miércoles, 30 de septiembre de 2009

Hablemos de Teatro


Charlas de café

Por Conrado Roche Reyes

Eso fue, precisamente, lo ocurrido la noche del viernes 25 del presente en el Teatro Mérida. Confieso que tenía cierta reticencia a este tipo de eventos programados de antemano y que se presentan un día fijo a la semana. Todas mis dudas se fueron disipando al llegar al recinto. El motivo, fue el encontrar en el lobby a varias personalidades muy representativas y ligadas al arte escénico de toda la vida.


Al primero que saludé fue al entusiasta y gran conocedor, impulsor y gran amigo, Enrique J. Vidal. Toda una institución dentro del espectáculo en general y una enciclopedia viviente en lo que respecta al tema que nos ocupa y que estuvo alejado de Mérida por un buen tiempo, mas para fortuna nuestra, ha decidido quedarse entre nosotros. También me dio mucho gusto saludar a Gonzalo Manzanilla, recientemente galardonado con la presea Al Mejor Periodista de Espectáculos.

Las charlistas fueron nada más y nada menos que tres de nuestro iconos de la escena. Eglé Mendiburu, quien se refirió a los inicios de su actividad artística. Entre un curioso e interesante anecdotario, habló de aquellos que fueron sus primeros compañeros y mentores. De las carencias iniciales para hacer teatro, ya que dijo que Yucatán ha sido pródigo, desde siempre, en gente involucrada en el mismo. Eglé es una, si no la mejor, actriz que tenemos, y mi primer amor (cuando yo tenía 8 años), ella fue mi ideal de mujer. Durante su intervención, se lamentó de la falta de crítica teatral en la actualidad y mencionó a aquellos que la ejercieron en su época juvenil, refiriendo la dureza e imparcialidad de juicios de Alberto Cervera Espejo, a quien los actores de la época tenían cierto temor, ya que cuando una estaba mal, lo decía en su crónica, así seas su amiguísima, acotó.

Conchy también se refirió a aquella época heroica. Relató su vasta experiencia y los premios nacionales que ha ganado. Enfatizó que había interpretado toda clase de papeles, pero no descubrió su bis cómica hasta que fue invitada a participar en la obra regional “El rosario de filigrana”, alternando nada menos que con Doña Ofelia Zapata, “Petrona”, de quien dijo era muy celosa de su sitio. Fustigó a quienes consideran el genero regional como algo menor. Expresó que es tan digno como cualquier otro género. Y remató —entre vivencias que hicieron que los asistentes gozaran de lo lindo— expresando que sólo hay dos tipos de teatro y actores, así como obras: el bueno y el malo.

Nancy, a quien se acaba de hacer un reconocimiento por sus 45 años dentro del medio, relató que se inició el mismo día que sus compañeras. Por un tiempo se ausentó a la capital, donde participó en grupos de avanzada como el “Zeta”, y estudiando técnica y dirección con maestros como Fernando Wagner, Salvador Novo, etc. De regreso al terruño, formó el grupo de “La farándula”, compañía con la que representó más de cien obras, con más de 200 actores y actrices, dando preferencia a autores locales, y citó a Leopoldo Peniche, Effy Luz Vázquez, presente en ese momento, García Ponce y varios más. También hizo mucho teatro infantil. Con su compañía, recorrió los más apartados rincones y comisarías recalcando que aquella experiencia la hizo conocer a la verdadera Mérida. Esa que no miramos o no queremos mirar.

Las tres reconocieron la labor de Armando Vidiella, Eric Renato Aguilar, y otros que se nos adelantaron. Cómo olvidar la soberbia actuación de Conchy en “Te juro Juana que tengo ganas”, la sobrecogedora participación de Eglé en “La casa de Bernarda Alba”, la magnifica dirección de Nancy en “Viento en las ramas del zazafraz”. Sin demeritar muchas, pero muchas más de las tres divas.

Como muchos sabrán, Nancy y Conchy son mis hermanas biológicas y Eglé, de cariño. Finalizó el evento, conversación más bien, con un delicioso sketch en el que demostraron en los hechos todo lo dicho anteriormente. Felicitó cordialmente a quienes hacen posible estas interesantes charlas de café. El acto estuvo moderado por Hiram García, hombre apasionado de la música y del teatro, en los que a tenido esporádicas apariciones. Una cerrada ovación despidió a Conchy, Nancy y Egle, verdaderos ejemplos de amor y pasión por el teatro.


Por esto!, lunes 28 de septiembre de 2009

martes, 29 de septiembre de 2009

Contra el monumento a los Montejo


Por Jorge Cortés Ancona


Las autoridades municipales de Mérida tienen la intención de levantar un monumento a dos de los tres Franciscos de Montejo (el Adelantado y el Mozo), en el inicio del Paseo que lleva el nombre de dichos conquistadores españoles. El proyecto de dicho monumento corresponde al escultor Reynaldo Bolio “Pacheli” y el asesor histórico es Juan Francisco Peón Ancona, cronista de esta ciudad de Mérida.

No es la primera vez que se presenta un proyecto semejante. Hace unos diez años, cuando Xavier Abreu Sierra era alcalde, el también escultor Gabriel Santos Padrón había realizado cuando menos un par de proyectos relativos al tema de los Montejo, sin embargo por una prudente decisión político-administrativa que consideramos correcta no se llevaron a cabo, a pesar de sus valores estéticos. Los diseños en papel y una maqueta de esos proyectos fueron expuestos tiempo después en el local original de la Galería Aro, allá en la calle 62.

En Mérida hay un culto excesivo a Francisco de Montejo, que es como la Trinidad, uno y tres a la vez. El Paseo más famoso, un trío, tres hoteles, una marca de cerveza, varias escuelas, bares y asociaciones y, para colmo, el fraccionamiento más grande de Mérida (qué gol nos metieron ahí). En Mérida parece que se adora a los Montejo, mientras que en el centro del país nada lleva el nombre de Hernán Cortés (salvo los edificios relacionados directamente con su vida), ni en Jalisco o Guanajuato existe algo que lleve el nombre del salvaje conquistador Nuño de Guzmán, ni en general creo que, en el resto del país, se rinda culto a ningún otro militar español del siglo XVI. Nada justifica que se les rinda algún tipo de tributo.

A principios de esta década se presentó una novela titulada “Invasores del paraíso”, del escritor guanajuatense Herminio Martínez, la cual trataba acerca de la conquista realizada por los tres Montejo. Esa presentación corrió a cargo del Ayuntamiento de Mérida, de ese entonces, y quienes la organizaron seguramente no se habían tomado el trabajo de leer la novela, ya que la imagen de dichos militares no era nada favorable para fines de su exaltación.

Se les presenta en esa obra como lo que realmente fueron: tipos pendencieros, jugadores, mujeriegos, sin idea de patria ni religión. Bravos guerreros, ávidos de riqueza, sin mayores intereses que su egoísmo. En la novela se llegaba a mencionar que el Adelantado no quería que entre sus tropas españolas hubiera faldas de ningún tipo: ni femeninas ni de frailes o sacerdotes. Su vida transcurría en pelear, jugar dados o naipes y gozar de las mujeres mayas. Eran valientes, sí, pero sin pasta de auténticos héroes.

Su mérito es haber conquistado –una conquista incompleta hasta hoy— esta Península y haber fundado ciudades como Campeche, Mérida (por el Mozo) y Valladolid (por el Sobrino). Por lo demás ahí se yergue, frente a la Plaza Grande, la agresiva portada plateresca de la casa más antigua de esta ciudad, propiedad del Adelantado y ya, muy transformada y fraccionada, respecto a su construcción original.

¿Para qué queremos más de los Montejo? ¿Qué significado tiene en estos tiempos, cuando la cultura maya yucateca tiene un despliegue mayor del que le había sido posible demostrar en siglos anteriores? Hoy, cuando admiramos una boyante literatura en lengua maya; cuando conocemos más acerca del esplendor milenario y vivo de esta civilización; cuando nos sorprendemos de su firme persistencia y sus asimilaciones culturales en los siglos de represión; cuando vemos una pujante fuerza para ocupar espacios sociales, políticos e intelectuales.

Es pobre y bastante denigrante el modo como se manifiesta la memoria histórica meridana acerca de Nachi Cocom, de Jacinto Canek, de los héroes de la Guerra de Castas, de los héroes mayas, obreros y campesinos de la época revolucionaria. De los no siempre tan visibles luchadores sociales de tiempos más recientes.

Por eso, un monumento a los Montejo en estos tiempos es un insulto al pueblo y a nuestra Historia, una acción política agresiva y contraproducente en los tiempos que corren. Más vale erigir un monumento a Nachi Cocom o a la antigua Th’o. O bien, presentar imágenes de Salvador Alvarado en lugares más visibles y concurridos. Pero no rememorar a dos pendencieros que no buscaban más que su fortuna personal y que fueron partícipes de un genocidio que sólo, en el territorio que ocupa el México actual, causó la muerte de millones de personas.

Tengo conciencia de mi mestizaje y me interesa mi herencia cultural española: la estudio en lo posible, la disfruto en lo que me parece relevante, me enorgullece en lo que me parece digno. Pero no veo nada de dignidad en los Montejo. Por favor, no te prestes a ese proyecto, Pacheli, no desmerezcas del brillante trabajo que has venido realizando como escultor y como transmisor de nuestra Historia y nuestra Cultura.


Por esto!, lunes 28 de septiembre de 2009

domingo, 27 de septiembre de 2009

Más que merecido la Medalla Eligio Ancona para el Maestro Joaquín Bestard

Por Jorge Luis Canché Escamilla




En tanto se realizaba el acto inaugural del evento relacionado con el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución en la Facultad de Economía de la UADY el pasado 3 de septiembre de los corriente, recibimos con gran satisfacción la noticia de que el maestro Joaquín Bestard Vázquez había sido distinguido con la medalla “Eligio Ancona” máximo galardón que el Gobierno del Estado de Yucatán, a través de la Universidad Autónoma de Yucatán otorga a quienes se han distinguido en los campos de la ciencia, la cultura y las artes. No era para menos tal distinción, sobre todo conociendo la trayectoria y dedicación del maestro Bestard por la literatura y su impulso para bien de la sociedad yucateca en particular. Deferencia que sin más ni más, es más que merecida. Comparto el comentario de Conrado Roche –dilecto amigo- realizado en las página de Cultura del por Esto! en el sentido que ya se estaban tardando en su entrega, al igual que el de la Dra. Tere Ramayo en el sentido de que: -“ahora si que está contento Don Maximito”. Agregaría que también lo estarán sus sabias arañas desperdigadas sobre su cabeza causando un gran jolgorio, aunque en está ocasión lo tolerará con gran paciencia; la razón, la tan significativa distinción al maestro Joaquín Bestard. El mítico Beyhualé con toda la parentela Koyoc estará preparando una enorme celebración, se anuncia que incluso harán una guerra de ch´en tu tuus para honrar a los héroes de la independencia y así mostrarle su cariño a tan feliz recipiendario de la Medalla Eligio Ancona. Debo decir que ha sido tan grata la noticia, que varios alumnos que tuvieron la fortuna de participar en el Taller Literario Ya’ax-Ché de la Facultad de Economía de la UADY, -impartida por el maestro cuando disfrutaba de inmejorable salud- me hicieron saber su alegría y complacencia ante tan feliz evento. Me comentaron que estaban planeando asistir el próximo 13 de los corrientes en el Salón de la Historia del Gobierno del Estado, lugar en el cual, se realizaría el significativo acto de entrega del galardón de manos del Gobernadora Ivonne Ortega Pacheco, para lo cual se estaban organizando. Han pasado varios años ya, de aquella ocasión cuando Don Joaquín atendiendo la inquietud de un grupo de jóvenes que ahora han egresado y que se encuentran laborando profesionalmente como economistas, le solicitaron que impartiera un taller literario en la FEUADY. Que como bien se sabe, fue impartida por cerca de tres años en las instalaciones de la biblioteca “Jesús Silva Herzog”, antes que el maestro cayera enfermo; es más, aún en su etapa de recuperación en varias ocasiones dicho taller fue realizado en su hogar. Aún hoy, algunos alumnos de las nuevas generaciones preguntan que si fue verdad que en la facultad se ofreció un taller literario, la respuesta inmediata es sí, lo que da lugar a hablarles de Don Joaquín de su trayectoria, el interés que tiene por la cultura, su preocupación por preservar la Cultura Maya; pero sobre todo, la devoción con que realiza sus talleres a fin de que los jóvenes encausen sus inquietudes literarias, manifiesten abiertamente su sentir, transparenten su sensibilidad a través de la lectura y el buen escribir. Su preocupación porque la modernidad está haciendo una sociedad más materializado, distanciando a la juventud y al mundo actual de los intereses sociales. Manifestándoles que en la biblioteca se encuentran libros de él, hablarles del taller Kuúxeb que por más de diez años dirigió en el edificio central de la UADY, comentarles que un gran número de escritores que actualmente tienen una vida destacada como escritores de poesía, cuentos, ensayos, novela y otros géneros más, fueron parte en su momento de dicho taller. Comentar amable lector que esto mismo ha permitido que a dichos jóvenes se les haga entrega de un ejemplar del Libro Ya´ax ché, producto del taller que como he mencionado fue conducido por el maestro Bestard.



