sábado, 31 de enero de 2009

Lo que vale la vida

Por Jorge Cortés Ancona

Sólo tres cervezas. Manejar en plena madrugada con “sólo tres cervezas”. Hemos perdido la noción de las dimensiones reales de la vida. La cuantificación carece de una lógica precisa y en este mundo de relatividades todo puede ser considerado apenas “un poco”.



Alguien decía: “sólo me tomé tres cervezas antes de ir a mi trabajo y me suspendieron. Es una injusticia”. A la observación de alguien en cuanto a que lamentablemente su patrón había tomado una decisión correcta le recriminaba: “Pero tú también te tomas tres o más. Yo lo he visto”. Y la respuesta fue de que “sí, en efecto, pero nunca las tomo antes de ir a mi trabajo”. En cambio, otro trabajador responsable no aceptaba tomar ni siquiera una, a pesar de la insistencia de los cuates: “es que voy a trabajar ocho horas. Aunque sólo tome una me estaré durmiendo”.



Tres cervezas no pueden llevar antepuesto el adverbio “sólo” cuando se trata de conducir en carretera y menos si se está llevando a otras personas. No es una cuestión de moralina, sino de responsabilidad, de consideración de las condiciones y efectos reales de beber alcohol. Podré tomarme diez cervezas y luego irme a dormir. Pero no es lo mismo cuando se hace alguna actividad que pone en juego la vida de otros seres.




Por algún lado se tienen que empezar a poner esas medidas claras. No estamos en Europa, donde tal vez por la dieta y el clima, o la morigeración, o por quién sabe qué, no es un problema manejar con algunas copas encima. No todos tienen la resistencia física de aquella chica alemana que en Yucatán dejaba tumbados de borrachos a otros jóvenes como ella, cerveza tras cerveza. Y ella no dudaba en irse a trabajar después en actividades que requerían concentración, esfuerzo intelectual y ciertas habilidades técnicas. Pero aun así no se le ocurría conducir un automóvil.



Muy sintomático el pretexto de las -en apariencia- pocas cervezas. Tres no es para nada poco. “Ni cansado, ni somnoliento”. Pero dos vidas humanas se perdieron. No hay ninguna medida para reparar ese daño físico y moral. ¿Habría tanto cinismo, tanta deshumanización, como para decir “sólo dos vidas se perdieron”? Para vergüenza nuestra, hasta se puede salir libre bajo fianza a pesar de esas dos muertes. Es muy poco lo que vale la vida en muchas de nuestras leyes. El mismo valor de tres cervezas.



Por esto! miércoles 29 de enero de 2009.

viernes, 30 de enero de 2009

Revalorar la Historia


Por Juan Cristóbal León Campos

La Historia afronta desde hace mucho tiempo una creciente desvinculación con la sociedad por la manipulación que de ella hacen los gobiernos al servicio del capital.

Hoy la mayoría de los historiadores –al igual que los otros investigadores sociales– se han conformado como un sector alejado del resto de la sociedad, de la cual extraen sus objetos de estudio sin retribuirla como corresponde, para luego obtener reconocimiento de las academias e instituciones científicas y mantenerse alejados de los problemas que realmente nos aquejan, acercándose si acaso únicamente para ensanchar el glorioso currículum amparados en la hipócrita “neutralidad” ideológica difundida por los intelectuales más reaccionarios. La producción de libros, revistas y foros especializados no despierta el mínimo interés en la sociedad. La causa de esto es la función que se le atribuye a la Historia. Es bien sabido que el Estado, como órgano regulador de las relaciones de clase y difusor de la ideología dominante, propaga la Historia según le conviene, seleccionando la información para comprender su Historia oficial. La Historia es enseñada como una simple serie de datos y crónicas ordenadas cronológicamente, y no, como el proceso de cambio y evolución de las sociedades producto de la praxis humana.





La falta de un conocimiento real de lo que es la Historia y todo lo que ella comprende minimiza la posibilidad de interés en los sectores ajenos a las academias e instituciones de investigación, resaltando la idea generalizada de que la Historia no sirve para nada. En este mundo regido por la economía de mercado y la lógica de ganancia por encima de todo, se valora el trabajo del hombre únicamente por la utilidad práctica que tenga. Por ende, el pensamiento y la reflexión crítica se desechan por considerárseles inservibles, al mismo tiempo en que se ve a los historiadores como seres disfuncionales que no aportan nada útil a la sociedad.

En esta sociedad lucrativa la Historia no es rentable. Por eso en la enseñanza básica y media superior se recorta la instrucción de esta materia para que las disciplinas favorables al mercado sean estudiadas a fondo. Para beneficio del mercado han proliferado las universidades privadas, asegurando así las demandas de fuerza de trabajo, mientras los gobiernos recortan a las universidades públicas los recursos económicos y obligan a la población a optar por la educación privada.

Como vemos, al menos son dos las opiniones contrarias a la Historia. Por un lado, la gran mayoría de los hombres y mujeres no ven utilidad personal en ella debido a la necesidad imprescindible de satisfacer primero las necesidades materiales de vida, dejando de lado la realización de las necesidades espirituales e intelectuales de los seres humanos. Por otra parte, los capitalistas niegan la utilidad económica-social de la Historia por no ser rentable en el mercado, aunque hagan uso y abuso de ella para legitimar sus acciones y perpetuar la dominación que ejercen sobre la mayoría de los pueblos.





Pero ¿cómo cambiar esta imagen que se tiene de la Historia? Lejos de cualquier respuesta o solución que propone que el historiador debe asimilarse a las modas de estudio dirigidas por los intereses privados que denigran toda preocupación social al acusarla de anacronismo o arcaísmo, es urgente mostrar a la sociedad el beneficio y las aportaciones a la solución de los problemas presentes que tiene el conocimiento histórico y la investigación social. Se tiene que emprender la tarea de generar un conocimiento sólido de lo que hace el historiador y de para qué nos sirve conocer la Historia, pues evidentemente los esfuerzos realizados hasta ahora no han sido suficientes. No es posible permitir renuncia alguna ante esta tarea por más complicada que se presente. La tarea debe ejercerse en todos los lugares y por todos los medios, y para ello es necesario poner al servicio del conocimiento histórico la prensa, la televisión, la radio, el internet, etc., aunque esto afecte el orgullo de los puristas de la academia y no haga lucir los referentes curriculares. Al mismo tiempo, debemos reconocer que no basta con esto, pues en una sociedad tan desigual la mayoría de la población no tiene acceso a estos medios y la mayor parte del porcentaje que tiene acceso no los utiliza con fines de conocimiento, sino de relajación como sinónimo de enajenación.


Todo esto evitaría que se repitan casos vergonzosos como la decisión del Alcalde de Mérida Cesar Bojórquez tomada hace más de un año de destituir al investigador Jorge Victoria Ojeda del mando del Archivo Municipal de Mérida para colocar a un allegado a sus intereses, y que fue suplantado casi de inmediato por el joven historiador Emiliano Canto Mayén, quien a su vez fue removido recientemente del cargo –a pesar su buen desempeño– para favorecer los intereses de Martiniano Alcocer Álvarez, de su hija Ema Alcocer Méndez y de David Ortegón Zapata (nuevo encargado del Archivo), todos vinculados al ultraderechista ex Diario de Yucatán (órgano oficial del Partido Acción Nacional), junto con el indiscriminado descarte de cuarenta y nueve mil fotografías históricas de gran valor, por el simple hecho de no servir a los intereses del PAN.


Esta es la muestra clara del desprecio al acervo cultural-histórico y a la investigación histórica que tienen los burócratas de azul. Es además la muestra de la manipulación que se realiza sobre la Historia y las instituciones dedicadas a su difusión, con el objetivo de evitar el esclarecimiento de las acciones de los últimos años realizadas por los gobiernos pintados de azul, y es en sí misma una artera amenaza contra el saber histórico de nuestro Estado.

Debemos ser claros, aunque esta acción ha sido ejercida por un gobierno panista, no podemos engañarnos, pues la acción realizada no es irracional, sino que es el resultado de las necesidades que todo poder capitalista tiene de asegurar el dominio ideológico en detrimento de lo humano. Es deber de quienes apreciamos la Historia el denunciar y combatir cualquier atentado que se lleve a cabo contra nuestra memoria. Pugnemos siempre por un nuevo orden y aseguremos de esta forma que toda la sociedad pueda revalorar la Historia.


Por esto!, miércoles 28 de enero de 2009.

jueves, 29 de enero de 2009

Saludo del Maestro Óscar Oliva a la RLS

Recibimos al mail de este blog un grato saludo del Maestro Óscar Oliva, el cual reproducimos a continuación:



"Amigos, gracias a ustedes y al poeta José Díaz Cervera, por el texto sobre mi cumpleaños. Y este poema:

no podíamos dejar de gritar
la montaña repitió nuestros gritos
no hemos olvidado ese olor
la montaña no ha dejado de repetir
años después nuestros gritos

Óscar Oliva"

Sepa, Maestro, que para nosotros usted ha sido un Miembro Honorario de esta Red Literaria. Nos honra con su saludo. Un abrazo y los mejores deseos para usted.

