lunes, 31 de marzo de 2008

La mejor cara del cinismo

José Francisco Castillo



Caín, de vuelta al campamento, seguro que serás más que sargento.

Y así descanse tu cabeza, que la patria corone tu nobleza.

Alejandro Filio



Las aguas se han calmado relativamente luego del alboroto mediático y político causado por la reciente reforma electoral, sin embargo en Chetumal parece haber servidores públicos que tienen el cinismo pegado en la cara. La famosa (y ya olvidada para algunos) reforma lleva como una de sus premisas la siguiente: “Se prohíbe que la propaganda de los poderes públicos de los tres órdenes de gobierno promuevan la imagen, la voz o los nombres de servidores públicos”.



A un costado de Plaza Las Américas puede leerse en un espectacular: /La ley prohibe la promoción…/ Por ello sólo quiero aprovechar la ocasión para decirte que fue un gusto servirte…con más canas pero valió la pena/ Los acuerdos logrados desde Punta estrella benefician a los quintanarroenses/ Está por demás decir que estas palabras son una clara falta de respeto hacia la ciudadanía, que el señor diputado ( o ex diputado, como quiera vérsele) está burlándose de la ley y regocijándose de su espléndida astucia para sortear a ésta. Y está demás decirlo, porque cuando el político vuelve a su traje de ciudadano, todo acto adquiere validez legal. Ojalá el asunto se quedara en eso. Sin embargo, este anuncio propagandístico tiene como antecedente otro —pegado en el mismo lugar y con una tipografía similar— en donde el señor Manuel Valencia Cardín se congratula públicamente de sus iniciativas políticas como legislador, en un autoelogio intencionado hacia fines panfletarios.



Pero no hay que hacer alarde, al fin y al cabo toda acusación queda prohibida ante el anonimato del espectacular. En la literatura está prohibido confundir al autor con el enunciante o algún personaje del texto. Sin embargo, para bien o para mal, la regla estructuralista no restringe ver a Cortázar en Horacio Oliveira, o a Rimbaud en los versos de Una Temporada en el Infierno. Habría que localizar a qué legislador le aparecieron más canas en el cabello.



La ley prohíbe la promoción… por ello sólo quiero aprovechar la ocasión […] comienza el enunciado. Tan cómico resulta leerlo que uno no puede evitar recordar el Libro del Buen Amor del Arcipreste de Hita cuando después de plantear todas las que para la época se consideraban inmoralidades, el Arcipreste dice al final que aquello lo escribe para que la gente sepa “lo que no se debe de hacer”. Sin embargo la comparación resulta burda, semejante atrocidad no puede compararse con el texto medieval. Y es que como dice Luis Eduardo Aute: hay demasiados profetas/ profesionales de la libertad/ que hacen del aire bandera/ pretexto inútil para respirar.




El ciclo para los legisladores terminó y un nuevo grupo ha tomado posesión. Seguramente el “autor” del espectacular prepara el terreno para sus nuevas aspiraciones. Al fin y al cabo que para él la gente es estúpida, los ciudadanos no ven más allá porque cuando al imbécil le muestran la luna, sólo puede ver el dedo del que se la señala… Al final, todo vale la pena porque los acuerdos logrados desde Punta estrella benefician a los quintanarroenses.

viernes, 28 de marzo de 2008

Murania



Jorge Cortés Ancona



Una obra en la que se traspasan (y se traslapan) fronteras y destinos es el libro Murania, de Alejandro Pérez Cervantes (nacido en Saltillo, Coahuila, en 1973). Aunque este libro obtuvo el Premio Nacional de Cuento Joven Julio Torri en el 2006, en realidad es una novela estructurada en base a cuentos que se vinculan intertextualmente conformando un entramado donde las historias se entrelazan. Su estructura y estilo se inscribe en esa tendencia de emplear otras escrituras para conformar una novela, como si estuviera deshilvanada aun cuando posee una compactación evidente, muy a la manera de Vila-Matas o de Piglia.



El libro se divide en dos partes. En la primera se hace la biografía de siete personajes de distinta índole, nacidos en distintas fechas y lugares pero cuyas vidas se van vinculando de modos directos e indirectos aun cuando no se conozcan entre sí todos ellos.



A los siete se agrega en el medio a ese misterioso invento que es “Murania”, con una evocación lírica de los significados que pudiera tener. El nombre Murania, lleno de resonancias como “muriendo”, “Urano”, “urna”, “umbral”, “muro” (p. 54), es una “palabra mágica”, revista de un número único, un lugar inexistente, “una utopía forrada de hierro”, una canción folk, una palabra tatuada en el brazo de Allison O’Brien o grabada en letras góticas en un cenicero de cristal y mucho más. Es el vocablo que atraviesa por el entramado de este libro y contribuye a su unidad. (Es de señalar que en Internet aparecen, entre otros, una marca de pinturas, un apellido y un videojuego con ese nombre).