El maestro Joaquín Bestard con los participantes del taller Ya'ax-Ché





Fue por todo lo anterior, que la FEUADY a través de su director el Dr. Alberto Quintal Palomo, atendiendo a la convocatoria emitida por el Gobierno del Estado a través de la UADY para proponer a candidatos para recibir la Medalla “Eligio Ancona”, lo hiciera a favor de Don Joaquín Bestard Vázquez. El resultado obtenido y el impacto que se tiene en la comunidad de los economistas, dan lugar desde luego al presente cometario y a una grata felicitación al maestro Bestard, por tan honroso y merecido reconocimiento como escritor y humanista.

Ciertamente la comunidad universitaria y la sociedad en general que conocen el trabajo de nuestro recipiendario a través de la realización de diferentes talleres y de su obra, han mostrado un enorme beneplácito. Es más, la Red Literaria del Sureste de México, Nuestra América –organización que también propuso la candidatura del maestro-, conformado en su mayoría por jóvenes escritores inquietos y talentosos de los cuales un buen número de ellos pasaron por su taller, estaban más que emocionados. Están agradecidos por la atención recibida y desde luego por la orientación del cual fueron objeto en tanto fueron talleristas del maestro Bestard.

¡Cuánta satisfacción y alegría debe de prevalecer en Don Joaquín en estos momentos!

Cuando el trabajo realizado sin esperar ningún reconocimiento, sino solo contribuir al desarrollo y creación de la literatura en México y Yucatán, al que le ha dedicado no sólo tiempo completo, sino toda la vida; ahora se valora y reconoce, es justo ahora, cuando sus lectores y amigos esperan que sus obras sean editadas tal como se merece. Salvo el Diario Por Esto, no ha recibido el apoyo suficiente para divulgar su labor creativa, bien sabemos los pesares por los que ha tenido que pasar para dar a conocer su creación. Muchos de ellos provenientes de los lugares míticos que ofrece la cultura Maya y de aquellos personajes derivados de su andar por la vida diaria y experiencia a lo largo de ella. En lo personal ha sido gratificante disfrutar día con día cada uno de sus escritos que nos hace llegar a través del Diario Por Esto en la sección de Cultura. Que como bien señala en la entrevista realizada por el Diario Por Esto el pasado tres de los corrientes, ha sido para él una terapia el escribir todos los días después de su enfermedad. ¡Qué sigan la terapias! Y nosotros esperando más de Don Maximito y Beyhualé. Más que merecido la Medalla Eligio Ancona, ¿no cree?

Mérida Yuc. Méx. A 11 de septiembre de 2009

Circunstancia y tiempo para los recuerdos de ayer



Por Jorge Luis Canché Escamilla

Serían cerca de las diez de la noche, la lluvia caí con poca intensidad a esa hora, desde la tarde poco antes de anochecer empezó a dejarse sentir sobre la ciudad su presencia. A pesar de encontrarse en el interior de la casa Calixto podía percibir esa caída única que deja el llovizno continuo sobre el techo de las casas, el piso del jardín y las calles del fraccionamiento en el cual vivía desde hace cerca de treinta años. Escuchar el aire silbar e imaginarse de inmediato la frescura que da la brisa cuando acaricia el rostro de la gente, y que infinidad de veces ha sentido, le produjo un ligero escalofrío de placer.

¿Cuántas veces la ha disfrutado en estos seis lustros de vida? No supo contestarse, lo único que sabía era que las inclemencias del tiempo por estos meses, en tanto duraban, supo hacer de ellas sus aliadas para divertirse y completar sus alegrías, aún en estos momentos. Estos recuerdos de Calixto si bien iban con el instante que estaba viviendo, sus pensamientos estaban centrados en una pequeña pepita ovoide –hueso dirían algunos- que acariciaba pasando los dedos en sus ranuras, y que luego tomándola entre sus dedos índice y pulgar la observaba por cada una de sus partes. La situaba al frente de la lámpara de la recamara, podía ver a trasluz sus sombra proyectada en la pared, le resultaba increíble el sabor que puede trasmitir al paladar para el deleite de quién lo consuma, en este caso en Calixto mismo. La sedosidad de la cascara contrastaba con el la pulpa que es un tanto gruesa aunque rica, pensaba nuestro personaje. Se trataba de un durazno, que acababa de engullirse para saciar su hambre y no comer nada pesado por la hora que era. Aunque dicha fruta no es del patio –propio de Yucatán-, había sido adquirido porque éste ya estaba en venta y a buen precio. El ambiente de la lluvia y la fruta le hicieron trasladarse a principio de los setentas en aquella inolvidable excursión que lo llevo a la ciudad de México en compañía de sus mejores amigos de la preparatoria y de la Colonia Sambulá – está aventura requiere ser contada algún día en su totalidad- pensó Calixto para sus adentros. Por aquel entonces estaba bien delimitada la época de las frutas nuestras que se dan en nuestro ambiente geográfico –la ciruela, el tamarindo, el nance, el zaramullo, la anona, el zapote, el caimito, la naranja, la mandarina y otras muchas más-. Por lo tanto frutas del altiplano solo se veían en tiempos de otoño-invierno y algunas otras, como el durazno que no era de consumo generalizado y solo de veía expuesto en algunos lugares, particularmente en los puestos informales que se establecían en las escarpas –aceras- del centro de la ciudad. Los duraznos, las manzanas y las peras, por cierto, estaban debajo de un papel llamado seda en color morado que atraía de inmediato la pupila. Con ellas se anunciaba la cercanía de las fiestas decembrinas, era el referente. Estas las comeríamos principalmente en Nochebuena y Fin de año, en ningún otro momento – se dijo para sí, Calixto-. Por aquellos tiempos, la verdad el durazno no estaba en las preferencias ni en el presupuesto de las familias de la colonia Sambulá, es por ello, que nunca lo había probado nuestro personaje. El convivir y departir con las diversas familias del barrio, daba lugar a esa afirmación que realizaba mentalmente. Es más – aseveraba-, ni mi abuelo Mana que tuvo u n puesto en el mercado de Halachó y vendía fruta de la época, tenía en venta duraznos. ¿O sí?, -se preguntó asimismo. –Definitivamente no, respondió de inmediato, porqué lo hubiera probado antes de hacerlo en la Ciudad de México en aquella excursión realizada al concluir la preparatoria a principios de los setentas, tal como había mencionado con anterioridad.

Calixto reamente tenía muy presente ese momento, se encontraban en el mercado de “La Merced” el cual le pareció enorme; al andar por los pasillos, se encontraron con una frutería de lo más grande, justo allí se encontraban en exhibición unos preciosos duraznos – enterándose que también se les llamaba melocotones- con sus colores naranja-rojizos. En compañía de sus amigos Mario y Melchor adquirieron la fruta, una para cada uno suficiente para acallar el hambre, había que administrar bien el escaso capital conque contaban. Hacía tan solo unas horas que habían llegado a la capital del país, para Calixto era su primera visita. Fue cuando la semilla del fruto mencionado le llamo la atención su forma ovoide, las ranuras trazadas con la precisión de un experto y de ahí la intención de hacer de ella una artesanía.




Después de haberla consumido recordaba muy bien, que la pepita la guardo con la intención de incrustarle algunas piedras de fantasía, tal como se hacía por aquellos tiempos a la semilla de marañon –fruta de lo más refrescante traída del estado de Campeche-; pasarle un cordón negro para después usarla como una soguilla. No sin antes cuestionar la dureza del hueso ante la blandura del marañón. Por aquellos tiempos de los hippies, más de un puesto de artesanos los tenía en venta, para uso de nosotros los jóvenes en el diario ajuar –se dijo en sus recuerdos-. Finalmente Calixto no logro realizar este interés, ya que perdió la simiente durante el viaje, el cual tuvo una duración de poco más de quince días por distintas entidades del país. -¡Que tal! - Se dijo de nuevo, viaje inolvidable en compañía de amigos y compañeros recién salidos de la preparatoria y en el camión de la Universidad de Yucatán, hoy Autónoma (*). ¡Cuantos apuros para realizarlo! ¡Más cuantas satisfacciones obtenidas al recordarlas el día de hoy! Todo derivado de una tarde- noche de lluvia y truenos alrededor de una pepita de durazno, una tenue lámpara y la soledad que ofrece una cálida habitación. Circunstancia y tiempo para revivir. ¡Bendita lluvia!, ¿no cree?

Mérida Yuc. Méx, A 30 de agosto de 2009

(*) El 30 de agosto de 1984 fue decretada la Autonomía a la Universidad de Yucatán por el Poder Legislativo a propuesta del poder Ejecutivo, siendo gobernador del estado de Yucatán Don Víctor Cervera Pacheco, publicado el 31 del mismo mes en el Diario Oficial e iniciando su aplicación el 1 de septiembre del mismo año, hace 25 años.

martes, 22 de septiembre de 2009

Llegar a los cien años


Por Jorge Cortés Ancona

Algo está pasando en el mundo que llegar a los cien años está dejando de ser noticia. Es muy común conocer o haber conocido personalmente a cuando menos una persona centenaria (en mi caso, mi abuelo materno falleció a los 101 años).

En tiempos de bajos promedios de vida, sorprendía la vitalidad y capacidad creativa que tuvieron algunos escritores y artistas en edades provectas, como Sófocles, que escribió tragedias pasados los 80 años, y Miguel Ángel Buonarotti, que, igualmente, seguía creando esculturas, dibujos, proyectos arquitectónicos y poemas más allá de esa misma edad. Hace décadas causaba asombro que el británico Sydney Greenstreet iniciara su carrera como actor pasados los 60 años, y también lo es el que la dama polaca Esther Gorintin lo haya hecho a los 85 años de edad y, ya con una filmografía de varias películas como actriz, actualmente la señora cuente con 96 años de edad.



Claude Lévi-Strauss



Si nos centramos sólo en el ámbito humanístico, de unos diez años para atrás encontramos poquísimos casos de personajes centenarios en la historia. Me vienen a la mente los casos del barón Frederick de Waldeck, cronista viajero y artista plástico de memorable labor respecto a México y Yucatán, y que vivió 106 años. Otro caso es el de Gonzalo Cámara Zavala, fundador de la Liga de Acción Social, de la Escuela Modelo e historiador del Teatro Peón Contreras, que vivió –si no me equivoco— 103 años.