Muchas gracias.



RED LITERARIA DEL SURESTE y MARSIAS

Guerrero en mi estudio


Por Ricardo E. Tatto


“El esperpentismo lo ha inventado Goya. Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el esperpento. El sentido trágico de la vida sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada”. Ramón del Valle Inclán


Dentro del marco del Festival de la Ciudad se estrenó con éxito la obra “Guerrero en mi estudio”, original de José Ramón Enríquez y dirigida por él mismo. La función de estreno fue el viernes 9 a las 7PM, y la segunda a las 9 en el teatro Daniel Ayala Pérez.


La trama gira en torno a Alonso Quijano El Malo (Paco Marín), un escritor al que inesperadamente se le aparece un falso Gonzalo Guerrero (Pablo Herrero) en la oscuridad de su estudio, que escarba incesantemente entre los escombros del suelo en busca de los huesitos de sus hijos. Pero, paralela y alternadamente, también vemos el idilio del auténtico Gonzalo Guerrero (Miguel Ángel Canto) con su esposa Zazil Há (Socorro Loeza), que no es otra historia sino la del primer mestizaje deseado en el continente americano.


La puesta en escena inicia con una proyección en video (realizada por Laura Sánchez y Jorge Carlos Cortazar), que ayuda a complementar la ambientación sin ayuda de escenografía, ya que sólo usaron recursos de utilería (sillas, mesa, linternas) para ir revistiendo la compleja historia, que se vale de un complicado andamiaje no lineal, para llevar al espectador a través de la estructura dramática de una obra de configuración esperpéntica.



En cuanto a la historia de Guerrero El Auténtico y Zazil Há, los recursos multimedia resultaron lo ideal para mostrarnos la zona quintanarroense donde habitaron y la selva húmeda donde tantas batallas fueron libradas por los mayas. Vemos como El Falso Guerrero se confronta con su símil en una lucha entre los encordados, en una sátira no exenta de llaves, hurracarranas y martinetes.


Por otro lado, la confrontación más interesante es el diálogo que sostienen Alonso y El Falso Guerrero, en el que se trasluce la preocupación por la desmemoria inmanente en nuestro país, la inviabilidad de un proyecto de nación sin futuro, pero también chascarrillos oníricos, religiosos y papales, la sinrazón de la razón, la lógica de la locura contrastada con las conversaciones sostenidas con una sexy psiquiatra (Analie Gómez) que por todo remedio para el aparente delirio de Don Alonso prescribe drogas y gastos honorarios al por mayor.


Obra profundamente intertextual, nos deja saber las reflexiones del escritor en torno al lenguaje, a través de citas, citas de otras citas, referencias sobre la escritura: “sabes que escribes pero no sabes qué” (Paul Bowles). Leopoldo María Panero aparece para decirnos que el lenguaje no es más que eso, un sistema de citas, lo cual nos remite a claras posturas estructuralistas. Kavafis, Dante, Eugenio Aguirre, Ionesco, Coetzee y Levi-Strauss hacen su aparición en un juego verbal críptico no apto para los que conciben el teatro como mero entretenimiento o aparato de concientización social, con excepción de aquellos exegéticos quienes pescaron las alusiones al vuelo de la palabra sobre las tablas.



Por otro lado, El Falso Guerrero mete a colación las profecías mayas que auguran el Apocalipsis en el año 2012, mientras que Alonso murmura por lo bajo “Joaquín de Fiore”, conocido milenarista cuya teología orientada a estratificar las edades del hombre de manera trinitaria, también vaticinó el fin del mundo. Ahora bien, la referencia al canto XXI del Infierno de la Divina Comedia, que alude a los fraudulentos y estafadores, nos hace pensar en la falsedad no sólo del Guerrero, sino en las anteriores posturas que nos encaminan a una próxima destrucción como especie. No obstante, el temor de la muerte queda fundado en ambos personajes -y en algunos espectadores-.


Como la obra se desenvuelve de una manera surrealista, poco convencional y en muchas direcciones, al final se retoma a Guerrero El Auténtico y Zazil Há; ésta última, digna representante de una raza que no vemos ni escuchamos aunque la tengamos sentada en la butaca vecina, elucubra sobre el 1er capítulo del Popol Vuh (otra alusión al descenso profético a los infiernos o, en este caso, al submundo o inframundo) pero también su discurso es en torno a las diferencias, al encuentro con el otro, la otredad inminente representada por los conquistadores que ya se aproximan a perturbar la armonía del primer núcleo familiar mestizo, que al mismo tiempo es un reclamo que al unísono apela a los mexicanos, en especial, a los yucatecos, pero cuya tesis central es completamente universal: “Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit." (Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro), frase erróneamente atribuida a Hobbes, pero que proviene del comediógrafo latino Tito Marcio Plauto.



La obra es susceptible de múltiples lecturas, ya que funciona a varios niveles y, a pesar de todas las referencias y líneas discursivas que expone, no carece de comedia y una buena dosis de risas, sin que por ello sea menos serio lo tratado por el dramaturgo y director, quien nos entrega un collage escénico sin concesiones, ya que no evita confrontar las cosas y reflexionar indirectamente sobre el panorama social y el contexto que nos rodea, con un final anticlimático. Vale la pena verla en próximas presentaciones, ya que el trabajo actoral en conjunto es altamente satisfactorio, si bien ciertas asperezas en el guión convendría limarlas tanto para lograr una economía de palabras, como para evitar momentos reiterativos que aunados a la duración de los videos, alargan innecesariamente la obra. La música atonal de Juan Luis de Pablo Enríquez, poco afín a ciertas escenas y a destiempo en relación con los elementos multimedia y el desplazamiento escénico, falla en su cometido; muy al contrario de su excelente musicalización en “Los amores de Don Perlimplín con Belisa en su jardín”, obra que pudimos ver en el pasado Otoño Cultural, dirigida por Paco Marín, que en esta ocasión encarnó a un locuaz personaje de índole cervantina.


miércoles, 28 de enero de 2009

Cátedra Nuestra América




Atenta Invitación a la última Sesión del ciclo anual 2008-2009 de la Cátedra Extraordinaria Nuestra América de la FCA-UADY.


Presentación del libro: Entre mayas y patriotas: José Martí en Yucatán, de Carlos E. Bojórquez Urzaiz. Comentarios a cargo de Jorge Cortés Ancona, Subdirector General de Literatura del ICY.


Esta sesión está dedicada y coordinada por la Comunidad cubana residente en Yucatán, en la Biblioteca José Martí del Parque de las Américas, hoy miércoles 28 de enero, a las 19 hrs.


Esperamos contar con su distinguida asistencia.

Perfumes y otros olores

Por Jorge Cortés Ancona

Las dos francesas se quejaban con el mesero en el restaurante del hotel. “¡Dígale a esa señora que se cambie de mesa! Tiene un perfume muy fuerte que no me deja respirar”. El mesero, bastante amoscado, explicaba que eso era imposible, ya que la señora perfumada había llegado primero. “Señoras, si quieren les puedo dar una mesa en ese rincón. O servirles la comida cerca de la piscina. “¡No, nosotras queremos estar aquí!”. A fin de cuentas, siguieron en el mismo sitio, rezongando. “¡Esa mujer nos agrede con su perfume!”.

El problema es el rápido acostumbramiento del olfato a los olores. En poco tiempo, quien acostumbra usar perfumes ya no los percibe. “Esta loción ya no da olor”. Y a embadurnarse más y más. Hay un momento extremo en que se forma una barrera invisible entre el perfumado en exceso y el resto de la gente. Ya nadie puede estar cerca, a riesgo de sentirse ahogado.

Cuántas veces no hemos sentido esa detención súbita de la respiración ante quien expele un perfume muy fuerte. El peor caso es cuando estamos en un taxi colectivo apretujados con otras diez personas en un espacio tan pequeño. La sensación de ahogo nos puede dejar aturdidos durante varias decenas de minutos.

Cuestión de género social: la respetable señora mayor siente agrado por el perfume de un hombre desconocido. Está a punto de alabarlo por ello: “¡Qué bien huele usted, joven!”. Pero se detiene a último momento. “Yo sólo quiero elogiar su olor, pero va a pensar que estoy loca; creerá que lo quiero enamorar”.

Tiempos renacentistas en Italia cuando se abusaba de los perfumes. En algunas fiestas hasta las mulas eran frotadas con ungüentos y aromas e incluso, se llegaba a perfumar dinero y muebles. Jacob Burckhardt, el primer historiador de la cultura, decía que en el siglo XIX -su siglo— había marcas del Renacimiento que aún conservaban su fuerte perfume original.Un rastreo en la literatura arrojaría una variedad increíble de descripciones odoríferas. Por supuesto que la lista es encabezada por El perfume, de Suskind, pero aquí y allá aparece una amplia gama de aromas y hedores. El goce olfativo también inunda la palabra.

