viernes, 22 de agosto de 2008

La vida en sus distintas tonalidades

Entrevista a Julio César Félix


Por Ricardo E. Tatto



Con motivo de la presentación del poemario Imaginario de voces, de Julio César Félix, me propuse realizarle la siguiente entrevista por correo electrónico, con el afán de acercar a los posibles lectores al autor y, entonces, generar un interés por conocer su obra. El poeta norteño estuvo acompañado por Adán Echeverría y Carlos Martín Briceño, presentadores invitados para la velada literaria que se llevó a cabo el pasado viernes 18 a las 7PM en el Centro Cultural José Martí, en coordinación con la Dirección de Cultura del Ayuntamiento de Mérida.


Cuéntame como te iniciaste en las letras y en la labor poética.

A los catorce años empecé a hacer teatro en la prepa Morelos, en La Paz, BCS; lugar donde me crié hasta los 17. A través del teatro quedó asentado mi gusto por la lectura y comenzaba a escribir mis primeros versos, que publicaría en la revista Bardo, que fundó y dirigió Daniel Gutiérrez Pedreiro en la misma prepa y en el suplemento de cultura El Aleph del periódico La Extra. Luego, con los tres años que le dediqué casi de tiempo completo al teatro es que surge mi decisión de irme a estudiar letras o literatura dramática a la UNAM. Me decido por lo primero. Y es allá, en la paradójica soledad de la selva de concreto donde inicia mi labor, si es que la tengo. Desde ese tiempo es que comienzo a dedicarme en forma a las letras. A apostarle a ellas y a entregarme a ellas.


¿Qué temas abordas en este tu poemario más reciente?

Varios. Imaginario de voces es el segundo libro que empecé a escribir, de eso hace 10 años. Y por alguna u otra razón no veía la luz editorial. Se publicaron libros más recientes antes que éste. Entonces en este poemario aparecen estancias en la ciudad de México, la urbe; los recuerdos del mar, del Puerto de Ilusión; hasta un leve tránsito por mi actual lugar de residencia: el desierto de Torreón, Coahuila. Pero de allí se desprenden varios y diversos temas. Es como ver andar al hombre, que es el poeta, una década, y lo que ha visto o lo que quiere dejar registrado.


Háblame un poco sobre tu labor como coordinador editorial en la revista Acequias de la Universidad Iberoamericana Plantel Laguna.

Me parece que para todo amante de las letras y de la lengua es una maravillosa oportunidad y reto el hecho de editar una revista de literatura; con ello promocionar la literatura local y nacional a través de ella. Uno no deja de aprender en la constante transformación de las mismas. Estar aún más de cerca, no sólo con la propia creación y sus procesos, sino con el foro dedicado a difundir la literatura.


¿Cómo percibes la labor poética de los universitarios y de las generaciones de jóvenes escritores?

Se requiere de mayor experiencia, no sólo en lecturas sino en vivencias. Advierto ese dejarse ir por los autores de moda, y escribir como ellos; veo la carencia de lectura, del conocimiento de nuestra tradición lírica y, sobre todo, de experiencia vivencial, en general. Algunas raras excepciones que entienden, es en lo que creo, en un talento y en el trabajo, el oficio; la combinación perfecta.


¿Cuál consideras que es la importancia de la formación universitaria para dedicarse a la creación literaria en contraparte con los escritores autodidactas?

El contacto con las aulas, creo, te da la cercanía con las técnicas, con el estudio de la historia de la literatura, de las tradiciones y rupturas, que ayuda o complementar el panorama literario que posee el autor; hay quienes no han necesitado de una formación universitaria o incluso reniegan de ella. Creo que es un asunto meramente técnico. Uno no estudia letras para hacerse escritor, eso es otra cosa.

Los que estudiamos letras es porque nos gusta el análisis literario, la historia literaria y esto no necesariamente te va a hacer un escritor o un mejor escritor.


¿Cómo percibes el panorama literario en México, específicamente en cuanto a poesía?

Muchas modas. Poca sustancia. Sobre todo en los poetas jóvenes. Como dice Efraín Bartolomé en una reciente entrevista que publicamos en Acequias (gol), los autores jóvenes de la actualidad parece que van en busca primero de biografía que de obra; del reconocimiento, el apoyo o la beca antes de pensar en lo que quieren decir.


¿A quiénes de tus contemporáneos en México lees al margen del género al que se dediquen?

A Luis Aguilar (poesía), Armando Alanís Pulido (poesía), Julián Herbert (poesía y narrativa), Carlos Reyes Ávila (poesía), Ramón Cuéllar Márquez (poesía y novela), Carlos Adolfo Gutiérrez Vidal (poesía), Rogelio Guedea (poesía y prosa), Pável Granados (crónica), a Heriberto Yépez (sus novelas y ensayos), entre muchos otros…

Como poeta, ¿qué te interesa transmitir en tus versos?

