viernes, 31 de octubre de 2008

Ediciones y editores



Por Jorge Cortés Ancona


Fueron muy generosas en ideas, las recientes Jornadas de Literatura Argentina realizadas en el Teatro Mérida y en la Universidad Modelo. La última de las charlas trató acerca del papel del escritor como editor y estuvo a cargo de Damián Tabarovsky.

El autor, que es novelista y ensayista, dirige la empresa editorial Interzona y, conforme a esa experiencia, trató diversos temas relacionados con el proceso de edición. Sus reflexiones me motivaron a hacer algunas comparaciones de índole nacional en cuanto al trabajo de las editoriales.

Una de las diferencias que saltan a la vista en el caso argentino, respecto a lo que ocurre en México, es el escaso papel que juegan en el país sudamericano las instancias gubernamentales en materia de ediciones. No ocurre lo mismo que con nosotros donde, a niveles federal, estatal y municipal, encontramos una notoria tarea de edición de libros, ya sea a través de dependencias específicas o de las propias áreas de Cultura.

Sin duda, esta intervención gubernamental tiene más ventajas que desventajas en cuanto a facilitar el acceso de los autores para ser publicados. Asimismo, una producción vigorosa como la que se ha visto y se ve en el Fondo de Cultura Económica, en el Conaculta y en muchos gobiernos de las entidades federativas y de los municipios de mayor población, ha dado lugar a un conjunto amplio y diverso, que permite abarcar los campos de interés más variados hasta llegar a los más específicos de una región o de un grupo étnico.

Con el apoyo gubernamental, las oportunidades incrementan para los escritores, en función de que los libros no necesariamente están sujetos a un criterio de oferta y demanda. Sin embargo, es de considerar que uno de los riesgos respecto a la producción de libros sin atender a criterios de venta gira, precisamente, en la potencial y común saturación de títulos y en las dificultades de distribución, además de representar una forma de competencia con las editoriales privadas.

También, son de tomar en cuenta los filtros de selección. De acuerdo con comentarios que he escuchado a catedráticos españoles, en España sólo se publica una de cada doscientas novelas propuestas para edición y sólo uno de cada mil poemarios. Las editoriales tienen dictaminadores específicos que valoran lo que se les somete a su juicio y proponen la pertinencia de su publicación o no. El criterio mercadotécnico casi siempre se impone y ello obliga a rechazar obras que, a pesar de sus valores intrínsecos, no cuentan con una perspectiva de venta a futuro.

Recuerdo a una poetisa española lamentándose de haber podido publicar solamente un libro y de tener otros dos poemarios inéditos que no habían logrado ser aprobados por las editoriales, a pesar del visto bueno de varios críticos y de que en todos los casos le reconocían su valor. Esta dificultad de acceso se origina en el riesgo de la recuperación de la inversión, sobre todo en tiempos en que se pretende que la ganancia sea rápida y de que aquellos títulos que no se vendieron sean declarados como “descontinuados” y se manden sin piedad los ejemplares a los centros de reciclaje.

Los problemas de una editorial que no se sostenga con fondos públicos son complejos, al grado de tener que sopesar con mucho cuidado las opiniones de sus dictaminadores, ya que, como comentó Tabarovsky, si éstos son también escritores es posible que no valoren una obra como posible éxito editorial o por el contrario que, valorándola favorablemente, no se percaten de su difícil salida hacia el público lector.

A su vez, los altibajos en el interés por las obras dependen de muchos factores que a menudo se ligan a hechos provenientes del propio campo literario, como son los premios, las traducciones y los temas en boga. A pesar de su falta de apoyo gubernamental, no cabe duda que Argentina sigue siendo un importante productor de libros, con editoriales consolidadas y emergentes, dotadas de un considerable prestigio.


Por esto! 29 de octubre de 2008.

Pedro Mairal y los blogs



Por José Francisco Castillo


“¿Cómo modifican los blogs la manera de leer y de escribir literatura?” es la pregunta central que el escritor argentino Pedro Mairal se hace, en la penúltima conferencia de las Jornadas de Literatura Argentina efectuadas la semana pasada. Nacido en Buenos Aires en 1970, Mairal es uno de los escritores jóvenes que destacan en la literatura latinoamericana; autor de la novela “Una noche con Sabrina Love”, llevada al cine en el 2000, recibió el Premio Clarín en 1998.

“Hay una comunidad entre los que escriben y leen blogs; no creo que pueda hablarse de blog, como un ente individual, más bien son una constelación de textos e imágenes que no funcionan aisladamente. Son acordes con estos tiempos de ansiedad, son un constante diálogo con el presente”.

Sobre esta reflexión, Mairal habló de su experiencia personal como “Blogger”, comenzando con una comparación de medios; el cine es un medio frío, por la distancia que tiene con el espectador y el tiempo de producción; la televisión, por el contrario, es un medio caliente. Los blogs, para que sean funcionales, tienen que inscribirse dentro de los medios calientes: “uno espera que el blog sea dinámico y cambiante”.

No todos los que tienen un blog escriben literatura, en el caso del escritor argentino ser Blogger constituye una suerte de factor que influye en la escritura; es un ejercicio literario que permite escribir con seudónimo, hacer un diario personal actualizable cada diez minutos, crear un personaje femenino y que la gente crea que no solamente los textos los escribe una mujer, sino elaborar todo un perfil del personaje; esto es lo que seduce a Pedro Mairal: “la sensación de escribir en la plantilla de un blog, en vez de hacerlo frente a la hoja de papel, es algo especial, pues sabes que en un segundo millones de personas podrían leerte. El Word no me otorga esa sensación”.“Lo que provocan los blogs es una autenticidad en el discurso. Como no se considera literatura como tal, pues no está en forma de libro, eso hace que disminuya la pomposidad y la pretensión de quien escribe. Son una suerte de literatura involuntaria y esto es especial.” Para Mairal, un blog puede ser una novela que se escribe día con día y que no tiene un fin; también es un espacio en donde los géneros se mezclan: “Quizá los blogs terminen constituyendo un nuevo género literario, pues ya ha sucedido antes: lo que se lee de Petrarca son los sonetos que él escribió de forma lateral, sin pensar en que serían justamente éstos los que trascenderían. Uno escribe en el blog, pero toma en serio su literatura, lo otro es un ejercicio. Los géneros de costado terminan teniendo una mayor importancia que los géneros de canon”.

Mairal refirió que los blogs sirven también para saltarse barreras editoriales, además de permitir un factor tridimensional que intercale texto, imagen y video, por medio del hipervínculo. “Quizá desaparezca el nombre de escritor y entonces nos llamemos comunicadores o algo por el estilo; el escritor será alguien que maneje toda una realidad virtual”. Precisamente bajo esta reflexión terminó la charla del narrador sudamericano: “¿Cómo se hace para escribir con banda ancha? ¿Qué hubiera escrito Balzac si su página en blanco hubiese sido al mismo tiempo un correo, una cuenta bancaria, un reproductor de música y video…?”