Pero de doce años para acá algo ha pasado. Y tenemos al poeta estridentista Germán List Arzubide, que vivió 100 años; al escritor oaxaqueño Andrés Henestrosa, fallecido de poco más de 101 años; a la cineasta alemana del nazismo Leni Riefenstahl, fallecida en el 2003 también a los 101 años (y que ya anciana practicaba actividades de alto riesgo como buceo y paracaidismo); al filósofo alemán Hans-Georg Gadamer, que vivó 102 años; a la crítica de arte y traductora Mariane Frenk-Westheim, emigrada alemana a México y que murió de 106 años; y al literato y periodista argentino Juan Filloy, fallecido también a los 106 años.

Y vivos y –al menos casi todos— activos están el novelista español Francisco Ayala, de 103 años; el arquitecto brasileño Oscar Niemeyer, de 102; el cineasta portugués Manoel de Oliveira, de 101; el antropólogo estructuralista francés Claude Lévi-Strauss, también de 101 años y el historiador yucateco Silvio Zavala Vallado, de 100 años (por cierto, pariente cercano de Cámara Zavala, lo cual hace pensar en una longevidad heredada). El año que viene deberá llegar a los 100 años la pintora surrealista norteamericana Dorothea Tanning. Me llama la atención que casi todos los mencionados pertenezcan a los ámbitos germánico e iberoamericano, lo cual no creo que sea sólo casual.

Y otros más se van acercando con paso firme a sus centenarios vivos. Son legión los octogenarios y los nonagenarios en plena actividad. La vida ya se va prolongando hasta hacer posible que algunas personas puedan ser testigos de cambios radicales en todos los aspectos de nuestra sociedad y nuestro medio ambiente. Meritoriamente, todos los mencionados pudieron observar las consecuencias de sus aportaciones y las continuidades de éstas.

Ya se tendrá que ir pensando en cómo sobrellevar estos procesos de vida prolongados, complicados en sus sinuosidades de salud y de marginación. Hacer las previsiones necesarias.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Mateo



Por Náser Badí Xacur Baeza


A los quince, me fui del pueblo tras un circo. En ese entonces, casi todos los caminos eran de terracería. Malos, muy malos. La “petrolizada” más cercana distaba como treinta kilómetros; imagínate los camiones del circo. Hasta la madre de cargados y dando tumbos entre brecha y brecha. ¡De chatarra! Pues me fui con ellos, con los cirqueros. No fue así nomás, es que la ayudante del mago me convenció para que aprenda lo del trapecio. También la haría de chofer y me ganaría una lana.

La Reinita, la del mago, ¡Re buena la condenada! Creo que tenía diecinueve, eso me dijo. Estaba re “dzipona”; ¡tremendos “chuchús”! Y yo que me voy tras ellos. Conoces el dicho: “jalan más dos tetas que cien carretas”. Además, acá en el pueblo y tan jodidos como estábamos, pues pa’ cuando prosperar. Así se me dio el modo de salir y buscarle. Como dos años me trajo de encargo la muy ladina, ¡cómo me vacilaba! se arrimaba y se escapaba. Nomás me lo daba a oler. Todo ese tiempo, pues ya sabes: puñetas y putas, y lo que caiga en los pueblos; las chamacas siempre se arriman con los fuereños, sobre todo a los cirqueros. Ha… pero yo le puse fin al asunto. –“¡Mira!, -le dije –yo vine al circo por ti, no por otra cosa”. ¡Qué hembra, mi hermano! Si la hubieses conocido; ¡Sí que perdí la cabeza! La muy canija, “pos”, era su querida del dueño del circo y le hacía con el mago para la tapadera, por la jefa que era muy brava. Y yo que voy de su pendejo y caigo redondito. Diecisiete años apenas cumplidos y me caso con ella. Todo fogoso y chamaco le exigía diario y varias veces, pero ella tenía que cumplirle al dueño, y también al mago que era muy cabrón y no la quería soltar, así que no pasó mucho tiempo y que me doy cuenta y… ¡toma perro! En un camino culebrero, cuando no detuvimos a cambiar una llanta, tremendo pleito, que me lo chingo y me llevo a mi mujer allá al territorio; re lejos, ¡En casa de la chingada! Algún día vamos a que conozcas, está más atrás de Tihosuco. Pues allá me recibieron y me atendieron unos parientes de mi mamá. Al principio todo bien; pero el cirquero, bien marrullero, me acusó con la “Estatal” y fueron a buscarme. Claro que me chingué al mago, pero yo no lo maté; él fue quien lo acabó. Bien matrero el cirquerillo, aprovechó que se lo dejé jodido y allá lo aquieto. El caso es que a mí me entancaron y él se llevó otra ves a la hembra, a la fuerza pero se la llevó. Lo que me prestó ayuda, es que la esposa del muy ladino se molestó mucho con el regreso de la “Reynita” y boqueó todo. Mi patrón, Don Arnulfo, que era mi verdadero patrón en mi pueblo, me tenía buena ley, todavía me la tiene, pues él se enteró del asunto y puso un abogado para que me sacara. Pues con todo y que la esposa del cirquero había “cantado”, me chupé dos años en la “grande”. Bueno, lo que sucedió es que allá adentro, un cabrón me quería coger y a ese si lo maté. En la cárcel aprendes mucho, te defiendes o te defiendes, o te lleva la chingada. A ese si los mate. ¡Como no!

Mi patrón, Don Arnulfo, logró que me soltaran, dizque por defensa propia y una lana a los jueces. Cuando estuve fuera le dije: -Quiero ir por mi esposa, es que la tengo aquí, muy adentro-. Y me encaminé pa’ donde ya sabía. Ella estaba trabajando en un circo que se movía por Campeche, cerca de Escárcega. Pues voy y la encuentro. ¡Más buena la bendita! ¡Parecía artista de cine! Como seis meses la pasamos muy bien, pero ¡vaya la muy cabrona! ¡Que loca!; se me escapó con un ranchero de Tabasco. Ya te dije, yo estaba muy entrado. Así que me fui tras ella y otro pleito. Acabó a machetazos. Que le corto el brazo a ese cuate y de nuevo al “tambo”. ¡Otro rato en la sombra! Al principio, cada semana me visitaba la Reina. Tenía sentimiento de culpa y el culo caliente; el culo se le fue enfriando y poco a poco dejó de visitarme. Pero eso sí, había querencia, me mandaba a alguna amiga para que me entretuviera y me esté sosiego. La Reina le bajó unos pesos al ranchero desbrazado, después lo dejó y puso una cantina. Ya sabes, ¡una buena cantina! con meseras, cuartitos y toda la cosa y… ¡A ganar lana se a dicho! Ella es muy buena para hacer dinero. Creo que me quería tantito, pues me pagó un abogado.

Ya que estuve libre fui a verla, pero ya tenía un machín que la cuidaba.
--“Mateo”-, me dijo cuando estábamos en la cama, -“tu y yo nunca nos casamos, fue puro circo, ¡Claro que me caes! Pero no eres mi destino; si me fui contigo fue para librarme del cirquero, cambiar aires por un tiempo y pasar un buen rato. Mira, mi destino es ser puta y rica, y tú junto a mí, la verdad que no, no la vas a hacer, ya la pasamos bien y ves que no te abandoné; así que vamos dejando este asunto como amigos. Toma este dinero y regrésate con los tuyos. Puedes llevarte a una de las muchachas para que tengas pareja, cuando te fastidies de ella me la mandas de vuelta”.

Agua helada hermanito, hecho un animal, dando tumbos como becerro derrengado, en vez de regresarme al pueblo me fui pa’ Chiapas. Allá me enganché como chofer de un ganadero muy rico que conocí en el putero de la Reina. Para no estar solo, me arrejunté con una hembra grandota que trabajaba en el mismo rancho dentro de la casa principal. Feona, pero muy buena; ¡tamañas caderas! Le hice dos hijas. ¡Pura vieja en casa! ¿Qué te parece? Cuando mataron al patrón de Chiapas las dejé a su suerte. Seguramente están bien pues se quedaron con la jefa. Esa tarde, cuando mataron al ganadero, me alcanzaron dos balas, pero siguieron su camino, ya vez, la libré. Él no la pudo librar, pues un plomazo le agarró el cuello; así es la vida; cuando te toca pues te toca. En el tiempo que estuve con él cuatro veces lo intentaron matar. Ya le tocaba. Cada vez que la “brincaba” me decía: -¿Sabes qué, Mateo? Voy a dejar de hacer ese negocio y me voy a dedicar sólo al ganado- Pero no lo dejaba, había mucha lana y muchos compromisos.

Yo, pues, todavía joven, me dije a mi mismo: -“¡no seas perico Mateo! regrésate con Don Arnulfo”, él te tiene ley de la buena-. Dejé todo y aquí estoy. ¿A la doña de Chiapas? No, no le mando nada, además de que se quedó con la patrona ya se arrejuntó con un viejo que tiene como doscientas cabeza de ganado, él cuida de las niñas. No, no te vayas a creer que se busco un suplente muy rápido, ya lo tenía desde en antes, las veces que yo salía de viaje con el jefe, él la visitaba, yo me hacia guaje, pues que tal si me quebraban y no regresaba. Además, ni estaba tan buena. Pa` buena la Reynita.

Ya lo ves, acá con mi verdadero patrón no hay “pedos”, la vida es otra cosa, puro dulce, solo madrazos y palos. ¡Esto si es vida tranquila!

domingo, 20 de septiembre de 2009

La adolescencia en México y en EUA

MARTES 22 DE SEPTIEMBRE



“A los trece”(EUA, 2003)De Catherine Hardkwicke, con Nikki Reed, Evan Rachel Wood y Holly Hunter.


Distinciones: Ganadora de 13 premios en festivales internacionales


Intenso film basado en las experiencias reales de la protagonista y co-escritora Nikki Reed en su paso por la adolescencia en la ciudad de Los Ángeles. Tracy es una chica de trece años a la que aún le cuesta dejar atrás la niñez, que conoce a Evie, una muchacha prematuramente crecida que se gana su admiración. Evie introduce a Tracy en el mundo del sexo, las drogas y el delito. Cuando se dan cuenta, su mundo ha comenzado a derrumbarse.


Las funciones serán, como siempre, a las 8:00 PM en el Centro Cultural José Martí. Los comentarios estarán a cargo de Miguel Ángel Civeira.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Me intriga algo muy simple

Desde que los yucatecos tenemos uso de razón escuchamos dos muy marcadas diferencias al hablar.

Por Conrado Roche Reyes

Desde que los yucatecos tenemos uso de razón escuchamos dos muy marcadas diferencias al hablar.

Una, la normal y lógica peninsular, ya que, a excepción de la ciudad de Campeche, en el resto de las comunidades hablan como yucatecos, quizá Ciudad del Carmen tiene ese dejo de la gente de puerto, ya que Calkiní, Hecelchakán, Bécal, etc., en el estado de Campeche, no se distingue su habla de cualquier población yucateca.

Lo mismo podríamos decir de Carrillo Puerto, Dziuché y José María Morelos, en Quintana Roo. Cancún es otra onda, ya que es una ciudad sin raíces profundas, de gente desarraigada. Sin embargo, el aporreadito yucateco es lo que predomina dado el gran número de trabajadores y personas paisanas, esto es, peninsulares.

A lo que me refería en cuanto a los dos tipos de habla tenemos el urbano con toda su complejidad y marcado acento, modismos y distintos nombres para algunas cosas u animales que en el resto del país.

El otro tipo de castia, es el que emplean los mayas así éstos lleven años en las ciudades grandes, y en los llamados pueblos.




Por principio de cuentas, ellos no utilizan el reverencial Usted. No existe en su lengua. Así se refieran al gobernador o al más encumbrado hombre le hablarán de tú sin ninguna intención irrespetuosa.