En la segunda titulada “Breviario del desvarío” se hace una especie de diccionario de los mismos siete personajes anteriores más otros nueve más. El primer personaje del que se habla en el libro es Lauro Zavala, quien también cierra el breviario y por consiguiente todo el libro. Su nombre es homónimo del conocido estudioso mexicano del cuento, lo cual es seguramente un guiño literario.



En el breviario es de notar cómo de los 16 apellidos se brinca de la A (dos personajes) hasta la O y de ahí en adelante. Las biografías van desde 1842, en que nace Tashunka Witko “Caballo loco” hasta el 2033, en que muere Luciano Almaguer, y hay otras fechas a futuro, como si se escribiera en un tiempo pospuesto.



Los personajes de esta obra desempeñan diversas funciones: cantantes, obreros, escultores, escritores frustrados, etc. Todo transcurre en diversas partes de México y de Estados Unidos. Todos traspasan sus límites culturales: un negro gigantesco que canta canciones de tex-mex, un polaco que hace una escultura colosal de un indio sioux, un pocho que muere en Torreón, un escritor convertido en judicial, personajes que nacen en un país y fallecen en otro. Otras alusiones juguetonas son la búsqueda que hace Luciano Almaguer de su padre Vulcano Almaguer –muy opuesta a la que hay en Pedro Páramo, empezando porque uno es “páramo” y el otro “volcánico”, si bien aquí todos ya tienen su fecha de muerte–, el “narrador chiapaneco, miembro del grupo Motín de Espigas” (o sea, Eraclio Zepeda y la Espiga Amotinada) y los cantantes norteños gays acribillados por el narcotráfico.



Los sitios y hechos son de lo más variopinto: un hospital psiquiátrico, los bares, la violencia racial y de género, el mundo de la fama efímera, los proyectos desaforados, los sueños, el campo y las montañas, grandes ciudades norteamericanas y mexicanas a la vez que pueblos pequeños de ambos países. Los sucesos históricos son también diversos, en los casi 200 años en que transcurren estas vidas de callado heroísmo. La cultura popular flota siempre a través del ambiente de la música.



Hay mucha tristeza en las historias, dentro de la confrontación de los deseos y afectos profundos y los golpes de la realidad. Los destinos parecen seguir formas caprichosas, sin ceder a la voluntad humana. Es una construcción muy fragmentada que después, cuando el olvido se ha impuesto, tendrá que ser reconstruida a través de la búsqueda real y en la memoria. En ese entorno pesimista también campean mucha ironía y toques de humor negro, en una prosa directa y muy fluida en su lectura.





Pérez Cervantes, Alejandro: Murania, Conaculta-Instituto Coahuilense de Cultura, Fondo Editorial Tierra Adentro No. 331, México, 2007.

miércoles, 26 de marzo de 2008

Marsias: amistad en la literatura



José Díaz Cervera





Apolo y Marsias (1637), por José Ribera



A mediados de febrero de 2004, en compañía de un grupo de jóvenes universitarios de la Ciudad de Mérida, comenzamos una saludable experiencia de trabajo intelectual, reuniéndonos los sábados en un céntrico café de la capital yucateca para reflexionar sobre la cultura contemporánea, teniendo como eje de nuestras discusiones la literatura y las circunstancias de su ejercicio. Fue así como, finalmente, se constituyó una especie de confraternidad que poco a poco ha venido dando frutos, siempre tratando de mantener un pensamiento independiente y respetando las individualidades de cada uno de los miembros del grupo. Para honrar esta distancia con respecto de cualquier oficialismo, el grupo se hizo llamar Marsias (el personaje mítico que desafió a Apolo y lo derrotó ante las musas), y es así como en el 2005, a través de una obra colectiva en la que participaron Aracelly Guerrero, Manuel Tejada, Karla Marrufo, Tomás Ramos y Agustín Abreu, se obtuvo un lugar en el certamen de publicaciones del Ayuntamiento de Mérida, con el poemario “El éter de las esferas”. Actualmente, aparte de los poetas ya mencionados, en Marsias participan también el joven narrador chetumaleño José Castillo Baeza, así como el ensayista Raúl Pérez y la poetisa Nadia Escalante, además de Manuel Iris, quien ha sido un miembro central y excéntrico de la cofradía.





