, Ignacio Allende, Hidalgo, Manuel Alcalá y 20 de noviembre. Quizás por esta razón, y por la sencillez de su lenguaje, cuando los folletos sean leídos en las escuelas señaladas, por profesores, estudiantes, ex alumnos y padres de familia, no sólo descubrirán los orígenes de sus casas de estudio, sino además encontrarán el eco de sus voces narrando lo que ocurrió en las aulas, lo que imaginaron que sucedió y hasta las personalidades que asistieron antes que ellos a educar o ser educados. En la escuela Nicolás Bravo, por ejemplo, quienes enseñan en ella recuerdan a las figuras públicas que pasaron por sus aulas, mientras los niños que allá se educan, refieren que en la escuela suelen aparecerse algunos aluxes ansiosos que cambian de lugar las cosas. Los archivos de este antiquísimo plantel santiaguero, desde luego no consignan nada referente a fantasmas o aparecidos, pero en cambio sus antiguos registros de inscripción apuntan sucesos como el paso por sus aulas de Héctor Herrera, Cholo, y Víctor Cervera Pacheco. Asimismo describen los detalles de la visita del Inspector de Higiene Escolar en 1931, doctor Conrado Menéndez Mena, quien informó a Eduardo Urzaiz Rodríguez del mal estado de las instalaciones de esta escuela fundada en 1905, y de la urgente intervención que se requería para devolverle su original belleza al inmueble.

Estos pequeños libros conmemorativos del Centenario de la Revolución, editados pulcramente por la SEGEY, se deben al talento de los jóvenes historiadores Cristóbal León Campos y Lilián Paz Ávila, entre otros, que fueron coordinados por Roberto Bustillos y Lourdes Loyo, hasta entregar sus manuscritos corregidos para hacer lucir la belleza de los diseños editoriales de Mina Bárcena Jiménez. Enhorabuena por este proyecto, realza la educación pública en Yucatán y proporciona elementos para cohesionar a las comunidades escolares.

Por esto!, 19 de noviembre de 2010.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Un escultor italiano en Yucatán

Por Jorge Cortés Ancona


En la época porfiriana trabajaron varios escultores, arquitectos y pintores italianos en Yucatán. La lista incluye, entre otros, a Alfonso Cardone, Enrico Deserti, Nicolás Allegretti, Leopoldo Tomassi padre y Michele Giacomino.




Quiero referirme concretamente al último de los mencionados, en buena medida porque es el más recordado de todos, por supuesto, no en Yucatán donde su memoria es casi nula y desconocemos el paradero de mucha obra que realizó en nuestra tierra.

Giacomino fue un escultor nacido en Potenza, Italia, en 1862 y fallecido en Monterrey en 1938. Estudió en Nápoles con Giuseppe Pisanti y realizó obras escultóricas en Chile, Cuba, Estados Unidos y México.

En Mérida participó en la elaboración de los arcos triunfales destinados a festinar la visita de Porfirio Díaz. En su crónica acerca de la visita de Porfirio Díaz al estado, el periodista cubano Ramón A. Catalá señala que Giacomino realizó el arco de la colonia cubana, de estilo barroco y le tributa elogios: “Mérida entera reconoce el talento de Giacomino y a nadie ha extrañado este triunfo. Sus obras anteriores, los admirables bustos que ha modelado en mármol del general Cantón, del señor Felipe Ibarra, del gobernador señor Molina y otros tantos, le han dado sólida reputación”. También fue autor de la placa de bronce conmemorativa de la estadía de Porfirio Díaz en la capital y que Alvarado mandó retirar del Palacio de Gobierno en 1915.

En su historia de las artes plásticas incluida en la Enciclopedia Yucatanense, Eduardo Urzaiz menciona que fue el primero en modelar y vaciar en yeso algunos busto- retratos como los del Gral. Manuel Vega, del Obispo Crescencio Carrillo y Ancona y de Monseñor Norberto Domínguez.

Dos obras muy evidentes de su autoría son los cenotafios de mármol que se hallan en el interior de la Catedral, muy a la entrada, y que están dedicados a los obispos Leandro Rodríguez de la Gala y Crescencio Carrillo y Ancona. Faltaría saber si el busto de Norberto Domínguez que se encuentra en el atrio de la iglesia de la Candelaria, en Mérida, es también de su autoría. De igual modo, considerar qué mausoleos y esculturas del cementerio pudieron ser obras suyas.

Pero, como dice Eduardo Urzaiz, Giacomino “ni permaneció mucho tiempo aquí ni abrió escuela”. En cambio en Monterrey sí dejó escuela, con aprendices que asimilaron algo de su talento. En la capital neoleonesa realizó una importante labor en materia de arte funerario y se conservan sus obras con registros de ubicación y características de tema, técnica y estilo. Su labor fue de relevancia, casi pudiera decirse que pionera en materia de arte, al realizar significativos monumentos públicos, como el de Fray Servando Teresa de Mier. Dentro de su arte funerario de corte neoclásico destacan varias obras, entre ellas el mausoleo de Francisco y Octavio Zambrano, calificado por los historiadores Casas y Cavazos como una de las de mayor valor artístico en Monterrey.