Recuerdo cuando el papa Juan Pablo II tuvo aquella multitudinaria reunión con las etnias indígenas en Izamal para pedir perdón por los excesos de los religiosos durante la conquista y colonia, el personaje que respondió al Santo Padre fue un indígena maya puro, y jamás se refirió al papa como usted sino siempre le dijo Tú. Los huaches estaban con el Jesús en la boca.

Otra cuestión es la más evidente: eliminar la elle (LL) en palabras con terminaciones illo, illa, y ponerla en las terminaciones ía, ío. Pongo ejemplos para que nos vayamos entendiendo. “Tortilla”, es “Tortía”con acento en la I. “Amarillo”, “Amarío” de la misma forma. Por el contrario, “Tía”, será “Tilla”; y “Sandía”, “Sandilla”.

Y es imposible cambiarles esta manera que no sé de dónde y porqué será así. Ahí están los mayistas para explicarlo.

En varias ocasiones he intentado que lo digan correctamente en vano. Por una nana de mis nietas, quienes de tanto estar con ella —la adoran—, ya pronunciaban “Cuchío”. Entonces me senté y con paciencia de Job intenté que ella, la nana, pronunciase “cuchillo”. CU-CHI-LLLLO” le recalcaba. Y ella respondía una y otra vez: “Aista —con acento en la primera A— CU-CHI-O”. Terminé por matar mi pavo. También, en un grupito, uno de los cantantes pronunciaba en un pasaje de la canción que decía “Tu alma sencilla”, por más ruegos e intentos que le hicimos continuó cantando “Tu alma sencía”.

En las palabras agudas terminadas en R, ésta no es pronunciada, por la misma milenaria, bueno, centenaria razón. “En la esquina me voa bajá”. “Yo vengo a trabajá”, “Tengo ganas de cagá”.

He preguntado a maestros sobresalientes en el tema acerca de si existe en lengua maya la palabra “sí”, fatal, como hay en todos los idiomas. La respuesta ha sido más o menos similar. Te pueden decir “Maalo”, pero esto no significa sí. Es algo así como, “no está mal”, “Tú lo dices”.

Podría ser que de tanta joda a través de quinientos años, dejaron de decir sí, que probablemente existió, ya que a cada sí, seguía una chinga. Esta situación los hizo tan desconfiados que jamás volvieron a pronunciar el sí fatal y afirmativo.

Esto y muchísimo más hace que los citadinos nos burlemos de los de pueblo. Como muy bien describe Manuel Calero cuando habla de su llegada a Mérida y en la Modelo le hacían repetir, para burlarse de él, que le pidiese una china al chinero. El, con la mayor inocencia del mundo le decía al ventero ante las carcajadas de los meridanos: “Oye chinero, jam pélame una china”.

Por esto!, jueves 17 de septiembe de 2009.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Mi Madre Patria


Hoy festeja ahogándose en mentiras, miseria y tequila

Por Hortencia Sánchez


Me levanté muy temprano, el agua fría bañó mi cuerpo, para después mirar mi imagen en el reflejo del espejo. Quería verme fresca, bella, grandiosa y sólo contemplé un rostro lleno de surcos, de heridas, de marcas.

Mis ojos contenían una gran tristeza, estaban a punto de las estúpidas lágrimas, era irremediable soltar el llanto. No podía estar feliz a pesar de que todos pensaban en mí y preparaban un grandioso festejo.

Habían preparado todo para la fiesta: viandas, bebidas, antojitos, fuegos artificiales, música que dejaba escapar el sonido potente de las trompetas y las guitarras; los mariachis vestían de gala y el pueblo entero se había vestido de mil colores.

Intentaban hacerme creer que mi festejo sería grandioso, único, que se quedaría grabado en lo más profundo de mis entrañas. Intenté cerrar muy fuerte los ojos, encontrar todas las dichas para agradecer humildemente, mas no puedo evitarlo, cuando escucho a unos niños de una guardería realizando mi homenaje, tocando una pequeña campana, coreando mi nombre y la de los hombres que quisieron, intentaron dar libertad y justicia -y que no lograron que se mantuviera-, siento que los estoy engañando, a pesar de que necesitan creer en mí como la madre amorosa que los procura y protege.

¿Qué puedo hacer para arrancarlos del peligro, del engaño, del hambre y de la burla? Hasta la mejor mujer, la mejor madre se cansa de parir una y otra vez, dándose cuenta que sus hijos no podrán encontrar una mañana azul, una mesa llena de comida, sino apenas con lo suficiente para alimentarlos, para darles fuerza para aprender y desarrollarse, sin padecer, carencias, inconformidad.

Las cosas se me escaparon de las manos. Quise formar hombres justos y lo que formé fueron hombres ambiciosos, deseosos de riqueza y poder. Ahora se justifican diciendo que cada acción que realizan es para que los que habitan sobre mí logren una vida digna.

¿En dónde se encuentra el tesoro de mis entrañas, los frutos y las tierras que, con tan sólo cuidarlas y hacer que produzcan, podrían calmar la sed y el hambre de mis hijos? ¿Por qué lanzan tantas mentiras al viento? ¿Por qué usan mi imagen para enriquecerse y justificar las matanzas y la lucha de poder?

Quisiera arrancar todos esos vestidos de gala, todos los oropeles, para repartirlos entre cada uno de los que asisten a mi fiesta y de esta manera solucionar, aunque sea un poco, sus más mínimas necesidades.

Algunos de mis hijos más pequeños han muerto cubiertos de fuego, otros han tenido que andar las calles disfrazados de payasos, otros más vagan buscando comida en los botes para basura.

¿Y mis pobres hijas? Han sido violadas, asesinadas u obligadas a tener hijos que preferirían no tener por no quererlos mirar morir de hambre, pero que por intentar poner fin a esto ahora pueden ser castigadas, y si no acatan estas normas, seguramente también ellas morirán por un aborto mal realizado.

Mis hijos jóvenes se han convertido en hombres dependientes de las drogas, de la enajenación.

Agradezco grandemente el festejo, quisiera poder decirles de qué manera pudieran cambiar esta realidad de locos, de qué manera construir un mundo mejor para sus hijos, para ustedes mismos, mas no lo sé y me duele terriblemente.

A lo mejor sería necesario unir sus fuerzas, sus más grandes anhelos, protegerse de los que han vivido a sus expensas con todos los lujos y bonanza, no creerles más. Unirse todos los que tienen hambre, sed y rabia para arrancar de tajo a los hijos que sólo han avergonzado a esta madre que ya no cree en ellos, porque la solución que proponen para mejorar mi situación es otra más de sus mentiras. Ya no pueden exigir más pagos, más impuestos por todo lo que les venga en mente, ya no pueden continuar dejando sin trabajo, ya no pueden seguir burlándose de su madre que los vio crecer y transformarse en seres sin escrúpulos, con avaricia y sin conciencia.

Lo siento, no puedo sentarme a la mesa y dejar que siga la fiesta como si nada pasara, como si estuviera ciega y no mirara el río de sangre que ya me baña. No me queda nada, sólo intentar ser un poco dura y decir que me abrace y me colme el que tenga la conciencia tranquila, el que realice un trabajo arduo para los otros, el que ayude y proteja al débil, al desvalido, el que realmente sea un verdadero hijo capaz de existir haciendo cada día el mejor de los intentos, el que quiera abrazarme muy fuerte y no arrancarme el corazón exhibiéndolo como un trofeo.

Hoy mis oídos estarán sordos para aquellos que se atrevan a gritar ¡Viva México, Viva mi patria, Viva mi nación! y sean parte de la corrupción, del robo, de la farsa, de la vergüenza que me da saber que, de tantos hijos, sólo algunos pocos fueron buenos.

Por lo tanto hoy grito bien fuerte:

¡Viva mi patria! - Lejos de los explotadores-
¡Viva mi patria! - Lejos de los asesinos-
¡Viva mi patria! - Lejos de la hipocresía-
¡Viva mi tierra!... Que es mujer que pare hombres, no cobardes ni malditos…
¡Viva México, cabrones!
¡Viva México, hijos de la chingada!

ritualteatro@hotmail.com



Por esto!, jueves 17 de septiembre de 2009.

jueves, 17 de septiembre de 2009

¿Qué estás leyendo?

CIUDAD DE MÉXICO.- El Programa de Fomento de la lectura del Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ideó una campaña sencilla para promover la lectura en su país, la creación de un canal especial de YouTube en el cual se le pregunta a distintas personas qué están leyendo. Aunque la consulta se le hace a escritores de perfil alto, también se le hace a personas de a pie, como señaló el suplemento Ñ: Algunos son escritores como Martín Kohan [autor de la novela Ciencias morales], o también cineastas como Lucía Puenzo. El best-seller de autoayuda Bernardo Stamateas también se anima y la modelo Dolores Barreiro recomienda su libro del momento. Pero también lectores muchos más anónimos recomiendan o previenen sobre algunas novedades editoriales o sobre los libros que por fin se animaron a leer”. La idea original de ¿Qué estás leyendo? se le debe a Alejandro Rozitchner y ha sido ejecutada por Nadina Grego. “La idea”, afirman en el suplemento, “es tan sencilla como atractiva. Se trata de acumular videos cortos en los que personas de todo tipo y edad comentan qué están leyendo en esos días”. La dirección del canal es youtube.com/user/queestasleyendo.



Tomado de http://www.diarioletempestad.com/

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Noche inolvidable


Por Conrado Roche Reyes


En el repleto recinto del Salón de los Retratos del Palacio de Gobierno, se llevó a efecto la noche del día 13 de septiembre de 2009 en punto de las 8 p.m. en un ambiente de alegría, camaradería, amistad y ante todo respeto y admiración, la entrega de la presea que lleva el nombre del prócer de las letras y la política yucatecas Don Eligio Ancona, la entrega de la medalla que acredita como merecedor del máximo reconocimiento ciudadano al merito en el campo de la ciencia, las artes y la investigación de manos de la Ejecutiva del Estado, Ivonne Ortega Pacheco, al escritor yucateco Joaquín Bestard Vázquez, el hombre de letras más trascendente que tenemos, para orgullo de nuestra querida entidad.



Joaquín Bestard Vázquez, el hombre de letras más trascendente que tenemos, para orgullo de nuestra querida Entidad, recibió de manos de la Gobernadora la Medalla Eligio Ancona 2009. (Oscar Suaste)



El acto en sí no revistió, vamos, no se percibió aquel ambiente de sofocante solemnidad de otras ocasiones. Quizá por la misma personalidad tan humana y humanista del galardonado.

Momentos antes del evento se desató un diluvio sobre la ciudad. Muchos pensaron que esto restaría asistencia a tan importante acto. En lo personal, con mis mejores garritas, atisbaba a cada minuto la calle esperando aquello aminorarse. Nada, la lluvia arreciaba cada vez con mayor fuerza acompañada de truenos y relámpagos. Dado que pertenezco al marginado grupo de los llamados ciudadanos de a pie, pensé que me perdería aquello, cosa que me causaba gran desasosiego. Yo, que tanto he batallado por el reconocimiento al maestro, sentiría enorme frustración si la lluvia me impedía asistir, y es que además, no soy muy dado a acudir a dichos actos-cosa que mis amigos me echan en cara ya que dicen que para hacerla, hay que “estar “-, solamente lo hago cuando quien es el actor principal es de mi total y monárquico aprecio, o por cuestiones de trabajo.

Minutos antes de las 8 de la noche, el aguacero amainó casi totalmente, y ahí me enfilo, ahora si que con el pantalón literalmente brinca charcos. Como soy un despistado empedernido, no sé porque razón tenía la seguridad de que el evento sería a las nueve. Pasé por el Palacio como a las 8 y cuarto. Me iba a dirigir al café para según yo hacer hora. En eso, milagrosamente, me cruzo con Ena Evia, amiga de años, elegantemente vestida, muy de los 40s, quien me informa que el acto ya había comenzado. Entonces, juntos, subimos las escaleras y penetramos al recinto. - No sé, será mi paranoia, pero mi estimada Ena te noto como cortante. Antes nos saludábamos de besito. Ahora, como que marcas tú raya. ¿Es por la influenza o por la influencia?