Pensemos en Baudelaire: su poesía está llena de referencias a olores y aromas, como cuando exclama ante una cabellera: “¡Oh bucles! ¡Oh, perfume cargado de indolencia!”. O también: “Hay perfumes que en toda materia por igual / hallan poros. Diríase que filtran el cristal”.

Muchos ponen en duda la posibilidad de recordar olores. Pero mienten. Claro que podemos evocar olores y traerlos a la memoria, una memoria olfativa, nasal. Recordar los olores es un viaje en el tiempo. Súbitamente, en la calle podemos retraernos a un momento determinado y oculto que hemos vivido, y todo por una ráfaga efímera que pasó a nuestro alrededor. Nuestra cabeza es también un frasco y un muestrario de olores vividos.




Por esto!, lunes 26 de enero de 2009.

martes, 27 de enero de 2009

Crónica del Relámpago



Por José Castillo Baeza

Rubén Reyes ha presentado dos libros en poco más de una semana. El primero, donde funge como antologador —junto al cineasta venezolano Luigi López—, es una recopilación de cincuenta voces poéticas de las Méridas de Venezuela y México. Ahora, en la presentación de su poemario “Crónica del Relámpago”, el doctor Reyes aparece enfundado en el oficio que, a decir del maestro José Ramón Enríquez, es el único que ejerce por verdadera necesidad de su espíritu.

La presentación del libro se llevó a cabo en el Centro Cultural José Martí. Ahí, los comentadores, Blanca Luz Pulido y José Ramón Enríquez quien también prologó el poemario, vertieron los comentarios resaltando cada uno sus apreciaciones personales. La poetisa Blanca Luz habló sobre la presencia del asombro en el Yo lírico como detonante de la poética plasmada en el texto. Según dijo, a partir del asombro el hablante filtra la realidad exterior como en un viaje que va desde la mirada hacia el mundo exterior. Y es a partir de este viaje que el poeta presta atención a la naturaleza, a sus elementos y, muy especialmente, a la relación entre el agua y el fuego.

De estos dos elementos que tradicionalmente se muestran ambivalentes, Blanca Luz señaló que en el poemario se encuentran hermanados por la sublevación de la palabra. Así, la declaración de mirar el mundo que hace el poeta (no sólo contemplándolo sino interactuando con él) “son los rasgos de una sana utopía: el poeta transforma el mundo y el fuego es la hoguera de la palabra poética. He ahí el combate espiritual”.

Por su parte, el maestro José Ramón Enríquez comenzó celebrando la figura del poeta cuyos rasgos encarna Rubén, “poeta que hace poesía porque necesita hacer poesía”. José Ramón festejó que se esté presentando un poemario pues casi no se venden libros de poemas porque no tienen cabida en este mundo de paraísos artificiales. “Rubén detiene el relámpago, lo hace suyo, lo divide, lo corta, lo saborea y luego nos lo da a nosotros para contemplarlo”. Para José Ramón el libro sigue una dialéctica cuya síntesis es la construcción de una nueva luz. “Para lograr esa síntesis el poeta busca distintas tonalidades como en los tiempo de una sinfonía”. Por último señaló que “Crónica de un Relámpago” es un libro de intuiciones, no de certezas.

Tocó el turno a Rubén Reyes y éste leyó un texto titulado “El cronista y el relámpago” en donde explicó algunos motivos del poemario. Por último los actores Paco Marín y Analie Gómez leyeron algunos textos del libro.

Termina la velada y en el oído retumban las palabras de Rubén: “Después de Hiroshima, después de Bagdad, después de Gaza…no podemos hacer himnos a la grandeza del hombre”.



Por esto!, lunes 26 de enero de 2009.

lunes, 26 de enero de 2009

Felicitaciones al maestro F. Castro Pacheco





La Red Literaria del Sureste


felicita al maestro



Fernando Castro Pacheco



por su 91 aniversario.



Suicidio y literatura


Por Tomás Ramos

El suicidio cobra una gran cantidad de vidas todos los días. Las pérdidas humanas registradas en suicidios en Yucatán son equivalentes a las registradas en una guerra sucia; pero ahora el modelo socioeconómico es quien se encarga de desaparecer familiares y amigos. La gente de Yucatán necesita ser concientizada de este problema. El suicidio no es un caso de locura, sino que es producto de la marginación y la moral social.



La literatura podría ser considerada una de las formas en que puedan canalizarse aspectos emocionales. Se tendrían que desarrollar estrategias de la mano de especialistas en el tema del suicidio para poder tratar de manera objetiva el problema, desarrollando talleres dentro de los cuales puedan establecerse temas convenientes a personas que sufran de depresión. Leer una obra literaria es también hacer un diagnóstico de sí mismo ya que el análisis de nuestro entorno deviene de la reflexión surgida del acto de leer.


La depresión y sus embates son síntomas previos a cuadros suicidas. Al detectar la depresión se debe acudir a un especialista a quien podamos explicarle lo que sentimos inmediatamente. El Gobierno del Estado debería invertir más en el desarrollo de estas estrategias de salud mental, acercándose a la comunidad llegando hasta las zonas más apartadas.


Teniendo en cuenta la represión emocional que se vive en nuestra sociedad, es muy difícil abrirse con los demás hablando de uno mismo, pues el mostrar nuestras emociones es tomado como símbolo de debilidad. Establecer un diálogo con nuestros amigos y familia es difícil, por eso son necesarias actividades como la lectura que es una importante herramienta de reflexión. ¿Qué nos cuesta promover salas de lectura donde se procure reflexionar sobre obras literarias acerca de situaciones sociales que se identifiquen con las problemáticas de nuestro estado? La desintegración familiar, el alcoholismo, la drogadicción, las enfermedades terminales como el cáncer o SIDA, son situaciones comunes entre la población de Yucatán.


Entre las obras literarias que han reflexionado sobre enfermedades y padecimientos sociales en nuestra península, se encuentra la novela Un año en el hospital de San Lázaro del yucateco Justo Sierra O’Reilly, que nos habla de los enfermos de lepra en el siglo XIX y el hospital donde eran recluidos en Campeche. Es importante resaltar desde la sociología literaria estos señalamientos hechos por los autores. Me pregunto: ¿qué literatura estamos escribiendo en Yucatán que se detenga en el suicidio como padecimiento en nuestro estado en la actualidad? ¿Hemos reflexionado sobre lo que significa rescatar el testimonio de un enfermo terminal de SIDA?La literatura quizás sea una forma de evadir las distancias personales. El suicidio, como proceso multifactorial, es un sendero complicado. Tener nuestras relaciones rotas con nuestro entorno afecta gravemente el estado de ánimo, hasta ponernos en la antesala de la muerte con la aparición de las fantasías suicidas. Esto es apresurar la autodestrucción a diferencia de quien no es excluido por el modelo socioeconómico injusto en que vivimos. ¿Cómo podemos incluir a esos sectores de la población yucateca para la reflexión que han sido marginados por culpa de la doble moral, la hipocresía y la deshonestidad?


Cuando uno no es partícipe del paraíso de las buenas costumbres, volcarse dentro de sí por medio de la escritura es también una profunda forma de amarse. La falta de amor que padecemos por nacer con la “culpa” del pecado tiene que restaurarse frente a esta afrenta religiosa; nacemos incompletos y merecemos ser castigados por no ser “puros” en el origen. El estar marginados de las extensas páginas de eventos sociales puede transformarse en la posibilidad de vivir creativamente rebelándonos de estas imposiciones hipócritas.


Cuando esta capacidad de crear se ha desarrollado nadie es capaz de destruirnos y hacernos desaparecer. Los más altos valores han sido tratados por los poetas desde sus más oscuros terrores. Las vivencias pésimas son las que nos restituyen y nos dan la lucidez para crear discursos dotados de inteligencia estética. Puesto que ninguna amenaza es capaz de imponerse y aniquilarnos, debemos lacerar ese orden impuesto por las presencias divinas en la tierra.





Por esto!, sábado 24 de enero de 2009.

domingo, 25 de enero de 2009

Apuesta por el olvido



Por Manuel J. Tejada Loría

En el mundo literario, aceptar un galardón, premio, distinción o lo que represente cualquier reconocimiento fuera de toda convocatoria y concurso lleva detrás una carga ideológica: aceptarlo tiene múltiples lecturas que sólo son posibles de interpretar cuando se mira a distancia y uno logra atar los cabos sueltos que la proximidad del momento impide. A final de cuentas este proceso significa una intensa prueba para el ego del recipiendario. ¿Qué pesa más, la ideología o la necesidad de reconocimiento? Y entonces, la madeja comienza a destejerse.


