lunes, 12 de enero de 2009

Los peligros del chicle





Por Jorge Cortés Ancona


Viene uno de caminar calles y calles en otras ciudades sin tener problemas y cuando llegamos a Mérida, enseguida se nos queda el zapato pegado a la escarpa. A veces, para empeorar, con la sensación de que toda la extremidad inferior ha quedado aprisionada por una extraña fuerza nacida del suelo.

No son aluxes, ni campos magnéticos, ni fuerzas invisibles: es simplemente un chicle que un ocioso tiró al piso. Y seguimos andando y dejamos una estela pegajosa, aparte que el zapato queda pegado en cada descuido, si no es que por el volumen chicloso empezamos a cojear. Luego, junto a un perro que orina en un poste, estamos restregando la suela del zapato contra el filo de la banqueta para quitar la asquerosa plasta.

Alguna vez, en una matutina celebración de nivel universitario, una niña -pequeña y despreocupada-- jalaba a su papá para que se agachara a ver los chicles pegados debajo de las largas mesas de trabajo. Luego de que él lo hizo y ver su rostro boquiabierto (no porque le dieran ganas de masticar), nos agachamos todos. No era para menos: toda una instalación a base de chicles que, como protuberancias endurecidas, plagaban los cuatro bordes inferiores de cada mesa. La mayoría eran chicles incoloros, aunque algunos mostraban cierto colorido, quizá por ser más recientes que los otros. Algunos formaban enjambres de respetables dimensiones, seguramente por la acumulación debida a la cada vez mayor reducción de espacios libres. Cientos y cientos de chicles.

Y esta chiclosa disquisición viene a cuenta, por una sana medida que tomará el Gobierno del Distrito Federal respecto a la goma de mascar que inunda las calles de nuestra capital. Grandes cantidades se arrojan cada día a las aceras --nada menos que 70 chicles usados por metro cuadrado, según una nota de agencia-- y el deterioro provocado da pie a una forma de contaminación que tarda en degradarse y que ensucia a gran escala. Es mucho lo que se gasta en dinero y en tiempo para esa limpieza de calles, al grado de que el Gobierno del D.F. tuvo que comprar una flotilla de máquinas alemanas para combatir el problema.Una de las recomendaciones es escupir el chicle en un papel, envolver el bultito muy bien y tirarlo al bote de basura. O sino, tragárselo, que, o les pasa tranquilito por el intestino o se los obstruye, pero cuando menos evita perjudicar a los demás.

Mejor aún, es que ya se vislumbra soñadoramente una solución más efectiva, que es la de volver al chicle natural. Mucha gente ignora que lo que están mascando en una sustancia artificial derivada del petróleo. ¿A cuántos jóvenes que han escuchado decir a su maestro: "¡Eso que mascas es petróleo!", no se les han quitado para siempre las ganas de meterse a la boca la plasticosa golosina?




La solución a la que me refería es la que propone un cooperativista chiclero en cuanto a volver al chicle natural, al que se cultivaba en nuestras tierras peninsulares y que alguna vez generó riqueza y trabajo (aunque también unas correlativas explotación, miseria y enfermedades) en el sur yucateco y buena parte del territorio quintanarroense. Este chicle no tendría problema en desprenderse rápidamente del piso, por su condición orgánica. En el caso de nuestros calores meridanos se degradaría con velocidad, sobre todo por estar en su medio natural. Ya no tendríamos que andar pensando en pegárselos en el fondillo a los que lo tiran en todos lados, para que les quede igualito que las mesas universitarias, esas que nos enseñaron la niña y su papá.





Por esto!, sábado 10 de enero de 2009.

No hay comentarios:

Related Posts with Thumbnails

Eventos de la Red Literaria del Sureste

Eventos de la Red Literaria del Sureste
Presentación de la Revista "Arenas Blancas"

En un peldaño cualquiera de la noche

En un peldaño cualquiera de la noche
Manuel J. Tejada, José Díaz Cervera y Agustín Abreu

Sin lugar para la ternura... Día mundial de la poesía

Sin lugar para la ternura... Día mundial de la poesía
José Ramón Enríquez, José Díaz Cervera, Óscar Oliva, María Ella Gómez Rivero y Jorge Cortés Ancona

Presentación de "La continuación. Esbozo novelesco de la ruptura"

Presentación de "La continuación. Esbozo novelesco de la ruptura"
Joaquín Peón Iñiguez, el autor Juan Esteban Chávez Trava y la Mtra. Celia Rosado durante la presentación de la novela en el Centro Cultural "José Martí" en diciembre de 2008

Repensando la academia

Repensando la academia
Miércoles 26 de noviembre, de 2008

Recital de poesía

Recital de poesía

Homenaje a Salvador Elizondo

Homenaje a Salvador Elizondo
Joaquín Peón, Manuel Iris y Ragel Santana en "La Periferia"

Conferencias literarias

Conferencias literarias
Manuel Iris Herrera en la Biblioteca "Manuel Cepeda Peraza"

Presentación de libro

Presentación de libro
El poeta Jesús J. Barquet durante lectura en voz alta

Jornadas en homenaje a Edgarar Allan Poe

Jornadas en homenaje a Edgarar Allan Poe
Ricarto Tatto, Miguel Ángel Civeira, Jorge Cortés Ancona y Rafael Gómez Chi

José Ramón Enríquez

José Castillo Baeza

Colectivo Marsias

Raúl Pérez Navarrete

Noche de Poesia en la Casa de la Cultura

Noche de Poesia en la Casa de la Cultura
Marco Antonio Rodríguez Murillo, Patricia Garfias y Tomás Ramos Rodríguez

Mesa homenaje a Carlos Moreno Medina

Mesa homenaje a Carlos Moreno Medina
Jorge Cortés Ancona, Rodrigo Ordóñez Sosa y Marco Antonio Rodríguez Murillo

De la vida cotidiana para contar...

De la vida cotidiana para contar...
Jorge Luis Canché Escamilla

La Red...

Homenaje a José Martí

Homenaje a José Martí
Ofrenda floral

Entre amigos...

Rodrigo Ordóñez, Manuel Tejada y Tomás Ramos

En los eventos...

Jornadas en torno a los 5 heroes cubanos

Rosely Quijano León