A lo que Noé Jitrik añadió, sentenciando un nuevo campo de reflexión para los escritores y críticos contemporáneos: “¿Cómo hacemos para hacer literatura moderna que recoja las nuevas tecnologías sin desatender la tradición pero marcando distancia con ésta?”


Por esto!, miércoles 29 de octubre de 2008.

lunes, 27 de octubre de 2008

Jornadas de Literatura Argentina



Por José Francisco Castillo


¡Comenzaron las Jornadas de Literatura Argentina! Es muy loable este esfuerzo, por parte del Instituto de Cultura de Yucatán (en coordinación con la Embajada argentina y la Universidad Modelo), de traer escritores de talla mundial que no han escatimado su calidad en las conferencias hasta ahora impartidas. Por otro lado, resulta triste ver casi desolada la Cineteca Manuel Barbachano Ponce; la asistencia a las conferencias ha sido pobre si tomamos en cuenta la relevancia de los eventos y sus expositores. No todos los días podemos ver juntos a Noé Jitrik, Mario Goloboff, Susana Cella y demás escritores impartiendo las charlas e incluso participando como público. “Literatura Fantástica del Río de la Plata” es el título que Mario Goloboff le puso a la plática que inaugura estas jornadas. “La literatura fantástica rioplatense es un fenómeno muy particular y además muy distinto comparado con otros procesos de gestación en otros países”, comenzó diciendo el narrador. “Cuando se habla de los mayores escritores argentinos del Siglo XX, se está hablando de gente que incursiona y que maneja el género fantástico”.Después de esta introducción, Goloboff se refirió a lo difícil que resulta definir el género fantástico: “Tratar de definirlo ha llenado bibliotecas sin que se llegue a una comprobación certera o por lo menos aceptable”. Este problema está unido a otra dificultad: “¿A qué se debe que en el Río de la Plata surja esta manifestación?”, para el conferencista las razones estriban en causas sociales; la formación de la población argentina, el factor migratorio, la pluricultura, etc. Aunado a esto, está la presencia del Positivismo y de corrientes teosóficas que en Argentina se “mezclaron” de una manera muy particular.Luego de indagar sobre estos asuntos, Goloboff hizo un pequeño repaso histórico de la literatura fantástica argentina, tomando como escritores paradigmáticos a Borges, Bioy Casares y Silvina Ocampo, Cortázar y el escritor uruguayo Felisberto Hernández. “Podemos decir que en 1940 se institucionaliza el proceso de gestación de la literatura fantástica rioplatense a través de la publicación de una Antología hecha por Borges, Bioy y Silvina”. Y es precisamente en estos nombres donde se centró el escritor. “Se habla de Cortázar como si éste fuera un heredero de Borges, yo creo que la concepción de lo fantástico entre ambos es muy diferente. Para Cortázar la fantasía está en la realidad, solamente hay que saber mirar en ella para encontrarla; nuestra mirada, racionalista y occidentalizada, nos impide verla. En “Autopista del Sur” o en “Cartas a Mamá”, por ejemplo, encontramos esta idea llevada a la práctica. Cortázar cree en la realidad, Borges no. Según este último podemos ser las letras de un libro mágico”.Al final, el escritor abrió el espacio para las preguntas y comentarios del público quien le pidió explayarse más en Felisberto Hernández, a quien definió como un escritor inclasificable y como un cuentista extraño. Por último, Goloboff fue cuestionado sobre la idea de Realismo Mágico como concepto, a lo que contestó: “Es una categoría que, para mí, tiene su origen en Carpentier; él incorporó esa mirada de occidente desde aquí. No le daría el título de Realismo Mágico a ninguna obra”:

domingo, 26 de octubre de 2008

En palabras de... Jorge Luis Borges

16 consejos*


En literatura es preciso evitar:

1. Las interpretaciones demasiado inconformistas de obras o de personajes famosos. Por ejemplo, describir la misoginia de Don Juan, etc.

2. Las parejas de personajes groseramente disímiles o contradictorios, como por ejemplo Don Quijote y Sancho Panza, Sherlock Holmes y Watson.


3. La costumbre de caracterizar a los personajes por sus manías, como hace, por ejemplo, Dickens.


4. En el desarrollo de la trama, el recurso a juegos extravagantes con el tiempo o con el espacio, como hacen Faulkner, Borges y Bioy Casares.


5. En las poesías, situaciones o personajes con los que pueda identificarse el lector.


6. Los personajes susceptibles de convertirse en mitos.

7. Las frases, las escenas intencionadamente ligadas a determinado lugar o a determinada época; o sea, el ambiente local.


8. La enumeración caótica.


9. Las metáforas en general, y en particular las metáforas visuales. Más concretamente aún, las metáforas agrícolas, navales o bancarias. Ejemplo absolutamente desaconsejable: Proust.


10. El antropomorfismo.


11. La confección de novelas cuya trama argumental recuerde la de otro libro. Por ejemplo, el Ulysses de Joyce y la Odisea de Homero.


12. Escribir libros que parezcan menús, álbumes, itinerarios o conciertos.
13. Todo aquello que pueda ser ilustrado. Todo lo que pueda sugerir la idea de ser convertido en una película.


14. En los ensayos críticos, toda referencia histórica o biográfica. Evitar siempre las alusiones a la personalidad o a la vida privada de los autores estudiados. Sobre todo, evitar el psicoanálisis.


15. Las escenas domésticas en las novelas policíacas; las escenas dramáticas en los diálogos filosóficos. Y, en fin:


16. Evitar la vanidad, la modestia, la pederastia, la ausencia de pederastia, el suicidio.


* Adolfo Bioy Casares, en un numero especial de la revista francesa L’Herne, cuenta que, hace treinta años, Borges, él mismo y Silvina Ocampo proyectaron escribir a seis manos un relato ambientando en Francia y cuyo protagonista hubiera sido un joven escritor de provincias. El relato nunca fue escrito, pero de aquel esbozo ha quedado algo que pertenece al propio Borges: una irónica lista de dieciséis consejos acerca de lo que un escritor no debe poner nunca en sus libros.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Soma y van tres



Por Manuel J. Tejada Loría


Soma: arte, cultura sigue tomando vuelo. Ya se encuentra en circulación el tercer número correspondiente a octubre y en el Teatro Mérida prácticamente se agotaron los ejemplares en un santiamén. Es interesante la recepción que ha tenido la revista a tal grado que mucha gente la pide en los diferentes lugares donde se distribuye.