Tomás Ramos y el autor del artículo, José Díaz


Marsias no es un taller literario, dado que entre sus principios generales se ha desechado la idea de ver en la literatura un simple objeto artesanal; este grupo se ha propuesto estar ética y estéticamente a la altura de su tiempo y de sus circunstancias, y para lograrlo ha tratado de convertir el oficio solitario de escribir en un ejercicio solidario de reflexión y análisis. Este grupo se ha preocupado por adquirir una sólida cultura literaria, sistematizando la lectura de la gran poesía del Siglo XX y reflexionando en torno a sus alcances y tratar, sobre todo, de entender el hecho literario (antes que cualquier otra cosa) como un fenómeno estético.Dado, sin embargo, que Marsias no es, como ya se dijo, un taller literario, la reflexión sobre la cultura emprendida por el grupo comprende las diversas circunstancias de la vida de nuestros tiempos, y en ella se ponderan asuntos como la política, la ciencia, la filosofía, el lenguaje, la globalización, la ética, la música, el cine, la televisión, etc. Los miembros de Marsias tenemos diferentes ideologías y religiones; no nos identificamos con ningún partido en particular ni consideramos que ello sea necesario en la actualidad (lo cual no implica ninguna indiferencia social), en la medida en que pensamos que lo político debe supeditarse a lo ético. Asimismo, el grupo tiene un abanico muy diverso de gustos literarios que van del Arcipreste de Hita a Rilke, lo mismo que de Góngora a Elytis.



Manuel Tejada, Aracelly Guerrero, Karla Marrufo, Tomás Ramos y Agustín Abreu en la presentación de El Eter de las esferas (7 de enero del 2006)



En cuanto al trabajo estrictamente creativo, Marsias trata de inculcar entre sus miembros “buenas maneras” literarias: un oído fino, un conocimiento riguroso de la gramática (para saber cómo y por dónde perderle el respeto) y, sobre todo, conciencia discursiva para que el escritor reconozca todos los recursos que la literatura pone en juego para construir significación. En Marsias no se hacen poemas ni cuentos, se juega con los símbolos y con la sonoridad, llevando la gramática al límite; este juego permite mucho más que la simple catarsis y regala a los miembros del grupo la posibilidad de ir entendiendo su tiempo para expresarlo.






Agustín Abreu, Manuel Iris, Aracelly Guerrrero, José Díaz y Tomás Ramos




Raúl H. Pérez, Beatriz Rodríguez, Tomás Ramos, Karla Marrufo y Aracelly Guerrero, en la presentación de El éter de las esferas en el II Congreso Reional de Estudiantes de Literatura, realizado en Campeche (marzo del 2006)



Marsias se ha propuesto hacer un trabajo de largo plazo, sobrio pero apasionado, riguroso, sin concesiones con el preciosismo insustancial ni con el tremendismo vacuo, lejos del oropel, crítico y auto-crítico; inconforme, en términos generales, con la historia literaria local (como cualquier grupo que esté buscando sus caminos) pero respetuoso de ella; ajeno a cualquier atisbo de regionalismo, pero profundamente comprometido con esta tierra. Marsias no busca competir con otros grupos literarios porque es menos que un grupo literario y mucho más que un grupo de amigos que se juntan alrededor de la literatura; por ello, a esta tertulia se llega solamente a través de una invitación expresa de alguno de sus miembros, ya que cada uno de ellos es garante de la armonía de la colectividad. No vale la pena hablar de los logros conseguidos por el grupo en estos cuatro años, en Marsias importa mucho más el porvenir que lo pasado.



Lunes 24 de marzo, Por esto!

lunes, 24 de marzo de 2008

Reflexiones en torno al discurso de la masculinidad en la novela De ánima de Juan García Ponce

Por Rita Castro Gamboa


Lo hermoso de una verdad es que admite la contradicción, el suceso cabe en las dos o las tres o las veinte partes de las que está hecha la realidad que es siempre múltiple y cambiante, como la existencia, como la vida y que no tiene fin. JGP*


Hoy en día resulta obvio que no todas las diferencias entre hombres y mujeres son de naturaleza biológica, sino culturales e históricas, distintas de una sociedad y de una época a otra. La literatura, como manifestación importante de expresión cultural, nos muestra las variadas realidades que viven o crean los autores, inmersos en sociedades cuyos imaginarios construyen identidades, destacando entre éstas las de ser hombre y ser mujer. En otras palabras, es la literatura expresión cultural donde también quedan manifiestas las identidades de género. El análisis literario, lo mismo que el sociológico, antropológico, psicológico, desde una perspectiva de género, nos aproxima a un mayor conocimiento de nosotros mismos, objetivo final de las ciencias sociales y humanas. Entonces, ¿por qué destacar las diferencias de género y analizarlas también en los textos literarios? Porque hacerlo minuciosamente, al igual que mostrar las incomprensiones y las malas interpretaciones en torno a ellas nos ayuda a profundizar en el conocimiento del espíritu humano que, como señala el sociólogo Francesco Alberoni, es único, sin género y el mismo a través de siglos y milenios.