Desde luego, la aceptación de un premio literario no necesariamente implica que el escritor premiado se congratule con el organismo o institución que lo otorga, pero tampoco hay un total deslinde, puesto que el premio en sí mismo (me refiero a todo el proceso que estipula) funciona como un valor de cambio, ambas partes se ven beneficiadas de alguna manera por el uso que de esto deriva.


El reconocimiento por mérito literario suele ir más allá de sólo celebrar la creación literaria; pensar que éste es el único objetivo es por demás ingenuo puesto que los intereses que oscilan son muchos y distintos, van desde lo político hasta lo económico, pasando desde luego, por el prestigio y la legitimización de ambas partes.


Valor de cambio y de uso. Te doy esto a cambio de lo otro. Comprender este proceso permite analizar los recovecos de lo que a simple vista no se ve pero ahí está, muy explícito. Uno acude al pasado para entender, pero ¿cómo se lleva a cabo este regreso? En este punto se recalca la importancia del periodismo y, desde luego, la hemeroteca adquiere un valor primordial, se convierte en una máquina del tiempo, nos acercamos a ella para descifrar el presente y unir los cabos que en apariencia andan sueltos.


No hay que omitir, como bien señala el historiador Cristóbal León Campos, que “la falta de un conocimiento real de lo que es la Historia y todo lo que ella comprende, minimiza la posibilidad de interés en los sectores ajenos a las academias e instituciones de investigación, resaltando la idea generalizada de que la Historia no sirve para nada”. Una práctica recurrente de ciertos grupos que detentan el poder es apostar precisamente por “el olvido”, es decir, recurren a la amnesia selectiva o de plano, intentan borrar algún hecho específico con el afán de perpetuar el aparente control que tienen.


Para enfrentar esta mezquindad se requiere observar el pasado, más que con nostalgia, con la consigna de entenderlo. En el caso de la hemeroteca, los viejos periódicos nos transportan a él para entenderlo. Cargan sus hojas amarillentas, así como cada una de sus secciones y anuncios publicitarios, infinidad de significados, tanto en la palabra impresa como en las fotografías, huella contenida e irrefutable de lo que aconteció.


Esto del valor de cambio y uso de los premios literarios y de poner a dialogar al pasado con el presente nos sirve para entender por qué en determinado momento se premió a tal o cual escritor, así como para comprobar que la literatura es una serie de procesos que incluyen la difusión y planeación de la producción literaria, aunque esto nada tenga que ver con el valor intrínseco de la obra.


Pero también, el telón de fondo de todo esto es la congruencia que tiene que existir tanto de quien otorga como de quien recibe. Congruencia, sobre todo, para con uno mismo y para con la sociedad. Un claro ejemplo de todo lo anterior es un caso acontecido algunos años atrás y que causó una inusitada controversia que de alguna manera aún persiste y la cual detallaremos en próxima entrega.





Por esto!, sábado 24 de enero de 2009.

sábado, 24 de enero de 2009

Frivolidad por contagio



Por Manuel J. Tejada Loría


Una estrategia, entre comillas “efectiva” de las administraciones panistas es crear escenarios distintos a los reales, es decir, recurren al simulacro para desviar la atención. En este sentido, la iglesia católica lleva a cabo un doble juego en medio de la crisis económica. Ya decíamos anteriormente que sus recientes arremetidas ideológicas no son casualidad. Por un lado, aprovechan el momento para imponer control social –tratan de recuperar lo que con el paso de los años se les ha ido escapando de las manos– mientras que por otro, se encuentran dispuestos a colaborar con el gobierno espurio en pos de refrendar su coto de poder. Así que llevar a cabo un Encuentro Mundial de las Familias en nuestro país donde se refrenda una súbita misoginia (“las mujeres, culpables por usar escote y minifalda”) o la tajante discriminación a la comunidad gay es parte de los mecanismos para que la atención no se centre en los constantes incrementos a los precios del combustible y por ende, de tantos productos.


Desviar la atención de lo que realmente importa, tanta frivolidad cuando los tiempos electorales acechan. Valerse de todo cuando de garantizar el poder se trata, sin importar que la recesión tiene nombre y apellido, o si el empleo de millones de personas está en juego. Lo importante para ellos es “hacer como que se hace”, maquillar la realidad a tono, apoyándose por sobre todo –y para poca fortuna– en la desmoralización del individuo quien vulnerable, se encuentra contra la pared por esta economía tambaleante que amenaza, destruye y envilece.


En este contexto, resulta incomprensible la actitud de algunas partes de la sociedad que podrían más que señalar, analizar este juego sucio e indigno del que hablo. Pareciera que esta frivolidad de tipo panista se da por contagio. Me refiero a muchos estudiantes y universitarios que sencillamente brillan por su ausencia, recluidos ya sea en sus facultades o absortos en su mundo recreado de blogs, facebook o fiesta tras fiesta, tomando distancia del presente, como si lo cotidiano ya estuviera descartado por defecto.



Llama la atención, también, la actitud de muchos intelectuales y artistas que han aplomado el culo en pláticas de café y que guardan un indolente silencio. Muchos escritores, por ejemplo, siguen embelesados con “la palabra”, como si ésta, por sí misma, fuera autosuficiente. Y el compromiso de escribir sólo se remite, entonces, a tenerle respeto a la palabra y nada más. La voluntad de muchos escritores –y artistas en general– parece depender de los estipendios o estímulos que puedan recibir, como si nuestro contexto histórico no fuera motivo suficiente para ponerse a crear. Al menos que el arte y la cultura sea vistos como un auténtico negocio, lo único que se necesita es voluntad.


Pero sí, ciertamente para unos cuantos arte y cultura son un auténtico negocio y motivo de lucro. Es en este punto donde podemos dar cuenta de la frivolidad del panismo en materia cultural. Recordemos los millones de pesos otorgados por el gobierno foxista a Dolores Creel Miranda (hermana de Santiago Creel) para la realización de un supuesto documental sobre Octavio Paz en la India, y que a final de cuentas, no se llevó a cabo, pese a que el presupuesto se derrochó en viajes y hoteles de cinco estrellas. A costa del erario esta persona sólo buscó su beneficio personal en nombre del arte y la cultura. ¿Cuáles son los costos reales de esta malversación de fondos destinados, más que a promover la cultura, a promover intereses tan personalísimos?



Por esto!, jueves 22 de enero de 2009.

viernes, 23 de enero de 2009

Good bye, Mr. Bush



Por José Díaz Cervera


No se necesita ser anti-americano para sentir algún alivio por el relevo presidencial de Bush por parte de Obama. Los ocho años anteriores cambiaron dramáticamente el rostro del mundo, con la defensa a ultranza emprendida por el texano de los intereses de los grandes capitales y por su actitud fundamentalista.




Mi escepticismo, sin embargo, está en pie, pues sospecho que muchos norteamericanos terminaron votando mucho más en contra de Bush que a favor del hombre de color, y que éste sólo moderará algunos excesos de su antecesor, pero no cambiará la política de fondo.


Bush deja una economía global en crisis, pero eso le importa poco, ya que en realidad su actuación como defensor de los intereses de las grandes compañías petroleras fue verdaderamente eficaz, pues logró el descenso de los precios del petróleo, con lo cual se garantiza la posibilidad de que los Estados Unidos sigan comprando el energético a buen precio, manteniendo un buen nivel de reservas propias para cuando el hidrocarburo decline su producción a escala mundial.




En un esquema de tales características, nuestro país resultó una pieza clave y aun una cuestión de seguridad nacional para el gobierno de Bush, con lo cual queda claro el papel injerencista del gobierno norteamericano en los asuntos políticos de México. Más allá de ésto, la cultura política sigue siendo un asunto de marketing que Obama supo explotar correctamente con la oferta de un cambio que, en los hechos, empieza a esbozar sus verdaderas posibilidades con un gabinete donde sobresalen algunas personalidades identificadas con el conservadurismo más reaccionario.


Bajo la idea de que los cambios son producto de la voluntad de individuos providenciales y no de toda una serie de energías sociales canalizadas hacia la transformación de nuestra cotidianidad, la sociedad verá a un Barak Obama ascender al poder en una circunstancia de popularidad más bien inusual.


Un hombre negro gobernando un país de blancos debe ser mucho más que una anécdota e incluso pudiera ser una trampa ideológica. El mundo ha depositado en el que será el 44to. Presidente de los Estados Unidos una esperanza más bien desesperada ante la incertidumbre de una crisis cuyo tamaño nadie conoce y en medio de uno de los peores actos de barbarie que se haya visto en la historia humana, como lo fueron los bombardeos israelíes a blancos civiles de Gaza.


Cuando por internet o a través de los periódicos veo a algunas personalidades de la farándula hispanoamericana hablando de Obama, no puedo más que aterrorizarme ante la superficialidad y la actitud frívola de quienes creen que están actuando en una mala película de Hollywood.


El hombre de origen africano ha catalizado muchos afanes y ha usufructuado el descontento de una población, pero su discurso sigue siendo ambiguo en muchos sentidos, aun cuando en su último día antes de la toma de posesión haya utilizado la figura de Luther-King en una circunstancia que puede resultar ambivalente.