Vida. Sea en el tono que sea, hay quienes han comentado que mi poesía es melancólica, solitaria y triste, apocalíptica incluso. Y lo que me interesa es compartir los estados anímicos y lo que ve un hombre todos los días pero que luego no es notificado por todos. Sea esto alegría, dolor, placer, embriaguez, angustia. El asunto es transmitir algo en verdad. Conmover. Decir. Cantar.


¿Cuál es tu motivación para presentar tu poemario aquí en el sureste?

Compartir mi trabajo con los lectores e interesados en la poesía y visitar uno de los lugares más mágicos de nuestro país y del mundo. Beber y comer, aunque sea por unos días de su flora y fauna.


¿Cuáles han sido tus experiencias como coordinador editorial al tener la posibilidad de dar a conocer la labor literaria de otras personas?

Me gusta la promoción literaria y cultural. Siempre es satisfactorio dar a conocer a un autor de Baja California Sur en Coahuila o viceversa, un autor de Mérida en Torreón…aunque a veces en este oficio, el de editor, nunca tiene uno contentos a todos los colaboradores. Por un lado elogian el trabajo de promoción y difusión de la literatura y por otro, viene el descontento de algunos, que si por qué no apareció su texto, que por qué fue acompañada la colaboración con esa imagen y no otra, y un largo etcétera. Es decir, se vuelve uno como el malo de la película, pero me parece que son los gajes del oficio. En el fondo es divertido y de gran aprendizaje la edición, pues ver de cerca la forma de estructurar ideas, emociones y sentimientos de otros autores te hace abrir los ojos, trabajas además en conjunto con esas ideas y pues es enriquecedor.


¿Tienes alguna expectativa con respecto a la presentación de tu libro en Yucatán?

Me interesa compartir el trabajo que hago con oídos de otras latitudes del país donde no he estado nunca y donde no tengo idea si se conoce lo que se hace en el norte del país, por ejemplo y, no porque obligatoriamente un escritor de algún lado escriba o tenga que escribir de alguna manera, pero simplemente por conocer, por ampliar el panorama y el horizonte literario. Pues finalmente cada autor es lo que lee, lo que ve, escucha, huele y gusta. La geografía en que se encuentre puede o no aparecer en su obra; además, si aparece, puede aparecer de diversas formas.

Espero poder decirles algo a través de mis palabras. Compartir el hecho de existir y respirar. Vamos a experimentar porque los límites fecundan hombres libres.

sábado, 16 de agosto de 2008

Vacaciones y escuela

Por CARLOS E. BOJÓRQUEZ URZAIZ

Agosto es un mes adecuado para volver sobre las huellas que alguna vez guiaron mi camino a la escuela, no para llegar puntualmente a las clases, sino para echar una mirada al patio donde se rinde honores a la bandera, e intentar escuchar el griterío de mis antiguos compañeros, cuyo eco probablemente sobrevivió el paso de los años. Al entrar, me topé con el aroma a vagancia que resultó análogo al que percibía los sábados o días inhábiles, cuando iba al colegio a ponerme al día en matemáticas, o cumplir alguna tarea dispuesta por la dirección.
En cuanto inicié este viaje por la escolaridad distante, lo primero que traté de encontrar fue la algarabía del recreo, y en seguida me ocupé de las reprimendas que intentaban apaciguar la conducta ingénita de los adolescentes. Todavía están incrustados en las paredes del viejo edificio los recuerdos, y aunque seguramente merecían un tratamiento menos anecdótico, por alguna razón soy partidario de la nostalgia, sin deliberaciones ilustrativas ni las razones lógicas que amerita el caso.
Por ese itinerario descubro que las sillas y pupitres de madera, apilados para su reparación en meses de vacaciones, han dado paso a una mueblería más artificial, cuyos materiales impiden grabar el nombre o apodo de los alumnos con la punta de un compás. La influencia “moderna” es demasiado literal para ser fecunda, y en lo venidero quizás nadie sepa qué muchacho estudió en esa escuela, salvo si se acude a las listas archivadas en algún registro oficial.
El inventario de los apodos, tallado en las desaparecidas sillas, ha quedado por completo a merced de la memoria, que, desde luego, suele ser ligera y nos anticipaba su inevitable extinción. Sin embargo el escaparate, donde se exhiben las golosinas para su venta, posee lo mismos espejos que provocaban ilusiones de abundancia, si bien en estos días inhábiles y sin estudiantes, la sensación de vacío que impera en todos los rincones del colegio, se multiplica al infinito y me obliga a pensar en los antiguos condiscípulos: Pascual, el busca-pleitos de la clase a quien por su saña le endilgamos el apodo de Puck, en alusión quizás a un par de trogloditas imbatibles que aparecía en alguna tira de historietas.
¿Qué habrá sido de él, o de Cuevas y Farfán o Escalante, aventajados estudiantes que eran el alter ego de Pascual y de todos los flojos que sudábamos enormemente para pasar al siguiente año escolar?
En definitiva no hay arqueología escolar posible, ni creo que estas digresiones interesen tanto. De todas maneras, alguien debiera reencontrar las líneas de continuidad que unía las generaciones, pues aunque se empeñen en aseverar que el pasado y el presente son la misma cosa, estoy seguro que cada época tiene sus peculiaridades, en términos de escuela y escolares.
Agosto por ejemplo, cuya brevedad vacacional se interrumpe con el inicio de clases al mediar el mes, para mí fue de solaz esparcimiento, con la llamada “temporada” de Progreso, que permitía esclarecer el significado primigenio del verbo recrear, es decir volverse a hacer o rehacerse. Bien pudiera pensarse en recuperar la temporada de julio y agosto, con todas las tradiciones que envuelve, y sobre todo, en los beneficios pedagógicos que poseía.

