martes, 25 de noviembre de 2008

La mano detrás del guante (I)

Entrevista con Jesús “Choláin” Rivero


Por José Francisco Castillo



No me di cuenta a qué hora comenzó la entrevista, quizá la razón estribe en que nunca lo fue. Todavía no nos sentábamos Alejandro y yo cuando Jesús “Choláin” Rivero, como en un acto de iluminación (porque hasta el momento no parecía recordar que acordamos la cita por teléfono) comenzó a golpearnos con palabras. Parecía que el botón rojo de la reportera bailoteaba ante las prisas de captar el instante que Choláin había puesto en vigencia y que comenzaba a correr sobre el mismo caballo que sus palabras…Una entrevista ¿no es así?...modelistas…Yo estudié en la Modelo ¡Yo chingaba en la Modelo!. Don Juan Cuevas era mi maestro, cuando yo jugaba fútbol, entre modelistas, yo formaba un equipo que se llamaba El Huracán; fuimos 5 años campeones, siempre ganábamos y don Juan se ponía furioso. Tiempo después, don Juan N. Cuevas me dijo: Choláin, vamos a armar el equipo de natación de la Modelo para la competencia estatal. Don Juan quería imponer un equipo, quería que esté Huerta, el arquitecto Huerta quien en un accidente había perdido una mano y no querían excluirlo: “¡Huerta va!”, yo dije “¡No, no va!”...entonces formamos un equipo al que le pusimos el mismo nombre, Huracán. Don Juan no me quería mucho…con el paso de los años, él se fue a vivir a Telchac y ahí lo veía y ya había pasado mucho tiempo…en fin, pero eso no tiene nada que ver con la entrevista. Después del relámpago anecdótico la reportera se muestra estable.


Jesús “Choláin” Rivero



Miro de reojo la cinta del caset y corre bien. Habíamos sobrevivido a esa primera tormenta gestada en la terraza de don Chucho, quien minutos antes nos había invitado a sentarnos. La camiseta rosa de Choláin se mimetiza con el color de la casa. El cabello gris parece alborotarse más con los golpes producidos por el aporreo de la lengua yucateca. Las pupilas de Choláin están rodeadas por un azul de viejo y la barba huele a cicatriz mal-afeitada.



—Venimos a entrevistarle por su carrera en el box…


¡¿Y por qué no vienen a entrevistarme por mi actividad política e intelectual?! Contesta Jesús Rivero, y no alcanzamos a aprehender la cantidad de ironía que contienen sus palabras.


—Eh, eh…sí, sí también por eso venimos, está incluido en la entrevista…bueno, ¿cómo se inició en el boxeo?


¿Cómo me inicié? Me gustaba el box, en la escuela Modelo, en tercero de secundaria había un muchacho que boxeaba: el “caballito” Ordóñez; nosotros éramos unos chamacos e íbamos a las peleas de Manuel Ordóñez, —buen boxeadorcito— y eso despertó en mí una inquietud. Tiempo después, un grupo de amigos me animó —porque me gustaban los pleitos en la calle— y me dijeron ¿Por qué no boxeas? Y yo dije ¡ta´ bueno! Yo estudiaba en el Colegio Americano cuando se organizó un campeonato estatal de box amateur, intervine y gané. Después le pedí permiso a mi papá para pelear profesionalmente; después de cinco peleas mi papá me dijo “esto ya está…” y me mandó a México, allá también boxeé e hice contacto con peleadores profesionales. Yo estaba interno en la Universidad Militar Latinoamericana. El general Aurelio Calles, quien era mi cuate, me animó a participar en un campeonato amateur del ejército nacional, allá en el Campo Militar Número uno. Me obligaron a pelear…porque yo no quería, ya había peleado profesionalmente. Después me salí de la escuela, allí terminé el primer año de derecho y, como me gustaba el box y leía box y lo estudiaba…empecé a tener contacto con gente como el “cachorro” Herrera, Gabriel Díaz, Julio César Jiménez, después llegó el “ratón” Macías y yo entrenaba con ellos aunque no volví a pelear profesionalmente. Todo el entrenamiento que tuvo Memo Diez antes de pelear con el “pájaro” Moreno lo hizo conmigo. En ese tiempo no sólo me interesaba mi carrera de derecho sino comenzaba a interesarme cuestiones de filosofía, historia y de literatura y todo esto me fue absorbiendo, poco a poco dejé de entrenar.



—Es entonces cuando Usted se convierte en Manager…



Dejé de estudiar derecho y me metí a la Facultad de Filosofía, después de estar cinco años allá regreso a Yucatán luego de doce años, luego me fui seis años a Campeche para regresar acá a poner un negocio de aluminio. El papá de Guty Espadas sabía que yo tenía nociones del boxeo y quiso que yo vaya a observar a su hijo al gimnasio donde entrenaba; en ese gimnasio estaba Canto y él me dijo “yo quiero que Usted me enseñe lo que le enseña a Guty”. Así empecé a entrenar peleadores.



— ¿Cuál cree que fue la fórmula para hacer triunfar a los boxeadores que estuvieron en sus manos?