El enfoque de género, cuyos estudios pese a enfatizar una perspectiva relacional han centrado su atención en las mujeres (Yon Leau, 1996, p. 7), continúa siendo una posibilidad muy rica para entender tanto los procesos en los que se construyen las identidades analizadas por las ciencias sociales, como las manifestaciones de dichas identidades a través de la discursividad. En este sentido, el estudio de las masculinidades, que entran en boga en los años 80 del siglo pasado, nos aportan elementos interesantes para el análisis de los textos.


Primeramente resulta importante mencionar que por lo general cuando nos referimos a lo masculino (lo mismo que a lo femenino) se piensa en un prototipo fijo transmitido de generación en generación que raramente se somete a una reflexión crítica: un hombre es alguien que debe mostrarse fuerte, seguro de sí mismo, competitivo, alguien que se muestra en lo exterior más no en lo interior o sea, aquello que tiene que ver con sus emociones y sus necesidades. Podría citar toda una serie de mitos y creencias que dan sustento a lo que se define como masculino, pero expongo uno en especial: el poder, la dominación y el control como prueba de masculinidad que se expresa en las relaciones de pareja; el éxito masculino en las relaciones con las mujeres está asociado a la subordinación de éstas, cuya sexualidad le pertenecen a ellos. La infidelidad o supuesta infidelidad se paga con la violencia e incluso con la muerte. Basta recordar el discurso de Juan Pablo Castel en El túnel de Sábato y las razones que lo llevaron a asesinar a María Iribarne. Desquiciado por no poseerla en su totalidad (algo inexistente por supuesto), prefiere matarla.




Los personajes varones de la narrativa de Juan García Ponce, se mueven por rumbos distintos expresando otro pensamiento y, en este sentido, otras posibilidades de la masculinidad. Con esta premisa quiero reflexionar en torno al trabajo de este autor, uno de los más lúcidos y brillantes escritores yucatecos. Nacido en Mérida en 1932 y fallecido en el 2003, es de los autores que nos invitan a profundizar a través de su obra, en una esencia humana que rebasa cualquier convención moral y normatividad social. De hecho, éstas quedan hechas añicos cuando logramos entender que la realidad nos multiplica y que sólo existe en la medida en que la inventamos y nos inventamos con ella. Esta es una propuesta interesante del autor, quien elige la relación amorosa como un tema recurrente para expresar que los seres humanos somos múltiples, que solamente nos pertenecen nuestras propias imágenes de la realidad y que el cuerpo es una realidad que sólo es apropiada a través de la mirada. Por ello, nadie es nuestro.


En general, encontramos en varias novelas de García Ponce a un personaje masculino que observa. La mujer es el objeto de su mirada y a quien solamente posee por medio de la imagen que va teniendo de ella; lo cual no implica que la fusión de los cuerpos nunca se concrete; al contrario. El tema del erotismo es otra constante, pues como él mismo señalaba, crea para los cuerpos una posibilidad del lenguaje en el que se encierran las fuerzas elementales de la vida que son aquéllas que intentan un universo armónico, así, como la armonía de dos cuerpos que se fusionan y hacen el amor. La literatura erótica permite a sus agonistas, nos dice el autor, tener un cuerpo de palabras que encierran y expresan las mismas fuerzas.


La mujer es mirada por el hombre y a través de esta mirada la construye para sí mismo y hace posible que ella descubra o confirme todo su potencial erótico, generalmente reprimido. La obra narrativa de García Ponce es intimista, los espacios en las novelas son cerrados: una casa o un departamento, una alcoba, un estudio, un salón de clases o el cuarto que ha sido adaptado como museo por los estudiantes de una universidad, este último convertido en punto de reunión para que Marcela y Eduardo, personajes de la novela El libro se amen.


Ahora, hablemos de De ánima. Ésta es una novela escrita en 1984 y estructurada en forma de diarios. Diarios intercalados de una figura masculina, Gilberto, y una femenina, Paloma. Ambos dan su diferente visión de sucesos semejantes que tienen como base el diálogo secreto que se establece entre los cuerpos; la novela es fundamentalmente erótica. Para su redacción, García Ponce acepta haber pedido prestada la óptica que utilizaron Pierre Klossowski en La revocación del edicto de Nantes y Junichiro Tanizaki en La llave, escritores clásicos de la literatura erótica que tuvieron influencia en él, especialmente el escritor francés, con cuya obra sentirá afinidad en el sentido de que ésta gira fascinada alrededor de la necesidad del arte como forma capaz de dar sentido a la vida.