martes, 12 de agosto de 2008

La fragilidad como estética

Literatura y cine Gore

Por RODRIGO ORDOÑEZ SOSA


En literatura existen estudios novelados enfocados a las relaciones sociales y los diferentes lenguajes que intervienen en ese proceso. Aunque hay escritores que prefieren abordar desde una perspectiva diferente y directa las pasiones "malignas" que se ocultan detrás de cada interacción entre los seres humanos. Dichos sentimientos son liberados de los candados de la moral, la religión así como del instinto de supervivencia, para presentarnos sin ornamento nuestra capacidad para la violencia. Así, a través de sus textos cuestionan las normas de la civilización y construyen su concepto de ciudad.


Con la finalidad de ofrecer una nueva perspectiva de las relaciones sociales, la Literatura Gore trabaja los temas tradicionales de la literatura (amor, odio, abandono o muerte) con un punto de vista diferente. Utiliza como estrategia estética el fracaso de las relaciones sociales. Por ello, los motivos literarios de los escritores de este género son el sadismo, el canibalismo, el asesinato, la tortura, el morbo o la necrofilia. El principal objetivo que tienen los creadores es enfrentar a los hombres con una verdad universal e innegable: la fragilidad de nuestra existencia, empleando como medio el cuerpo humano. Entonces, esos mismos temas cumplen con el objetivo de demostrarnos que la vida, de por sí fugaz, puede acortarse aún más por causas fuera de nuestro control.


Para conseguir ese fin estético, los cineastas y escritores centraron su descripción visual y verbal en la violencia extrema, dicha decisión es uno de los detonantes que propició el nacimiento del género Gore. La mayor parte de las producción hechas bajo esa concepción son generalmente censuradas por su contenido gráfico, aunque irónicamente es el medio que eligieron para impactar al lector/espectador y hacerlo consciente de su propia fragilidad.


Como parte del objetivo de transmitir el mensaje claro y directo al lector/espectador, los creadores ambientan sus textos y grabaciones en espacios cotidianos, como son el hogar, restaurantes, hoteles y parques de diversión, para crearnos el sentimiento de inseguridad y romper la armonía que la publicidad y propaganda otorga a los centros de entretenimiento. Al mostrar esos lugares como mataderos improvisados por fríos asesinos, los novelistas obligan a sus lectores a interiorizar y ocupar el lugar de la víctima, ya que gracias a lo familiar de los escenarios donde transcurre la novela, el lector inconscientemente entra en la trama al considerar que podría estar en una situación similar en cualquiera de sus paseos dominicales.


Para impactar a su público, la ambientación de las escenas están encaminadas a obligar al lector a interiorizar el papel de la víctima y hacerlo consciente que él o su familia tienen la posibilidad de ser asesinados o torturados por una coincidencia trágica. Una vez que la narración cumple con despertar la sensación de terror, los textos nos muestran la destrucción física del cuerpo humano, con una historia relampagueante hasta el vértigo.


El Marqués de Sade narraba sus relatos con descripciones detalladas de la destrucción del cuerpo en la consecución del placer, ahí utiliza la sexualidad como un detonante que erosiona las relaciones sociales hasta convertir a los semejantes en objetos sin valor dispuestos a sacrificarse para que el protagonista obtenga el máximo orgasmo.