Este último número lleva en la portada un dibujo en tinta china sobre papel vegetal del artista visual Ugggo titulado “Cabeza de guerra” y en la sección “Artes Visuales” se incluye el texto de Igor F. Solís sobre la exposición del mismo artista que se encuentra en la galería del Callejón del Congreso, a un costado del Teatro Peón Contreras. En el suplemento literario “Punto y Soma” podemos leer en esta ocasión una reseña de Christian Núñez sobre el libro de cuentos publicado recientemente por el Ayuntamiento de Mérida titulado A la espera, del escritor José Francisco Castillo. Los argumentos contenidos en la reseña –Núñez lo considera un “libro aséptico” – seguro dará pie a múltiples discusiones literarias que tanto hacen falta (con eso de que luego sólo hay alabanzas y aplausos al por mayor sino todo lo contrario).En poesía, Nadia Escalante Andrade y cinco poemas bajo el título “Edén” de limpia manufactura y que constatan el nivel de esta poeta yucateca que actualmente radica en la Ciudad de México: La luz no deja ver: / se hizo para ocultar los objetos. / Es la cáscara de mundo que protege a la pulpa






Portada de la revista Soma número 2




En la sección de “Artes Escénicas”, el dramaturgo y también colaborador de los POR ESTO! Ricardo Andrade Jardí nos habla de su experiencia en el Centro de Investigación Escénica “El Teatrito” así como de los objetivos que han perseguido a lo largo de 10 años de arte en resistencia: “buscamos como fundamento hacer de nuestros espacios lugares para el diálogo, para la reflexión y el debate de ideas, frente a subjetividades opresivas, que se alimentan del silencio y el “confort”...”.



Por su parte, el videasta y cinéfilo Jorge Carlos Cortázar nos cuenta sobre una película del director Takashi Miike, titulada “The Bird People in China” (La Gente Pájaro en China) mientras que Pedro César Beas, en la sección musical presenta una reseña creativa sobre los discos de vinilo y la melosa nostalgia.


El plato fuerte es una entrevista a la escritora Elena Poniatowska realizada por Ricardo E. Tatto con motivo del 40 aniversario de la matanza de Tlatelolco y se incluye un suplemento especial dedicado al XXV Otoño Cultural del ICY.


Además de la calidad de los artículos, este número 3, Soma... muestra una nueva imagen gracias al diseño de Edilberto Barrero Dávalos, de tal forma que la publicación puede leerse sin obstáculos de ningún tipo y que muchas veces surgen, precisamente porque los diseñadores piensan en todo, menos en que una revista de este tipo se hace para ser leída.A la par de este cambio positivo, así como del incremento de la publicidad, sería justo que haya más número de artículos. Por lo pronto, estos primeros tres pasos, dejan un buen sabor de boca.


Addenda implícita

Si bien el trabajo no deja tiempo para llorar a nuestros muertos –que este año han sido ya bastantes–, se les piensa a cada paso, se les extraña sobretodo.




Por esto!, Miércoles, 22 de Octubre de 2008

Sobre la tierra de los muertos



Por José Francisco Castillo Baeza


Dos libros fueron presentados este fin de semana. Dos autores regresaron a esta tierra para traernos el fruto de la semilla que se forjó acá pero que ha sido cultivada en otros puntos del país; uno en Chetumal y el otro en Oaxaca. Vinculados siempre a Yucatán, estos poetas fundamentales en el desarrollo de la literatura y la crítica en la región, volvieron a encontrarse físicamente, y digo esto porque su obra poética no ha perdido el sano diálogo aunado a la gran amistad que existe entre ellos.


Dos libros: El Viaje en Plenitud de Jorge Pech y Sobre la Tierra de los Muertos de Javier España, este último presentado por el primero y por el poeta Raúl Cáceres Carenzo quien participó en ambas presentaciones. Tácticas contra la Desilusión fue el título del texto que Pech Casanova leyó en la presentación de Sobre la Tierra de los Muertos del cual afirmó que “los signos y señales que fueron sostenidos como cualidad en libros precedentes, son sistemáticamente demolidos por el poeta, en un complejo sistema de referencias”. El autor que escribió en la contraportada del libro señala que éste denuncia la deshumanización actual, al respecto Pech opinó que “raras son las obras que son capaces de sostener esta difamación contra la humanidad sin convertirse en mero vómito […] Difícilmente el libro de Javier España recorra el camino que va del terrorismo verbal al ensueño: su entramado tan complejo como virulento fuerza al lector a nunca perder de vista por qué fue compuesto este alegato”.

Javier España

Después de ofrecer un breve análisis de la obra, el poeta yucateco celebró tener en las manos un libro diferente, tomando como contexto la mala escritura que abunda en México. “Finalmente, entre las certeras invectivas que este volumen prodiga, me complace señalar el cumplimiento de una condena que durante muchos años busqué estérilmente en autores mexicanos, y que Javier España al fin ha logrado formular con elegante cólera”.Por su parte, el poeta Raúl Cáceres Carenzo coincidió con Pech en la relevancia del libro del poeta chetumaleño: “Es un libro muy importante para la poesía mexicana y para la propia carrera de su autor. Con este libro, Javier España alcanza la madurez, ésta es avalada por el Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines, galardón que se le ha otorgado a Sobre la Tierra de los Muertos. Por lo mismo, el hecho resulta muy trascendente”.


Rául Cáceres también resaltó el mar de influencias que impregnan la poética de España: “Evidentemente conoce el arte; en su obra se reflejan Lezama, Villaurrutia, los autores de los Siglos de Oro y otros. Estos grandes maestros lo han ayudado a forjar una obra poética importante porque, evidentemente, tiene una buena escuela”. Viendo como una unidad toda la obra de Javier España, Carenzo señaló que el libro no sólo es una nueva propuesta para la literatura mexicana sino que también constituye un paradigma en la propia poética del autor: “Este libro es una etapa nueva para el poeta porque en él experimenta con la estructura, con las voces del poemario y con la confrontación de dos discursos que se compaginan y se incorporan en un solo canto cuyo resultado son dos libros que son uno solo”. Dos libros fueron presentados este fin de semana. Dos autores regresaron a esta tierra para traernos el fruto que seguramente será, como quizá diría Alejo Carpentier, un nuevo viaje a las semillas.