No todos mis boxeadores han sido ganadores, muchos han fracasado…he tenido suerte; algunos han sido disciplinados y además tuve buenos peleadores, tenía a los mejores: el “zurdo” González, Baquedano, Garma. Y la realidad es que los otros manejadores no enseñan. En el boxeo como en cualquier momento se necesita gente que sepa para poder enseñar y hacer figuras. Puedes ser un peleador muy fuerte, valiente, rápido, pero si no tienes técnica a lo máximo que puedes llegar es a un determinado nivel, después de ese nivel ya no vas a pasar más allá. No se puede enseñar boxeo si no se conoce la historia del box porque en la historia están las técnicas del boxeo. En los años veinte se sale del boxeo rudimentario y aparece el primer boxeador técnico Jim Corbett, el primero que utiliza el yap y el movimiento de piernas…entonces, si conoces la evolución del box, si lo has practicado y si lees puedes enseñar. En cambio si eres un campeón mundial sabrás hacer muchas cosas pero para enseñar no tienes la menor idea. Ellos dicen “haz esto” porque a ellos se los dijeron, pero no enseñan el por qué de las cosas. Esto no pasa solamente en el box, pasa en el fútbol, en todos lados…ahí está el caso de Baby Ruth, un gran pelotero que no pudo enseñar a nadie. Incluso mis boxeadores no han podido hacer boxeadores nuevos. Si un campeón no puede, imagínate ese tipo de manejadores que jamás se han puesto un par de guantes…



—Usted daba a leer literatura a sus pupilos ¿Por qué?



Cuando hablo con mis boxeadores les hablo de todo; de literatura, historia, hago comentarios políticos. Por ejemplo ahorita les estaría hablando de las crisis económicas, de Obama…Yo trataba de despertar en ellos una inquietud para leer. Pero no todos me hacían caso. Cuando peleaba Canto venían periodistas de todo el país; yo le decía a Canto ¡lee! Para que cuando venga ellos los puedas llevar a Chichen Itzá y contarles…pero no les gusta leer. El boxeador, desgraciadamente, pertenece a un grupo de muchachos pobres, rodeados de un medio ambiente raquítico, intelectualmente hablando. Yo a De la Hoya le hablé de mil cosas, le decía “No sirve de nada que yo te explique a Shakespeare, se trata de que tú lo leas”. “A mí me gusta que usted me lo explique” me decía Óscar. ¡Hay modorra en ellos! No es fácil; salen con sus amigos y éstos solamente hablan de novias y pendejadas ¡pero no leen! Y no sólo pasa con los boxeadores ¡pasa hasta con los intelectuales, con los propios maestros! Los maestros estudian para ganarse la vida pero la carrera no termina ahí. Todo mundo conoce, pero nadie se supera. Estamos en un México donde a la gente se le engaña; somos mediocres y eso duele. Y si interviene la religión ¡peor! porque ésta mata todo espíritu científico. Imagina el dominio histórico del cristianismo a partir de que se hace una religión de estado con Constantino, es la negación total. Y nos hemos pasado 1500 años explicándonos todo cómodamente: todo es eterno. Con el desarrollo del capital se rompen estos esquemas y se abren las puertas al desarrollo científico que en un principio se da muy lentamente.


Por esto!, lunes 24 de noviembre de 2008.

No hay comentarios:

Related Posts with Thumbnails

Eventos de la Red Literaria del Sureste

Eventos de la Red Literaria del Sureste
Presentación de la Revista "Arenas Blancas"

En un peldaño cualquiera de la noche

En un peldaño cualquiera de la noche
Manuel J. Tejada, José Díaz Cervera y Agustín Abreu

Sin lugar para la ternura... Día mundial de la poesía

Sin lugar para la ternura... Día mundial de la poesía
José Ramón Enríquez, José Díaz Cervera, Óscar Oliva, María Ella Gómez Rivero y Jorge Cortés Ancona

Presentación de "La continuación. Esbozo novelesco de la ruptura"

Presentación de "La continuación. Esbozo novelesco de la ruptura"
Joaquín Peón Iñiguez, el autor Juan Esteban Chávez Trava y la Mtra. Celia Rosado durante la presentación de la novela en el Centro Cultural "José Martí" en diciembre de 2008

Repensando la academia

Repensando la academia
Miércoles 26 de noviembre, de 2008

Recital de poesía

Recital de poesía

Homenaje a Salvador Elizondo

Homenaje a Salvador Elizondo
Joaquín Peón, Manuel Iris y Ragel Santana en "La Periferia"

Conferencias literarias

Conferencias literarias
Manuel Iris Herrera en la Biblioteca "Manuel Cepeda Peraza"

Presentación de libro

Presentación de libro
El poeta Jesús J. Barquet durante lectura en voz alta

Jornadas en homenaje a Edgarar Allan Poe

Jornadas en homenaje a Edgarar Allan Poe
Ricarto Tatto, Miguel Ángel Civeira, Jorge Cortés Ancona y Rafael Gómez Chi

José Ramón Enríquez

José Castillo Baeza

Colectivo Marsias

Raúl Pérez Navarrete

Noche de Poesia en la Casa de la Cultura

Noche de Poesia en la Casa de la Cultura
Marco Antonio Rodríguez Murillo, Patricia Garfias y Tomás Ramos Rodríguez

Mesa homenaje a Carlos Moreno Medina

Mesa homenaje a Carlos Moreno Medina
Jorge Cortés Ancona, Rodrigo Ordóñez Sosa y Marco Antonio Rodríguez Murillo

De la vida cotidiana para contar...

De la vida cotidiana para contar...
Jorge Luis Canché Escamilla

La Red...

Homenaje a José Martí

Homenaje a José Martí
Ofrenda floral

Entre amigos...

Rodrigo Ordóñez, Manuel Tejada y Tomás Ramos

En los eventos...

Jornadas en torno a los 5 heroes cubanos

Rosely Quijano León