El primer diario que aparece en De ánima es el de Paloma, el cual inicia un 15 de agosto. Ella está recién divorciada de Armando y escribe acerca de si realmente estaba queriendo la vida que acababa de elegir. Dice su diario:


Paloma, ¿vas a empezar de nuevo? Desde hace tres días la pregunta regresa en los momentos más inesperados. Es un reproche. Nunca parezco capaz de hacer lo que me propongo o más exactamente lo que creo que quiero… Entonces podía interpretarse como una prueba más de que una mujer nunca puede hacer lo que en verdad desea (García Ponce, 1999, p. 11).


El deseo de Paloma es mostrarse al mundo en total libertad. Mantendrá a lo largo de la novela una serie de relaciones eróticas con varios hombres, motivada algunas veces por Gilberto, escritor y amante del arte, con quien establecerá una profunda relación que solamente terminará con la muerte de éste.


El contenido del diario de Paloma es distinto al de Gilberto; ambos reflexionan en torno a situaciones que podrían mostrarse como divergentes. Él reflexiona acerca del arte, intelectualiza, busca el origen de sus acciones. Ella las narra y al escribirlas las revive. El diario es el lugar donde Paloma deja testimonio de su ser y le rinde tributo a su belleza.


Podemos encontrar en la novela una serie de afirmaciones de Gilberto que interpretaríamos como de dominio hacia Paloma, aunado a la aparente obediencia de ella; esto es, parecería ser que ella sólo actúa para complacerlo. Quizá sucede en cierta forma, puesto que ella responde a la intuición de Gilberto como si representase para él; por él, en ella se opera el proceso de adecuación a su auténtico ser. Señala el diario:


¿A dónde me quiere llevar Gilberto y sobre todo, hasta dónde estoy dispuesta a dejarme conducir? Reconoce el verdadero carácter del conflicto, Paloma. No se trata de un enfrentamiento de voluntades, no hay ninguna lucha; al contrario. Al absoluto deslumbramiento que puedo advertir, al acrecentamiento de mi poder sobre él, sobre su inteligencia y sus sentidos, a lo que podría con justicia considerar su sumisión, no puedo oponerle nada porque su renuncia consiste en que su voluntad se sirve de la mía ya que no quiere, ni busca ni trata de imponérseme sino que acepta sometérseme por entero para “descubrirme” también por entero y entonces resulta que al actuar tal como se me antoja, dejándome llevar por mis propios impulsos, a través de su sometimiento soy yo la que someto a él y oponerse a ese sometimiento no equivaldría más que a negar mi propia voluntad…¿Cómo puedo dudar de que todo lo que me ocurra será siempre por elección mía? Gilberto no me ha inducido a nada, aun cuando tal vez lo suponga. Si acaso me ha ayudado a descubrirme y a aceptarme a mí misma” (García Ponce, 1999, p. 163).


Ahora bien, ¿qué busca Gilberto en ella? Sabe ver en Paloma lo que ella es; pero cuando inician la relación esto no ha hallado todavía un cauce de expresión. Se acerca a ella por la suposición de que, según él, ella no advierte por completo, aunque no pueda evitarla, esa sensualidad que su belleza delata. Paloma es para Gilberto la súbita revelación de la vida; por eso su tarea es actuar para que ella entre en su verdadera imagen, la que él tiene de ella, y deje de ser sólo posible, se actualice en la forma y luego la encarne. Así a partir de su relación con él, Paloma comienza a jugar, a representar para él, a seducir hombres en su presencia; la mirada de Gilberto la incita a exhibirse, a provocar, a escandalizar. Situación que ella acepta y lleva a cabo con sumo agrado.


Él se la imagina, la fija en su discurso y por eso ella se manifiesta como la imagen surgida de él; el símbolo del erotismo. Y como encarnación de un símbolo, como mito viviente Paloma es inapropiable. Dice Gilberto en su diario: Nos pertenece a todos y nos es de nadie, así como la obra de arte que no tiene sentido si permanece en el emisor (Martínez-Zalce, 1985, p. 61). Continúa el diario:


“Paloma es inocente sólo más allá de sí misma, como los ángeles su naturaleza es simple y sencilla hasta ser inapresable, hasta no tener existencia más que en el placer que la hace humana y corpórea y capaz de conocer todas las perversidades para volver a adquirir a través de ellas la simplicidad y la sencillez” (García Ponce, 1999, p. 36).