Por esto!, Miércoles, 22 de Octubre de 2008

jueves, 9 de octubre de 2008

INTRUSO EN EL VAGÓN DE CARGA


INTRUSO EN EL VAGÓN DE CARGA


Rafael Gutiérrez Esquivel.[1]



Acto 1


En el Conservatorio, mientras tocaba la Sinfónica Juvenil, alguien, distraídamente, me proporcionó Diario de un escribiente. Recién casi acababa de regresar de Mérida, Yucatán, un adolescente apenas. El clima político y social guatemalteco se agitaba amenazadoramente y ya el cielo comenzaba a espesarse de gruesos goterones de sangre. Panzós había puesto años atrás al descubierto, otra vez, que la máquina del terror estatal estaba de nuevo activa. La muerte violenta de estudiantes, activistas, universitarios, intelectuales cubría las páginas de los diarios, y las calles y cunetas se llenaban, a montones, de cadáveres. Era junio pues las lluvias cubrían de motas brillantes las hojas de los árboles y adentro, en algún resquicio de mi conciencia, ya la indignación, el asco y el coraje comenzaban a sedimentarse y buscar alguna pared, un poema, una marcha, una organización, un arma cómo expresarse. Artículos memorables de Diario de un Escribiente me ayudaron a reconocer y sedimentar dolorosamente esta llaga que es el país. Una noche, a finales de los 70, me enteré de la despedida de Manuel José Arce, debió ser un acto público porque tuvo lugar en la Univesidad Popular Ya los escuadrones de la muerte andaban tras el poeta y más que una manifestación pública aquel acto revestía un carácter de convocatoria clandestina.


Llegué y al entrar aquello era un hervidero de gente y la zozobra y la temeridad gravitaban como una hoguera en el aire enrarecido del teatro. Sin conocer a nadie personalmente reconocí sin embargo a algunas gentes, Margarita Carrera, Hugo Carrillo y a una señora en silla de ruedas, años después sabría que era Leonor Paz y Paz, hermana del inolvidable Seco, y que estrujaba un clavel rojo entre sus manos. Arriba reconocí a un señor de porte bíblico, José Calderón, que escribía justamente textos de un generoso y profundo humanismo cristiano, junto a él, a la izquierda o derecha, no recuerdo, estaba Manuel José Arce, fumando incesantemente cigarrillo tras cigarrillo creo que todavía con boquilla. Vestía elegantemente, casi como un dandy, y rezumaba ingenio y poesía por las volutas de humo que expelía entre una frase y otra.


Fue todo muy tenso y jubiloso a un tiempo, la verdad. Por momentos brotaba la tristeza que moja las despedidas entrañables, pero también resonaba una suerte de clamor colectivo como de concentración política. En un momento, todos nos levantamos, claveles en mano, y yo miré que ese hombre maduro, de pelo entrecano y algo ralo sonreía y lloraba a un tiempo.


Una despedida para siempre, lo supimos después.


Afuera los convoyes con metralletas y los carros polarizados erizaban las calles y todos salimos apresuradamente y nos dispersamos como pudimos en la noche guatemalteca.



Acto 2


El proceso de revaloración crítica, sabemos, es fundamental en el ámbito de las ideologías estéticas. La permanencia o relevo de las obras literarias responde justamente a este proceso de balance que un sector del aparato crítico o las generaciones lectoras realizan de vez en vez. Es, por decirlo de algún modo, el proceso que apuntala toda tradición literaria. Así, por adición o supresión, cada época o generación va construyendo su ideología estética. Sin embargo, en un país como el nuestro, donde no se ejercita el proceso de la revaloración, vivimos de una tradición casi inexistente, endeble, yerma. En el plano de las ediciones, pero principalmente reediciones, esto trae consigo efectos paralizadores en el proceso de la producción y recepción del discurso literario. O, cuando menos contribuye, como diría Pelligrini, al confusionismo general. De ahí que muchos jóvenes escritores escriban a lo "viejo", apelando a discursos vetustos y apolillados, o bien escritores respetables, de esos que la aldea letrada consigna como consagrados, en su afán de mantenerse digamos literariamente en forma, descubran "propuestas formales" cuyo registro es ya norma o arqueología y no hallazgo o renovación.


En otras palabras: cuando el poeta novísimo despertó, la tradición ya estaba allí.


Tal, pues, el desconocimiento existente en nuestra historia literaria guatemalteca.


De ahí la importancia de las reediciones literarias. Obras esenciales que aún mantienen inextinguible la chispa de su voltaje estético permanecen por ahí, casi anónimas, casi inéditas, esperando, como suele a veces ocurrir, que un nuevo lector las redescubra y revalore dos, tres o cuatro décadas después. De ahí la importancia del proceso de revaloración crítica y lectural que, si no tiene lugar ni fomento en el ámbito institucional, pudiese al menos estar operando en las coordenadas del circuito editorial privado, alternativo. La persistencia o erosión de un texto literario, fruto del incesante fluir histórico y de la dinámica cultural que dicho fenómeno comporta, pasa por una puesta a prueba de los valores estéticos de la escritura que entrarán o no en rotación según sea la potencial capacidad expansiva de la cual sean portadores.


La obra literaria no es una materia etérea, inerte o fantasmagórica, sino que es, casi, como un organismo vivo que bulle y gravita sobre la realidad social y se nutre de la lectura de seres humanos concretos y vivientes que la incorporan a su acervo o a su visión del mundo cuando su capacidad de diálogo mantiene aún su frescura y vitalidad. O bien la rechazan tal como se hace con un artefacto inútil, herrumbroso y poco atractivo: un vagón cuya carga no discurre en dirección a prometedoras aventuras posibles.


Valgan estas consideraciones, acaso ociosas pero portadoras de una intencionalidad honesta a propósito de la reedición de esta obra literaria, fundamental (y fundacional) en el plano de la renovación poética de nuestras letras. Considerado como uno de los mayores poetas guatemaltecos, es justamente con esta obra, que en 1969 mereció el primer lugar en los Juegos Florales de Quetzaltenango, como Arce incursiona en modalidades expresivas y temáticas en consonancia con los discursos literarios más rupturales y vanguardistas en el ámbito latinoamericano.


Si otro poeta, Roberto Obregón, enriquece y dinamiza por esos años la poesía guatemalteca abriendo cauces renovadores dentro del filón revolucionario con la publicación de su poemario El fuego perdido, semejante función cumplirán Los episodios del vagón de carga apelando a registros procedentes de la anti-poesía. (Arce es acaso más radical pues, a modo de subtítulo, bautiza su poemario como anti-pop-emas, reflejando así una apropiación creativa de la contracultura pop vigente a finales de los 60. Cabe decir que en ese dispositivo circular inducido mercadológicamente o resultado de incontroladas encrucijadas históricas o de la concurrencia de ambas instancias— a modo de la célebre serpiente que se muerde la cola— mucho del imaginario cultural presente en dicho texto se ha revigenciado hoy con la emergencia retro y nostalgiosa del movimiento pop y hasta beat.


Excepcional síntesis de lo social e intimista, de la tradición y ruptura, lo lúdico y metafísico, lo lírico y lo prosaico, pleno de humor, irreverencia e ironía, este libro constituye un aporte columnar a la producción poética guatemalteca.


Publicado en 1971 y reeditado hoy por Editorial Piedra Santa 37 años después, esta singular colección de poemas se ubica dentro de una tendencia escritural cuya contemporaneidad, decíamos, es de tan largo alcance que hasta hoy conmueve y satisface un exigente acto de lectura del presente.