Las obras Gore nos recuerdan nuestra mortalidad con el manejo duro que hace de la realidad. Así, pese a que los protagonistas violan todos los códigos morales hechos para mantener la armonía social, sobreviven sin recibir ningún castigo. Mijail Bajtín en Problemas Estéticos de la Creación Verbal habla del "mundo ético" creado en la novela, el cual consiste en equilibrar el desorden al concluir la novela. Pero los textos con elementos Gore contradicen ese modelo.


La armonía literaria la podemos apreciar con mayor claridad en las novelas de terror, porque al finalizar la narración vemos que las fuerzas del bien triunfan al restablecer el orden social y moral, mientras que el Gore nos exige reflexionar sobre nuestra ingenuidad al creer que "los buenos siempre ganan", porque en su narrativa ese enunciado más que una regla es una excepción.


Los elementos estéticos usados en el Gore tienen sus raíces en varios poemas épicos, donde las descripciones de los asesinatos y mutilaciones eran utilizados para reforzar un rasgo físico. Como ejemplo podemos citar a Aquiles en La Iliada o el Amadís de Gaula, donde narran cómo de un golpe una persona es partida a la mitad, "desjarretada" con toda y caballo. Esas escenas remarcan la idea de fortaleza de los héroes cuando afrontan sus retos.


Con el tiempo la literatura amplió esos elementos Gore para canalizarlos a la expresión artística, la cual tiene sus variantes en el teatro isabelino de los siglos XVI y XVII. Shakespeare con obras como Tito Andrónico o La Duquesa de Malfi, como un ejemplo de melodrama de este género. A finales del XVIII, la novela gótica profundiza en los temas sobrenaturales y criminales, además, transporta al campo literario la descripción de asesinatos con extrema violencia.


En el umbral del siglo pasado, los autores que cultivaron el género estuvieron enfocados en los relatos de terror, como es el caso de Lovecraft, Howard o Bloch. Paulatinamente dejaron el campo del horror para trasladarse a la novela negra, donde los asesinatos ganan terreno descriptivo con el paso de los años. Así, tenemos una línea suave con Sherlock Holmes, que irá creciendo con el paso de los años hasta dejar a tras a los detectives reflexivos, y centrará su atención en los policías de la calle, que combaten el crimen en cocinas del infierno, albergadas en las entrañas de ciudades duras y oscuras, como las representadas en la obra de Dashiell Hammett.


En cine como en literatura hay diversos ejemplos sobre las imágenes y narraciones Gore. A principios del siglo XX, la película Intolerancia, de D.W. Griffith, muestra el primer efecto especial encaminado a presentar una mutilación realista del cuerpo humano en la pantalla, donde hubo escenas con decapitaciones así como una lanza atravesando el abdomen de un soldado.


Como consecuencia de esas películas se creó el código Hays para restringir los contenidos que se presentaban los productores en Hollywood, sobre todo a raíz de los escándalos que surgieron a partir de 1920 por obras del mismo corte que Intolerancia, donde los creadores eran sometidos a investigaciones para asegurarse que los asesinatos presentados en pantalla sean verdaderamente efectos especiales.


Pese a los 50 años de censura el cine Gore sobrevivió. En 1979 Ruggero Deodato estrenó la película Holocausto Caníbal. En esa filmación se abordó la dicotomía civilizado/incivilizado para exponer, a través de la narración visual de la violencia, su concepto de naturaleza humana y la erosión de sus relaciones sociales sin importar los avances tecnológicos.


Antecedente de la película The Blair Witch Project, Holocausto Caníbal innovó la estructura de las películas al utilizar el formato de los documentales. Con ese andamiaje creó la ficción de una serie de videos encontrados en el Amazonas, pertenecientes a un grupo de exploradores desaparecidos misteriosamente, los cuales fueron víctimas de una tribu de caníbales. Pese a que el hilo argumental es sencillo, la exposición de prácticas comunes (aborto, violaciones, asesinatos y violencia contra los animales) eleva la apuesta de la comparación decimonónica entre civilización y barbarie, para demostrarnos que no hay diferencias abismales, tan sólo sutiles alteraciones. Es decir, pese a la diferencia tecnológica, ideológica y moral atribuidos en la definición de civilización, la película nos demuestra que es retórica preciosista.


En literatura, la vertiente narrativa denominada Género Negro ha adquirido los elementos del Gore para cuestionar las relaciones entre los seres humanos. La descripción de los crímenes varía de acuerdo con el autor y la época. Edgar Allan Poe en el cuento de Los Crímenes de la Calle Morgue describe la escena de los cuerpos asesinados con los detalles indispensables, justificando la imagen con las habilidades de investigación del protagonista Auguste Dupin, porque su trabajo deductivo es nutrido con las pistas provenientes de los cadáveres y la escena del crimen.