En apariencia a Gilberto no le importa la voluntad de Paloma, pero lo que se requiere comprender es que se trata de alguien cuya intención es descubrir, no crear ni inventar. La intervención de Gilberto (intervención del arte en la vida) da lugar a que Paloma desarrolle sus potencialidades y las lleve hasta sus últimas consecuencias. Al ceder a su(s) Paloma(s) (almas) ambos se vuelven poseedores del absoluto; la transgresión los lleva a la pérdida de límites, a la transvaloración de la axiología de lo convencional. Se adueña del poder de probar todas las posibilidades. Ya nada les está prohibido (Martínez-Zalce, 1985, p. 64). Señala Gilberto en su diario:

Cualquier supuesto libertinaje, si se asume desde su auténtica seriedad, desde su grave y perturbador poder, no es más que una tentativa de alcanzar lo imposible, de conocer lo que por lo general se supone que no existe con una categoría independiente: una sexualidad sin sexualidad y más allá del sexo, un deseo que no termina porque no asuma la forma del deseo, una sustancia cuya forma no tiene materia, una totalidad que no nos pertenece y que está siempre fuera y por la que, sin embargo, de pronto, uno se siente totalmente rodeado. Ese reflejo, no conoce la quietud y desde su aparente ausencia está siempre vivo y le da vida al cuerpo en el que se oculta. Por eso no es más que ese cuerpo y su propio testigo. El que lo conoce vislumbra la vida de la vida y toca la más alta experiencia (García Ponce, 1999, p. 115).


Si bien Gilberto fue quien propició los hechos en los que Paloma se va descubriendo a sí misma, al final su voluntad ya no cuenta, se impone la de ella. Dice: Él sólo quiere verme a través de la repetida prueba de mi propia libertad (p. 192) y más adelante: No es cierto que la mirada de los demás me hace. Soy yo quien le da realidad a la mirada de los demás. ¿No lo he sabido siempre? (García Ponce, 1999, p. 202).


El último diario de Gilberto finaliza sin fecha. De hecho, solamente los primeros diarios de ambos están fechados: inician el 15 de agosto de 1966, después no tienen fecha y es el último, el de Paloma, que vuelve a fecharse: 4 de agosto de 1968. La relación que dura dos años termina, como ya lo dije, con la muerte de Gilberto y después de que Paloma ha representado a su propio personaje, o sea, ella misma en una película basada en el cuento El gato, escrita por Gilberto, quien estará pendiente del montaje. Durante la filmación él no deja de mirar a Paloma, dándose cuenta de su inalcanzable necesidad de tenerla por completo y al mismo tiempo mirarla desde afuera: como sólo puede verse a alguien cuya interioridad se manifiesta a través de su apariencia exterior, la apariencia que la expresa y la traiciona simultáneamente sin dejar de encerrarla nunca en ese doble carácter que muestra al mismo tiempo la inocencia y la malicia, la verdad y la mentira, la unión y la separación, la entrega y el despego… (García Ponce, 1999, p. 190).


En su último diario, Gilberto reflexiona:


No es la mirada ni el pensamiento que esa mirada hace posible, ni el lenguaje en el que se expresa ese pensamiento y mediante el cual se comunica, la que hace existir a Paloma, sino que ella sorprende y anula con su continua capacidad de transformación toda posible confianza en la realidad que puede encontrar esa mirada. Paloma es como la vida antes de que nadie pudiera juzgarla. Es como el amor que no acepta ningún dueño sino que sólo se quiere a sí mismo. Es la vida y el amor, es el principio y el fin porque no necesita afirmar su inmovilidad en ningún momento. (García Ponce, 1999, p. 205).


Quiero terminar este texto atreviéndome a decir que Paloma representaría a muchas Palomas, a María Iribarne riéndose de los celos y la inseguridad de Castell. Paloma es libre de ser y de hacer; libertad que no se contrapone a la convivencia con el otro. Una realidad dentro de la ficción que se logra gracias al equilibrio de poderes entre los géneros y donde el varón en este caso, Gilberto (a diferencia de Juan Pablo Castell), muestra otras posibilidades de crear y vivir lo masculino en una relación amorosa. En la novela de García Ponce la mujer no es complemento del hombre, porque esto la posicionaría como inferior. Paloma nos muestra que es muchas, que se multiplica y que por eso, no es de nadie; y que ama a Gilberto y permanecerá con él hasta la muerte porque así ella lo ha decidido.