Ciertamente al filo de los 70 las vanguardias habían de algún modo devenido tradición, pero la importancia, como en toda producción artística que se autorrespete, se sabe, radica justamente en la reformulación y apropiación creadora e ingeniosa de los códigos y convenciones existentes. Porque ya se ha dicho es menester repetirlo: es éste un modo de ver y de expresarse que no se circunscribe además a una época limitada. Procedimientos tocados por ese espíritu, aun los de otro origen, han pasado a formar parte del repertorio artístico permanente.


Los episodios del vagón de carga nos conducen, como espacio de despegue y anclaje, a un territorio temática y formalmente minado de paradojas, collages, contradicciones, hibridaciones, experimentaciones lingüísticas y retóricas clásicas. El tren mismo es, para Guatemala, a un tiempo símbolo de progreso y atraso, de dolor y esperanza, de explotación transnacional y revolución reformista: ÒY cuando Jacobo Árbenz lo nacionaliza, deviene símbolo de una modernidad imposible. Ese futuro que no habría de llegar—, señala Emiliano Valdés a propósito de los vagones del artista visual guatemalteco, Igal Permuth. De ahí que Los episodios, además de su estructura y orientación francamente cinematográfica— recurso propio del pop art— en cuyo equipaje de carga viajan celuloides de western, terror, suspense y melodramas, no sean acaso sino también una metáfora del país, confinado a la zaga, al vagón último del atraso, la represión, el oprobio, la dominación. Los encomenderos, los señores del banano y el café en el confort y refinamiento de primera clase, desde luego, el resto, la población agreste y su fuerza de trabajo, al fondo, junto a las bestias, hierbajos y estiércol. Y más atrás aún, allí donde sopla la gélida tolvanera del riesgo y el coraje, aferrado como halcón o molusco al vacío, ese tipo necio y funambulesco, ese incómodo personaje de mirada funeraria, ese mismo, sí señor, el poeta y sus poemas, marginal entre todos los marginales de la Tierra.


Pese a su componente dialéctico, a su juego de oposiciones, o quizá gracias a él, los anti-pop-emas constituyen un espacio donde el hecho tanto textual como no textual que los configuran remite a una porosa multiplicidad de recursos expresivos y temáticos donde, señalábamos, a modo de un inagotable y potente surtidor vamos asistiendo, deslumbrados frente a las grandes letras intermitentes de neón multicolor instaladas en la marquesina, a la exhibición que tendrá lugar sobre el escenario de la página inicial: "Todo esto que sucede en blanco y negro/ lo ha captado una cámara que funciona al compás de cómo vivo// La música de fondo si no es mía:/ no sé donde la oí/ De alguna parte me la habré robado.// Actuación especial:/ la de sus labios,/ la de mi almohada/ y la de la premura./ Hay un sinfìn de extras detestables./ Por lo demás,/ derechos registrados/ y cualquier parecido es pura coincidencia".


Y así ingresamos hoy, ahora sí con butaca mullida, aire acondicionado y sonido surround, a un espectáculo de lectura donde lo imposible será (y es) posible por obra y gracia de esa "inefable mentira del arte" (Sabina) y también, por qué no, por esa "nefasta mentira de la política" (otra vez Sabina).Y de la mano de legendarios héroes y antihéroes, todos ellos portadores, digamos, de sus respectivos valores y antivalores veremos desfilar divertidos y joliwudescos títulos tales como "La mujer más bella del mundo", "Tras la torva sonrisa del villano", "Masacre en el dormitorio", "Frankestein se queja", "La hora que hizo temblar el mundo" y demás.


Efectivamente, Manuel José Arce y sus Episodios del vagón de carga constituyen una piedra de toque, un punto de inflexión respecto a una tradición poética caracterizada por una obediencia a las convenciones, códigos y normas prevalecientes hasta ese momento. Es justamente este rasgo constitutivo de su poesía, de suyo rupturante y antisolemne, antirretórico y anticonvencional, que instrumentalmente apela a poéticas (más bien antipoéticas: la antipoesía y la poesía conversacional) en función de articular un texto poético que permita estructurar su proyecto desacralizador. A decir verdad, salvo algunas diferencias tonales, tanto la antipoesía como la poesía conversacional forman parte de un mismo fenómeno. Ambas tendencias revelaron por igual, en su momento, una reacción frontal contra una poesía plagada de exageraciones y poses de estilo, manías de forma, ahogada en preceptivas y morales costumbreras y mojigatas a la postre desgastadas y agónicas y a la cual había que restituirle su humanidad perdida, su sencillez cotidiana, ese tono de conversación a través del cual se expresa, con franqueza y en mangas de camisa de paca, el hombre de la calle, el ser humano común y silvestre. La negación de un canon clásico y un vocabulario poético seriado, sustituyéndolo por un lenguaje de carácter coloquial, dio lugar a la aparición de ambas modalidades. "Así, pues, los flagrantes o encubiertos excedentes del romanticismo y del modernismo se liquidan, después de Nicanor Parra, a precios muy bajos", escribe el poeta Enrique Lihn. Y las "marinerías, mineralidades, vegetalismos y cosmonautadas" de Neruda pues también se van por las cañerías rotas en medio de una humazón, esquirlas y escombros tras el tupido asedio antipoético, agregamos nosotros, pues la antipoesía es asimismo una reacción antineruda. No hay de otra. Arce lo ilustra así en "Tras la torva sonrisa del villano": "(....) Por ti quiero decir lo que platico,/ lo que me pienso,/lo que en ti me vivo./ Sin que tus pechos sean amapolas,/ ni tus labios perlas, ni tus dientes corales./ Sin que la gana ni el amor se vuelvan/ marinerías,/ mineralidades,/ vegetalismos/ ni cosmonautadas".


Y por esta ruta llegamos, zarandeados pero contentos a bordo del vagón de carga, a uno de sus temas, o mejor, a su gran tema central: el amor. El amor solidario al prójimo, sí, pero sin duda más a la prójima como acto de carnalidad gozosa y sufriente entre varón y hembra, como espacio deseado y deseante de colisión de cuerpos, campo de batalla, arsmisticio y desarme donde merced a su fuerza transformadora y regeneratriz todo frutece límpido, ajeno y distante del hoyo de la muerte. Cabe convenir que es ésta la línea temática que atraviesa recurrentemente esta colección poética y tangencialmente aquella, la del amor al prójimo ultrajado, perseguido y explotado. Referencialmente es en el contexto sociohistórico del inicio de estas dos décadas (1960-1970), durante el cual tienen lugar los dos ciclos de la insurgencia armada guatemalteca con su respuesta de brutalidad y represión en el marco de la política de terror de Estado, en el que Manuel José Arce escribe lo mejor de su obra poética, incluida la del género dramático y periodístico, este último signado a tramos por una orientación lírica.