Recibió varios reconocimientos e incluso un músico de nombre Pedro C. Salazar compuso un vals titulado “Escultor”, concebido especialmente para el artista italiano, lo que es un buen ejemplo de inspiración de una disciplina para otra. En vida expuso en Texas y realizó encargos para Nueva York. A través de sitios de internet podemos saber que ha habido exposiciones de su obra en este 2010, tanto en Potenza, Italia, como en Santiago de Chile. Pero este año no sólo tiene estos aspectos gratos de rememoración, ya que lamentablemente hace unos meses fue robado el busto del gobernador Jerónimo Treviño, que realizó en mármol de Carrara en 1917 en el Panteón del Carmen, en Monterrey.

Para dar una idea de su producción está la foto que acompaña este artículo, correspondiente a su estudio en Mérida en 1906 y que formó parte de la exposición del Archivio di Stato di Potenza. ¿Por qué se habrá ido de Yucatán si las condiciones económicas de las familias dominantes –sus naturales clientes- eran boyantes? Su desconocimiento local es otra prueba más del pobre aprecio que históricamente se le ha tenido a las artes plásticas en Yucatán.


Por esto!, 16 de noviembre de 2010.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Por un beso en la boca



Por Jorge Cortés Ancona


Cuántos terribles crímenes no han provenido de haber intentado o logrado dar un beso en la boca a quien le puede parecer repugnante esa práctica. Puede parecer raro que muchas personas no tengan problemas en cuanto a tener relaciones sexuales con desinhibición y libertad pero que, sin embargo, sienten hondo rechazo a los contactos interbucales.

Desde hace años escuchaba testimonios de extrañeza de insignes putañeros por el hecho de que prostitutas con las que tenían trato frecuente y plena confianza no tuvieran problema en realizarles felizmente prácticas como el sexo oral, pero que mostraran una férrea resistencia a los besos en la boca. Jóvenes o maduras, podían aceptar el contacto bucal con un pene pero no con unos labios y una lengua ajena. En ellas no contaba para nada el razonamiento expresado con sinceridad por una amistosa prostituta, de que no besaba bocas porque acostumbraba besar penes y ello era una forma de ser derecha con sus clientes. El rechazo de aquellas prostitutas estribaba sólo en que, de plano, aborrecían los besos húmedos.




En muchas mujeres este rechazo ha de tener un origen cultural, ya sea por regiones o por etnias, como ciertas culturas amazónicas donde no hay repulsión por el sexo anal pero donde tanto a mujeres y varones les parecen asquerosos los besos de cualquier índole que sean.

Me atrevo a suponer que ese es un problema mayor en el mundo homosexual y uno que otro crimen (porque no me trago el rutinario y simplón cuento policiaco de que se deban a resistencia a un mero cambio de activo a pasivo y viceversa) pudo haber provenido de forzar un beso a la misma persona que no tuvo reparo en realizar otras prácticas homoeróticas. Como que el beso es algo íntimo, personal, que no se otorga ni se recibe fácilmente. Los besos son una extrema cercanía afectiva cara a cara, indicadora de un lazo más fuerte, que no necesariamente conllevan otras prácticas homosexuales.

Mis sospechas provienen de fuentes literarias, en específico de dos novelas setenteras de Hispanoamérica: “El lugar sin límites”, de José Donoso, y “El beso de la mujer araña”, de Manuel Puig, ambas llevadas al cine.

En la primera, La Manuela, personaje homosexual y trasvestido, está de parranda con dos parroquianos del burdel que administra. “La Manuela se inclinó hacia Pancho y trató de besarlo en la boca mientras reía. Octavio lo vio y soltó a la Manuela”. “-Ya pues, compadre, no sea maricón usted también…” (…) “-Qué me voy a dejar besar por este maricón asqueroso, está loco, compadre, qué me voy a dejar hacer una cosa así. A ver, Manuela, ¿me besaste?”. “La Manuela no contestó. Siempre pasaba cuando había un hombre tonto como el tal Octavio, que maldito lo que tenía que ver con el asunto y mejor sería que se largara. Comenzó a zamarrearlo”. “-Quiubo, maricón, contesta”.

Más adelante la aseveración de Pancho resume el problema: “-Una cosa es andar de farra y revolverla, pero otra cosa es que me vengái a besar la cara”. El desenlace tiene mucho que ver con este conato de beso del homosexual a su compañero de parranda.