Como conclusión, puedo decir que en la novela De ánima, García Ponce nos habla de una masculinidad que sin pretensión alguna de por medio, cuestionaría aquel prototipo dominante de ser hombre. No hay que olvidar que este autor siempre demostró una postura contraria al autoritarismo y a la represión, un hombre cuya postura política (considerando la política según la define Bovero) fue siempre defensora de la convivencia armónica entre los seres humanos. El erotismo es una revelación de libertad espiritual.


*Calderón, , p. 19


Bibliografía


Calderón, Carolina (1998) “Una entrevista con Juan García Ponce (Septiembre 7,1977)”, en VV.AA: Juan García Ponce y la Generación de Medio Siglo, Colección Cuadernos de la Universidad Veracruzana No. 41, Xalapa.
García Ponce, Juan (1999), De ánima. Planeta- CONACULTA, Colección Narrativa actual mexicana, México.
----------- (2001), Teología y pornografía del alma. Pierre Klossowski en su obra: una descripción. Era, México.
Martínez-Zalce Graciela (1986). Pornografía del alma. Consejo Editorial de Yucatán, A.C., Mérida.
Yon Leau, Carmen (1996), “Aproximaciones a las identidades masculinas”. Revista Quehacer Núm. 101, Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo, Lima, mayo-junio.


*Maestra en Antropología Social (UADY) y pasante de la Maestría en Cultura y Literatura Hispanoamericanas Contemporáneas (Universidad Modelo).

domingo, 16 de marzo de 2008

Convocatoria de FONCA para el apoyo a Jóvenes Creadores

El diez de marzo se abrió la convocatoria del programa de apoyo a jóvenes creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Si eres menor de 34 años y quieres proponer un proyecto en las disciplinas de Arquitectura, Artes visuales, Danza, Letras, Medios audiovisuales, Música o Teatro, dirígete a la siguiente dirección para leer la convocatoria:

http://fonca.conaculta.gob.mx/convo_abiertas/jovenes_creadores_08.pdf

martes, 11 de marzo de 2008

Décimo concurso de creación literaria inteprepas

¿Escribes? ¿Lees?


¡Gánate una Beca en el Tec de Monterrey!




Décimo Concurso de Creación Literaria Interprepas


Categorías:


Talentos en formación: De 1º a 4º semestre de preparatoria.


Jóvenes escritores: De 5º a 6º semestre de preparatoria.


Géneros: Poesía y cuento.



Los participantes en el género de poesía deberán entregar un poemario titulado, con un mínimo de 10 poemas y un máximo de 20, extensión libre. Los participantes en el género de cuento deberán enviar su obra titulada, en un paginamínimo de 3 páginas y un máximo de 10.
Los participantes deberán enviar tres copias impresas de su trabajo a:



Décimo Concurso de Creación Literaria InterprepasDirección de la Carrera de Lengua y literatura hispánicas (LLE)Ave. Eugenio Garza Sada 2501 SurCol. Tecnológico CP 64849. Monterrey, N.L., México


Cada copia deberá tener las siguientes características:



El pseudónimo empleado por el participante en la primera página.
El texto de la obra escrito en letra Times, 12 puntos, a doble espacio y con numeración en las páginas.



El jurado calificador estará integrado por reconocidos escritores y maestros de la carrera.El primer lugar de cada género de la categoría Jóvenes escritores ganará una Agenda Electrónica Palm y una beca de excelencia literaria para estudiar la carrera de Lengua y literatura hispánicas en el ITESM, campus Monterrey.



Cierre de convocatoria: Viernes 28 de marzo de 2008.


Fecha de premiación: Viernes 25 de abril de 2008. Esta fecha es tentativa; se cambiará en caso necesario.



Mayores informes:


Teresa Mijares tmijares@itesm.mx


Tel. (81) 8358 20 00 Ext. 4573


Gerardo González gsgonzal@itesm.mx


Tel. (81) 83 58 14 00 Ext. 4617



sábado, 8 de marzo de 2008

Lo alternativo en Yucatán



Por Ricardo Tatto


Primero que nada, ante ciertas dudas suscitadas quisiera aclarar que lo alternativo no debiera confundirse con lo contracultural, si bien ambas posturas conviven muchas veces en los mismos espacios y tienen coincidencias ideológicas no siempre necesariamente es así.



Mesa panel sobre "cultura alternativa": Jerónimo Freymann, Ricardo E. Tatto, Jorge Cortés y Roxana Quiroz



Lo alternativo es una opción, un alternancia a lo establecido, que se mueve de manera paralela al mainstream -la corriente principal- sin pretender serlo, por lo que en muchos casos es sinónimo de independencia o de marginalidad, sin ser esto una regla que deba cumplirse cabalmente para ser considerado alternativo.