Creo que es necesario moderar la euforia; peor actuación que la de Bush es casi imposible, pero me parece que éste no sólo le deja a Obama una gran crisis, sino una serie de compromisos con los grandes capitales, los cuales lo atarán de manos. De cualquier forma, y por el bien de todos, habrá que desearle suerte al nuevo Presidente norteamericano en todo aquello que emprenda desde la buena fe.






Por esto!, martes 20 de enero de 2009.

jueves, 22 de enero de 2009

Nuevos asedios de Conrado Roche Reyes




Por Carlos E. Bojórquez Urzaiz




El tomo II del libro Los Nuestros, puesto en circulación por Conrado Roche Reyes, corresponde a un bien pensado esquema de entrevista trazado por él, para tratar de entretejer con las voces e historia personal de sus interlocutores, un horizonte cultural de Yucatán descrito desde la singularidad de su protagonista, es decir, de quienes toman la palabra para contar lo que quieran a instancias de un diálogo sincero con el autor. Como se sabe, la entrevista es una de las grandes pasiones periodísticas de Roche Reyes, y a través de ella se ha convertido en algo así como un especialista en la vida y milagro de Los Nuestros, que para el caso que nos ocupa, incluye una selecta lista de trece figuras fundamentales de la localidad, unas veces asediadas con la dulzura de un abuelo y otras con su habitual ironía callejera, pero siempre tratando de allanar la atmósfera intrínseca que rodea la vida de cada cual, cuyo aroma no suele recogerse en las entrevistas del periodismo convencional. En realidad, debo decir que nada ha sido convencional en la obra de Conrado Roche, ya que desde su primer libro sobre el rock yucateco, editado por la Universidad Autónoma Metropolitana, se hizo evidente que la posición contrapuesta que mantuvo frente a la cultura conservadora, como militante del rock, durante los años en que tocarlo era casi un delito, tanto para la derecha como para la izquierda, la supo trasladar exitosamente a la esfera de una narrativa que desafiaba el canon de la escritura yucateca, acostumbrada a las suaves cadencias del palmar y otros romances igualmente dulces. Y disculpen que ocupe su atención en estas digresiones, pero no podría situar el entorno del nuevo libro de Roche Reyes sin la obligada alusión a su otra obra: El Cultivo Yucateco, editado por la Cámara de Diputados de México en 2003, que al igual que sus textos del rock, sugiere una especie de entrevista hecha a sí mismo, o cuando menos plantean un recuento de aventuras del propio autor, varias de las cuales incluso me tocó vivir con él desde nuestros años juveniles. En todos los casos su producción literaria o periodística, incluido desde luego el tomo II de Los Nuestros que salió a la luz, la estrategia creativa que guía a Conrado no es otra que la exploración de la intimidad cultural, ese plano del ser cuyos registros no aparecen en los libros de historia o en las biografías de los próceres y de los simples mortales. Las entrevistas del periodismo formal suelen dar por sentado este aspecto que, sin duda, obsesiona las tareas de nuestro apreciado autor.


Por estas circunstancias, al repasar las páginas de este bien editado libro, lo primero que salta a la vista es el claro propósito que desde el título de la obra se trazó Roche: deslindar a Los Nuestros de quienes no lo son. Este ejercicio que se propone la construcción de un ámbito para la identidad de los yucatecos, aunque pudiera leerse como un ideal excluyente, en realidad es una invitación al amor, a la querencia y el trabajo por Yucatán. Porque si se preguntan qué tienen en común las personalidades incluidas en este nuevo libro, que conduce a su autor a catalogarlos como Los Nuestros, uno no puede menos que concluir que es el amor por el Estado de Yucatán. ¿O acaso alguien pudiera pensar, a estas alturas, que aman más al terruño empresarios como don Luis Alberto Rivas que ha entregado su vida a la radiodifusión, que una actriz fascinante como Elenita Larrea? Yo me pregunto: ¿No es igual la entrega a Yucatán de un auditor amante de las artes como Pedro Góngora, que la plasticidad e ingenio del coreógrafo Víctor Salas? ¿Es mayor, acaso, el amor de un economista como Jorge Luis Canché que se preocupa por el bienestar de todos, que el del mejor guitarrista de rock que ha dado México, nuestro entrañable amigo Mike Manzur, fallecido recientemente?


Sin la menor duda, Los Nuestros, los de nosotros o cuando menos los míos que son también de Conrado Roche Reyes o los de Jorge Cervera Ramírez y Hortencia Sánchez, son los que aman a Yucatán como signo de identidad, y quienes creemos en la fuerza transformadora de la cultura, bajo cualquiera de sus expresiones. Un jovencito gloria del ajedrez, como Miguel León Hoyos, o una pluma experimentada y erudita como la de don Romeo Frías Bobadilla, son Los Nuestros porque su entrega no es otra cosa que una expresión cultural del amor por Yucatán.


Yo celebro este libro de mi amigo Conrado Roche, precedido por un sobrio prólogo de don Fidelio Quintal, porque a lo largo de muchas décadas me ha conferido el privilegio de conocer las primicias de sus textos, antes incluso de que se publiquen en las páginas de POR ESTO! y aun las primicias de sus sonoridades musicales, que, dicho sea de paso, en el momento menos pensado reanimaremos juntos para tomar por asalto el Teatro José Peón Contreras y darle al rock y al blues el lugar que siempre han merecido y siempre se ha regateado. Enhorabuena al autor y que se multipliquen Los Nuestros, quizás entre todos podamos mejorar las cosas de Yucatán.





Por esto!, lunes 19 de enero de 2009.

miércoles, 21 de enero de 2009

Encuentros y desencuentros



Por José Díaz Cervera


Finalizó en la Ciudad de México el Encuentro Mundial de la Familia, el sexto que se realiza en el orbe, y la impresión que deja este evento auspiciado por los sectores más reaccionarios del catolicismo es más bien amarga.


Tendríamos que señalar la triste actuación de Felipe Calderón en el acto inaugural del evento, ya que siendo Presidente de un estado laico, no pudo menos que obrar con una parcialidad impropia y aun ostentosa, en un país que ya está muy lastimado por su actuación como Jefe del Ejecutivo (tantos muertos, tan poco respeto a los derechos humanos y la pobreza creciente así lo indican).


Tendríamos que reflexionar, sin embargo, hasta dónde estos encuentros lo son a cabalidad, pues asistir a un evento de estas características resulta oneroso así sea para los propios mexicanos que viven alejados del centro de nuestro país. Ahí el encuentro empieza a decantarse y a desenmascarar su rasgo intolerante y sectario.




Nadie en su sano juicio podría considerar impropios los valores en que dicen sustentarse estos encuentros ecuménicos; el problema es que, en sentido estricto, no son un encuentro verdadero y sólo sirven exactamente para mostrar que el catolicismo más conservador no está dispuesto a respetar la dignidad de quien piensa de manera diferente ni tiene intención alguna de ser generoso con todos aquellos que han decidido obrar según su albedrío.


El verdadero encuentro supone alguna suerte de confrontación, porque en él hay un intercambio sano y respetuoso. En el Encuentro de México, sin embargo, vimos cerrazón y altos niveles de politización e ideologización del discurso (decir que el aborto y el narcotráfico son los dos flagelos de la actualidad es un manipuleo burdo).


Lo que llama la atención es el discurso totalitario y tramposo de la familia como célula de la sociedad, a partir del cual se teje toda una abstracción que nos impide entender mucho de lo que sucede a nuestro alrededor. Parece ser que si la familia es capaz de tejer vínculos sólidos entre sus miembros, a la larga aparecerán, como por arte de magia, relaciones de solidaridad entre los individuos que conforman el cuerpo social. No hay entonces que buscar la justicia social sino la caridad, y es suficiente que todos abracemos los valores del catolicismo para que las desigualdades desparezcan (todos somos hijos de Dios, aunque es natural que éste tenga algunos consentidos).


En este encuentro quedó claro que hay sectores del catolicismo que insisten en afirmar que no hay más verdad que la que ellos sustentan ni más estructura familiar que la que ellos proponen, tal y como lo dijo el Papa en la clausura del evento. Asimismo, la propuesta de buscar incidir en las legislaciones locales para que los valores de un sector se conviertan en norma universal para toda una comunidad, dio al Encuentro su verdadera razón de ser; ahí es donde la participación entusiasta de Calderón resulta irresponsable e insensible.




Este Encuentro Mundial fue una celebración donde algunos católicos pudientes se dieron un baño de pureza, pasando, como siempre, por encima de quien ha decidido construir un mundo distinto, dándole otro contenido a valores como el amor, la tolerancia o la dignidad: sin golpes de pecho, sin doble moral y solidarizándose con quienes se han visto pisoteados por la historia.