En “El beso de la mujer araña”, donde Molinita, homosexual, cumple funciones de espía en calidad de compañero de celda y de sexo de Valentín, un activista político, el hecho se da de un modo afectivo y simbólico: “-Bueno, pero de despedida, querría pedirte algo…”. “-¿Qué?”. “-Algo que nunca hiciste, aunque hicimos cosas mucho peores”. “-¿Qué?”. “-Un beso”. “-Es cierto”. “-Pero mañana, antes de irme, No te asustes, no te lo pido ahora”. “-Bueno”.

Luego de una pausa silenciosa, Molinita le pregunta a Valentín: “-Tengo una curiosidad… ¿te daba mucha repulsión darme un beso?”. “-Uhmmm… Debe haber sido de miedo que te convirtieras en pantera, como aquella de la primera película que me contaste”. “-Yo no soy la mujer pantera”. “-Es cierto, no sos la mujer pantera”. “-Es muy triste ser la mujer pantera, nadie la puede besar. Ni nada”. “-Vos sos la mujer araña, que atrapa a sus hombres en su tela”. “-¡Qué lindo! Eso sí me gusta”.

La farra con homosexuales se permite, pero los miedos a contactos provenientes de ellos son otra cosa. Se da una pugna entre la autocompasión del que no puede dar ni recibir besos y el asco de quien los recibe. Sobre todo, el temor a una metamorfosis no sólo de quien besa sino, sobre todo, del besado. Tal vez de ahí la puerta de ciertos crímenes.

Por esto!, 15 de noviembre de 2010.

viernes, 26 de noviembre de 2010

La RLS clausura la primera edición del I Coloquio de Cómic


MERIDA, Yucatán, 25 de noviembre.- Ante la gran aceptación que tuvo el I Coloquio de Cómic en la Cultura: La Historieta en la Literatura, Cine y Sociedad, la Red Literaria del Sureste convocó a los participantes a integrar un nuevo cuerpo de ponentes y conferencistas para realizar la segunda edición en 2011.

La ceremonia de clausura estuvo a cargo de los organizadores Carlos Castillo Novelo, Raúl Pérez Navarrete, Ricardo E. Tatto y Miguel A. Civeira González, quienes agradecieron al público su presencia en los cuatro días del coloquio así como su participación.

El discurso de cierre estuvo a cargo de Ricardo E. Tatto quien destacó que la Red Literaria del Sureste México-Nuestra América reitera su compromiso con la cultura, la promoción y la difusión de todas las manifestaciones del arte.

“El I Coloquio del Cómic en la Cultura, como su nombre lo dice, es apenas el primero de muchos esfuerzos orientados a atraer públicos hacia la lectura, ya que la historieta es considerada el noveno arte, lo cual la hermana a otras manifestaciones artísticas como la literatura, las artes plásticas y el cine”, señaló.

De igual forma, expuso que la lectura del cómic constituye un medio para fomentar la lectura entre los jóvenes y niños, motivo por el cual debe ser analizada y discutida con mayor profundidad en las próximas ediciones del coloquio.

Durante la clausura agradeció a los colaboradores Carlos Castillo Novelo, Raúl H. Pérez Navarrete y Miguel Angel Civeira por su activa participación para promocionar el evento así como para organizarlo con tan buenos resultados.

En su intervención, el presidente de la Red Literaria del Sureste, Antrop. Rodrigo E. Ordóñez Sosa, recordó que en el I Coloquio los ponentes y organizadores reconstruyeron la historia del cómic mexicano y sus manifestaciones en diferentes períodos históricos.

“En los cuatro días que duró el I Coloquio se analizó el cómic desde diferentes ángulos como fueron las aproximaciones a la Cultura Maya y sus representaciones de historias en las vasijas, el acercamiento a los caricaturistas de la Revolución, el cómic político y la propuesta del cómic como lectura iniciática y estímulo para impulsar la lectura entre los jóvenes, éste es el primer paso para estudiar los fenómenos culturales y mediáticos de actualidad, cuyo análisis debe continuar en los siguientes años”, expresó.

Asimismo, reiteró el agradecimiento a los miembros de la Red Literaria del Sureste, Ricardo E. Tatto, Carlos Castillo Novelo, Raúl Pérez Navarrete así como de la labor que hizo el escritor Miguel Angel Civeira González al presentar las cuatro películas que se proyectaron durante el coloquio.

Finalmente, en la última jornada del I Coloquio de Cómic, se proyectó la película Fritz The Cat, así como se realizaron las mesas panel Cómic y Literatura con los ponentes Miguel A. Civeira González, Raúl Pérez Navarrete, Ricardo E. Tatto y Carlos Castillo Novelo así como la segunda intervención denominada Creadores de Cómics, Cartones y demás Monos con Juan Fleites, Fernando Peniche, Juan García Magaña, Sergio Neri e Iván Escalante.

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