Lo contracultural, como su nombre lo dice, es la cultura de lo contra, de la confrontación con lo establecido –no de un paralelismo como en el caso de lo alternativo-, sino de un cuestionamiento y terapia de choque en desacuerdo con un sistema de valores, ya sean políticos, religiosos o de otra índole; es la disensión de la ideología predominante. Ambas formas se mezclan y conforman un híbrido, pero a la vez en ocasiones también divergen hacia puntos contrarios. Irónicamente, el destino de lo alternativo y lo contracultural es convertirse en aquello de lo que pretenden escapar, ya sea ofreciendo una opción o tratando de derribar paradigmas, porque acaban convirtiéndose en aquello que rechazan: pasan de la marginalidad al protagonismo.



Lo alternativo se convierte en la opción principal, lo contracultural se vuelve la cultura predominante: ambos están condenados a ser reemplazados por otras alternativas, otra contracultura de la contracultura si así se quiere ver. No hay un estatismo, sino un constante flujo que cambia a cada momento, una especie de Uruburu interminable que se devora así mismo, que muda de piel segundo tras segundo, para ser sustituido por nuevas formas que también pronto se avienen a ser cambiadas por lo que se está gestando en este preciso instante. La contracultura aspira a ser cultura, a cambiar los viejos conceptos por otros nuevos, a reemplazar los paradigmas por los propios, a convertirse en el principal motor de una neo-sociedad poniendo en tela de juicio las prácticas de la actual. En cambio, lo alternativo tiene características similares pero fundamentalmente distintas en cuanto a sus objetivos –o la falta de ellos. La cultura alternativa o subterránea, en lo artístico estimula la sensibilidad de grupos locales y pequeños, apareciendo y desapareciendo sin que el curador, historiador o crítico de arte lleguen a reparar en ellas por más de un segundo. Es por ello que sus ambiciones no obedecen la norma establecida por el mainstream –lo cual es su mayor virtud y su mayor defecto- ya que se mantienen alejadas del criterio de calidad establecido en su contexto, por lo que no requiere la aprobación de los expertos para continuar siendo expresada y utilizada en nombre de la finalidad que obedezca a sus necesidades inmediatas. Esto no quiere decir que esas manifestaciones no trasciendan, sólo significa que esa no es su intención primordial. Su valor radica en no participar de la estética directriz, no sumarse al discurso de siempre, no dejar huella visible, porque esto también constituye la alternativa a las expresiones creadoras que así lo pretenden.






No obstante, lo alternativo en Yucatán no implica caos y desorganización –aunque en muchos casos así es-, sino lanzar una propuesta independiente por sus propios medios económicos y de promoción cultural; esto se realiza mediante restaurantes, bares, o tiendas-galerías, negocios redituables que permiten tener los recursos para que el proyecto alternativo sea autogestivo y no dependiente de lo institucional.



Precisamente por no tener como estafeta lo contracultural, lo alternativo no deja de serlo por colaborar con las instituciones gubernamentales –como el caso de este encuentro-, siempre y cuando mantenga su independencia conceptual y operativa, al menos en lo artístico, para presentar su propuesta, su opción, su alternativa ante un público que no necesariamente pertenece a la cultura subterránea.



Curiosamente, empieza a darse un fenómeno de mutua búsqueda entre las distintas vertientes, tanto la institucional como la alternativa coquetean entre sí. Una para despojarse de la sacralidad que le rodea, y otra para validarse a través de ella. Finalizada la colaboración entre sí, ambas pueden regresar a su estado original, al lado del espectro que les corresponde como contrapeso uno del otro y viceversa.





En medio de este fenómeno se encuentra lo alternativo en Yucatán, ya que no siempre es capaz de generar proyectos autogestivos y sustentables en sí mismos, por lo que es común que artistas individuales y colectivos busquen el apoyo del estado, pero sin comprometer su integridad artística. Es un convenio beneficioso para ambas partes, en las que finalmente el ciudadano y el público sensible a estas manifestaciones recibe la mejor tajada, teniendo un abanico de opciones subvencionadas por el gobierno. Y es que un país como el nuestro en el que no existen los mecanismos para que el arte subsista por si mismo, queramos o no tiene que ser así. De ahí la proliferación de becas, premios o mecenazgos a los que muchos creadores tienen que recurrir. Sin embargo, en algún lugar un creador alternativo o contracultural está haciendo algo, una obra nace en su estado más puro, y dependerá del artista mantenerse en esa cara de la moneda, lo cual no es imposible, como varios de los creadores independientes yucatecos podrán atestiguar y refrendar con su trabajo y trayectoria, ahí en la nebulosa línea que define lo que está adentro y lo que está afuera, o lo que simplemente está.

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