Para referirnos a los elementos Gore en las novelas del Género Negro en obras recientes de la narrativa mexicana, hablaremos de la continuación del libro Tabaco para el Puma del escritor Juan Hernández Luna, cuyo título Cadáver de Ciudad es una insinuación a la temática que manejará a lo largo de sus páginas. La primera novela ganó el premio internacional Dashiell Hammett en 1997 como texto policiaco. En la continuación de la misma, inició la descripción de los asesinatos y ofreció una ciudad cuyas estructuras están golpeadas, las relaciones humanas de esas urbes tienen como premisa básica obtener el mayor beneficio de la otra persona, en satisfacer la sexualidad a cualquier costo, es la destrucción física y simbólica de los cuerpos.


Cadáver de Ciudad tiene como personaje principal a Skalybur, el inmortal, quien en la primera novela desapareció al líder de una banda delictiva en plena catedral poblana, a través de un inverosímil truco de magia. Al concluir su sorpresivo acto, huye hacia una playa olvidada en Baja California para autoexiliarse. Sin embargo, recibe un cheque en blanco a cambio de aclarar la castración de un millonario pervertido. Para develar el misterio, deberá sumergirse al mundo de la pornografía "dura" y la prostitución, manejado por sectas secretas.


La estructura del texto está articulada en 8 historias alternadas en cada capítulo, las cuales se irán entretejiendo en el transcurso del relato. Del mismo modo, los elementos Gore cobran fuerza en cada página. Para exponer la idea central de una ciudad muerta, recurre a la bestialidad de los protagonistas, a describir las muertes de mujeres o niñas, zoofilia, necrofilia, masturbaciones a la menor provocación, pedofilia, canibalismo, degradación y sexo con cadáveres en avanzado estado de descomposición, todo ello rodeado con el aura de la violencia.


A una velocidad trepidante para impedir la sensación de asco u horror, las escenas cambian, los narradores de las ocho historias van mezclándose y los grados de violencia varían. Es por ello que en un cuadro vemos un asesino con la innata vocación para la violencia extrema, mientras que en la historia siguiente, el protagonista de la novela tiene relaciones sexuales con un ganso decapitado.

El hilo argumental de la novela es sencillo y transcurre en forma lineal a lo largo de la misma. La fragilidad del cuerpo humano es expuesta sin ornamentos. Para evitar sacralizar la muerte, todos los cadáveres son disueltos, arrojados, mutilados o enterrados como fardos, con toda intención borra la celebración de los funerales. No hay sentimentalismo ni lágrimas. Los protagonistas también son mutilados, el cuerpo literario sangra y convulsiona para que el lector entienda que la mortalidad es la condición principal de nuestra existencia. No importa descubrir quienes están detrás de los crímenes, porque el mismo texto sugiere que todos los espacios vacíos en el poder de las sectas son ocupados inmediatamente, por cada uno de los psicópatas muertos, surge otro, entonces el mensaje que se impone es que las presas y cazadores tienen el tiempo contado, que son reemplazados sin que nadie los recuerde.


El horror de la muerte en soledad nace desde la primera línea, cuando el primer narrador es abandonado por su esposa. Lentamente extermina todos sus recuerdos de su vida pasada al acabar con cada uno de los peces que su mujer le dejó como herencia, así la posibilidad de sujetar una de las alas de la inmortalidad del recuerdo se desvanece. El lector siente no sólo el abandono de los personajes, sino que presencia el derrumbe de las relaciones sociales y su imposibilidad para restaurar a través de ellas la armonía del mundo.


Después de todo, la estética propuesta por la Literatura Gore es sencilla: el ser humano carece del sentido de la supervivencia. Las novelas tienden a crear una atmósfera que sofoca al lector con narraciones detalladas e imágenes violentas, para recordarnos que la inmortalidad está basada en el deseo de olvidar que la muerte acecha detrás de cada segundo.

lunes, 11 de agosto de 2008

una obstinada historia (no. 22)


me gusta la gente obstinada
me gusta la gente obstinada cuando cuenta historias
me gusta más cuando las escribe

hace tiempo que escribo porque hay una sola cosa, solamente una, que quiero decir. me gustaría seguir escribiendo, sea como sea, hasta que me canse de repetirla.
este libro es el principio de esta historia obstinada.