Por esto!, lunes 19 de enero de 2009.

martes, 20 de enero de 2009

Guerrero en mi estudio


Por José Castillo Baeza


Catalogada como una “obra esperpéntica” en el folletín de información que se entrega a la entrada del teatro, Guerrero en mi estudio, obra escrita y dirigida por el maestro José Ramón Enríquez, montada en el marco del Festival de la Ciudad, es realmente un espejo que se apropia de diversas realidades para luego reflejarlas deformadas. Como es común en los textos del maestro Enríquez, el elemento concientizador aparece latiendo por debajo de la obra todo el tiempo.


La obra gira alrededor de tres grandes temas que son la historia, los límites entre la realidad y la ficción, y la figura del autor-escritor. Aunque con sus respectivos subtemas dada la complejidad del montaje, estos tres grandes ejes van tejiendo la trama que, a su vez, se bifurca en una telaraña que involucra al público, los personajes, los actores y el tiempo presente de nuestra realidad, ya que en numerosas ocasiones se derriba la llamada cuarta pared: “puede que haya aluxes debajo de sus lugares”, los actores son conscientes (y así lo manifiestan) de que representan entes de ficción: “Yo soy Pablo [Herrero] representando al falso Guerrero” y el público sabe que está enfundado en el papel de espectador: “¡explícaselo al público!”.


La obra comienza con un diálogo entre Zazil Ha (Socorro Loeza) y Gonzalo Guerrero —el auténtico— (Miguel Ángel Canto) en el cual este último manifiesta su temor por el regreso de Jerónimo de Aguilar acompañado por tropas españolas. Enseguida viene el cambio de escena y con él, un cambio de tiempo y espacio: don Alonso (Paco Marín), un escritor aparentemente no pleno de sus facultades mentales, encuentra en su estudio a Gonzalo Guerrero —el falso— (Pablo Herrero), escarbando el piso para encontrar los restos de sus hijos. Don Alonso no puede creer lo que está viendo y se pregunta si no será lo que están viendo sus ojos un engaño de los delirios que normalmente lo frecuentan; pronto se convencerá de que la aparición de un Gonzalo Guerrero falso es “real”.



Posteriormente la trama se enredará tanto, al grado de que, el espacio y el tiempo terminarán por ser meros agentes pasivos, provocando la sensación de que toda la acción ocurre en la cabeza de don Alonso, quien, frecuentado por las apariciones —al principio por el Guerrero falso y luego por el auténtico y Zazil Ha— recurre a su psiquiatra (Analie Gómez) para calmar los delirios. Ésta, fiel a su ciencia, no creerá en toda la obra las palabras de don Alonso.


Resulta interesante señalar los recursos escénicos que utiliza el maestro José Ramón para explotar la significación en la obra; por un lado, la proyección de video cumple una doble función: la de ser escenografía y a la de ser acción; en ocasiones enuncia algo que pasó pero que no fue representado, en otras es un factor que ayuda a la contextualización, y también representa a veces lo que pasa por la mente de los personajes. Otro recurso interesante es la mención de citas y autores, situación que se da en repetidas ocasiones a lo largo de la puesta en escena; así, desfilan desde Eugenio Aguirre (autor de la novela “Gonzalo Guerrero”), el dramaturgo Luigi Pirandello, los poetas españoles Gimferrer y Leopoldo Panero, Joaquín de Fiore, Cervantes, etc. También llama la atención la mención de nombres como Jacinto Canek y Cecilio Chi, así como la evocación de fragmentos del Popol Vuh recitados por los personajes en maya y en español. José Ramón entonces, además de poner sus fuentes al desnudo, dialoga con personajes históricos, obras, autores, frases y versos, factor que abre la obra a un universo de significado.


En la parte final, los Gonzalo Guerrero, Zazil Ha y don Alonso (cuyo “delirio” va aumentando conforme transcurre la puesta en escena, hecho que resulta una clara alusión al Quijote) entablan un diálogo que engloba los tres grandes temas del montaje: “Estamos en el teatro y alguien nos actúa sin saber para qué”, “todos somos falsos”, “estás solo en tu propio laberinto. Yo soy sólo un reflejo de ti mismo”.


Por último, hay que resaltar que la obra da la sensación de extenderse demasiado y de redundar en la trama; uno, como espectador, comienza a cansarse en la parte final. Nosotros interpretamos esto como un recurso más del director, pues mientras más avanza la locura de don Alonso, la trama se vuelve más caótica, por lo que entonces, cansar al espectador, desesperarlo, podría ser un recurso más del maestro José Ramón Enríquez. Así lo justifican frases como “Tienes que ser ridículo, es fundamental para el final de la historia” o “esta es una obra anticlimática”. Así, tanto el espectador como el personaje se degradan bajo el reflejo del esperpento, que en su papel de espejo desnuda nuestra estúpida actitud de negación ante la Historia.




Por esto!, lunes 19 de enero de 2009.

lunes, 19 de enero de 2009

Cabos sueltos. Un huracán llamado “Recesión”


Por Manuel J. Tejada Loría


La depresión económica: lo que ahí en la Bolsa de Valores se mueve –tiembla, dicen algunos–, no lo entendemos del todo: números, cuentas, porcentajes y dividendos. La gran mayoría de la población resiente los malos manejos de las finanzas al momento de pagar. Sube la gasolina y, entonces, la escalada de precios, defecto consecuente. La primera respuesta es no consumir (dejar de comprar) y guardar los pocos centavos. Lo mismo sucede, pero a gran escala, con los inversionistas; paradójicamente esta reacción causa el retroceso en la economía, un inevitable círculo vicioso.


Resulta catastrófico lo que actualmente sucede. Dista mucho para que entendamos las causas verdaderas, la depresión económica es algo que se siente físicamente en la sociedad, que aturde al individuo, que acarrea una infinidad de problemas. Tan fuerte es el golpe de la inflación que se convierte en causa de desintegración familiar, aquí el más grave de sus devastadores efectos.


La sombra del desempleo como generador de problemas sociales, específicamente en la familia, equivale a un huracán de categoría 5 en la escala de Saffir-Simpson: no sólo golpea de manera intensa, sino que destruye, arrasa, aniquila.





Pero, atención, la recesión muchas veces es utilizada por el grado de vulnerabilidad en que deja al individuo, tanto emocional como intelectualmente. Tal vez las hipótesis son muy anticipadas, pero la sospecha de que la depresión económica es utilizada por grupos de poder (piénsese iglesia, grupos políticos, líderes) no debe de echarse en saco roto.


La iglesia católica, por ejemplo, ha vuelto con sus clásicas arremetidas ideológicas al declarar –y no de manera gratuita en este momento– que la mujer es “la causante, por su forma de vestir ‘provocativa’, de sufrir agresiones sexuales. O incluso, a través del “Pontificio Consejo para la Familia” del Vaticano, que la “homosexualidad no es un componente necesario de la sociedad”. Todo este discurso discriminatorio –machista– tanto para la mujer como para la comunidad gay se traduce en violencia y tiene por único objetivo quebrantar los lazos entre las personas de la sociedad. Una sociedad fragmentada, donde los individuos experimentan el vacío, representa un valioso botín por su maleabilidad.


Una nota de agencia arroja un dato interesante. Según estudios sociológicos durante los períodos donde la economía está en constante ascenso las prácticas sexuales “conllevan una relajación de las costumbres que permiten una mayor apertura y permisividad hacia comportamientos sexuales distintos de los tradicionales y formas alternativas de convivencia familiar”. El proceso, cuando la economía es inestable y el huracán de la recesión acecha, va a la inversa, es decir, hay un búsqueda de estabilidad y se recurre a la costumbre y a la tradición. Es aquí donde en nuestro ejemplo, se trata de imponer ideologías como las de la iglesia.


Más que pertinente, es necesario reflexionar sobre la manera en que otros grupos de poder –sobre todo los que lo detentan– se aprovechan de esta situación para maniobrar a favor de sus intereses. Resulta indignante que además de padecer los estragos de una economía endeble, se tenga que lidiar contra el interés mezquino de terceros. Es poco afortunado y un síntoma inequívoco de la degradación humana.



Por esto!, sábado 17 de enero de 2009.

domingo, 18 de enero de 2009

Periodismo y novela

Por Manuel J. Tejada Loría

Dice Paco Ignacio Taibo II –y uno no se cansa de parafrasearlo– que “el periodismo es la última pinche barrera que nos impide caer en la barbarie”. Lo dice un periodista de alto nivel como Taibo II, pero también un novelista de buena calaña. El denominador común entre un periodista y un escritor de novelas es que ambos narran, cuentan algo. Y sin embargo, muchos insisten en separar ambos oficios en esa incomprensible necedad de catalogar: esto es, esto no es. Al fin y al cabo que ambos se enfocan en los procesos históricos, uno en lo inmediato, el otro desde una distancia que permite comprender la historia como una suma de momentos.