Me encontré con el amigo Manuel Tejada (lo de Miguel, fue un reflejo condicionado por tu pariente Lerdo de Tejada). Tomé asiento con otro gran amigo, uno de mis mejores, el Lic. Jorge Fernández Souza, y a mi diestra, José Avilés del ICY.

Después de los panegíricos de rigor por parte del M de C, fue presentado el maestro Bestard. Éste, dirigió al auditorio unas breves pero sentidas palabras. Agradeció a quienes hicieron posible su merecimiento, y dijo también lo contento que estaba al mirar tanta cara conocida entre los asistentes, “mis amigos”, recalcó. La Sra. Gobernadora, en el uso de la palabra expresó la grandeza del maestro, resaltando su interés y pasión por el maya yucateco. Antes, Bestard había dicho que escribía acerca del maya de afuera hacia adentro, y no al revés como había sido costumbre en escritores que le precedieron- y su relación e influencia en otros países lo cual nos llena de orgullo”, dijo la mandataria entre otras cosas. Al recibir la presea, se escuchó una sentida ovación de pie con un público entregado y un recipiendario con la emoción a flor de piel.

Fue en suma, una noche de aquellas en que uno se reconcilia con la justicia. Saludamos allí entre otros al CP Luis Alvarado Alonso, una buena persona siempre dispuesta a allanar los tortuosos caminos de la burocracia. A Miguel Mañaná, músico, gran percusionista que se adhirió al proyecto de libro que ya finalicé. Al Arqueólogo Cobos, que realiza importante trabajo en Chichén Itzá. El Lic. Jorge Cortés Ancona, y el siempre afable Renán Guillermo González, Director del ICY. Y mi entrañable amigo, el pintor y escultor, Maestro Emilio Vera Granados, siempre presente y me saluda con mucho cariño. Jorge Canché, Roldán Peniche, etc., etc.

En el ínterin, los guitarristas Cecilio Perera, y Blanco, nos deleitaron con una bellísima ejecución. Muy buenos, excelentes exponentes del laúd. Felicitaciones. Sin embargo, lo que más me emocionó fue cuando hacía fila para felicitar al maestro Bestard, éste me llamo con una seña. Nos fundimos en un cariñoso y fraterno abrazo y me dijo las siguientes palabras. “Ya ves que sí se puede, sigue, continúa, ustedes son también merecedores de este tipo de premios”. Gracias, muchas gracias maestro Joaquín Bestard de oficio escritor.


Por esto!, martes 15 de septiembre de 2009.

martes, 15 de septiembre de 2009

Ausencia

Por José Díaz Cervera

A veces me entra un poco de nostalgia, y regreso a aquel departamento pequeño de San Andrés Tetepilco donde viví parte de mi infancia. La mesa pegada a la pared. Un sofá-cama, la televisión, un tocadiscos portátil, los ojos y los olores. Al pasar el tiempo, entro en una dimensión extraña que me hace recordar algunas cosas e imaginar otras.

En la esquina que hacían las calles de Alfajayucan y Zacahitzco, “El Ojón” y “El Acerina” inhalaban cemento, y los niños los mirábamos con una mezcla de miedo y lástima. En la contra esquina, “El Toro”, un viejo cabrón, vendía cerveza y tacos de perro en su tiendita, y después madreaba a los borrachitos que no le querían pagar.




Así se fue forjando mi memoria. Así quisieron enseñarme que la vida está hecha de dos tipos de seres humanos: los que son ojetes y los que son pendejos. Mas el milagro acontecía, a veces en forma de mirada o a veces construido de palabras luminosas.

“Chíngate a los de sexto”, me dijo mi maestro de quinto grado cuando llegué a la final del concurso de oratoria, y así aprendí que las palabras son un arma de dos filos: yo debía ser sutil en la prueba final, pero la energía para ganar venía de otro lado: “chíngatelos” sin más, fue la instrucción exacta.

Y así tuvo que ser. Éramos una comunidad de yucatecos que aprendió a sobrevivir en un ambiente extraño y hasta hostil, que no entendía por qué nos bañábamos diario, por qué usábamos talco, por qué a nuestros jóvenes les gustaba más la música de “Los Aragón” que las baladas de “Union Gap” o cómo es que hablábamos con un fraseo extraño con el que, más que un discurso, construíamos una canción extraña.

Así construimos una vida en la Ciudad de México varias familias vallisoletanas que, a finales de los cincuenta y durante los años sesenta, arribamos a la capital del país, a veces sólo con un par de mudas de ropa y muchos sueños. A algunos se los tragó la ciudad, a otros la desesperanza y a otros más el alcoholismo y el oropel. Muchos volvieron tan pobres como se fueron; otros hicimos una vida por allá, en medio de una gran nostalgia.

Siempre buscándonos, tratábamos de vivir a veces en el mismo edificio de departamentos o en la misma calle, o, por lo menos, en la misma colonia. Así, la calle de Alfajayucan, en San Andrés Tetepilco, era conocida como la calle de los yucas, pues ahí nos habíamos avecindado por lo menos una docena de familias.

La que me resulta extraña es la nostalgia con que ese tiempo regresa a mi memoria, pues fue una época violenta donde me tocó ver varias peleas entre pandilleros y donde tuve que aprender a caminar como entre un bosque lleno de amenazas. Uno debía aprender a golpear y a salir corriendo, como lo hacían los demás, y a estar preparado para lo que viniese. (Todavía sueño con aquel hueso de res que le incrusté en el pecho a uno de los tres chamacos que me atacaron al doblar la esquina).

En Alfajayucan todavía quedan algunos hijos y nietos de aquellos hombres y mujeres yucatecos que llegaron a México hace cincuenta años. Muchos de ellos no conocen sus raíces; se hicieron a ese mundo, se casaron con muchachas del barrio.

Antes de que yo cumpliera los diez años de edad, mi papá compró una casa en Churubusco, donde vivían otras familias vallisoletanas. Entonces nos mudamos y la vida recomenzó, haciendo una escala hermosa que cristalizó nuestros regresos.

diacervera@gmail.com



Por esto!, lunes 14 de septiembre de 2009.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Encuentro Internacional de Cuentistas FIL


CIUDAD DE MÉXICO.- Se llevará a cabo un encuentro de cuentistas en el marco de la FIL, de acuerdo a lo reportado por La Jornada: “En el marco de la Feria Internacional del Libro (FIL) Guadalajara 2009, se llevará a cabo, entre los días 4 y 5 de diciembre próximos, el Encuentro Internacional de Cuentistas, que reunirá a escritores de cinco países”. Entre los coordinadores del evento se encuentra el escritor Antonio Ortuño, autor de libros como la novela Recursos humanos o bien, la colección de cuentos El jardín japonés. Ortuño, quien moderará el encuentro, afirmó para La Jornada, respecto al lugar que tiene el relato ante la novela: “La ventaja que tienen los libros de relato sobre la novela es que un autor nos ofrecería 10 o 12 cosas distintas, 12 puertas diferentes para entrarle a su estilo. En este sentido creo que para los jóvenes es interesante ver este caleidoscopio, esta oferta amplia de escritores de los que probablemente no tenía noticias de su existencia y que en otras latitudes son desde luego muy trascendentes". Entre los autores que estarán presentes en el encuentro destacan Alberto Barrera Tyszka, Marcelo Birmajer, Carlos Franz, Espido Freire, Luis Mateo Diez, Guadalupe Nettel (en la imagen) y Cristina Rivera Garza.

sábado, 12 de septiembre de 2009

El Misterio del Lenguaje


Por Conrado Roche Reyes

La escritura, quizá por el carácter sagrado que adopta en la tradición judaico occidental, o tal vez por su relación insoslayable con el mundo del arte y la literatura, se nos presenta como una actividad sublime y noble. Escribir parece ser una actividad que depende exclusivamente del genio y de la inspiración y, paralelamente, que sólo puede juzgarse y valorarse desde la óptica del juicio estético.

Esta situación es la que hace que el escribir bien sea una de las tareas con las que se puede encontrar un estudiante.

Sucede a veces que las actividades más usuales, más rutinarias y más cotidianas son las que peor conocemos y más oscuras nos resultan. ¿Quién sabría, por ejemplo, reconocer cómo la simple visión de su interlocutor le despierta tranquilidad, simpatía o aversión? Y, sin embargo, es esta una sensación perfectamente habitual. Pues algo de ellos sucede con todo lo que rodea a la escritura. ¿Hay algo más corriente dentro de nuestra actividad intelectual diaria y del nuevo sistema de enseñanza que el redactar? Y, no obstante, ¿ hay actividad más mitificada, más huidiza a la comprensión y, por tanto, más impermeable a una visión técnica? Las situaciones no son las mismas en, digamos Europa, USA, Latinoamérica, así África —tan poco estudiada— el Medio o Lejano Oriente, y las casi desconocidas costumbres del Caribe y los mares del Sur. Australia se incorpora rápidamente. Aunque las situaciones pueden ser muy semejantes, el problema de base —la dificultad de escribir— es el mismo.

En los últimos años, se ha desarrollado un encendido debate sobre la conveniencia de mantener el ejercicio de redacción como principal forma de evaluación y de enseñanza en las carreras de Humanidades, tanto en lo que hace a la madurez del pensamiento como a la capacidad de “escribir bien”. El utilizar una expresión como Escribir bien ya expresa una situación embarazosa. De modo elemental, esta expresión puede ser interpretada como la capacidad de realizar bien el acto físico de escribir, es decir, tener una buena caligrafía. Sólo en algunos casos muy específicos, en ciertos ambientes de crítica literaria se dice “escritura” entendiendo “estilo”, pero difícilmente se hablaría de una buena escritura refiriéndose a un tratado de astronomía. Aquí vamos a entender el escribir bien como una actividad que consista en encontrar y ordenar las ideas para después exponerlas por escrito de manera adecuada. La manera adecuada cambia si de lo que se trata es escribir una novela o ilustrar una ley física. Saber escribir no sólo significa saber escribir “como artista”; también significa saber decir, por escrito, aquello que se debe o se quiere decir, incluso si se quiere sintetizar una noticia para un periódico, o de redactar una carta de amor muy personal.

Cuando se trata de una forma de escribir que llamaremos literaria, o sea un poema, una novela, se habla de escritura creativa para distinguirla del caso más general, ES DECIR, LA ESCRITURA PARA EXPONER LAS PROPIAS IDEAS. La forma más completa de escribir es la redacción. Escribir quiere DECIR COMPONER UN TEXTO , PRESTANDO ATENCION tanto a la forma como al contenido. El debate A FAVOR O EN CONTRA DE LA REDACCION ESTA VICIADO DE ORIGEN POR LA FALTA DE UNA DEFINICION PRECISA DE LA PALABRA. Bajo esta etiqueta se pueden encontrar escritos de muy distinta naturaleza; por ejemplo, redacciones en las que prevalecen aspectos descriptivos, narrativos o argumentales. Si se aprende, sin embargo, a escribir bien un resumen o una narración, cosas indispensables en la vida llamémosle profesional, es posible aprender a componer trabajos más complejos.

Pero, pese a todo lo antes dicho, persisten premisas arcaicas en el acto de escribir entre los del oficio aplicando tres cuestiones válidas para otro tipo de labor. Se empecinan en que un texto debe tener: rigor, disciplina y método. Muchos textos de los grandes maestros carecen del rigor como estas personas lo comprenden. La disciplina. Quién puede ser capaz de fatalizar esta palabra. Lo que para unos es disciplina, para otros no lo es tanto. Es decir, hay quien escribe a cualquier hora y en cualquier lugar. Y SON DISCIPLINADOS. Esa es su manera de serlo. Y no hablemos de método. Un método puede ser escribir al revés —como Da Vinci—, de pie, sin seguir precisamente la metodología académica. Pues entonces, ese será su método.