así describe Banana Yoshimoto (su "verdadero" nombre es Maoko) su escritura
y no hacen falta más razones
el principio de su historia obstinada se guarda bajo el título de Kitchen
en ella encuentro también ese neutro desencanto de la literatura japonesa que no deja de sorprenderme y que va envolviendo los detalles más sugerentes de una historia sencilla con la suavidad de la tristeza
con lo incomprensible de la soledad

la felicidad es vivir sintiendo, lo menos posible, que el hombre, en realidad, está solo
dice Mikage Sakurai
la joven huérfana desde cuya voz fluyen, como retratos pequeños, la muerte de la abuela, la mudanza a la casa de los Tanabe, las conversaciones con Yuichi y la extraña fascinación que Mikage siente por las cocinas
¿por qué amo tanto las cosas de la cocina? es extraño. las quiero como un anhelo lejano grabado en la memoria de la mente. cuando estoy aquí, todo regresa al punto de partida y hay algo que vuelve a mí.
pero sobre todo
sus intentos por ir construyendo una imagen de la muerte y de la soledad (que ante ella se erigen con una semejanza inexplicable) matizada con los destellos que de pronto surgen entre sus sueños, desde los utensilios de la cocina, en el perfume impregnado de las personas ausentes, en el verdor arrogante de las plantas, en lo que queda cuando parece que todo se ha ido

la habitación estaba tan silenciosa que no se sentía el tiempo que marcaban los segundos. reinaba una atmósfera inmóvil que me hacía sentir culpable de que sólo yo viviera y me moviese. una habitación siempre es así después de que alguien haya muerto.

ni la vida ni la muerte están para ser explicadas
Mikage lo sabe y encuentra en la comida japonesa un sentido exquisito con el cual delinear esa imagen suya tan desvanecida por lo irremediable

así conocí las cosas agradables y ya no pude volver atrás.
quiero seguir sintiendo a toda costa que algún día he de morir.
de otro modo no sentiría que estoy viviendo. por eso, mi vida es así.

citas tomadas de kitchen de banana yoshimoto, tusquets editores, 1994
imagen de ichiro tsuruta

jueves, 7 de agosto de 2008

Dramaturgia en Yucatán: Ivi May

Por JOSÉ FRANCISCO CASTILLO

El escenario estaba listo y el actor principal bebía un jugo de naranja, estaba sentado en la tarima. Las mesas en el café, la gente comiendo, los meseros adoptando su papel histriónico…todo estaba conformado para empezar la función. A las afueras del teatro podía verse el tráfico del medio día, el ir y venir de la gente que protagonizaba un jueves soleado en el centro de la ciudad de Mérida. Cuando entré, el protagonista me saludó y me dispuse a escuchar la función. Ivi May estudió la licenciatura en literatura latinoamericana por la UADY, acaba de publicar La Cuerda que nos Mueve y otras Obras de Teatro, libro editado por el Ayuntamiento de Mérida y sobre el cual platicaremos en esta entrevista. Antes de que se levante el telón, la pregunta obligada:

Dentro de todas las posibilidades que ofrece la literatura y sus aparentes géneros ¿Por qué escribir teatro?
Cuando yo nací en el arte aquí en Mérida, lo hice viendo teatro; mi primera impresión cuando era chavo, a los 16 años, desembocaba en querer ser actor. Entonces yo estudié en el Bachillerato para ser actor. Después sucedieron algunas explicaciones extrañas en cuanto a lo físico, la falta de trabajo, cosas que me hicieron dejar el teatro, entonces mi interés de escribir surge a partir de querer regresar al teatro. Y ahora me he dedicado a la escritura, ya no a la actuación…creo que el escribir teatro me da la oportunidad de desenvolverme en ese ámbito que desde joven me ha gustado. Además del teatro, he trabajo también la poesía.

¿Cómo crees que se da la relación entre la realidad textual (la obra de teatro escrita) y la representación de la misma?
Son dos cosas distintas: Rodolfo Obregón lo llamó “el sexto elemento” haciendo referencia a la puesta en escena. A mí me gusta mucho el teatro porque el proceso de recepción es muy diferente comparándolo con el de otros géneros literarios; el primer proceso empieza cuando un lector lee la obra. Al hablar de representación, el primer paso se da cuando el director lee la obra y la traduce, después el director le da la obra al actor y el actor lee y la traduce, y el actor la traduce por última vez en su actuación…entonces estamos hablando de un proceso de comunicación mucho más complejo [comparado con la lectura solitaria de un determinado texto]. Entonces, la puesta en escena es muy diferente a la obra escrita porque está de por medio la propuesta de un director; es otro acto creativo y dentro de ese acto creativo existe otro realizado por el actor. Por eso encontramos un Hamlet dirigido por Luis de Tavira, que resulta muy diferente a la puesta en escena del Hamlet de Rodolfo Obregón, por ejemplo. La puesta en escena es una interpretación siembre basada en el texto teatral.

