lunes, 16 de febrero de 2009

Del amor a la poesía

Por José Díaz Cervera

En un peldaño cualquiera de la noche, una feroz dentellada marca los límites de lo que somos, sólo para reconocer que nuestra humanidad tiene por vocación la exuberancia. Amar es asumir la discontinuidad y el aislamiento; amar es mirarse y reconstruir los ojos cada vez que se cierran quemándose por dentro, cuando entre la espontaneidad y el artificio la intensidad se vuelve como una fruta extraña.


Somos entonces el riesgo, el arma, la llaga inconsistente; quizá por eso ha sido constante la tentación de decir el amor derritiendo las palabras, haciendo que ellas se evaporen para alcanzar lo inalcanzable: aquello en que somos más sin la necesidad de perseverar, ese lugar donde la austeridad nos enriquece y donde la subversión encuentra sus mejores argumentos para poner de cabeza lo real y convertir nuestro egoísmo en un apetito constante por el otro.


Sufrir gozando en el amor que se entiende como campo de batalla, o como herida deliciosa que nos resulta más amable mientras más sangrante; la tradición amorosa en la literatura occidental se abre como un abanico de aromas muy diversos. Hemos aprendido a amar en la carencia; al asumir nuestra necesidad del objeto amoroso, un dolor placentero corre como una descarga de energía extraña por nuestro espinazo, abriendo un agujero entre la proximidad y la lejanía. “..temo, Cintia, que de tu amor mi funeral carezca”, decía Propercio algunas décadas antes de la Era Cristiana, inaugurando así toda una tradición poética que dio a la literatura sus páginas más nobles y, en particular a la poesía, su vertiente más intensa.


Antes, sin embargo, la sensualidad del Cantar de los Cantares, había hecho del amor una celebración misteriosa:


Yo dormía, pero mi corazón velaba.
¡La voz de mi amado que me llama!
“¡Ábreme, hermana mía, amiga mía,
paloma mía, mi perfecta...!”


Cuando Ovidio aconsejaba a las mujeres lavarse la boca con agua serenada para emprender el combate amoroso, o evitar la aplicación de algún cosmético frente al amante, estaba delineando toda una dimensión estética del buen gusto erótico, donde las artes y las mañas del enamoramiento tenían en la memorización de los versos de Calímaco o de Safo una de sus herramientas más eficaces. A fin de cuentas, el amor penetra de manera más profunda cuando entra por el oído de una mujer... o de un hombre.


En el caso de la tradición hispánica, la lírica amorosa tiene uno de sus antecedentes más remotos en las llamadas cántigas de amigo, que eran poemas donde se homenajeaba la amistad. La tradición tuvo continuidad en el romancero antiguo, que hacia los siglos XII y XIII anuncia la proximidad del Libro de Buen Amor, del Arcipreste de Hita. Así, en el Romance del Conde Niño, encontramos algunas de las primeras referencias al tema amoroso en la literatura española:


... de la cintura pa’ arriba,
grandes miradas se dan;
de la cintura pa’ abajo,
como hombre e mujer de han...


Es, sin embargo, en la ya referida obra del Arcipreste, donde el amor se vuelve un asunto profano, asumiendo una contradicción que la iglesia quería nulificar, al contraponer el instinto con la virtud. En uno de sus pasajes más conocidos, El libro de Buen Amor afirma:


Como dize Aristótiles, cosa es verdadera,
el mundo por dos cosas trabaja: la primera,
por aver mantenencia; la otra cosa era
por aver juntamiento con fenbra placentera.


Para hablar del amor, el ser humano ha volcado sus afanes en una de las actividades más extrañas y a la vez entrañables para el propio hombre: la poesía. El poema de amor es siempre una tentación; una cuarteta de Rubén Bonifaz Nuño es suficiente para demostrarlo:


En qué voy a creer ahora
que te has decidido a no mentirme;
si me estás cantando a todas horas
eso que no quiero preguntarte.

No hay comentarios:

Related Posts with Thumbnails

Eventos de la Red Literaria del Sureste

Eventos de la Red Literaria del Sureste
Presentación de la Revista "Arenas Blancas"

En un peldaño cualquiera de la noche

En un peldaño cualquiera de la noche
Manuel J. Tejada, José Díaz Cervera y Agustín Abreu

Sin lugar para la ternura... Día mundial de la poesía

Sin lugar para la ternura... Día mundial de la poesía
José Ramón Enríquez, José Díaz Cervera, Óscar Oliva, María Ella Gómez Rivero y Jorge Cortés Ancona

Presentación de "La continuación. Esbozo novelesco de la ruptura"

Presentación de "La continuación. Esbozo novelesco de la ruptura"
Joaquín Peón Iñiguez, el autor Juan Esteban Chávez Trava y la Mtra. Celia Rosado durante la presentación de la novela en el Centro Cultural "José Martí" en diciembre de 2008

Repensando la academia

Repensando la academia
Miércoles 26 de noviembre, de 2008

Recital de poesía

Recital de poesía

Homenaje a Salvador Elizondo

Homenaje a Salvador Elizondo
Joaquín Peón, Manuel Iris y Ragel Santana en "La Periferia"

Conferencias literarias

Conferencias literarias
Manuel Iris Herrera en la Biblioteca "Manuel Cepeda Peraza"

Presentación de libro

Presentación de libro
El poeta Jesús J. Barquet durante lectura en voz alta

Jornadas en homenaje a Edgarar Allan Poe

Jornadas en homenaje a Edgarar Allan Poe
Ricarto Tatto, Miguel Ángel Civeira, Jorge Cortés Ancona y Rafael Gómez Chi

José Ramón Enríquez

José Castillo Baeza

Colectivo Marsias

Raúl Pérez Navarrete

Noche de Poesia en la Casa de la Cultura

Noche de Poesia en la Casa de la Cultura
Marco Antonio Rodríguez Murillo, Patricia Garfias y Tomás Ramos Rodríguez

Mesa homenaje a Carlos Moreno Medina

Mesa homenaje a Carlos Moreno Medina
Jorge Cortés Ancona, Rodrigo Ordóñez Sosa y Marco Antonio Rodríguez Murillo

De la vida cotidiana para contar...

De la vida cotidiana para contar...
Jorge Luis Canché Escamilla

La Red...

Homenaje a José Martí

Homenaje a José Martí
Ofrenda floral

Entre amigos...

Rodrigo Ordóñez, Manuel Tejada y Tomás Ramos

En los eventos...

Jornadas en torno a los 5 heroes cubanos

Rosely Quijano León