El arte, cualquier arte, está sujeto a ciertas reglas que es delicioso romper, no como sistema, sino como recurso. Entonces, como el titulo de este texto dice, el lenguaje sigue siendo uno de los más grandes misterios del ser humano. Como dijera de manera tan simple Montemayor para ilustrar lo anterior. Se preguntaba quién fue el primero que dijo que una mesa se llamara mesa. O un árbol árbol. Gran misterio y enorme delicia, y nosotros tenemos la fortuna de hablar uno de los más hermosos lenguajes del mundo, el que nos trajeron los bandidos, forajidos y presos —juar juar— que atravesaron miles de kilómetros de mar y tierra agreste y nos dejaron como herencia el castellano.

Por esto!, viernes, 11 de septiembre de 2009.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Yucatequismos ¡ta bien!


Por Conrado Roche Reyes

Continuaremos con aquellas actitudes tan nuestras que son consideradas ya como parte de la normalidad. El chisme o el meter la cuchara por delante. Van algunos ejemplos.

Tenía una cita con un amigo al que conozco por su puntual manera de ser. Hombre derecho en el sentido positivo de la palabra. En una mesa ya se había conformado la tertulia habitual. A este tipo de reuniones acuden los de siempre, pero de vez en cuando, cada cierto tiempo se van uniendo nuevos elementos. Estos son circulantes, esto es, duran cierto periodo y no se les vuelve a ver en la misma tertulia. Incluso muchas veces no se saben ni sus nombres.

Nos quedamos en que arribé al café para encontrarme con quien tenía cita previa para tomarnos un par de ellas ya que mi amigo me comunicó que cierto personaje de la política local quería conocerme en persona, lo cual agradezco infinitamente. Tomé asiento en la mesa contigua después de los saludos de rigor. Pedí mi refresco y esperé al susodicho compañero con quien iba a ingerir lúpulo. Como pasaba la hora pactada, cosa extraña en él, amén que había insistido mucho en ello, comencé a desesperarme un poco. Fue cuando, muy a la yucateca pregunté estirando el cuello de mesa a mesa si no habían visto a fulano. Los habituales, casi a coro respondieron que si se trataba de dicha persona no me preocupase, era seguro que cumpliría, ya que es público y notorio su modo educado de ser, pero también agregaron que-todos lo sabemos, esa costumbre tan arraigada- ya sabes, hora yucateca, es decir, impuntual, pero de que iría iría. De pronto, uno de los nuevos a quien no conozco y él mucho menos a mí, emitió lapidaria sentencia de su ronco pecho. “¿Estás esperando a fulano? -Con una confianza que me desconcertó- no viene, está dejando mal a la gente”. Pero lo dijo con tal autoridad, convicción y mala leche digna del más full de los paisanos. No me explico ese afán de hablar así de las personas a alguien que ni idea se tiene quién sea.

Otra ocasión, este caso sí más dramático y que pudo traer consecuencias impredecibles sucedió durante un tiempo que permanecí en el Caribe por cuestiones de trabajo. Tocaba en un grupo musical en ese polo turístico. A mi regreso, todos me miraban extrañados, murmuraban por lo bajo. Y uno pues sin saber qué onda. Hasta que uno de los tantos lorenzos barcelatas que pululan por el centro chayoteando trago u lo que sea, me dice con los ojos desorbitados:

-“Oye, ¿no estabas muerto?”, estúpida pregunta ya que estaba hablando conmigo. Y me suelta todo el rollo. Sucede que alguien esparció el rumor que creció como una ola hasta convertirse en una firme realidad de que era yo cadáver. Y escucha qué muerte más bonita me inventaron. Que bien pedo me encontraba en plena Avenida Tulum toreando autos hasta que un camión me empitonó mandándome al más allá. Lo yucateco es la mirada de credulidad de mi interlocutor. Me dicen que incluso llamaron a una de mis hermanas para darle el pésame y entonces fue ella la que en realidad estuvo al borde del infarto. Fueron varios los que me hicieron la misma pregunta y con los mismos detalles, algunos corregidos y aumentados. En lugar de encabronarme, estuve a punto de fallecer pero de la risa. Yucatequísimo puro.

Va otra. La hija de una muy buena amiga, pero amiga de verdad, una adolescente que será, de quince o dieciséis años, eso sí, muy guapa, ganó un certamen de literatura. Hice una cita con ella en un café con la intención de entrevistarla. La charla transcurrió sin incidentes. Lo normal en estos casos. El fotógrafo del periódico cumplió su trabajo y nos quedamos charlando alrededor de una hora. Nos despedimos con el ósculo de rigor y cada quien se fue por su respectivo camino. Ni un día pasó cuando un imbécil de los que pululan pregonando su profesión de escritor, me dice y en el mismo café en que entrevisté a la niña,:”Que cabrón eres, te estás comiendo a la hija de fulana. No hay que ser, es una chavita”. Cuando quien me largaba esta moralina casi se le caían los ojos al mirarle el trasero a la chavita. Y así el rumor se extendió como reguero de pólvora. Nada más porque su madre me conoce de años, aquello no terminó mal. Ella misma me dijo que sabía que todo era una gran mentira inventada por el grupito de fans que tanto me adoran.

No sé utilizar el Internet, por lo que no puedo leer los mensajes llenos de estulticia y bajeza que me dicen circulan por ahí. Voy a enumerar algunos de mis “atributos” que estos fulanos me atribuyen. Dicen –todo esto lo sé por medio de lenguas confiables –por dicho medio electrónico, ¡dinamita pura!, que no se explican mi permanencia en el periódico-18 años-, que algo hay detrás. Je,je, je. Soy violador, pederasta, no distingo edad, sexo ni condición social, juar juar. Soy puto, mayate, oreja, morfinómano, heroinómano, borracho, grifo, y todo lo que a usted se le ocurra. ¡Hombre¡ (¿), inventen algo más grueso. Asesino, secuestrador. Lo demás ya está muy choteado. Lo que sí les puedo pregonar es que ¡viva la prostitución y el vicio¡ No se anden con mariconadas porque me voy a ahorcar con una mata de tomate. Prrrr, sonora trompetilla.

PD. No seáis culeros, no metan a mi familia en sus puterías.


Por esto!, jueves 10 de septiembre de 2009.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Diferentes visiones, un mismo género

Por Hortencia Sánchez


Camino por cada una de las salas de este enorme espacio. En esta ocasión no lo hice a solas, ya que cada vez que entraba a alguna de las salas el espíritu de alguna mujer me acompañaba y me decía: “Mira lo que habita muy dentro de mí”.

Era como si las salas estuvieran cubiertas de espejos y el eco me traía el sonido de mis pasos, de mi respiración.

Recuerdos… vida… fantasmas… sueños... miedos... placer… sabiduría... luz…


Andrea Cordero Ramón

Miro a una mujer, apenas niña, que intenta sonreír. Abraza a un pequeño. Sus pies se asientan sobre la tierra cuarteada en un rincón de una casa de madera. La luz del sol juega a pintar formas sobre los cántaros de agua y los olotes ya desnudos.
La mujercita, con ojos de niño, se cubre el rostro con un pasamontañas. ¿Entenderá su acción? Tal vez sí, por lo que cubre su palabra con las manos.

Un hombre joven, de sonrisa contagiosa, con orgullo carga a su pequeño. El reloj adorna su muñeca. Le gusta, como a los buenos mexicanos, el fútbol.

El piso de madera sostiene al pequeño niño. Ha llorado. Bebe sus lágrimas en una taza de peltre. Las migajas de pan abandonaron su plato.

La niña de barro se está descascarando. El corazón le cuelga del pecho. Las semillas trajeron el fruto a su ropa, por lo que esta invadida de flores.

La madera sostiene la sonrisa de una buena mujer. Su ropa y collares enmarcan su alegría.

El niño de barro encontró las flores. Sabía que si las comía crecería más pronto.
La joven piensa en los días que vendrán. ¿Traerán la lluvia? Sabe que por siempre la fortuna de la naturaleza la acompañará.

Para el pequeño, estar en la escuela es contar con buena fortuna.


Teresita Castillo Ruiz

Las líneas forman el cuerpo femenino.

Éste se quedó grabado en el fondo del fondo…

Si las hojas te encuentran ya no serás sólo un recuerdo…

El remolino azul me afianzó a la tierra…

Mujeres cubiertas de palabras… de nombres… el caracol supo de sus secretos…

No todas las llaves entraron a mi cuerpo.

Yo te abrí mi sexo y corazón.

El viento acaricia muy lentamente mi cuerpo mientras las estrellas fugaces caen en la oscuridad.

Los laberintos no dejaron solo al caracol… Él gritó tu nombre…

Repito tres veces mi nombre y se trasforma en color que lanza las mujeres al viento.


Mercedes Luna Bretón

Esferas con cuerpos latentes guían el camino.

Me sumerjo en el mar, donde encuentro peces como flores, tierra, agua y muerte.

Me despierta el Sol que invade mis ojos y trae la calma.

Entre las hojas se huele a los muertos, mariposas y flores de sangre intensa.


Ana Leslie Escalante Canto

Azul intenso… violeta que escapa de los dedos… formas que se mueven… se esconden y muestran…

Naturaleza que atrapa.


Addy Escalante

El mar, reflejo del alma del hombre.

Su camino fue iluminado por lo que navegó su sueño.

Su alma encantada encontró el mensaje que llegó del cielo.


Ena Novelo

Pedazos de mar entrelazan los signos marinos.

El gris resalta la luz de la imagen.

La madera juega con las formas.


Shirley Gómez González

Viaje intenso a mis miedos infantiles, cuando los demonios y las brujas se escondían en un rincón sobre el ropero.

Adolescencia de horas oscuras, de caos y miedo, de hombres mutilados acompañando mis pesadillas.


Zuemy Vallado Negroe

Encuentros y desencuentros.

A pesar de todo, ellos existen.

Entre las formas habitan estáticos…

La esperanza vive…


Verónica Rodríguez Serrano

No queremos…

No merecemos habitar entre puertas, ventanas y sueños de algodón.

No conseguimos dejar de ser la novia que pega pedazos a sus sueños…

Se engaña creyendo que basta con tener una imagen casi perfecta.

Adorna su cuerpo, más en el fondo sabe que es posible escapar y emprender el vuelo.


Leonor Chávez Garrido

Una vuelta por el cielo.

Encontrando la dirección exacta cual pájaros escapando de su propio vuelo.


Ileana Sánchez Rosado

Maniquís mirándonos unos a otros.

Nos han quitado la piel.

Ahora sólo muñecos articulados.


Fátima del Rosario Tec Pool

Duele el tiempo.

La marca indeleble de la vida tatuada en la piel.


La exposición “Diferentes visiones un mismo género” permanecerá expuesta en el Centro de Artes Visuales, - Calle 60 x 45 y 47, barrio de Santa Ana, - hasta el 27 de septiembre, en horario de 9 a 19 horas.

ritualteatro@hotmail.com


Por esto!, miércoles 9 de septiembre e 2009.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

FCE ofrecerá 300 libros en línea

Por Lorena Villa



CIUDAD DE MÉXICO.- La editorial Fondo de Cultura Económica (FCE), a manera de festejo por sus 75 años, pondrá a la disposición de los usuarios de Internet su primer libro electrónico sin ningún costo. Esta iniciativa forma parte de un programa de la editorial que ofrecerá 300 títulos en red terminado el primer semestre del 2010. El primer libro que estará disponible será La suma de minucias del lenguaje, de José Moreno de Alva, anunció Martí Soler, gerente de administración del FCE. “El conflicto con los e-books son los derechos de autor", señaló Soler. "Debemos revisar los contratos de derechos con los autores, porque los viejos contratos que tenemos no nos sirven para eso", agregó. Recientemente el FCE rechazó integrarse a la iniciativa Google Book Search, el controversial nuevo servicio del buscador que permite a los usuarios bajar en formato PDF miles de libros protegidos por derechos de autor, aunque mantiene con Google un programa que permite al internauta ver hasta el 20 por ciento de una obra del Fondo. El FCE celebrará 75 años con un congreso internacional que se realizará del 7 al 10 de septiembre, en la ciudad de México. En él se discutirá el futuro del libro impreso y asistirán, editores y escritores.