¿Qué es lo que tienes presente a la hora de escribir teatro?
En un principio, cuando empecé a escribir teatro lo que tenía en mente eran algunas imágenes violentas, y me fijaba mucho en la cuestión literaria, en qué tan bien está escrito. Ahora lo que tengo en mente cuando escribo en teatro es la escena. Cómo los actores están diciendo estas cosas, qué tipo de iluminación está puesta, la escenografía; es decir, intento hacer un recorrido en mi cabeza de lo que pasará en la escena.

-- Primer Acto --

¿Cómo nace La Cuerda que nos Mueve y otras Obras de Teatro?
La historia de este libro nace por la idea de tener un libro. Yo he publicado en algunas compilaciones, algunas revistas pero no tenía ningún libro. Entonces la primera impresión que tengo cuando veo la convocatoria del Ayuntamiento es la idea de reunir algunas obras que ya había escrito; (que varias son ejercicios y algunas también son trabajos de becas) entonces es como la producción de la búsqueda literaria teatral que yo tenía, y que se podía conjuntar en un libro…yo creo que todas obedecen a un estilo que se involucra mucho en el trabajo literario, es decir, hay mucha poesía, mucha narrativa. A mí lo que me interesó es encontrar las obras que yo tenía que no eran puramente teatrales sino que había en ellas un ejercicio de géneros. Y de alguna forma la convocatoria dio pie a que se reunieran estas obras, a que se sometieran a dictamen y que fueran aprobadas. De estas obras, nada más una (la que le da nombre al libro: La Cuerda que nos Mueve) es la que se ha llevado a escena.

El libro es un compendio de obras teatro y a la vez está estructurado como una gran obra, dado que usas los "Actos" como una especie de capitulado. Está también el factor metateatral; el teatro dentro del teatro, y a la vez, una postura extrateatral; llevar el escenario fuera del edificio. Para ti, ¿Cuál es la significación de todo este juego del teatro dentro del mundo pero a la vez fuera de él?
Yo creo que el mundo es un teatro, en cierto sentido. Me basé en las primeras teorías teatrales que leí: el teatro de la crueldad; esa idea de involucrar al espectador. Yo creo que la única manera de involucrar al espectador es hablándole desde su propia convencionalidad, es decir, estás dentro de un edificio teatral y “vamos a ver una obra”, y yo creo que la ruptura se da cuando rompes esa convencionalidad, con aparentes juegos; hay mucho artificio de llevarlos [a los espectadores] a los espacios, sacarlos del teatro pero, a la vez, todo involucrado dentro de la idea teatral. Se me hace un artificio importante porque yo creo que para involucrar al espectador, tienes que atacarlo a través de la sorpresa; y la mayor sorpresa que se puede dar dentro del teatro es decir: “No estás en el teatro, sino en un teatro dentro del teatro”.

En la primera y la última parte del libro tocas temáticas muy distintas (la violación, la prostitución) a las de la parte en donde escribes teatro para niños ¿Cómo logras pasar de una temática a otra, incluso manejando distintos tonos?
Eso es una cuestión que aborda lo personal y lo profesional. Las obras de teatro para niños son productos de dos becas, una del FONCA y una del FOECAY. Las otras obras son muy violentas y hay mucha referencia al acto sexual en tres casos distintos. En Dentro del Ángel y Alcantarilla estamos hablando de un problema fundamental que es muy visible aquí en Yucatán que es la violación a los niños y la falta de interés de los adultos hacia este hecho. En lo personal, mi creación artística siempre se ha enfocado a lo violento, pero también he dado cursos para niños, he criado niños, me gustan mucho las películas para niños; y esto me ha hecho ver, y creo que sí se logra dar el cambio.


--Segundo Acto--

En el libro puede notarse una voz que sale en defensa de los personajes marginados —que recuerdan mucho a personajes de Beltor Brecht como Madre Coraje, por ejemplo – que son víctima de la indeferencia de los demás. Esta defensa parece estar atrapada en la densidad de un símbolo que se manifiesta en la muñeca, el mito traído a la actualidad, en frases como “lo blanco puede ser lo negro y viceversa”; en general se nota una voz que lucha por la reivindicación de los marginados ¿Asumes esto como un compromiso social reflejado a través de la literatura?
No. Más bien, yo siento que estoy, teóricamente hablando, en un proceso posmoderno. Porque estoy dialogando con otro tipo de teatro y con el cine también. Y entonces, no estoy dialogando con un compromiso social sino más bien con el propio teatro. Otra idea es tratar de rescatar la tradición oral maya, y a la vez explicar la idea de la muerte a los niños. En Entre Brujas, Venados y Constelaciones…tomo un motivo real que fue el caso de un niño que se ahorcó aquí en Yucatán (hace ya varios años) porque le quitaron un venado que él tenía como mascota. A mí me causó mucho impacto, entonces, la cuestión era ¿Cómo traducir ese sentido sin hacerlo obvio y trágico? Es decir no puedo meter al niño ahorcado y esas cosas, pero sí se puede recurrir a la metáfora, y el teatro para niños debe tener a la esperanza como metáfora. No lo concibo como una denuncia social sino más bien como un acto de violentar al público; el fin último de las obras no es que el público reflexione, la reflexión puede ser tanto literaria como extraliteraria, pero en función del Yo, no de la sociedad.