A estas alturas (o abismos) se dispara entonces una interrogante, largamente agazapada como una liebre que, siendo liebre, pareciera gato: ¿Por qué diablos merodean ahí insertos en el campo minado del discurso antipoético un puñado de décimas y un soneto extraídos endecasílabamente del Renacimiento y de la más pura cantera del Siglo de Oro de 24 quilates? A modo de apertura retro al pasado, acaso, a la maestría versificadora de Arce en el arte de la gaya ciencia, quizá, al deliberado golpe sorpresivo y hasta paródico, de repente, al juego oposicional o a las paradojas discursivas del poemario, tal vez.


Anuncia así sorpresivamente la página 56: "El tema del amor—intermedio—".Pues bien: nada hay más que agregar al respecto: se trata, cabalmente, del intermedio: el vagón de carga espera.



Acto 3


Trabajaba, 86 acaso 87, en un semanario cultural donde a fuerza de trompicones, junto a algunas gentes indeseables, trataba de asignarle a sus páginas un carácter desenfadado y corajudo. Un día, a través de un amigo, Héctor Camargo, ex compañero de estudios en la Facultad de Humanidades de la USAC y quien a la sazón vivía en París, una organización de solidaridad con Guatemala, me hizo llegar una colección de poemas. No sin oposición y reticencia, se publicaron aquellos versos en un espacio privilegiado. Al rato, no faltaba más, vino la orden fulminante del Ministerio de Gobernación o de la Defensa o de la Policía o del Ejército, en fin, de que nos echaran a todos a la calle. ¿Los poemas?: La hora de la siembra. ¿Su contenido?: declaradamente anti-militarista. ¿Su autor?: Manuel José Arce.




1.- Prólogo escrito por su autor a: Manuel José Arce. Episodios del Vagón de carga. Editorial Piedra Santa. Guatemala. 2008. Rafael Gutiérrez Esquivel, es un poeta y narrador guatemalteco que vivió y estudió en Mérida en los años sesenta y setenta, debido a que sus padres y hermanos estaban exiliados en este país. Dejó en Mérida amigos entrañables que lo recuerdan como un compañero siempre talentoso y dispuesto a tomar parte en las mejores causas. En la actualidad dirige la Revista de la Universidad de San Carlos en Guatemala, donde ha publicado varios libros, entre los que destaca: Me llamo Ezequiel Martínez Urízar, revolucionario de pura cepa para servirle a usted.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Red Literaria del Sureste

Formalmente informal

Red Literaria del Sureste

Por Carlos E. Bojórquez Urzaiz.

Esta mañana desperté reanimado porque en la víspera unos jóvenes cuyas edades apenas rebasan los veinte años, me distinguieron con una invitación para tomar parte en el círculo literario que celebran mensualmente, en el cual pude escuchar voces y pensamientos que sin estridencias ni falsa exquisitez, contrastan notablemente con la rutina que domina esta clase de actividades. De un tiempo a esta parte me había integrado a ellos, ocupando los espacios que brindan en un blog donde interactúan publicando su escritura artística y conceptual, que si bien revela sugerentes rasgos de irreverencia y ruptura, de todas maneras asume las tradiciones literarias yucatecas con dignidad, y no desprecian su prospección al horizonte presente y futuro. Son los compañeros de la Red Literaria del Sureste, un conjunto de escritores que enlazan sus destinos y proyectos personales en el difícil arte de la palabra sin ataduras de ningún tipo, sin nombres ostentosos, frescos como la yerba que un día curó las dolencias que padecía quien escribiera los Versos Sencillos en 1891.



El obsequio de permitirme compartir con ellos, ha sido una oportunidad excepcional, tan viva que quizás ningún profesor universitario o ciudadano interesado en las letras y el pensamiento debiera darse el lujo de despreciar, ya que los códigos culturales de estos jóvenes escritores, son el anuncio indiscutible de una fase literaria en ciernes que incluye la más diversa composición de sus integrantes, entre los que figuran: narradores, poetas, historiadores y algunos comunicólogos dedicados sinceramente al periodismo cultural. Tal vez, como remarcaba el poeta José Díaz durante la presentación de la revista Arenas Blancas, estamos ya frente a los primeros resultados tangibles propiciados por la enseñanza e investigación de la literatura y la historia en dos universidades de esta ciudad, una pública y otra privada. Esta circunstancia, en convivencia activa con el talento de otros jóvenes que no cursan carreras humanísticas, está dando buenos frutos.

Otro aspecto indicador de la nueva fase en las letras yucatecas, tiene que ver con la crítica o el “simple ejercicio de criterio”, como imagino y realizó José Martí el análisis de los textos artísticos, y que pudiéramos explorar en la reciente edición hecha por la UADY de las Obras Selectas de Antonio Mediz Bolio, que no son sino un claro ejemplo de asedio a las letras a través de la conjunción entre estudiantes y profesores de la carrera de Literatura Latinoamericana de nuestra Alma Mater.

Valorar el callado quehacer artístico y del pensamiento emprendido por los jóvenes Red Literaria del Sureste, y quienes acompañan sus labores, debiera ser tarea prioritaria de las autoridades culturales y educativas de Yucatán, puesto que quienes hayan convivido los lugares que ellos habitan, estarán de acuerdo en que su política es la ética, y su organización formalmente informal, sin ataduras.

martes, 7 de octubre de 2008

PALABRAS EN LA DESPEDIDA DE DUELO DE CELIA Y ABEL ENRIQUE


Querido Hart, compañeros, compañeras, amigos y camaradas de Celia:


Porque hoy su padre no puede, y a pedido de él, me atrevo a decir unas breves palabras con la esperanza de que sirvan para despedir los restos de Celia María y Abel Enrique, hasta que, pasadas estas horas de desconcierto por la dolorosa sorpresa, podamos reunirnos a hablar de ella, de ellos, en un espacio donde el recuerdo de los buenos momentos y las mejores ideas suplante la certeza de la muerte.


No puedo decir mucho de Abel Enrique, porque apenas lo conocí. Sé, por lo que me han dicho su padre y su hija, que se graduó de abogado con notas brillantes y que su tesis forma parte de los textos de estudio en la carrera.


De Celia puedo decir más. Puedo decir que es la mejor síntesis de la Revolución. Así la recordaremos siempre quienes la conocimos y la quisimos en los trajines de la lucha que nos unió como una familia en torno a la causa de los Cinco.


Ella es la Revolución. Un Revolución alegre y divertida, compleja y discutidora, inconforme y rebelde. Fiel y apasionada. Fidelista.