Un 15 de enero de 1975, en el taller “Alfredo López” del periódico Granma en Cuba, Alejo Carpentier impartió una cátedra que tituló “El periodista: un cronista de su tiempo”, una amplia disquisición sobre esta controversia entre hacer periodismo y novelar. Para él, “el periodista y el escritor se integran en una sola personalidad”, es imposible, dice, hacer un distingo entre ambas funciones.


De un tajo, Carpentier deshace cualquier clasificación. El novelista realiza un trabajo periodístico al momento de escribir e indagar sucesos del pasado para entenderlos, mientras que el periodista, al hacer la crónica diaria, forja –documenta, pues– la historia de nuestro tiempo que a la distancia serán materia prima del novelista. Por eso don Alejo señala “el periodista anima la gran novela del futuro con sus testimonios y sus crónicas”. El periodista es el “novelista del futuro”. ¿Cuál es la diferencia, entonces, y por qué tanto jaloneo?


Hace unos años, en una conferencia celebrada en la Facultad de Ciencias Antropológicas de la UADY, Emmanuel Carballo comentó que es más probable que un escritor se vuelva periodista a que un periodista se convierta en un buen escritor. Sin duda su comentario sólo arrojó más leña al fuego de la rivalidad entre comunicólogos y literatos, porque la única diferencia entre periodista y escritor, es el estilo, la forma de tratar lo que se cuenta.


Carpentier lo expresa de la siguiente manera: el periodista sigue un estilo elíptico, afila palabras, teje enunciados contundentes y sintetiza en ellos parte de realidad, en gran medida porque el espacio así lo apremia, pero también porque el tiempo así lo exige. El presente es un río, desbordado a veces, en constante movimiento, no hay oportunidad para detenerse. Quien sí hace un alto, quien sí toma distancia de las cosas antes que nada, es el novelista: hace una pausa, mirá hacia tras e intenta –en teoría– comprender qué fue lo que ocurrió. La ficción, entonces, adquiere otro significado y función más allá de la complacencia, se vuelve una herramienta de conocimiento para comprender al mundo.


En estos momentos tensos de nuestra historia no se puede negar la relevancia que toma el periodismo y la novela (o la literatura en general). Se tienen que aprovechar los espacios y hay que ser precisos para señalar cualquier arbitrariedad, documentarse sobre todo. El periodismo, y desde luego, también la novela, son la última barrera para no caer en la barbarie. Es más que obvia la necesidad.


Addenda
Un punto sustancial en la conferencia de Alejo Carpentier es cuando señala que el periodismo, ante todo, es una escuela de vida. Esto me recuerda el sabio consejo de Don Mario Menéndez Rodríguez cuando advierte que la mejor universidad es precisamente ésta, la de la vida misma. Desde este espacio un especial agradecimiento por la confianza. Y por supuesto, muchas felicidades.


Por esto!, viernes 16 de enero de 2009.

sábado, 17 de enero de 2009

Narrativa andaluza contemporánea


Por José Castillo Baeza

Como parte de los eventos del Festival de la Ciudad Mérida 2009, se impartió ayer la conferencia titulada “Narrativa andaluza Contemporánea” a cargo de la doctora María Jesús Orozco, investigadora de la Universidad de Sevilla. El evento de realizó en coordinación con la Universidad Modelo cuya presencia fue respaldada por el doctor Rubén Reyes, director de la Escuela de Humanidades de dicha universidad.


La doctora María Jesús enfocó la charla en hablar de algunos autores del denominado “boom” andaluz en la década de los setentas, mencionando que este grupo de escritores tiene muy presente la narrativa española tradicional de la novela picaresca, el costumbrismo, así como a Galdós y a la Generación del 98. Resaltó también el hecho de que aparezcan tantos y variados narradores en una región que tradicionalmente ha sido tierra de poetas.


Los “narraluces” como fueron denominados por la prensa, fueron equiparados con el boom latinoamericano aunque según la doctora Orozco este hecho propició que se generara todo un fenómeno alrededor de los escritores españoles. Así, la conferencista comenzó hablando de José Manuel Caballero Bonald, escritor jerezano, cuya narrativa trata de reflejar una Andalucía entre sombras muy contrariamente al paisaje de luz que normalmente evoca la región. María Jesús refirió también la novela “Dos días de Septiembre”, premio Biblioteca Breve (1962), texto que ejemplifica las intenciones del autor por hacer un arte comprometido con la realidad social.


Posteriormente hizo referencia a Francisco Ayala y su “Jardín de las delicias” cuyo título presta el nombre del cuadro de El Bosco, y que incorpora ilustraciones. De este libro la doctora señaló que retoma el esperpento de Valle-Inclán para caricaturizar la realidad, hecho que lo asemeja al escritor mexicano Juan José Arreola. Según Orozco Ayala se adelanta a la estética posmoderna en donde existe una contaminación discursiva.


Otro autor que mencionó fue Antonio Muñoz Molina; en él confluyen la literatura y el periodismo formando un híbrido muy particular. Además de resaltar la clara influencia de Larra en su obra, resaltó la intertextualidad de su prosa pues a menudo se hace referencia a otras obras, al cine, a la música, etc. También señaló que en la obra de Muñoz Molina existe una tendencia a desmitificar los tópicos que han caracterizado a Andalucía.


Para finalizar la conferencia, la doctora habló del gran auge del cuento español en los ochentas, resaltando el papel del microrrelato. También leyó algunos microcuentos de Hipólito Navarro y Carlos Edmundo de Ory, hecho que causó que el reducido público presente en la videosala del Olimpo se mostrara entusiasta. La doctora María Jesús Orozco terminó su intervención explicando lo difícil que resulta delimitar características propias de una narrativa surgida en un espacio geográfico determinado.



Por esto!, jueves 15 de enero de 2009.

viernes, 16 de enero de 2009

Voces de las dos Méridas americanas

Por Manuel J. Tejada Loría


Poco después de la una de la tarde del pasado y mítico martes 13, en el Centro Cultural “José Martí”, siempre en el marco del festival de la ciudad, se presentó un peculiar libro que reúne a cincuenta poetas representativos de las dos Méridas americanas. Encabezada por sus dos compiladores, Luigi López de Venezuela y el yucateco Rubén Reyes Ramírez, la ceremonia estuvo concurrida por numerosos escritores y poetas, algunos de ellos, incluidos en este libro titulado “Arquitectura de las palabras. Voces merideñas – voces meridanas: antología poética de las méridas americanas”.


La primera intervención fue del venezolano Luigi López quien dio una breve explicación sobre el origen de esta antología poética que por cierto, en un primer momento incluía a la Mérida de España y que por cuestiones de logística, no pudo concretarse. Productor de cine, Luigi López advirtió no ser poeta y que sin embargo el destino siempre lo había orillado a estar vinculado a la poesía, ya sea por amistades o por cuestiones de trabajo, como es el caso de esta compilación. No obstante, como buen lector de poesía que se dice ser, se dio a la tarea de hacer una selección junto a Ana Albarrán (también presente en el presídium) de los poetas venezolanos más representativos.


En Mérida, la de Yucatán, el grupo conformado para la selección de textos, estuvo a cargo de Rubén Reyes Ramírez, María Teresa Mezquita Méndez y Francisco López Cervantes. Durante su intervención, Rubén Reyes, quien ya cuenta con amplia experiencia por su antología de poesía yucateca titulada La voz ante el espejo, habló sobre los contrastes de las dos méridas americanas, pues mientras ahí en Venezuela, Mérida está cerca del cielo, aquí en Yucatán vivimos sobre lajas de piedra incandescente. No obstante estas diferencias, las méridas tienen su punto de encuentro precisamente en la palabra, es decir, en la poesía misma.


Los autores yucatecos seleccionados en este libro son algunos de los más representativos. Ellos son: Delio Moreno Cantón, Ernesto Albertos Tenorio, Honorato Ignacio Magaloni Duarte, Miguel Ángel Menéndez Reyes, Clemente López Trujillo, Carlos Moreno Medina, Juan Duch Colell, Raúl Renán González, Fernando Espejo Méndez, Roger Cicero Mac-Kinney, Raúl Cáceres Carenzo, Juan e Irene Duch Gary, Francisco López Cervantes, Humberto Repetto Ortega, Rubén Reyes Ramírez, Indalecio Cardeña Vázquez, Roger Campos Munguía, José Díaz Cervera, Beatriz Rodríguez Guillermo, Roger Metri, Jorge Lara, Jorge Cortés Ancona, Elina Romero Pacheco y Jorge Pech Casanova. Sin duda, una buena muestra de la poesía yucateca.


Durante la presentación destacó la extraordinaria lectura –como siempre– que María Teresa Mezquita hizo de la selección de poetas venezolanos y desde luego el breve homenaje que se le rindió de manera espontánea a la poeta Irene Duch Gary por parte de Beatriz Rodríguez Guillermo e Indalecio Cardeña Vázquez. Fue una gran oportunidad escuchar la poesía de Irene no sólo en voz de estos poetas yucatecos, sino también en la de su esposo Don Manuel Mercader.