También se notan en el libro momentos poéticos, versos inmiscuidos en la prosa que dan el tono de las obras del teatro de los siglos de oro ¿Existe un influjo consciente de ésto?
Existe una cosa que le han mal-llamado “narraturgia” o teatro narrado, que es ese inmiscuir de géneros. De alguna manera yo escribo poesía, entonces es muy difícil desligarse de una cosa para entrar en otra. En varios talleres me han hecho esa observación: “hay que ser más teatral”, pero este libro es una primera apuesta a esa búsqueda literaria teatral. Pero sí es un intento conciente de hacer poesía teatral.
Hasta que llegué al Tercer Acto del libro, entendí de dónde venía el juego entre la realidad y la ficción en los ejercicios escénicos; Julio Cortázar aparece en el detrás del telón ¿Por qué precisamente este escritor fue el elegido?
Cortázar siempre ha influido en mi obra; creo que Rayuela fue fundamental en mi formación, y este juego es muy “transtextual”. En estos ejercicios hay referencias a siete u ocho cuentos de Cortázar, y la intención era jugar con la intertextualidad y que exista una total libertad del director que vaya a llevar a cabo el ejercicio.

-- Tercer Acto --

La última pregunta es también obligada: ¿Cuál es la cuerda que te mueve?
La literatura y el teatro. He pensado que la literatura es el lugar ideal para entrar dentro un mundo globalizado; creo que la literatura es el lugar íntimo y el único lugar de trascendencia que puede existir, donde se puede dejar huella. Y en ese sentido yo me considero escritor, más escritor que teatrista porque tengo muchas limitaciones como teatrero pero creo que la cuerda que me mueve y me ha movido desde hace diez años es la literatura.

El telón cayó. El histrionismo fue desapareciendo poco a poco; los meseros volvieron a ser meseros, la gente que comía volvió a ser gente que comía. Y afuera, el verdadero teatro observaba el andar de Ivi May perderse entre la gente.
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Presentación de "La continuación. Esbozo novelesco de la ruptura"

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Joaquín Peón Iñiguez, el autor Juan Esteban Chávez Trava y la Mtra. Celia Rosado durante la presentación de la novela en el Centro Cultural "José Martí" en diciembre de 2008

Repensando la academia

Repensando la academia
Miércoles 26 de noviembre, de 2008

Recital de poesía

Recital de poesía

Homenaje a Salvador Elizondo

Homenaje a Salvador Elizondo
Joaquín Peón, Manuel Iris y Ragel Santana en "La Periferia"

Conferencias literarias

Conferencias literarias
Manuel Iris Herrera en la Biblioteca "Manuel Cepeda Peraza"

Presentación de libro

Presentación de libro
El poeta Jesús J. Barquet durante lectura en voz alta

Jornadas en homenaje a Edgarar Allan Poe

Jornadas en homenaje a Edgarar Allan Poe
Ricarto Tatto, Miguel Ángel Civeira, Jorge Cortés Ancona y Rafael Gómez Chi

José Ramón Enríquez

José Castillo Baeza

Colectivo Marsias

Raúl Pérez Navarrete

Noche de Poesia en la Casa de la Cultura

Noche de Poesia en la Casa de la Cultura
Marco Antonio Rodríguez Murillo, Patricia Garfias y Tomás Ramos Rodríguez

Mesa homenaje a Carlos Moreno Medina

Mesa homenaje a Carlos Moreno Medina
Jorge Cortés Ancona, Rodrigo Ordóñez Sosa y Marco Antonio Rodríguez Murillo

De la vida cotidiana para contar...

De la vida cotidiana para contar...
Jorge Luis Canché Escamilla

La Red...

Homenaje a José Martí

Homenaje a José Martí
Ofrenda floral

Entre amigos...

Rodrigo Ordóñez, Manuel Tejada y Tomás Ramos

En los eventos...

Jornadas en torno a los 5 heroes cubanos

Rosely Quijano León