Hay que recordar que cuando se abrieron tantos debates complicados y confusos sobre Cuba fuera de Cuba, Celia salió a defender la Revolución con su estilo y a su modo. Y se insertó con voz propia, aunque solitaria, en un fuerte debate mundial, ganándose el respeto, cuando no la admiración, de cientos de militantes de la rebeldía en cualquier esquina del planeta. Ella habló por nosotros con tanta belleza como argumentos. Y se ganó un espacio que hoy tiene reconocimiento en América Latina y Europa con similar fuerza.


Quizás por haber estudiado Física, Celia comprendía mejor los fenómenos de la naturaleza y su relación con las sociedades. Como también comprendía, por haberlos vivido de cerca, los males que derrumbaron al socialismo en Europa del Este.


Recuerdo todavía que lo primero que escribió en estos años fue una maravillosa crónica sobre un ciclón que pasó por Cuba. Sí, ella era capaz de mezclar los ciclones con la política y hacerlo de un modo impresionante, apasionado y convincente.


E insisto, ella creía en una Revolución alegre, de colores y matices diversos. Y fue una aguda crítica de lo chato, de lo gris, de la burocracia y de lo aparentemente perfecto.


Quizás las palabras que mejor resumen la guía de su corta y apasionada vida sean las que afirman que el deber del revolucionario es hacer la Revolución. Eso fue lo que hizo Celia en cada minuto de su febril existencia.


Para hacer la Revolución vivió Celia. Es lo que alcanzo a decir ahora, cuando miro y veo a mi alrededor tantos héroes y heroínas reunidos para hacer más soportable estas horas en que no podemos decir que despedimos, más bien que acompañamos a dos hermanos que se van juntos, como vivieron, queriéndose y defendiéndose mutuamente hasta el último minuto de sus vidas.


De ellos podremos hablar todos un poco más en un encuentro que seguramente haremos muy pronto, para contarnos sus recuerdos, leer sus textos y saber de todos los que en el mundo, al enterarse, escribieron cientos de mensajes hermosos por Celia y lo seguirán haciendo.


Ahora, recordando otra vez que ella fue la Revolución, que ella es la Revolución, no digo más que Viva la Revolución, que viva Celia…. Gracias.


Arleen Rodríguez Derivet.

La Habana, 8 de Septiembre de 2008.

Mesa Panel: Consumación de la Independencia en México

Presentación de la “Revista JALAL”, comunitaria, cultural y bilingüe


Por Jorge Luis Canché Escamilla



Fortalecer la identidad histórica del municipio; difundir y valorar la cultura maya; denunciar y promover la equidad de género; procurar el cuidado del medio ambiente y de los recursos naturales; fomentar el conocimiento, uso y aplicación de los derechos, especialmente de los indígena y de la población vulnerable; y desde luego, fomentar la lecto-escritura de la lengua maya, son los objetivos que persigue la Revista Cultural Bilingüe (maya-español) ”JALAL” (carrizo en lengua maya), al ver luz pública por vez primera en su presentación. La cual fue realizada el día ayer 4 de octubre del presente año a las 10.30 hrs., en los bajos del Palacio Municipal de Halachó, en el marco del CXXXIII Aniversario de la declaración de Villa a Halachó. Recibió este título un 4 de octubre de 1875.

La mesa de honor estuvo conformada por el Presidente Municipal René Tún Castillo; los presentadores Isidro Durán Keb y el que escribe, la representante de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) en Maxcanú, María Elisa Chavarrea Chin, y los editores de la revista mencionada, los profesores de Educación Primaria Miguel Ángel Kú Mis y Vicente Canché Moo. Estos dos últimos jóvenes inquietos, que comprometidos con su tiempo y circunstancia, hacen hoy realidad, un proyecto que venían deseando realizar desde sus etapa de jóvenes preparatorianos. En Miguel Ángel (responsable del proyecto), su experiencia en este tipo de actividades data desde 1996, cuando en compañía de sus compañeros Jorge Escobedo García y Delmer Hernández Morales circularon en el municipio una sencilla revista mensual titulada “Carrizal, Un espacio de expresión en Halachó”. De breve circulación, está revista ofreció espacios literarios y de análisis de diversos problemas económicos, políticos y sociales que aquejaban a la cabecera municipal y sus alrededores en esos momentos. En una actitud autocrítica reconoce que la estructura que se tenía en contenido y escritura en castellano en dicha revista, no presentó atención alguna a las diversas comunidades indígenas existentes. De allí su volátil existencia.

Por eso se complacía de hacer la presentación de la “Revista JALAL” este día, con la esperanza de que sea más duradera que la anterior, teniendo la firme convicción que al cumplir con los objeticos que fueron planteados en su origen, revaloren en verdad con justicia a la cultura maya; con la cual, están los editores comprometidos, al igual que muchos de nosotros de la que orgullosamente provenimos. Su confianza de que así será, estriba en los diversos apoyos que ha recibido, no solo institucionales, sino también de de personalidades locales como lo son: Raúl Cáceres Carenzo (distinguido intelectual y orgullosamente halachoense), Donny Limbert Brito Muy, Andy G. Muy Cita, Elisa Chavarrea Chim, Cecilio Alonzo, Antonio Dzin Kin, Enrique Tzec, Manuel J. Chin Hernández, María C. Bautista Vázquez, Felipe E. Cervera Martin, Raúl A. Morales Uh y otros más.


Presentación de la Revista JALAL



Para la realización de este proyecto se contó con el apoyo de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI). Para la presentación de la “Revista JALAL” además de la institución antes citada, en coordinación con el Centro Promotor Maya (CEPROMAYA) y el H. Ayuntamiento de Halachó, giraron invitaciones para acompañar al profesor Miguel ángel Kú Mis, responsable del “Proyecto de Comunicación Indígena”, cristalizada en revista comunitaria, cultural y bilingüe. La respuesta de la gente no se hizo esperar, los presentadores expresamos nuestra complacencia por tan feliz proyecto. Hubo coincidencia en el sentido de que sea un proyecto duradero, el detalle no está en el primero sino en lo que vendrá después, expresó con gran acierto el profesor Durán Keb. La revista en este su AÑO I No. I, contiene (Ba´ax ku taasik): una Presentación, el municipio de Halachó. Escudo de Armas, Esa gran cultura llamada Los Mayas, Y ahora… ¡conozcamos nuestros derechos!, La comunidad de San Antonio Sihó, Visitar al “Inter” de Maxcanú, Poesías de Raúl Cáceres Carenzo y Donny Limbert Brito May, Y el medio ambiente ¿Qué?, Hablemos nuestra lengua, ¿Sabes como el J-men celebra el janlil kol?, Y para despedirnos te presentamos ¡El Tinjoroch!