7/09/2009

Tomado de Diario la Tempestad

martes, 8 de septiembre de 2009

Lo que dicen nuestros cráneos



Por Jorge Cortés Ancona


En el siglo XIX, tenía peso la peregrina idea de que la conformación física de nuestras cabezas eran indicadoras exactas de nuestra personalidad. Bastaba observar los detalles de frente, protuberancias craneales, forma de los ojos, nariz, mentón y demás detalles para que se clasificara a alguien como intelectual, perezoso, criminal, lerdo, adicto a drogas, etc.

Hubo una seudo-ciencia dedicada a esto que se llamó Frenología, inventada por el alemán Franz Joseph Gall, y con aplicaciones a la Criminalística, como se ve en las creencias de Cesare Lombroso. Como manera de considerar las conductas humanas, llegó a filtrarse por todos los campos de conocimiento y a ello se debe su presencia en obras literarias y comentarios sobre arte.




Actualmente, estas falsas categorizaciones están por completo superadas y sólo se emplearían como juego o burla, a no ser que alguien procure recrear literariamente ideas de época. Con esta teoría obsoleta podemos comprobar los modos en que se impone socialmente un conocimiento con criterios de verdad establecida e irrebatible, y cómo se termina derrumbando por su carencia de fundamentos, dejándonos como ingenuos transmisores de falsedades con apariencia de un verdadero saber.

Aún así, no deja de ser una curiosidad conocer acerca de esta disciplina, sobre todo porque sin querer nos aporta datos sobre la fisonomía de personas de quienes se cuenta con escasos o nulos retratos. A la vez, nos permite entender qué aspectos de la personalidad se remarcan en una persona y es de interés tener en cuenta que una de las conductas consideradas bajo estos parámetros es la relativa a la sensibilidad artística.

En este sentido, al estar revisando papeles, me encontré con la caracterización que el educador y escritor yucateco Manuel Sales Cepeda hizo del entonces ya fallecido Juan Gamboa Guzmán (1853-1892), el principal pintor yucateco del siglo XIX, en un texto publicado en la Revista Moderna, de la ciudad de México, en enero de 1899 y reproducido por Ida Rodríguez Prampolini, en el tercer tomo de su obra La Crítica de Arte en México en el siglo XIX:

“Todos le habéis conocido: hasta su continente, su figura, su fisonomía eran de artista; su despejada frente revelaba las dotes, las prendas de su espíritu; la bóveda de su cráneo señalaba la benevolencia; entre sus profundas órbitas, sus grandes ojos destacándose entre morados, entre artísticos surcos, destellaban esa débil luz que no refleja audacia ni energía, sino un carácter sufrido y resignado; su voz, muy dulce, parecía atimbrada solamente para modular expresiones de bondad y de afecto; y su estética cabeza orlada de naturales rizos, recordaba las que Miguel Angel acostumbraba dar a sus místicas figuras”.

Esta descripción y clasificación del pintor es muy favorable, seguro que felizmente acorde con su personalidad real en vista de otras semblanzas acerca de su vida y obra, pero tal vez no hubiera sido el caso de tanta gente de su época. En nuestros tiempos, con criterios tan caprichosos a cualquiera le iría mal. Pienso que estas falacias derivan de un hecho muy concreto que termina generalizándose indebidamente.




Todos recordamos el bigotito de Hitler, que era parte de una moda de época. Para muchos usar ese tipo de bigote reflejaría una personalidad hitleriana y sabemos que no es así. Sin embargo, confieso que he visto un par de casos recientes de personas con ese bigotillo y no pude evitar la asociación de ideas. Para no ser un malpensado preferí asumir que dichos señores ostentaban una personalidad más bien chaplinesca: seres joviales y bonachones.


Por esto!, lunes 7 de septiembre de 2009.

Solitario con música



Por Conrado Roche Reyes

Llegó a su casa muerto de cansancio del trabajo. Soltero empedernido, vivía solo. Jamás ninguna mujer compartió su techo por más de una noche. A sus cuarenta y seis años se había acostumbrado a aquella soledad. Vanos fueron los intentos de hermanas, madre, padre, amigos, primas. No cedió en su decisión de permanecer así.

Era, por otro lado, completamente viril. Ni él mismo llegó a comprender del todo esa férrea soltería. Casa de barrio residencial clasemedialta. Agradable, con amplios jardines. Piscina. Era todavía lo que se dice un buen partido. Microempresario exitoso.

Penetró a su búnker y se despojó de la ropa quedando en trusa solamente. Se echó en su sofá predilecto y colocó un disco. Apagó las luces —voy a apagar la luz para pensar en ti-, miró a su derredor. Todo en un orden que indicaba cierta compulsión a la limpieza y rectitud. Sus pensamientos fueron viajando hacia otros lares estratosféricos, donde un rostro de mujer irradiaba su subconsciente imaginando lo imposible de aquel amor —y así dejar volar a su imaginación. En su loca y febril mente la miraba de cuerpo entero, esperándola desnuda —allí donde todo lo puede—, se acercó a ella y la tomó de la cintura besándole los hermosos senos —donde no hay imposibles—, le acarició los muslos, las costillas, enredó su lengua con la de ella —mis más caros anhelos en ti realizaré—, fueron besos de fuego, vorágine de placer, orgía de los sentidos —te besaré los labios—, continuó recorriendo aquel cuerpo irreal hasta hacerle el amor en forma total —me llenaré de ti.

Terminado el acto amatorio, se dirigió al baño donde lavó furiosamente su miembro —por eso voy a apagar la luz para pensar en ti. Y ese era su ritual de todas las noches.


Por esto!, lunes 7 de septiembre de 2009.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Bestard, Maestro


Por Conrado Roche Reyes

Con beneplácito me he enterado que la presea “Eligio Ancona”, quizás la más prestigiada condecoración que entrega el Gobierno del Estado de Yucatán a través de la UADY, RECAYO ESTE AÑO EN LA PERSONA DE Joaquín Bestard Vázquez, el escritor vivo más trascendente que tenemos. Escritor prolífico que ha abarcado casi todos los géneros literarios, incluso creo tiene por ahí un poemario -que él mismo me dijo no es su fuerte-, y pintor en sus ratos libres.




Confieso que llegué a pensar que jamás sería galardonado con tan alto reconocimiento dada su manera de actuar en la vida. Siempre congruente, durante años fue ignorado por quienes entonces mangoneaban las letras en la Entidad, mismos que se tragarán sus palabras. Fueron contumaces críticos de su obra sin base ni motivo, a no ser por lo anterior, es decir, el manejarse solo, libre de ataduras burocráticas y el mismo critico de tal estado de cosas. De la inmoralidad reinante, de la corrupción artística, enemigo de capillas y grupúsculos. Hoy, la historia -y el presente y pasado y futuro- juzgarán en todo lo que vale su trabajo en pro de la literatura yucateca.

Bestard Vázquez es, además del gran escritor que es, maestro de varias generaciones de literatos, algunos de los cuales pertenecen a aquellos que siempre lo negaron y menospreciaron. El desprecio si viene de este tipo de especimenes, es en realidad el mejor y máximo de los halagos y reconocimiento. Envidia pura. O acaso alguien se acuerda de estos innombrables cuyos títulos han pasado a formar parte de alguna polvorienta bodega burocrática. Por el contrario, Joaquín, hombre de bien, ha hecho famosos al mítico pueblo de Beyhualé, que podría tratarse de cualquier población, incluyendo la muy noble y leal. Los lectores conocen a la perfección quién es don Maximito Koyoc, los Beches, los nobles con títulos de humor negro que abundan en estas piedras hirvientes. Los ha puesto en el mapa del inconsciente colectivo.

Solicitado en otros lares, allende nuestras fronteras estatales y nacionales. Sus textos son estudiados y analizados en varias universidades del mundo. Traducido. Leído, sobre todo esto último, cosa por demás muy difícil en un lugar en donde se menosprecia lo propio bajo el falaz y tonto argumento del regionalismo. Yo me pregunto: ¿Qué sería de la literatura universal sin los regionalismos? Nos privaríamos de Tolstoi, Gorka, Melville, Steimback, incluso de Cervantes, Shakespeare, Pérez Galdos, etc. La literatura va de lo regional a lo universal. El dilema del hombre por más matices que tenga geográfica o genéticamente, siempre será el mismo: quién soy, de dónde vengo y adónde voy. Premisas que Bestard en su obra cumple a cabalidad.

Felicidades Joaquín, eres merecedor irredento de éste y otros homenajes, qué bueno que sea en tu tierra, esa mancha caliza que amas con tanta pasión. Como persona, es un hombre cabal, amigo de sus amigos -él, que ha sufrido tantas traiciones-, sencillo y jovial. Las ocasiones en que nos encontramos, que son más bien pocas -antes era más seguido- así sea en la esquina de cualquier calle, la pasamos muy bien. Entre bromas y risas, porque has de saber, lector, que el maestro, con ese rostro aparentemente hierático, es un gran humorista, con la risa a flor de piel. Enhorabuena Joaquín. Te saluda aquel a quien dijiste un día que ya que Yucatán era una tierra de locos, que ibas a inaugurar nueva casa, “La casa de la risa”, léase manicure y que yo iba a ser el primer inquilino, y nos carcajeamos. Aunque aquí entre nos, seriamente te digo que no andabas muy errado. Saludos fraternos de tu amigo y entrevistador, Conrado.

Por esto!, sábado 5 de septiembre de 2009.

Mi Patria… me duele


Por Hortencia Sánchez

Por la mañana, encontrándome en el parque de Santa Ana, miro muy cerca de mí una triste, lamentable, dolorosa imagen, ya que un jovencito de unos 14 años se encuentra durmiendo sobre un pedazo de cartón colocado en el piso del parque, sus pies están descalzos.

No puedo evitar sentir coraje e impotencia.




¿Qué puedo hacer para que este joven, que no es mi hijo pero que seguramente cuenta con sus mismos años, pudiera amanecer en su cálida cama dentro de un hogar seguro?. ¿Por qué existe la injusticia en el mundo? ¿Por qué sus padres no tuvieron oportunidades para ofrecerle un mejor futuro? Mi hijo no ha tenido que dormir nunca teniendo como cama el suelo y como cobija el cielo.

Pienso en él y más me ofende mirar cómo el joven es despertado por un policía que le pasa con brusquedad una llave por el cuello, por lo que se levanta intempestivamente, lo mira, toma su mochila y se lanza a caminar un poco somnoliento para alejarse de la agresión. Lo veo desaparecer al dar vuelta a las puertas de la iglesia.

Escucho como un señor comenta al policía: - Qué bueno que lo corriste, por aquí pasa mucho turismo.

¡A mí me vale madre el turismo! ¡Me lastima más pensar que muchos jóvenes, niños, ancianos, no cuentan con ningún tipo de oportunidades para lograr una vida digna. Me encabrona escuchar a una señora que comenta: - Pobre, pero seguramente es un drogadicto… se merece lo que le sucede…

No puedo evitar preguntarme: ¿Y nosotros como sociedad qué merecemos al no lograr unirnos para alejar aunque sea un poco a la miseria?