Uno tiende a desconfiar de las antologías. No obstante, este libro “Arquitectura de las palabras…” cumple una labor más allá de exponer las múltiples voces de las dos méridas americanas. Por la parte mexicana puedo decir que hay una buen trabajo de recopilación. Esto permite que la poesía rebase las fronteras no sólo geográficas, sino de la crítica que tanta falta hace. El único detalle es que no se informó donde se puede conseguir este valioso ejemplar, el cual pude obtener sólo gracias a las almas caritativas del parnaso yucateco.



Por esto!, jueves 15 de enero de 2009.

jueves, 15 de enero de 2009

Cuentos para ser contados




En el marco de la segunda edición del Congreso Internacional de Comida y Literatura:

Bebida y Literatura: Aguas Santas De La Creación,


el Ayuntamiento de Mérida invita a la presentación del libro


Cantos para ser contados

de Addy Góngora Basterra


Centro Cultural José Martí / Parque de Las Américas
Sábado 17 de enero a las 20:00 horas.


Presentadores: Sara Poot Herrera y Daniel Torres.





Diseño de portada: Serenata de José Luis García Pérez




Con letras de boleros, salsa, bossa nova y compositores como Angélica Balado, Joaquín Sabina, Ely Guerra y Armando Manzanero, los relatos que conforman Cantos para ser contados van desde un perro triste por abandonado (¿Y qué hiciste del amor que me juraste?) a un sacerdote atormentado por las confesiones de una joven (mi cuerpo no está hecho de metal, mi cuerpo no está hecho de madera), además de temas como el secuestro express (Te vi, te vi, te vi, yo no buscaba a nadie y te vi...) y los asesinatos en Ciudad Juárez (... y la vida siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido).

Addy Góngora Basterra (Veracruz, 1982) entreteje con creatividad y letras de canciones los veintiún relatos que conforman Cantos para ser contados, su primer libro. Canciones que se cuentan, historias que nada tienen que ver con la canción a la que remiten, fusionando así música y escritura, espejos de la humanidad con los que se interpreta y acompaña la vida.

Tributo a Pink Floyd



O por qué salí encabronado de The Great Gig in the Sky

Por Mario A. Carrillo Ramírez-Valenzuela


Me gusta Pink Floyd, tengo “Atom Heart Mother”, “Darkside of the moon” y “The wall”, además de que me he chutado el concierto de David Gilmore y la peli de Alan Parker. Cuando vi que se haría un tributo a la banda inglesa fui corriendo al teatro Daniel Ayala emocionadísimo por mi boleto ya que, si bien, el show era gratis, debías separar tu lugar adquiriendo un pase. Al llegar, la mujer de la ventanilla me dijo que los boletos se encontraban agotados… encabronado no me vi con más remedió que regresar a mi casa y tratar de no aguarme el viernes. Cuando le conté a mi novia lo sucedido decidimos que no perdíamos nada yendo el día del evento –lunes 12– por si sobraban lugares o dejaban pasar a la gente sin el pase gratuito, vaya suerte la que tuvimos al toparnos con un amigo que a causa de enfermedad nos cedía los suyos. Realmente me sentí feliz. Cuando entramos a la sala eran las 9 en punto, hora en que el programa decía que comenzaba el evento, y aún había una colérica fila de personas sin boleto esperando poder entrar. Por esta razón y la confusión de los acomodadores las luces no se apagaron hasta las 9:30pm. Que importa, estoy adentro y voy a escuchar buena música, pensé.

El tributo comenzó con una versión electrónica de “Welcome to the machine” de uno de los DJs (no sé en qué orden iban, aunque según el programa eran: Kuchuman, RED, Gapatipitopo y Nave Tierra) que sirvió de antesala para la primera banda, Cuffin-Rite, que tocaron “In the flesh”, “Goodbye blue sky” y “Have a cigar?”, acto seguido Rikita Banana interpretó “Money”, una versión Ska-punk de “Wish you were here”, “Mother” e “In the flesh?”. Por último el grupo Télesis, invocado por la versión de “On the run” de uno de los DJs, prosiguió con “Time”, “Breathe” y “The great gig in the sky” con la ayuda del sax de Rodolfo Baeza y una cantante. Fue en ese preciso instante cuando decidí salirme del teatro. Lo había aguantado todo: el horrible y desafinado juego de voces de Cuffin-Rite, la versión Ska-punk de “Wish you were here” una balada tristísima, la pose de banda británica de Telesis... Hasta la decoración, un prisma de madera y telas emulando la portada del disco del Darkside me hacían imaginar al cadáver de Richard Wright convulsionando en su tumba, dándose de golpes contra los maderos de su ataúd. Me pareció ver a Roger Waters y David Gilmour con los oídos sangrantes, desesperados buscando un revolver. La cantante desgarrándose todas las cuerdas vocales –estoy seguro de que cuando bajó del escenario su voz se habrá convertido en sonidos guturales– fue el colmo.

Ahora, frente al computador, intento entender cómo los espectadores chiflaban, aplaudían y gritaban de gusto ante semejante acto de mediocridad. No sólo las agrupaciones habían arruinado –honrosas excepciones– las canciones de Pink Floyd sino que el pésimo manejo del audio hacía sonar espantoso hasta el acorde mejor ejecutado. Yo sé que era un tributo, no iba a tocar el fluido rosa ni mucho menos unos maniquís idéntico a ellos –para eso escucho los discos en mi casa–, iba a ver bandas locales reinterpretando canciones de la banda. Sé que es difícil tocar un cover: tienes que hacer un balance entre la fidelidad a la canción y el toque propio y genuino. Es una reinterpretación, no una copia. Además está la presión de los fans más exigentes –heme aquí. Esta búsqueda de la voz propia en una obra ajena no se logró salvo en “Money” por Rikita Banana y “Time”, “Breathe” por Telesis. Creo que los artistas electrónicos fueron mucho más creativos y con propuestas más interesantes que las bandas musicales. Por otra parte, los videos proyectados eran un pastiche de imágenes y videos utilizados por Pink Floyd, Roger Waters y David Gilmour en sus conciertos, aquí el plagio era excesivo.

Me quejo furioso, pero no ante las bandas, sino ante los organizadores: el Ayuntamiento y la dirección de Christian Sánchez Gamboa. Es intolerable que un evento que pudo haberse realizado de una manera rigurosa, bien elaborada, haya sido un fiasco. ¿Por qué no se pidió ayuda a la sinfónica o a los coros? Estoy de acuerdo con que se promocione y ayude a bandas locales, pero es imperdonable la falta de profesionalismo y talento de los vocalistas. La cultura se debe respetar y celebrar, hay que acostumbrar a la gente a darse cuenta de estas burlas, pues nosotros estamos pagando por ello en los impuestos, por lo tanto hay que exigir calidad en los eventos y no porque sea un “Concierto para jóvenes” (como titulaba el tríptico del programa) se deben pasar por alto estas consideraciones. Que no nos den gato por liebre.

La cultura no es caridad y nosotros no somos mendigos.
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Presentación de "La continuación. Esbozo novelesco de la ruptura"

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Joaquín Peón Iñiguez, el autor Juan Esteban Chávez Trava y la Mtra. Celia Rosado durante la presentación de la novela en el Centro Cultural "José Martí" en diciembre de 2008

Repensando la academia

Repensando la academia
Miércoles 26 de noviembre, de 2008

Recital de poesía

Recital de poesía

Homenaje a Salvador Elizondo

Homenaje a Salvador Elizondo
Joaquín Peón, Manuel Iris y Ragel Santana en "La Periferia"

Conferencias literarias

Conferencias literarias
Manuel Iris Herrera en la Biblioteca "Manuel Cepeda Peraza"

Presentación de libro

Presentación de libro
El poeta Jesús J. Barquet durante lectura en voz alta

Jornadas en homenaje a Edgarar Allan Poe

Jornadas en homenaje a Edgarar Allan Poe
Ricarto Tatto, Miguel Ángel Civeira, Jorge Cortés Ancona y Rafael Gómez Chi

José Ramón Enríquez

José Castillo Baeza

Colectivo Marsias

Raúl Pérez Navarrete

Noche de Poesia en la Casa de la Cultura

Noche de Poesia en la Casa de la Cultura
Marco Antonio Rodríguez Murillo, Patricia Garfias y Tomás Ramos Rodríguez

Mesa homenaje a Carlos Moreno Medina

Mesa homenaje a Carlos Moreno Medina
Jorge Cortés Ancona, Rodrigo Ordóñez Sosa y Marco Antonio Rodríguez Murillo

De la vida cotidiana para contar...

De la vida cotidiana para contar...
Jorge Luis Canché Escamilla

La Red...

Homenaje a José Martí

Homenaje a José Martí
Ofrenda floral

Entre amigos...

Rodrigo Ordóñez, Manuel Tejada y Tomás Ramos

En los eventos...

Jornadas en torno a los 5 heroes cubanos

Rosely Quijano León