Para finalizar, debemos felicitar al Lic. René Tún Castillo, Presidente Municipal de Halachó por la atinada idea de incluir en los festejos de aniversario del municipio, la presentación de la “Revista HALAL” al igual que la presentación del Curso de lengua Maya en Video DVD del profesor Vicente Canché Móo, de quién hablaré en otro momento. Por lo pronto, les deseamos un feliz aniversario por la declaración de Villa a Halachó hace 133 años y nuestros votos para que la revista en ciernes tenga una vida duradera. Complace conocer a jóvenes talentosos, inquietos y comprometidos con sus raíces. Halachoenses ¡en hora buena! ¿No cree?

Mérida Yuc. Méx. A 4 de octubre de 2008

miércoles, 1 de octubre de 2008

Duende editor



Por Carlos E. Bojórquez Urzaiz.



Es una criatura de baja estatura que manosea cuanto papel encuentra a su paso por la redacción del periódico o en una imprenta, y aunque pocos admiten haberlo visto, sus huellas resultan inconfundibles. Como duende que es, aflora milimétrico en sus embestidas, que no son sino unos continuos juegos capaces de convertir la oración más transparente en galimatías, o simplemente de colocar un absurdo en posición cimera, con el único y cruel propósito de que el periodista o escritor quede mal ante sus lectores.


Si bien esta clase de duendes pudiera afectar con alguna evidencia predecible, en realidad no acostumbran desordenar pautas gramaticales demasiado obvias, ya que bajo esa lente sus travesuras no descontrolarían tanto a quien transcribió el artículo que ve la luz plagado de errores, ni asustaría al corrector de pruebas que queda materialmente paralizado frente a su acción inesperada. ¿Mayúscula por minúscula? ¿Punto por coma? ¿Masculino por femenino? Cualquier cosa es posible con este espécimen, más como de antemano se sabe que las cuestiones racionales no son su franja preferida, cuando tratan de ahuyentarlo siguiendo los rastros que ha dejado, despliega formas rarísimas que ni el propio diccionario amansa-burros puede dar con él.


Es cierto, a uno le puede tocar la mala leche de toparse con duendes menos imprevistos, digamos más humanos, salvo por el hecho de causar los mismo daños que el duende editor. Cuando los de este tipo se presentan, no es fácil identificarlos a primera vista, pues suelen aparecer como personas comunes y corrientes en busca de empleo. Otros, en cambio, simulan estar investidos del talento necesario para reproducir o corregir textos, y a veces solicitan trabajo luciendo fachas de intelectual, a cuyo aspecto contrastante con su falta de ingenio se refirió hace poco José Díaz Cervera en este mismo espacio. En cambio Conrado Roche, mordaz en todo cuanto escribe, ha sido más directo aludiendo el caso de un poeta “…que habla con faltas de ortografía.” En cuanto a mi, con tristeza debo revelar que recibí un libro de manos de un laureado bardo, yucateco para más señas, que con gran cariño y mayor ignorancia, escribió:” Carlos recuerda que las palabras son malditas o venditas,” queriendo hablar de la bendición que a veces envuelve al verbo.


Contra los excesos del duende de las patas cortas, casi nada se ha podido hacer, hasta el punto de requerir de la llamada fe de erratas, que en vez de infundir confianza entre los lectores, producen cierta sensación de alerta. Frente a los otros, silencio, no vale la pena comentario alguno.


Periódico Por Esto! 1 de Octubre de 2008.

A cuarenta años del 68: los estudiantes y los conflictos sociales

Vergüenza




Manuel J. Tejada Loría



Algo de mí murió con Hildra, la elefanta que nació en 1964 a millones de kilómetros de nuestro país –en la India– y que falleció de forma trágica la semana pasada sobre una carretera de México al ser atropellada por un autobús de pasajeros. El chofer quedó prensado entre los hierros retorcidos. El paquidermo, atracción de un circo, escapó de su cuidador a la medianoche, supuestamente, asustada por un gato que pasó entre sus piernas; derribó la puerta de la jaula donde se encontraba, y corrió atravesando por lo menos 2 colonias habitadas antes de salir a carretera y encontrarse con su muerte. Tal vez nadie pueda imaginar el susto del chofer y los pasajeros, cuando en medio de aquella poco afortunada noche, la elefanta les salió al paso. ¿Qué hacía un animal de tales dimensiones en medio de la carretera de una zona urbana?


La elefanta Hildra actuó durante muchos años en el circo Unión. Era una más de las atracciones junto con otros animales. Semanas atrás, por su edad, la habían retirado y recluido en unas bodegas del circo de donde escapó. Los dueños del circo no hicieron declaración alguna, y cuando enterraron al paquidermo, nadie, ni un payaso, ni el domador, ni una trapecista, acudió a despedirse de quien actuara con ellos en innumerables noches de malabarismo, risa y aplauso. El cadáver de Hildra fue arrojado a una fosa. Algo sucedió en mí después de la noticia. ¿Qué pudo haber detonado la muerte de una elefanta que nunca conocí? Por días, con el ánimo entumecido, intenté comprender qué ocurría. Viajaba el sábado por la noche cuando una vaca apareció de pronto en la carretera. Unas cuatro personas intentaban regresarla al monte entre gritos y ademanes. La vaca, asustada, corrió cerca del vehículo, se orilló en brusco movimiento, y cayó a una zanja. Por la oscuridad no se pudo ver más.


Hildra regresó al pensamiento. La muerte de la elefanta dejó al relieve la vulnerabilidad en que se encuentran cientos de animales que son utilizados ya sea por gustos excéntricos –los que forman parte de una colección– hasta otros que reciben maltrato en nombre del entretenimiento como los circos, zoológicos y la tauromaquia. Es desconcertante mirar cómo, incluso, el maltrato hacia los animales se vuelve objeto de absurda diversión. La poca fortuna que representa mirar a un grupo de jóvenes divirtiéndose con una iguana a la que tienen amarrada por la cola, y a la cual hacen girar estrellándola contra las paredes, los árboles y el piso.


Un profesor me contó la ocasión cuando en el salón de clases, unos estudiantes veían un video a través de un celular. El profesor no pudo evitar el desconcierto al saber que el video trataba de un grupo de jóvenes arrastrando a un perro amarrado a la defensa de un auto. Es indignante mirar, también, aquellos automovilistas que aceleran cuando un gato o un perro se atraviesan en la calle, intentando atropellarlos. Es igual de inhumano que darle muerte a un toro, luego del puyazo y las banderillas.


Escribe el poeta Felipe Koh Canul, un poema titulado In alak´ peek´(Mi perro). Transcribo en español: Sak se portó mal / y lo castigué. / Pasado unos minutos, / regresó junto a mí, / agachó sus orejas / y me lamió las manos. / En silencio, / me hice esta pregunta: / ¿quién lo dotó / de estos dones / del olvido y del perdón?/ Sentí vergüenza / ante mi perro.
La muerte de Hildra deja una absoluta vergüenza por la humanidad.




Por esto!, martes 30 de septiembre de 2008.
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