Cuando en estos días miré en los programas de noticias la gran difusión que le hacían al evento realizado en la capital para rendir homenaje al rey del pop por ser el día en que hubiera cumplido años, y de igual manera buscar imponer un récord de personas realizando su coreografía de thriller, no me dio ningún tipo de alegría, ni gusto, ni orgullo como el que les causaba a algunas gentes. Muy por el contrario, sentí unas inmensas ganas de llorar de vergüenza por mirar qué tan enajenados y absurdos nos vamos volviendo.

No sería más importante utilizar nuestra creatividad y energía en buscar un mejor mañana para nuestros semejantes.

En el mismo parque, donde pasó la noche el joven, se encontraba una pareja de gatos recién nacidos que habían sido abandonados; jugueteaban alrededor de un árbol y muy cerca de ellos había dos recipientes pequeños con leche. Me comentaba una señora que ella y una extranjera les habían dado, durante ya dos días, su alimento. Minutos después apareció la extranjera con una caja de plástico y murmuró: - No, mamá, me los llevo…

Los metió a la caja y los arropó con una toalla. ¡Chingada madre! Los gatitos ya tienen alguien que los proteja y los cuide, y el joven, que pudiera ser uno de nuestros hijos, seguramente continúa acompañado por el miedo, el hambre y la impotencia. Ojalá algún día las cosas cambien….

ritualteatro@hotmail.com

Por esto!, sábado, 5 de septiebre de 209.

domingo, 6 de septiembre de 2009

A mi amigo Bill



Por Conrado Roche Reyes

Han pasado más de veinte años y parece que fue ayer. Mi compañero de infancia, adolescencia, juventud y amigo de toda la vida —las viejas amistades jamás terminan si son verdaderas—, así no nos frecuentemos ya tanto como deseara por las circunstancias de la vida. Ambos casados y con hijos. Con avatares sin fin, a lo largo de nuestra adultez nunca perdimos el contacto por completo.

El profesionista por herencia—es abogado igual que su padre, el queridísimo tío Bernardo— y un servidor, empleado en una tienda de electrodomésticos, vendedor para más señas, yo, que me considero el más mal ventero del universo y sus alrededores.

Nuestros respectivos centros de trabajo no distaban más de cien metros, razón por la que lo visitaba con frecuencia para recordar los viejos tiempos y reírnos como locos de las mamadas y pendejadas que hacíamos juntos. Se trataba de una especie de escape en nuestros monótonos y agonizantes días. Y sucedió que un día, teniendo los dos edad en que la mayoría de la gente piensa en el retiro, los fatídicos cuarenta, me comunica que va a presentar un libro de su autoría. Yo no tenía la menor idea de que Manuel, que ese es su nombre real, le daba a la literatura. Lo consideraba un mundo reservado para los Mediz, Abreu, García Ponce, Peón Contreras, etc. No sabia que existían personas vivas que se dedicaban a eso. Con asombro, el ejemplar que ese mismo día me obsequió y que hasta hoy considero entre sus mejores obras. me explicó lo de los talleres, círculos, grupos, presentaciones. Escuché por vez primera los nombres de Jorge Pech Casanova —quien casualmente fue a visitarlo entonces—, Gustavo Abud Pavía, Carolina Luna, Jorge Lara Rivera, Víctor Garduño y muchos más. Eso sí, todos ellos más jóvenes que nosotros. Leí entonces las obras de los autores yucatecos contemporáneos. Al parecer, aquello no paso a más; sin embargo, un servidor tenía también muy escondidas inquietudes literarias pero me consideraba muy viejo para comenzar, siempre presente el fantasma de la precocidad de Rimbaud que por entonces estaba de moda.

ACUDI A LA ESPLENDOROSA NOCHE DE LA PRESENTACION DE SU LIBRO. Aquello me deslumbró. Otro mundo, otra actitud. Por entonces, todos eran algo rebeldes. Mi amigo Manuel Calero era la estrella refulgente del momento, precisamente por su edad y su personalidad de esponja. Ávido de absorber todo lo que le aconsejaban. El, que nunca se caracterizó por ser gran lector, a partir de entonces comenzó a devorar a los clásicos como Faulkner, Millar, Hemingway, los latinoamericanos, creo leyó hasta a Jean Paul Sartre que tanto nos hizo batallar en los exámenes de filosofía en la prepa. Su oficina se convirtió en visita obligada para los iniciados en ese mundillo. Entre legajos y testamentos, escribía y escribía como loco. Sus textos, combinación de Rulfo, y los más connotados escritores costumbristas fue excelente cóctel de letras.

Entonces escribí, si Manuel que era de los flojos, just like me, en la escuela, no había impedimento en que uno lo intentase. Cuando lo terminé, lo llevé a la vetusta casa familiar donde se ubicaba su notaria. Lo leyó atentamente. Me dijo que estaba muy bueno, pero que había que hacerle algunas correcciones y revisiones, cosa que hizo en ese mismo instante. “Aquí debes de poner tal palabra para que reflejes la angustia del protagonista. Aquí, hay que quitar esto, etc.”. Lo hice y él se encargó de sacarle copias y mostrarlo a sus amigos escritores. A todos gustó. Algunos —debo decir sin falsa modestia que los mejorcitos— llegaron a decir que no se imaginaban que en Mérida se escribiera así. Al preguntar mi edad, el asombro fue aún mayor. Se lo enseñé a Hernán Menéndez y, desde entonces, aquí estoy en el POR ESTO!

Regresemos a Manuel Calero. Siguió la ruta de Lowry con su broder de entonces Miguel Bojórquez. Digo, sin empacho, que en esto sólo he tenido un maestro: él, Manuel. Su producción es vasta, buena, de calidad y de fácil digestión, como un buen par de tetas. Su obra traspaso la frontera de nuestro estado. Fue a numerosos congresos y encuentros de escritores. Sus colaboraciones periodísticas son de las más leídas. Lo último que ha estado escribiendo, una especie de autobiografía, chusca, profunda, angustiante, perversa a veces, inocente las más, nos da una idea de una época y un entorno de un niño que yo no conocía. El taciturno y de pensamientos extraños. El adolescente lleno de dudas. El adulto en crisis existencial. Y su eterna desconfianza en sí como escritor. En su último artículo, deja entrever que ya se apagó la flama, aquella que tanto le ponderé. Sin embargo, imaginé que se trataba de ese estado que en castellano no tiene traducción y que es estar xmaol.

La secretaria del periódico me comunicó ayer que al entregar su colaboración le dijo que esa sería la última, que ya sentía que se le agotó eso que nos impulsa. El resorte se aflojó. Más lo dijo tan en serio, que por eso te escribo, mi estimado Bill, estas líneas. No nos puedes dejar así. Ya quedan pocos de tu pasta. No sé qué suceso externo te atormenta, o será la congénita depresión que la Escuela Modelo nos produce a todos,. Deja descansar la pluma. Lánzate a la playa. Mámate con los amigos verdaderos. Junta a los antiguos y nos ponemos una guarapeta de pronóstico.

Ahí están: George, Mo, Pulga, qué sé yo. El Chino. Los que “paejemos peo no jomos”. Es peor que nos abandones así, a como lo hizo el pobre Vallo. Te lo digo como tu chayote nomber uan. Además, mientras se te pare la lengua, no hay pedo. ¿Sale?


Por esto!, 4 de septiembre de 2009.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Ya comenzaron


Por Conrado Roche Reyes

No ha transcurrido ni un mes que se autorizó el aumento en el transporte público de Mérida y ya los camioneros-operadores sivuple- han iniciado sus acostumbradas mañas y trampuchetas. Este gremio, formado por finísimas personas, con estudios de relaciones públicas en la afamada universidad, o mejor dicho, universidades de Tibolón, Dzonot Carretero, Tixcacal Guardia, y diplomados en los no menos prestigiosos centros educativos, únicos en donde se otorgan diplomados en Buena Educación, como son: “El Timón”, “El Grillón”, “El Berreteaga”, “La Rumba”, “El PP López”, “La Curva I, II, II Y AÑEXAS”. Que hacen sus cuentas, operaciones bursátiles de morralla en los centros educativos “Bar 56” o “La Michoacana”, y entre sus asesores de bolsa decidieron mandar mucho al carajo las disposiciones de la Sra. Gobernadora en lo relativo a los descuentos a: Estudiantes- los aborrecen irracionalmente-, personas de la tercera edad, no les caen muy bien que digamos. Discapacitados y todos aquellos que se han tomado la molestia de hacer largas colas para demostrar que están más brujas que Ágata, la de la pequeña Lulú, no respetando todo lo prometido -el prometer no empobrece-. En cuanto miran en la esquina a un grupo de escolapios, aceleran sin mirar atrás arrastrándonos a los simples mortales chocando y haciendo malabares para no caer. Aun si el escolapio está solo, el uniforme lo delata y tampoco le darán parada. Cuando uno de estos hunos tiene la gracia de parar ante alguno de los subsidiados por orden de doña Ivonne, le revisan su credencial como aduaneros gringos en el aeropuerto de Nueva Cork. ¡Ya está vencida. No sirve. Es falsa. La cosa es perjudicar -éste es un mal endémico en los uniformados, aunque éstos no lo estén, su uniforme es como los de los judiciales, camisa de machote, panza de músico y modales versallescos.

Quienes logran viajar en camión, no tengo qué decir lo que pasan. Los guapérrimos se la pasan enamorando micifuzas, o chavitas pendejas de secundaria. El estéreo -tiene que estar más iluminado que la computadora de Santo, el enmascarado de plata- les fascinan las lucecitas, y entonces nos hacen escuchar entre el estruendo de sus bien cuidadas unidades -cuidadito le vaya usted a decir camión- lo más nuevo de la onda grupera, pasito duranguense o el inefable Lora, para que no digan.

Un pesito de más es bastante para quienes tienen la obligación de ovar sus seis varos, y si tienen que tomar dos autobuses diarios, pues súmele usted, son más de cuatro salarios mínimos. Pero ellos, tan campantes jugando carreritas.

En lo personal, nunca había usado mi credencial de rucuchú en el camión, mas con este aumento, la he desempolvado. Y fíjense amigos que tienen la amabilidad de leerme; me sucedió la cosa más bizarra que te puedes imaginar. Para un servidor fue un gran piropo la grosería de uno de estos hotentotes. Pido parada. El fulano se detuvo. La betabelesca credencial la tenía en la bolsa. Subo y le doy una moneda de cinco pesos. El barbarian me dio un boleto de adulto normal diciéndome que faltaba un peso, porque -me dijo en tono de mujer de Salem- ya subió el pasaje. Entonces le respondí que no, por el contrario él me debía de dar dos pesos de vuelto y le mostré mi chuchulesca credencial. El tipo se sorprendió. La examinó de pe a pa. Luego me miró y me dice con el más puro acento de Koenisburg “Oye chavo, esta credencial es chafa, tú no tienes 60 años jah”. Ahora yo, henchido en mi doriangranesco orgullo le digo:”No, tengo 15, nada más que con un chingo más. Pero por llamarme chavo, ¿no quieres que te invite a una champola. O mejor un pirulín”. Refunfuñando y mirándome por el espejo con el nombre de su hijo cuyo zapatito colgaba del mismo (Gael) obviamente.

Pues así está esto del abarrote. Una vez más los mismos horrendos y destartalados camiones echando humo, los mismos holandeses chóferes, pasándose por el arco del triunfo las disposiciones que medio alivianan a las clases populares. Y es que nuestros estudiantes hoy, son sordos, mudos, ciegos. Y en general, los yucatecos agachamos la cabeza y decimos amén ante este tipo de arbitrariedades. Por mí, meseros, porteros, botones, guardias de seguridad y todos los uniformados, pueden agarrarse de la mano e ir a rechingar a su madre. He dicho. Así sea. AMEN.


Por esto!, jueves, 3 de septiembre de 2009.
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